Sanders miente, la salud y educación cubana entre las peores del mundo

0
308

En el programa 60 Minutes de la televisora CBS, recientemente el senador Bernie Sanders alabó los logros de la Cuba comunista. Un entrevistador le preguntó acerca de sus comentarios en 1985, de que los cubanos respaldaban al dictador comunista Fidel Castro porque él “educó a sus hijos, les dio a sus hijos el cuidado de la salud, transformó totalmente a la sociedad.” Como respuesta, Sanders defendió esos comentarios, afirmando que, cuando “Fidel Castro llegó a su cargo, ¿sabe qué hizo? Tuvo un programa masivo de alfabetización.”

Pero, Castro no alfabetizó a los cubanos. Hacia 1950, Cuba ya tenía una de las más altas tasas de alfabetismo en América Latina, casi una década antes que Castro llegara al poder, según datos de las Naciones Unidas (estadísticas de la UNESCO). En el 2016, el verificador de datos del Washington Post, Glenn Kessler, desenmascaró la declaración de un político, de que el gobierno de Castro había mejorado significativamente el cuido de la salud y la educación.

En la Cuba actual, los niños son enseñados por maestros muy mal pagados en escuelas desvencijadas. Durante los últimos 60 años, Cuba ha tenido menor progreso educativo que la mayoría de los países latinoamericanos.

Según la UNESCO, en 1950, Cuba tenía la misma tasa de alfabetismo que Costa Rica y Chile (cercana al 80 por ciento). Y tiene casi la misma tasa de alfabetismo, que la que hoy tienen ellas (cercana al 100 por ciento).

En ese lapso, los países latinoamericanos que en 1950 eran bastante analfabetas – como Perú. Brasil, El Salvador y la República Dominicana- hoy están básicamente alfabetizadas, cerrando mucho del bache con Cuba. En 1950, El Salvador tenía menos de un 40 por ciento de tasa de alfabetización; hoy tiene una de un 88 por ciento. Brasil y Perú tenían menos del 50 por ciento de tasa de alfabetización en 1950, pero, actualmente, Perú tiene una tasa de alfabetismo de un 94.5 por ciento y Brasil una de un 92.6 por ciento. La tasa de la República Dominicana se elevó de poco más de un 40 por ciento hasta un 91.8 por ciento. Si bien, Cuba tuvo un progreso sustancial en reducir su analfabetismo en los primeros años de Castro en el poder, desde ese lapso su sistema educativo se ha estancado, aún cuando mucho de América Latina mejoró.

En contra de la afirmación de Sanders, de que Castro les “dio” a los cubanos el cuido de la salud, ellos ya tenían acceso al cuidado de la salud antes que él tomara el poder. Con frecuencia los médicos brindaban el cuido gratuito de la salud a quienes no podían pagarlo. Como lo hizo ver Glenn Kessler del Washington Post:

“En cuanto al cuido de la salud y la educación, Cuba ya estaba en lo más alto del grupo antes de la revolución. La tasa de mortalidad infantil baja de Cuba a menudo es alabada, pero, en esta medición clave, lideró la región entre 1953 y 1958, según datos recolectados por Carmelo Mesa-Lago, un especialista en Cuba y profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh.”

En 1959, Cuba virtualmente era líder de todos los países de América Latina en esperanza de vida, antes que los comunistas de Castro se apropiaron del poder. Pero, en el 2012, poco después de que Castro dejó de ser el líder del Partido Comunista, los chilenos y los costarricenses vivían más años que los cubanos. Atrás, en 1960, en promedio, los chilenos tenían un ciclo de vida útil de siete años menos que los cubanos, y los costarricenses vivían más de dos años menos que los cubanos. En 1960, los mexicanos vivían siete años menos que los cubanos; para el 2012, el bache se había encogido a sólo dos años.

(Actualmente, los ciclos de vida útil son virtualmente los mismos que los de los más prósperos Chile y Costa Rica ̶ si es que usted acepta las estimaciones rosadas del gobierno comunista de Cuba, lo hace mucha gente. Cuba ha sido creíblemente acusada de esconder muertes infantiles, y exagerar el ciclo de vida útil de sus ciudadanos. Si esas acusaciones son ciertas, los cubanos mueren antes que los chilenos o los costarricenses).

En años recientes, Cuba ha logrado mucho menos progreso en el cuido de la salud y la esperanza de vida que la mayoría de América Latina. “Los hospitales en la capital de la isla literalmente se están cayendo.” Algunas veces, los pacientes tienen que llevar todo con ellos, pues el hospital no les da nada. Almohadas, sábanas, medicinas: todo.”

