Venezuela: Parlamentarias y Pandemia

Hace unos días el Tribunal Supremo de Justicia, ha designado a los rectores del Consejo Nacional Electoral. Esto saltándose la constitución de la Republica (Algo para nada raro en la realidad que sufre la nación vinotinto) Debido a que esta atribución le pertenece a la Asamblea Nacional que posee la oposición dirigida por el señor Juan Guaidó.

Esto literalmente era la crónica de una muerte anunciada ya que hemos visto como desde el 2016 existe un desacato (Figura inexistente en la jurisprudencia venezolana) sobre la AN. Además que sonaba absurdo que el TSJ fuera a aceptar lo que el parlamento dirigido por Guaidó dijese porque según el tribunal, la presidencia del organismo recae sobre el diputado Luis Parra, un hombre que era tan desconocido que actualmente goza de una impopularidad increíble.

Para colmo esto toco en un periodo de inestabilidad acentuado por la crisis del Covid-19. Una crisis que se lleva por delante a venezolanos de todo tipo, con focos en el estado Zulia y en el estado Miranda. Con hospitales colapsados y con venezolanos que lamentablemente viven al día para poder comer.

La nueva directiva del Consejo Nacional Electoral tiene un serio problema de parcialidad, ya que sus miembros fueron en algún momento militantes del PSUV. También entre los elegidos por el TSJ se encuentran ex jueces de este organismo como la juez Harrington, misma juez que emitió la orden de detención contra Leopoldo López y cuya reputación es tan mala que fue la primera civil sancionada por los Estados Unidos en el año 2015 durante la administración de Barack Obama.

La oposición en rueda de prensa llamo a la abstención para el comicio que se realizaran en Diciembre (Una estrategia común usada desde tiempos de Hugo Chávez para usar el ánimo de la temporada navideña como ánimo de campaña) y más adelante Guaidó se reunió con los principales líderes del G4 (Grupo de 4 partidos que ocupan la mayoría de la AN integrado por Un Nuevo Tiempo del Ex candidato presidencial Manuel Rosales, Acción Democrática del dirigente Henry Ramos Allup, Primero Justicia del ex candidato presidencial Henrique Capriles y Voluntad Popular de Leopoldo López)

Sin embargo desde ese día la oposición ha hecho un silencio tal que en una de las sesiones virtuales de la AN se le presto más atención al duelo por el reciente fallecimiento del diputado Hernán Alemán que a una estrategia clara y concisa.

Algo que ha traído muchas quejas de mi parte es como la oposición literalmente no ha presentado una ruta a seguir más allá que el no votar en Diciembre.

En estos días me encontraba en mi casa viendo el canal 11 del estado Zulia, el Señor Juan Carlos Fernández casi a punto de llorar regaña a la oposición de inacción ante la creciente represión del régimen que aprovecha el Covid-19 para tomar realmente el control. Esto ha sido impulsado desde el 5 de Julio, fecha patria por excelencia Nicolás Maduro realizaba un evento en la Academia Militar arriesgando a sus miembros a contraer el coronavirus, mientras la oposición hacia un foro vía Zoom.

Esto hizo que la mayoría de venezolanos vieran como cobardes a los miembros de la oposición, y a esto le sumamos la creciente popularidad que ha obtenido una coalición anti-Izquierda conformada por movimientos de derecha como ORDEN o Movimiento Libertario de Venezuela.

Al punto que quiero llegar es a preguntar ¿Vale la pena votar en diciembre? Para esto quiero colocar la alegoría de un juego de ludo, imaginemos un tablero de Ludo donde el jugador que juega con fichas rojas tiene un dado donde todas las caras son de 6 movimientos, para colmo este jugador solo usa una ficha en vez de jugar con 4. ¿Qué pasaría con ese jugador? Ganaría casi de inmediato, antes que cualquier otro se lo impida.

Que es lo que los demás jugadores deben hacer, Obviamente no prestarse a jugar porque anticipadamente se sabe que el jugador rojo ganara haciendo trampa, a eso quería llegar. Si tenemos un CNE imparcial, un TSJ que interpreta artículos a su conveniencia saltándose la ley. Además de una AN que no toma acciones que permitan al menos volver lento el proceso fraudulento que se va a realizar ¿Por qué iríamos a participar?

Cuando no existen condiciones para realizar un proceso electoral con garantías y que para colmo este no sea reconocido por la comunidad internacional que nos lleva a pensar que la oposición tenga oportunidad

Quiero terminar pensando en que la justicia divina actuara pero también deben ser los venezolanos lo que se movilicen. El silencio no es un acto de cobardía como dicen algunos, la cobardía es el hablar para defender lo indefendible, un régimen que lleva a la Venezuela destrozada al último sendero del Averno.

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