¿Qué le puede enseñar Venezuela a los jóvenes socialistas?

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Nikita Khrushchev, el dictador soviético entre 1953 y 1964, dijo supuestamente que cuando “el mundo sea socialista, Suiza tendrá que permanecer siendo capitalista, de forma que pueda decirnos el precio de todo.”

Justo era tan importante que el mundo comunista estuviera constantemente expuesto al menos a un país que tuviera una economía con buenas bases, como Suiza, como es de instructivo para el mundo capitalista estar continuamente expuesto al menos a un país que tiene una economía con malas bases, como Venezuela.

LOS COMUNISTAS VIGOROSAMENTE REQUERÍAN DEL CAPITALISMO

Khrushchev, como todos los primeros comunistas, creía en el triunfo final del socialismo. Al principio de la década de los veintes, la Unión Soviética vendió algo de su mejor arte a millonarios estadounidenses, como al Ministro de Hacienda de los Estados Unidos, Andrew Mellon, a fin de obtener fondos para que pudieran prevalecer en la Guerra Civil Rusa.

Los comunistas creían que tendrían de regreso a sus pinturas, después de que el comunismo triunfara en los Estados Unidos. En el acontecimiento, los Estados Unidos lograron la Galería Nacional de Arte, mientras que los rusos se quedaron con cuartos vacíos en el Hermitage.

Sin embargo, el punto de Khrushchev acerca de Suiza iba muy en serio. Los oponentes tempranos al socialismo, incluyendo a Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, señalaron que, sin el mercado libre, los socialistas no tenían forma de determinar los precios de cosa alguna.

En una economía capitalista, nadie fija los precios de los bienes y los servicios (a menos, por supuesto, que se considere a partes fuertemente reguladas de la economía, como el sistema estadounidense de salud bajo el Obamacare). Los precios emergen “espontáneamente”, dependiendo de la oferta y la demanda. En contraste, los países socialistas emplean miles de burócratas para que traten de estimar la oferta y demanda futuras e incorporan las estimaciones en los planes quinquenales soviéticos.

En la época de Khrushchev, era claro que los “planes” soviéticos no valían lo que cuesta el papel en donde estaban garabateados. El fracaso de la planificación central explicó tanto a las escaseces de productos básicos en la URSS, como la necesidad de una Suiza capitalista e independiente.

Por el contrario, es útil que a la gente en democracias de libre mercado se le recuerde constantemente acerca de las consecuencias de convenios económicos y políticos, como aquellos de la Venezuela contemporánea.

El intento en ese país de construir al socialismo del siglo XXI se ha sumergido en problemas predecibles, incluyendo tasas crecientes de mortalidad infantil, inflación de tres dígitos, amplias escaseces de alimentos, un sistema de salud que colapsa y una regla de la ley que no funciona y la represión creciente de la oposición, por el estado.
EQUIVOCADO, EQUIVOCADO Y EQUIVOCADO

Como dije anteriormente, todos los países socialistas al final de cuentas llegan a experimentar problemas económicos y políticos similares. Y, con la misma seguridad, habrá siempre algunos en Occidente quienes saltarán en defensa del socialismo. Vladimir Lenin, el fundador del estado soviético, llamó “tontos útiles” a tales personas.

Esta semana, Tucker Carlos, anfitrión de un show epónimo en Fox News, entrevistó a un joven socialista de Estudiantes y Jóvenes para la Nueva América, me recordó la naturaleza enormemente seductora del socialismo. Para darles un sabor acerca de la conversación entre los dos, les transcribo algunos de los comentarios de Dakotah Lilly:

“Debemos reconocer que en estos mismos momentos lo que Venezuela está enfrentando es el terrorismo de manos de la oposición. La oposición ha bombardeado escuelas, ellos han bombardeado buses, [y] han llevado cables y fueron puestos a través de las calles, para cortarles las cabezas a los policías que iban en motocicletas. Este no es un coro infantil. Estos son extremistas violentos, totalmente resueltos a robarse el progreso que Venezuela ha logrado durante los últimos años.”

“Si mira al número de muertos que se ha tenido en los últimos meses en estas protestas, la mayoría de los que han sido asesinados son líderes sindicales, Chavistas dedicados, ha sido gente de la izquierda.”

“En términos económicos, las sanciones que los Estados Unidos han impuesto a Venezuela y el acaparamiento por empresas multinacionales en Venezuela, ciertamente que no ayudan a la situación [económica].”

Casi todo lo que aquí dice Lilly es demostrablemente falso. Un reportaje extenso del New York Times, difícilmente promotor y defensor de un “capitalismo salvaje”, muestra que la mayoría de las víctimas de la violencia política en Venezuela ha sido de manifestantes anti-gubernamentales.
PRESO DEL CANTO DE SIRENA DEL SOCIALISMO

Es más, las sanciones impuestas por Estados Unidos sobre unos pocos individuos conectados con el gobierno de Venezuela, no tienen nada que ver con el colapso económico del país.

Aparte de exportaciones de petróleo, Venezuela no tiene o produce cosa alguna que alguien en el mundo desea comprar. Así, al colapsar el precio del petróleo de $140 a menos de $50 el barril, el país ha perdido la mayor parte de las divisas necesarias para comprar medicinas y bienes de consumo en el exterior. El resultado ha sido la escasez.

Se puede aceptar que no es totalmente justo criticar a los milenarios [jóvenes nacidos a partir de la década de los ochentas] por su casi inconmensurable ignorancia. El sistema de escuelas públicas está, en líneas generales, en quiebra. Los alumnos estadounidenses pueden pasar a través de los años de “educación” primaria y secundaria, sin aprender acerca de los crímenes comunistas y de los fracasos económicos socialistas. Las soluciones a estos problemas no son fáciles de encontrar. La historia y la economía no suelen ser las asignaturas más populares y, la mayoría de las veces, el profesorado se inclina hacia la izquierda.

Para empeorar las cosas, gente joven, tal como Dakotah Lilly, es profundamente idealista y presa fácil del canto de sirena del socialismo. Ven en sus hogares las imperfecciones de la democracia de libre mercado y asumen que otros países, con convenios económicos y políticos opuestos, tal como la socialista Venezuela, han de ofrecer una mejor vida a su gente.

A pesar de ello, la gente de Venezuela ha descubierto que eso no es así. La gente de los Estados Unidos debería aprender del ejemplo venezolano.

Reimpreso de CapX.

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es analista de políticas públicas del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute y editor del sitio Web www.humanprogress.com

1 comment

  1. Jose Pirela 1 abril, 2019 at 14:20 Responder

    Los profesores venezolanos son socialistas porque es la manera ser empleado y progresar en el escalafón. Y la educación privada tiene el deber de impartir los pensas oficiales socialistas.

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