Alex Ocampo noviembre 7, 2018
Voté por Duque y no me arrepiento

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No importa que tan honesto, responsable, buen trabajador, buen hijo, buen esposo, buen padre, buen estudiante, profesional o cuantos master o doctorados tenga, sí usted votó por Duque, usted es la peor persona y/o la más bruta que habite en el país. No importan sus grandes logros en la vida, todo eso será opacado por su decisión en las pasadas elecciones. Prácticamente es mejor ser un criminal de la peor calaña a haber votado por él actual mandatario. Así nos han puesto las cosas la izquierda y demás colectivos que se han dedicado a inundar las redes sociales con su odio hacia los que decidimos votar por Duque y no su mesías Petro. Es preferible que usted diga que ha sacrificado recién nacidos en rituales satánicos o ha matado gatitos quemándolos a que diga que eligió en las urnas al candidato del Centro Democrático.

No importa que haga Duque, igualmente será azotado por sus enemigos, lo cual se evidencia en las redes sociales donde el blanco de ese odio que destilan no solamente es hacia él, sino también hacia quienes lo elegimos. Curiosamente esos mismos que nos atacan e insultan son los mismos que se la han pasado hablando de paz, reconciliación, amor y un poco de valores que efectivamente no están poniendo en práctica.

Dilema libertario

Como muchos libertarios me encontré con el dilema de sí votar o no; sobre todo cuando has leído el libro de Hoppe “Democracia el Dios que falló” o “Más allá de la democracia” de F.Karsten y K.Beckman. Lecturas obligadas para todos aquellos que quieran participar de la fiesta democrática, ya que casi todo lo que se escribe sobre la democracia es a favor de ella, pero las críticas hacia la misma son prácticamente inexistentes. Estos dos libros nos muestran lo peligrosa que es la democracia y sus múltiples problemas, lo cual hace que muchos libertarios dudemos de ir a votar y terminar legitimando al leviatán, que es el Estado. De hecho, entre los mismos libertarios colombianos hubo muchas discusiones entre los que optaban por no votar y los que apoyamos al mal menor, Duque.

 

Una pequeña muestra de lo que vemos por redes sociales.     

 

A la final me decidí por votar, en mi cabeza sonaron mucho las Palabras de un anarquista español quien en uno de sus Podcast reconocía su apoyo a Trump, él decía que a veces hay que mojarse y tomar partido. Además, recordé lo que ha pasado en Latinoamérica en las últimas dos décadas donde el virus del socialismo que tanto retroceso y daño ha hecho a la región entro por la vía de las elecciones democráticas. Por lo tanto, preferí tener cuatro años a un presidente del consenso social demócrata, y no de extrema derecha como le han dicho.

Yo como muchos libertarios que votamos por Duque, no lo hicimos por que estuviéramos de acuerdo con la mayoría de su programa o porque creyéramos que lo iba a llevar a cabo, no somos tan ingenuos. Nosotros sabíamos muy bien que la oposición a su gobierno sería fuerte y que lo poco rescatable que tenía su programa difícilmente se lo iban dejar llevar a cabo. En artículos anteriores expliqué porque no iba a votar por Petro, sin recurrir al fantasma del fantasma del chavismo. También dejé muy claro que de los programas de Duque solamente me parecían buenas pocas cosas; lo cual ya era suficiente para elegirlo, porque de Petro casi ninguna de sus propuestas me parecía viable, por el contrario, me parecían contraproducentes. Así que prácticamente escogí entre el menos peor.

Voté por Duque y no me arrepiento

Resumen del libro “Más allá de la democracia”

Entre la reforma tributaria mala y la mucho peor

A pesar de que en el programa del presidente estaba reducir el gasto, la burocracia y el tamaño del Estado, solamente había que echarle una ojeada a su programa para ver que esto no sería posible, él cómo cualquier candidato presidencial hizo promesas que necesitan ser financiadas con dinero público, es decir con el dinero de los contribuyentes, la única manera de cumplirlas sin una reforma fiscal es con reducción del gasto, eso es recortar presupuesto de algunas instituciones y cargos públicos, algo que no es fácil; ninguna institución del país está dispuesta a sacrificar partidas presupuestarias a su favor para que sean destinadas a otros propósitos, por muy nobles que sean como financiar salud o educación para los más pobres del país. Ya vimos que hace poco Duque en el pulso con las universidades aprobó un aumento como nunca en educación, lo cual indica mayor gasto, pero no ha dicho que va a recortar esa misma cantidad en otro rubro. Por lo tanto, yo era consiente que con él iba a haber una reforma tributaria sí o sí, lo cual es lo más anti libertario que puede haber. Por desgracia la alternativa era peor, el programa de Petro era mucho más ambicioso en promesas, por lo tanto, el gasto público con él sería mucho mayor, con el agravante de querer acabar con la industria energética y minera que le genera grandes dividendos al estado, es decir iba a gastar más y con menos entradas de dinero, lo cual le conllevaría a buscar financiarse del sector privado con grandes impuestos los cuales serían insuficientes, teniendo que exprimir a las clases medias y bajas también para poder cumplir con sus promesas.

