Privaticemos los bosques para evitar la deforestación

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La deforestación es un problema que han tenido o tienen todos los países que van en camino al desarrollo, y esto se debe en parte a que la pobreza que existen en estas naciones hace que las personas busquen la forma de conseguir recursos económicos para alimentar a sus familias, esto incluye la tala indiscriminada de árboles sin orden alguno, la quema de bosques nativos para la ganadería o plantación de hojas de coca, marihuana o amapola.

(Es claro que parte de estos problemas radican en la existencia de un banco central y políticas expansiones del crédito, pero es algo que no se va a tratar en este post)

Aunque el gobierno ha hecho mucho para proteger los bosques naturales que tiene el país, es insuficiente lo que puede hacer tomando en cuenta el tamaño de nuestro territorio y que a 2014 contábamos con 59.9 millones de hectáreas de bosques, lo que representa 52.2% de la superficie continental del país, y como sabemos, el gobierno es inútil hasta el punto de que un ministro de hacienda diga que no sabe porque el desempleo esta tan alto, como si estuviera reconociendo que no sabe nada de economía, pero eso es para otro post; por el momento nos concentraremos en hablar sobre las ventajas que la empresa privada sea dueña y gestione los bosques de un país.

En 1988 Nueva Zelanda anunció la venta de sus bosques luego de una criticada gestión pública por parte de la New Zealand Forestry Corporation, entidad creada por el gobierno Neozelandés para administrar dicho activo forestal del país. Durante ese año, el gobierno de Nueva Zelanda se reunió con empresas privadas a fin de conocer una posible forma de poder desprenderse de sus bosques y así darles un mejor uso en pro del nuevo sistema que se estaba implementando en el país, y es que para nadie es un secreto que en ese momento Nueva Zelanda estaba abriendo sus puertas a la economía de mercado y los resultados de dicha apertura la conocemos hoy a simple vista.

En Julio de 1990 y después de analizar las diferentes propuestas que llegaron al gobierno de Nueva Zelanda, se tomó la decisión de tomar la oferta de dos participantes: se vendieron 47.030 ha de bosques a la compañía Neozelandesa Tasman Forestry Limited y 24.000 ha y una serrería a la empresa Ernslaw One Limited, de Malasia y Singapur, por un total de 364 millones de dólares de Nueva Zelandia. Debido a la gran demanda que presentó el proyecto y después de ciertas pujas entre varias compañías, el gobierno Neozelandés terminó por vender otras 175.676 ha de bosques estatales. Para 1990 se reportaron 1.000 millones de dólares de NZ por dichas ventas.

Hoy en día el gobierno de dicho país solo posee menos del 7% de los bosques, lo demás está repartido entre empresas nacionales, empresas asiáticas que poseen un poco más del 12% del patrimonio forestal y los estadounidenses que poseen ya un tercio de dicho territorio. Esto contrario a lo que muchos piensan que sería un suicidio ambiental ha demostrado ser todo lo contrario y es que en el informe del 2018 de los estados de los bosques a nivel mundial publicado por la FAO, Nueva Zelanda se encuentra con tasas muy positivas en cuanto a la gestión forestal sostenible.

Pero Nueva Zelanda no ha sido el único país que ha logrado con éxito insertar la participación privada en el manejo de sus bosques, la ONG African Parks con sede en Sudáfrica controla bosques enteros en varios países africanos y que demuestra que la empresa privada implementando un sistema exitoso de negocio y administración de parques puede lograr hechos muy significativos no solamente en material forestal, sino de conservación de la vida salvaje puesto que gracias a los proyecto de African Parks en el 2015 se lograron introducir leones nuevamente a las selvas de Rwanda, más exactamente al parque nacional Akagera, luego de 15 años sin poder ser vistos en esas regiones y esto se debió gracias a la gestión de esta compañía, como lo expresa de manera orgullosa el CEO de African Parks, el señor Peter Fearnhead.

Los gobiernos africanos ¿pierden dinero por hacer este tipo de negocio?, claro que no, como lo dice Peter Fearnhead: “los gobiernos aún se benefician hasta cierto punto, gracias a los impuestos a salarios, a los impuestos de importación por los equipos, los costos por el uso de combustibles y otros gastos parecidos”. Y recalca el señor Fearnhead: “la reinversión de las ganancias en los parques es necesaria para que el parque pueda volverse sostenible”.

Ahora, si habláramos de un país como Suecia, los resultados no son nada menores y por el contrario son muy alentadores, y es que actualmente los productos forestales de Suecia representan el 10% del comercio mundial y deja saldo positivo en su comercio exterior. La FAO da unas conclusiones claras con respecto al modelo Sueco: “La silvicultura sueca se basa casi completamente en la utilización industrial de la madera. Para justificar la inversión de capitales en bosques nuevos es indispensable la existencia de un mercado libre para una gran variedad de productos”. Debido a las bajas tasas de rentabilidad que actualmente se encuentran en la euro-zona con los bonos deudas, que actualmente es al negativo, se está dilucidando en el mercado una forma de inversión a lo que han llamado el oro verde; y es que Suecia ha hecho lo posible por generar un ambiente sano para las inversiones en dicho país ampliando la libertad de invertir en todo aquello que genere prosperidad y beneficio para su población y que más que dando la oportunidad de invertir de manera saludable en la industria de la madera.

Esto lejos de representar para Suecia una erosión de su recurso natural y agotamiento del mismo, ha generado que hasta el 2018 Suecia haya duplicado su masa forestal y hoy esté más verde que nunca.

En resumen, hemos estado viendo el problema de una manera errada, no es pedirle al gobierno más presupuesto para proteger los bosques y reservas, una solución posible es dejar que los privados los administren y a través de un proceso de inversión de capital y puestos a funcionar en pro del mercado la masa forestal ira en incremento, y económicamente y ecológicamente hablando, será un gran negocio para todos y quien se verá mayormente beneficiado de este tipo de acciones será la humanidad, puesto que estaremos administrando de una manera mucho mejor aquellos recursos que se nos ha dado por naturaleza y que del cual dependemos para vivir. Si los ecologistas realmente se preocupan por los bosques y reservas, esta sería una gran oportunidad de protegerlos, si no es así y van en contravía de estos argumentos, sabremos que su lucha es por seguir siendo estado-dependientes, que como ya hemos visto anteriormente esto solo genera atraso y menos libertad para el individuo, y para este caso en específico la continua deforestación perpetua de bosques que se pueden salvar si solo le damos vía libre al capitalismo o economía de mercado.

¿Por qué los Rinocerontes están en vía de extinción y las vacas no?

Porque las vacas son de propiedad privada.

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Administrador Financiero con una amplia experiencia en el sector fiduciario, pensiones y banca.

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