Primero la cultura, luego la política

0
152

[Léalo en versión PDF: “Primero la cultura, luego la política“]

Del liberalismo al libertarismo

El liberalismo clásico más que una ideología política es una filosofía de vida, filosofía que un momento llevó a cabo la revolución americana y la revolución francesa. Para eso, el liberalismo clásico primero creó una cultura de libertad, dignidad humana y par excellence de tolerancia, propicia para que existiera un espíritu de defensa de la soberanía del individuo, la propiedad privada, la razón, la diferencia, la paz y el libre comercio, más específicamente el capitalismo laissez-faire. Lo que en un principio logró disminuir, fragmentar y limitar el poder del Estado con la división de poderes, balanzas, contrabalanzas, vetos etc. El Leviatán, fue relegado a meras tareas de cuidador nocturno, es decir, a un Estado de Derecho que solo garantizara justicia y protección a los ciudadanos.[1][2]

Aquí vale la pena traer a colación lo que el filósofo objetivista Harry Binswanger llama “ciclos u ondas filosóficas[3]las ideas predominantes en la sociedad son las que determinan el curso de la historia en un momento dado, estas ideas se traducen en un ambiente cultural que luego da lugar a determinados sustentos de las instituciones políticas. Fueron sin duda las ideas del renacimiento y la ilustración las que llevaron a cabo cambios y progresos nunca antes vistos en la historia de la humanidad. Las preguntas que debemos hacer ahora son: ¿Cuáles ideas predominan en el ambiente cultural actual? Y ¿Tendrá ello que ver con lo mal que es visto por la opinión pública el liberalismo?

Pasaron muchos años hasta que Murray Rothbard, llevara el pensamiento del liberalismo clásico a su conclusión lógica[4]. Por un lado, si el Estado no es capaz de encargarse de la producción de alimentos, ¿Cuáles producir?, ¿Cuántos producir? ¿A quiénes asignarlos? ¿En qué precios? ¿Por qué razón debería hacerlo mejor en áreas como la producción de justicia y seguridad?, ¿Cuántos jueces o policías debería tener un país? ¿En qué calidad, cantidad? ¿En qué lugares? ¿Cuánto debería durar un procedimiento?, ¿Cuánto debería pagarse por este servicio? Etc. En consecuencia, el Estado siempre, lo quiera o no, realizara una mala asignación de recursos: sobre-producir donde se requieren pocos recursos, e infra-producir donde se requiere mayor asignación de recursos.[5]

Por otra parte, Rothbard, también cuestiona le legitimidad de la institución del Estado y se pregunta por el verdadero origen de este. Así, encuentra que el Estado no es la sociedad, ni fruto de algún contrato social explícito o implícito. En realidad, su construcción sociológica del surgimiento del Estado permite ver que este es fruto de la opresión y el sometimiento de unos hombres sobre otros.[6][7]

En razón de la crítica económica y moral a la institución del Estado, nace la ideología política Libertaria, que une el liberalismo económico con el anarquismo político. Rothbard argumenta que el Estado no es un mal necesario y que todo bien o servicio puede ser ofrecido de forma óptima, voluntaria y pacífica por el mercado.

Empero, el libertarismo al ser únicamente una filosofía política que nos habla de cuál debe ser el rol del correcto uso de la violencia[8], contiene una serie de limitantes a la hora de impregnar el pensamiento de las masas.[9]

De modo más claro, el libertarismo diferente del liberalismo clásico no es una filosofía de vida, no promueve determinada cultura, valores o virtudes humanas, no nos dice cómo el ser humano puede alcanzar la máxima plenitud del ser (Eudemonía)[10], de modo que si la tesis que indica, que la cultura precede a la política es correcta —y yo creo que es correcta—, el libertarismo —como veremos— deberá hacer mayores esfuerzos para no seguir siendo un pensamiento minoritario.

Cultura

Dar una definición de cultura no es fácil, más cuando se lidia con una cifra superior a doscientas de ellas. Una de las más aceptadas y que ha sobrevivido en el tiempo, es del antropólogo Edward Burnett Tylor, escribe:

“es ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de una sociedad”.[11]

Abstrayendo, se puede entender por cultura, a esa parte esencial, connatural, íntima y consustancial al modus vivendi de cada individuo en sociedad. Es la cultura entonces, la que termina dando forma a las líneas legislativas y políticas, siendo estas no más que un juego de sombras de la realidad cultural en que se vive.

Aclarando, cualquier verdadero y permanente cambio político, solo puede darse con un previo cambio cultural, tanto es así que, cuando se intenta realizar un cambio inverso, desde arriba abajo con la política, inmediatamente si este cambio afecta el cómo las personas desarrollan su día a día, florecerá un sentimiento de rechazado y resistencia en la sociedad[12]. Esto explica porque políticas como el aumento del IVA, Impuestos a las bolsas plásticas, restricciones al uso vehículos, entre otras medidas, son percibidas como una trasgresión personal, pues las personas sienten que su cultura es afectada, en cambio, no encontramos el mismo nivel de reacción y oposición si los controles e intromisiones del Estado se dan en ámbitos imperceptibles y apartados de nuestro modo de vida, por ejemplo, la creación de un nuevo ministerio o algún tipo de acuerdo bilateral entre políticos.