En el momento en el que tuve el tarjetón en las manos, prácticamente elegí entre dos reformas tributarias, la de Duque y la de Petro. ¿Por qué elegí una y no la otra? -La respuesta es sencilla-, la de Duque tenía más pros que contras. La de Duque iba enfocada a los ciudadanos y no a las empresas, modelo Nórdico del cual tanto alababan los seguidores de Petro, es bueno recordarles que en algunos de los países el IVA general es del 25%, alimentos y hostelería de 13% y cultura de 6%; es decir, la canasta familiar está gravada con este impuesto. El modelo escandinavo castiga al ciudadano a impuestos por encima de las empresas, esto permite que puedan ser más competitivas y pagar mejores salarios que finalmente serán mermados por la carga tributaria. Por el contrario, Petro hubiera hecho lo contrario gravar empresas fuertemente, lo peligroso de hacer esto es que espanta la inversión, generando quiebras o huidas de capitales, inversiones y empresas del país generando desempleo y reduciendo la recaudación también, nadie se va a quedar dejándose desangrar sin misericordia por el Estado. Lo segundo es que, aunque los empresarios no se opusieran a ser exprimidos a impuestos, no son muchos los grandes empresarios y la cantidad de dinero que se les puede quitar tampoco es la suficiente para financiar un elevado gasto estatal, por lo que ineludiblemente tendría que recurrir a exprimir la clase media y hasta la pobre a impuestos, y aun así no creo que llegara a financiar todo ese gasto público.

Aunque las dos propuestas son nocivas, una tiene mejor acogida que otra. Decir que se le va a quitar al rico para darle al pobre es muy popular y bien visto ¿quién puede ser tan miserable de oponerse a ayudar a los pobres?, en esa premisa se basaría la reforma tributaria de Petro, la cual no generaría un malestar general, por el contrario, recibiría bastante apoyo popular, además de ser más destructiva, también contaría con el respaldo ciudadano para ser llevada a cabo. En el caso de la reforma tributaria de Duque, se observa de forma diferente, genera el sentimiento de que se va a gravar a los más pobres para beneficiar a los más ricos; lo cual genera un malestar profundo y fuerte resistencia. No solamente la reforma de tributaria del actual presidente es menos dañina que la de Petro, es terriblemente impopular, lo cual podría llevar a no realizarse, inclusive se anunció que se están buscando alternativas subir el IVA. Por ende, es momento para que nos unamos los que votamos por él como los que no, para que rememos en el mismo sentido, para evitar que nos suban los impuestos.

 

 

 

 

Es un liberal que fue de derecha y luego de izquierda, finalmente se toparía con el camino libertario. Aunque es ingeniero de profesión, es profundamente estudioso de la economía austríaca y política actual.

4 pensamientos a “Voté por Duque y no me arrepiento

  1. Es interesante ver que una persona de extrema Derecha la única solución es la extrema Izquierda y sesgar su criterio a las otras oportunidades que presentaron otros candidatos que no comparte la polarización y prefieren el criterio de la lógica, se reflejó en los estudios de las propuesta de los candidatos que realizó el The Economist y el Washington Post, es necesario dejar el odio, la polarización y ser estratégicos, tu documento demuestra que faltó criterio y informar que había mejores propuestas y que necesitamos evitar la polarización para que las personas no sigan segada por lo extrema izquierda y la extrema derecha, y puedan tomar sus decisiones con criterio .

  2. Una pésima excusa a tan pésima sedición de voto.
    Ahora el pueblo y las familias de mas bajos ingresos pagarán por las malas desiciones de un grupo político que se dejó guiar mal, que no analizó por quien votal.

  3. Es estupido decir…yo vote por Duque y no me arrepiento…es estupido decir la solucion era Petro….yo no acabo de entender por que carajos no surge un muy buen candidato….de la corriente politica que sea, pero que sea bueno que brinde confianza…por que la verdad Duque la esta embarrando de cabo a rabo…el tiene que hacer caso a los que pagaron por su candidatura…igual de decepcionados estariamos si Petro hubiese sido el presidente…es muy amigo de la polarizacion del populismo de tomar deciciones populistas que de momento gustan a todos pero que a la postre son un fracaso…..hay que ir pensando en hacer surgir un muy buen candidato para las proximas elecciones….por que Duque va la lograr que Petro sea presidente….si no hay una muy buena alternativa que lo opaque un poco y no le permita tomar el podet….y eso puede ser nefasto…..Dios nos ayude…….

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