¡Sapere aude, pero obedeced!

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En 1783 el pastor protestante J. F. Zöllner, al ver como la puesta en marcha de la razón socavaba la estabilidad de la religión y sus fundamentos morales preguntó ¿Qué es Ilustración? Entre muchos que dieron respuesta, será la del filósofo Immanuel Kant la que mayor relevancia tenga en ámbitos académicos, a tal punto que es una lectura típica en carreras ligadas a las humanidades como ciencia política o filosofía.

En lo que se sigue, me propongo exponer y criticar la Respuesta a la pregunta: ¿Qué es Ilustración?[1] De Immanuel Kant, publicada en diciembre de 1784.

Kant, aborda el texto con la respuesta. La Ilustración, es pues, «la salida del hombre de su minoría de edad», es decir, el momento en que el hombre ya es capaz de servirse por sí mismo, «sin la dirección de otro», concluye Kant el primer párrafo: «¡Ten el coraje de servirte por tu propio entendimiento! Es, por tanto, el lema de la Ilustración».

Aunque muchas personas ya alcanzaron la mayoría de edad en términos cronológicos, no lo ha sido así en su pensamiento, pues aún viven bajo la dirección de sus gobernantes, sacerdotes y maestros, aún no se ¡atreven a pensar!, aún viven en la reglada edad oscura, edad media. La ilustración es la salida de la edad media, en términos históricos y cronológicos. La mayoría de edad es la edad donde adquirimos la total capacidad de juicio propio, de voluntad. Al contrario, es fácil ser menor de edad, escribe Kant:

Si yo tengo un libro que tiene discernimiento por mí, un pastor que tiene conciencia por mí, un médico que prescribe la dieta para mí, entonces no necesito verdaderamente esforzarme por mí mismo. No tengo necesidad de pensar si puedo después de todo pagar, otros se encargarán por mí de esta desagradable tarea”.[2]

Hay una delgada línea en la que se podría considerar lo dicho por Kant, como una defensa de la autarquía, ¡cosa imposible! En tanto que, deberíamos ser nuestros propios zapateros, granjeros, peluqueros, abogados, médicos y filósofos. También podría interpretarse como una defensa de la anarquía, después de todo, los gobernantes nos dicen lo que debemos y no debemos hacer, sin embargo, las anteriores interpretaciones como se verá más adelante no están en los propósitos de Kant, más bien, él insiste en que debemos tener el valor de usar nuestra razón.

¿Qué se precisa para lograr la ilustración? Kant nos dice, libertad, «la libertad de hacer uso público de la razón en todos los casos» y allí ya se asoman mis objeciones. Escribe Kant:

“El oficial dice: ¡no razonéis, ejercitaos! El funcionario del tesoro: ¡no razonéis, pagad! El clérigo: ¡no razonéis, creed! (Sólo un señor en el mundo dice: ¡razonad tanto como queráis y sobre lo que vosotros queráis: pero obedeced!)”.[3]

¿Está es la ilustración? ¿Ser libres del uso público de nuestra razón y ser esclavos del gobierno, su recaudador de impuestos y la religión? De poco o nada sirve la libertad de pensamiento sin la libertad de acción. ¿De qué me sirve tener la libertad de estar en contra de la religión impuesta por mis padres, si la tengo que obedecer?

Kant distingue entre el uso público de la razón y el uso privado de la razón, el primero se refiere a la libertad que debe tener todo ser humano de expresar su pensamiento y cualquier prohibición a este es contrario a la ilustración y al progreso de la humanidad. La segunda consiste, en el mismo libre uso y manifestación de la mente, pero en espacios donde por un cargo u “obligación” ciudadana «no es permitido ciertamente razonar, sino que hay que obedecer».

El uso privado de razón escribe Kant: «es aquel que alguien puede hacer de su razón en un cierto cargo o empleo civil a él encomendado» empero, ese uso de la razón en interés de la comunidad debe ser restringido, y los implicados únicamente deben actuar de «un modo meramente pasivo para ser dirigidos, mediante una voluntad unánime, por el gobierno hacia los fines públicos o por lo menos impedirles que destruyan dichos fines». Encima de ello, Kant considera que el uso privado de la razón puede ser limitado sin ser necesariamente contrario a la ilustración y, por tanto, a esa madurez de la humanidad.

¿Hay un derecho a la rebelión?, ¿Hay un derecho a desobedecer? Ciertamente ¡no! ¿Pudo la humanidad haber salido de la edad media y de su edad media, pensando libremente (uso público de la razón) pero llevando una vida servil (uso privado de la razón)? El uso privado de la razón, en realidad es, el arrodillamiento de la humanidad a todas las estructuras de poder, mientras Kant dice ¡atrévete a pensar ti mismo! (¡Sapere aude!) reclama la sumisión perpetua al dominio del más fuerte. Pues bien, en verdadero valor estriba no solo en usar nuestra facultad racional sino en actuar conforme a ella en todo momento.