Lo anterior permite ilustrar a la perfección, el porqué del cambio de estrategia política de la izquierda y la derecha.

Izquierda, nueva izquierda y marxismo cultural

Es sabido de sobra que la izquierda ortodoxa dejó su visión economicista atrás para dar paso a una batalla cultural. Su centro de lucha ya no es, en sus términos, la estructura económica del supuesto orden capitalista, ni el obrero su sujeto revolucionario, sino, la supraestructura, a saber, medios de comunicación, cultura, educación, artes etc.[13] Luego, a falta del obrero que se aburguesó, esta bautizada Nueva Izquierda creó nuevas luchas y así: politizó, organizó y fabricó nuevos sujetos que era necesario proteger, reivindicar y dar voz, abrazando el ecologismo, animalismo, indigenismo, homosexualismo, feminismo radical e ideología “queer”, estos últimos conformando la llamada ideología de género que es una visión acientífica de la naturaleza humana.

El problema con los fenómenos anteriores —que claramente existen y conforman gran cantidad de votos y recursos de la nueva izquierda— surge cuando la derecha señala que su causa es una conspiración judía de más de 60 años de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, la cual, le dio al marxismo un toque de freudismo para implantar el nuevo orden mundial Marxista Cultural, estos arguyen (la derecha) que dicho complot de larga data se propone destruir la cultura cristiana occidental con ateísmo, secularismo, acción afirmativa, biempensismo, corrección política, igualitarismo, súper inclusivismo, multiculturalismo, y liberación sexual.[14]

Es cierto que hay un cambio en la estrategia de la izquierda, el fenómeno existe. De hecho, el politólogo Agustín Laje en “El libro negro de la nueva izquierda” lo expresa a la perfección, la izquierda abandonó las balas por los votos, dejó atrás su visión economicista y determinista de la historia subvirtiendo los postulados clásicos del marxismo. Aquí Laje describe el marxismo clásico:

“El marxismo analiza a la sociedad de manera topográfica o, metafóricamente hablando, con la forma de un “edificio”. En la base o “estructura” de la sociedad, el marxismo coloca las fuerzas productivas y sus relaciones de producción —es decir, las tecnologías para producir y las relaciones de propiedad existentes—. En la “superestructura” que se levanta a partir de esta base de carácter económico, los marxistas ubican al Estado, la ideología, la religión, la cultura, etcétera. Siguiendo con la metáfora edilicia, va de suyo que la manera más fácil de demoler un edificio consiste en reventar los pilares sobre los que éste se apoya, y en esto se ha basado precisamente el marxismo tradicional: las verdaderas revoluciones se pergeñan al nivel de las relaciones económicas, pues todo lo demás —ideología, Estado, cultura, etcétera— es apenas un reflejo de aquéllas. Lo que hay que hacer es transformar el sistema económico, y lo otro se va dando por añadidura”.[15]

La revolución intelectual de Antonio Gramsci consiste en argumentar que Marx estaba equivocado, él argumentó que los verdaderos cambios políticos no se generaban modificando la estructura económica como sostuvo Marx, sino, modificando la superestructura, en palabras de Laje:

“[…] mientras que para el marxismo clásico luchar en el plano cultural, político o jurídico era más o menos como luchar “contra una sombra”, para Gramsci esta lucha era la realmente importante.

La hegemonía en Gramsci se da en un terreno de gran trascendencia: el de los valores, creencias, identidades y, en definitiva, el de la cultura”.[16]

Sobre esta amalgama del marxismo y si puede seguir llamándose marxismo volveremos luego. Regresando a la teoría de la conspiración de la Escuela de Frankfurt, hay que decir que es bastante problemático hablar de un proyecto de “conquista” consciente y al unísono, donde profesores judíos de esta escuela pretenden destruir al capitalismo occidental desde adentro, es decir, infiltrándose en todos los medios de masas posibles para crear un sentimiento anticapitalista, antitradicionalista, antiteísta, antiheterosexual y hasta antiblanco.

