Reflexiones sobre las elecciones

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Durante los últimos meses en el Instituto Mises Colombia nos marcamos en una fuerte campaña anti-socialista y desde luego anti-petrista, esto, al reconocer el peligro de la ideología más sanguinaria de toda la historia de la humanidad, el socialismo, y que, en un sentido muy fuerte, vimos encarnada en el candidato de izquierda Gustavo Petro.

Lo anterior dio lugar a la idea de que el Instituto Mises Colombia apoyaba al candidato del centro democrático, Ivan Duque, nada más lejos de la realidad. Criticar a Petro solo significa que estas criticando a Petro, no, que estés apoyando a Duque.

De este modo, nuestras ideas y contenido a favor de la libertad individual, económica y la crítica a la filosofía socialista, se hizo atractiva para muchos simpatizantes de Ivan Duque. Tanto así que cualquier pequeña crítica a este candidato disparaba una ola de comentarios negativos de nuestros seguidores.

Pues bien, aunque no apoyamos al candidato del Centro Democrático, no podemos negar que nuestro rechazo al socialismo y el petrismo en algún sentido no favoreció a Duque, seguro que sí lo favoreció. Pero, entonces, debo hacer claro que el objetivo fue cumplido, a saber, que entre dos males para Colombia, ha ganado el mal menor.

Como lo dijera un reconocido amigo de nuestra escuela de pensamiento:

La llamada derecha colombiana que más bien parece socialismo light, socialdemocracia, tiene poco que ver con nuestras ideas de libre comercio, el libre ejercicio y respeto de proyectos de vida ajenos y un Estado mínimo que deje a las personas en paz, que no intervenga ni en los asuntos personales ni económicos de los individuos. Antes bien, la derecha se ha destacado por el proteccionismo económico, programas de asistencia social a los pobres y privilegios y subsidios a los grandes empresarios. Precisamente diría Iván Duque ayer en su discurso como presidente electo:

“Nos vamos a convertir de una vez por todas en la nación de la justicia social, de la política de equidad, donde en todo el territorio garanticemos una educación digna, con jornada única, con doble alimentación, con preescolares, con bachillerato técnico y donde la juventud colombiana vea que llega la educación universitaria gratuita a los estratos 1 y 2 del país”.

Sin embargo, algo de esperanza podríamos tener si cumpliera con estas palabras que pronunció mucho antes:

“Este será el gobierno que lleve a todo Colombia, el emprendimiento, porque queremos hacer de nuestro país, el país de las microempresas, las pequeñas, las medianas, las grandes, que generen empleo, que permitan expandir la clase media, que permitan derrotar la pobreza y para ello vamos a simplificar el régimen tributario para que el Estado deje construir el éxito de todos los que quieren emprender”.

Un comentario bastante libertario. Duque no está diciendo que el Estado va a crear empleo, ni que el Estado va a acabar con la pobreza, está diciéndonos que esto se logrará en la medida en que el «Estado deje construir el éxito». No se trata de que el Estado construya el éxito de la gente, ni de que el Estado le dé cosas a la gente, se trata de que el Estado se quite del camino, de que el Estado se aparte para que podamos emprender, trabajar, prosperar y cooperar sin su intervención. En suma, tener nuestra libertad para ser exitosos o fracasados, para hacer las cosas correctas e incluso, para equivocarnos, para hacernos ricos o para quebrar y hacernos pobres.

Por último, oficialmente anunciamos nuestra fuerte oposición al gobierno de Iván Duque siempre que este menoscabe y abuse del poder del Estado interfiriendo en cuestiones que deberían ser dejadas a libre ejercicio del individuo.

Nuestro objetivo ahora es limitar el poder del Estado y denunciar cualquiera de sus abusos en contra de los derechos naturales.


 

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Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

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