Como lo expuso Kessler del Washington Post:

“Reporteros también han documentado que los hospitales cubanos están mal equipados. Una serie del National Post de Canadá acerca del sistema de cuido de la salud de Cuba, dijo que las existencias en las farmacias son muy escasas y los antibióticos sólo son asequibles en el mercado negro. ‘Uno de los mitos que los canadienses abrigan acerca de Cuba es que la gente puede ser muy pobre y viven bajo un gobierno represivo, pero que ellos tienen acceso a una salud y facilidades educativas de calidad,’ dijo el Post. ‘Ese es un retrato promovido por el gobierno, pero la realidad es agudamente distinta.’”

Bajo el comunismo, Cuba también ha quedado atrasada en lo referente a medidas más generales de desarrollo humano. Como lo dijo el economista progresista Brad de Long:

“Cuba en 1957 ̶ era un país desarrollado. Cuba en 1957 tenía una mortalidad infantil más baja que Francia, Bélgica, Alemania Occidental, Israel, Japón, Austria, Italia, España y Portugal. Cuba en 1957 tenía médicos y enfermeras: tantos doctores y enfermeras per cápita como Holanda, y más que Gran Bretaña y Finlandia. Cuba en 1957 tenía tantos vehículos per cápita como Uruguay, Italia o Portugal. Cuba en 1957 tenía 45 aparatos de televisión por cada 1.000 personas ̶ el quinto más alto en el mundo… ¿Hoy? Hoy las Naciones Unidas ubican al IDH de Cuba [Índice de Desarrollo Humano] en el rango de… México. (Y Carmelo Mesa Lago piensa que los cálculos de la ONU son seriamente deficientes: que el IDH de Cuba es parecido al de lugares como China, Túnez, Irán y Suráfrica.) Así, no entiendo a los izquierdistas que hablan acerca de logros de la Revolución Cubana: ‘…que tiene mejor cuidado de la salud, vivienda, educación.’”

Como lo señala Michael Giere, Cuba era próspera antes que los comunistas de Castro tomaran el poder:

“Un reporte de Naciones Unidas (UNESCO) de 1957 hizo ver que la economía cubana incluía proporcionalmente más trabajadores sindicalizados que Estados Unidos. También, el reporte afirmó que los salarios promedio de un día de ocho horas eran más altos en Cuba que en ‘Bélgica, Dinamarca, Francia y Alemania.’ …PBS [la televisión pública de los Estados Unidos] explicó en una retrospectiva del 2004, que:

‘La Habana [antes de Castro] era una ciudad reluciente y dinámica. Cuba clasificó de quinto en el hemisferio en ingreso per cápita, tercero en esperanza de vida, segundo en propiedad per cápita de automóviles y teléfonos, primero en el número de aparatos de televisión por habitante. La tasa de alfabetización, 76%, era la cuarta más alta en América Latina. Cuba calificó con el lugar 11 en el mundo en el número de médicos per cápita. Muchas clínicas y hospitales privados brindaban servicios a los pobres. La distribución del ingreso en Cuba se comparaba favorablemente con aquella de otras sociedades latinoamericanas. Una floreciente clase media mantenía la promesa de la prosperidad y la movilidad social.’”

Pero, después de que Castro llegó al poder, la prosperidad se acabó:

“La destrucción de Cuba por Castro no puede sobre dramatizarse. Él saqueó, asesinó y destruyó a la nación de abajo hacia arriba. Un solo factoide lo explica todo; en una época los cubanos disfrutaban de uno de los consumos de proteínas más alto de las Américas, pero, en 1962, Castro tuvo que introducir los carnets de racionamiento (carne, 2 onzas al día), cuando el consumo de alimentos por persona se derrumbó a niveles nunca vistos desde los años de 1800.”

El hambre se diseminó tanto que un médico sueco visitante, Hans Rosling, tuvo que, en 1992, advertirle al dictador cubano acerca de la deficiencia extendida de proteínas entre los cubanos. Aproximadamente 40.000 cubanos se había reportado que estaban experimentando “visión borrosa y entumecimiento severo de sus piernas.” Rosling investigó a pedido de la embajada de Suecia en Cuba, y con la aprobación del mismo Castro. Rosling viajó al corazón del brote, en la provincial occidental de Pinar del Río. Resultó que aquellos enfermos con el trastorno, todos, sufrían una deficiencia de proteínas. El gobierno estaba racionando la carne, y los adultos sacrificaban sus porciones para alimentar a sus hijos, mujeres embarazadas y ancianos. El Dr. Rosling se lo dijo a Castro.

Durante ese período de hambruna extensa, Bernie Sanders estaba vendiendo el mito que no existía hambre en Cuba. En 1989, él publicó una columna en un periódico diciendo que la Cuba de Fidel Castro “no sufría de hambre, estaba educando a todos sus niños y brindaba servicios de un cuido de la salud de alta calidad y gratuitos.”


Traducción por Jorge Corrales.

+ posts

Leave a reply

Ir a la barra de herramientas