Bien identifica Kant, que guiarse del modo que propongo es muy peligroso, ¿Para quién? ¡Tal parece que para los que tienen el poder! Si en el uso privado de su razón (bajo un cargo) un oficial nazi razona, y al hacerlo, ve la incorreción de sus actos y decide —con sus renovadas convicciones de justicia— negarse a seguir la orden de dejar caer sobre dos mil judíos desnudos cianuro de hidrogeno.[4] Opina Kant:

“sería muy dañino si un oficial prestando servicio, a quien le es ordenado algo por su superior, quisiera en voz alta entrar en sutilezas sobre la conveniencia o utilidad de esta orden., él tiene que obedecer”.[5]

¿Y si no quiere obedecer? Leíamos más atrás, ¡debe impedírsele que destruya dichos fines! En palabras de Kant, por lo menos, en cuanto al uso público de la razón se refiere, «no se le puede impedir, como erudito, hacer observaciones sobre los defectos del servicio militar y presentar estas al público para su valoración». En otras palabras, el oficial nazi cuando se quita el uniforme puede quejarse, escribir un libro contra el nacismo, decir a sus amigos que no es correcto asesinar judíos, gitanos y homosexuales, pero en cuanto se ponga su uniforme y este en servicio, ¡debe obedecer! Sin embargo, todos sabemos reconocer que tales actos lo habrían llevado a una muerte instantánea, ya que el ejercicio de la razón pública, en nuestro caso, contraviene y deslegitima los intereses de la autoridad en que dicho oficial se desempeña. En uso de la razón privada, se debe actuar de modo pasivo, obedeciendo.

Para ponerlo de un modo más simple, un escrito sobre la injusticia de los impuestos es un ejemplo del uso de la razón pública y según Kant, no debería limitarse de ningún modo. Por otra parte, si yo como ciudadano (uso de la razón privada/“obligado” a pagar impuestos) me niego a pagar los mismos, debería ser castigado, por consiguiente, el ámbito privado de la razón debe ceder ante la obediencia ciega:

“El ciudadano no puede negarse a pagar los tributos a él impuestos, incluso puede una crítica insolente de tales contribuciones, cuando deben ser pagadas por él, ser castigada como algo escandaloso (que podría ocasionar una insubordinación general). Precisamente la crítica no contraviene, con todo, el deber de un ciudadano si él como erudito expresa públicamente sus pensamientos contra la inconveniencia o contra cualquier injusticia de tales imposiciones”.[6]

Finalmente, esta cita sigue dejando todavía más clara la cuestión, el uso público de la razón me permite manifestarme libremente a favor o en contra de lo que me parezca, en su ejemplo, el uso público de la razón, como erudito que se pronuncia ante el público, le permite vilipendiar sobre las cargas impositivas, sin, por hacerlo, violar por ello el deber de pagar impuestos como obligación ciudadana, tal deber se viola, como es obvio, ¡únicamente cuando no se pagan los impuestos! Cuando el uso de la razón privada sujeta a las autoridades decide, desobedecer.

Por último, Kant dedica las páginas finales para rendir homenaje a Friedrich II El Grande —Rey de Prusia, quien en 1770 confirmó a Kant como profesor en Königsberg—, diciendo que si bien, no vivimos en una época ilustrada —porque no todos han salido de su mediana edad— si vivimos una época de ilustración, especialmente gracias a personas como el Rey, que permiten el libre ejercicio de la razón pública.


[1] La versión de este famoso ensayo que voy a utilizar corresponde a la traducción del texto de Kant: Beantwotung der Frage: Was ist Aufkàrung? que se encuentra en Wort und Sinn,pp. 150-155. Ferdinand Schöningh Verlag, Paderborn, 1973. Kant, Immanuel (2008) Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? Traducción y notas por Jorge Castillo Poveda. Bogotá, Colombia. Para una lectura online del ensayo consúltese:

http://pioneros.puj.edu.co/lecturas/interesados/QUE%20ES%20LA%20ILUSTRACION.pdf

[2] IbÍd. p. 11

[3] IbÍd. p. 15-6

[4] El Zyclon B, era la marca de pesticida a base de cianuro que se vertía por las tuberías desde los tejados en los campos de concentración. En un principio producía sofocación, posteriormente anoxia, donde se perdía el control de los esfínteres generando que todos orinaran, defecaran, y en el caso de las mujeres en regla, menstruara desmedidamente. Cuenta de todo ello, corrían hacia las puertas de metal y en palabras de Reitlinger: “Se apilaban en una pegajosa pirámide azul llena de sangre, desgarrándose y destrozándose unos a otros mientras morían”. Toda la agonía hasta la perdida de la conciencia y la muerte tenía una duración entre 20 y 25 minutos luego ingresar el veneno.

[5] IbÍd. p.19.

[6] Ibíd. p.19-21


 

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Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

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