Vale la pena recordar a estos temerosos conservadores el principio de la Navaja de Ockham[17], nombre que recibe en honor al filósofo William Ockham, este sostuvo que en caso de tener dos o más hipótesis deberíamos recurrir a la explicación más simple, lo anterior no implica que la explicación más simple sea la correcta, solo nos dice que es más probable que la simple sea correcta, así, descartamos todo tipo de multiplicaciones de entidades o hipótesis injustificadas, por ejemplo, tenemos el siguiente asunto y dos hipótesis: El famoso actor de Hollywood, Jim Carrey, por muchos años ha estado alejado de la pantalla grande y las pocas ocasiones que ha dado entrevistas actúa y dice cosas muy extrañas. En una muy reciente en la NYFW le dijo a la entrevistadora: “Tú no existes, aunque hay una fragancia maravillosa en el aire”, “creó que somos un campo de energía que baila”, “yo no existo” y le replica la entrevistadora, “¿No estamos aquí?”, “es todo un sueño?” y Jim dice, “Solo hay cosas que pasan y grupos de tetraedros que se mueven juntos” y ella le responde, “¿nada de esto es real?” y finaliza Jim, “No, no, nosotros no importamos”[18]. La primera explicación que dan algunos de este comportamiento, es que Jim Carrey se ha liberado del control MkUltra del nuevo orden mundial reptiliano illuminati en que vivimos, y de este modo trata de darnos pistas de lo que realmente ocurre. En otra explicación uno puede encontrarse con que Carrey aún no supera la pérdida de su expareja—los anteriores insisten en que no fue suicidio sino un asesinato orquestado por los reptilianos[19]— por lo que sufre de depresión o simplemente Carrey quiere generar controversia o ha estudiado algún tipo de filósofo idealista que niega la existencia. ¿Cuál opción parece más plausible? Si pensamos en la primera, para empezar, deberíamos probar la existencia de los reptilianos, los illuminati, los reptilianos illuminati, su gobierno mundial y la programación de control mental MkUltra de la CIA a la que las celebridades son sometidas.

Otro ejemplo ya probado, para no extenderme en demasía, fue el boom de figuras geométricas que apareció en cultivos de muchos lugares del mundo a partir de 1970. Una de las explicaciones en ese entonces fue que los alienígenas habían realizado algunos de estos círculos al aterrizar en sus OVNIS. La otra, que algunos bromistas lo hicieron con la intención de llamar la atención, por suerte, ellos mismos lo confirmarían tiempo después, me refiero a los bromistas.

Algo muy similar esta ocurriendo con los teóricos de la conspiración de la Escuela de Frankfurt. En primer lugar, la victoria de Trump en EE.UU es una prueba fehaciente de que la hegemonía intelectual marxista cultural no ha logrado sus efectos deseados, más bien, lo esta haciendo muy mal, a la postre, menos en otras partes del mundo, especialmente porque es en el mundo más capitalista donde te puedes preocupar por nuevos tipos más amplios de problemas sociales. En segundo lugar, es cierto que el Instituto de Investigación Social existe, no obstante, siempre ha sido un grupo muy heterogéneo donde hay diferencias entre investigadores de una misma generación y todavía más con las generaciones posteriores, ese es el caso de Habermas que se considera el último miembro de la “Escuela de Frankfurt” y divergía sustancialmente con los originales. Asimismo, es importante resaltar que no se va encontrar relación entre los autores de esta mencionada escuela y el feminismo de tercera ola o cultural de Simone de Beauvoir o la recién fallecida Kate Millet, sí en cambio, seguramente estas tomaron parte de su método y con tijeras y adhesivo adaptaron sus ideas a sus objetivos.

Es claro que muchos movimientos beben del marxismo ortodoxo, el marxismo hablaba de la conciencia de clase como requisito inexcusable para la revolución, las feministas radicales hablan de una “elevación de la conciencia”. El marxismo hablaba de lucha de clases, los nazis de lucha de razas, las feministas radicales de lucha de sexos, empero, incluso Marx tomó esta idea de lucha de clases de dos liberales burgueses, Charles Comte y Charles Dunoyer, para los cuales la explotación provenía de las acciones de los burócratas[20]. Igualmente, Rothbard y Hoppe que hacen críticas más allá de la economía, desde la psicología, sociología, etc, —no por ello postmarxistas o Frankfurtianos— siguen toda esta tradición, dividiendo la sociedad en dos grupos, quienes viven del Estado (parásitos) y quienes son explotados por él (productores)[21], e igual que Mises, haciendo principal énfasis en la batalla de las ideas, pues el Estado tiene como principal sustento no sus armas sino su legitimidad mediante el adoctrinamiento ideológico de las masas.[22]

Por otra parte, resulta mucho más problemático hablar de una teoría marxista cultural, pues ello sería una contradicción en los términos —sería mejor hablar de progresismo cultural, gramscismo cultural, izquierda cultural o izquierda no marxista, como estrategias del socialismo reformado, es decir, el socialismo imperante en todo el mundo, el socialismo socialdemócrata— precisamente porque la característica fundamental del marxismo era su énfasis en la economía/materialismo, la economía como determinante de todo lo demás, para Marx, el papel de las ideas era secundario y resultado de la estructura económica. Los actuales “marxistas culturales” habrían sido atacados por Marx. La estrategia actual de la izquierda, entonces, no es marxista.

El fundamentalista cristiano y libertario Ph.D. Gary North en un artículo titulado “El marxismo cultural es un oxímoron” Escribe:

“Cualquiera que considere el marxismo cultural como marxismo no ha entendido nada de marxismo. No en vano, tal postura es común en círculos conservadores.

 Gramsci argumentó, y la Escuela de Frankfurt siguió su ejemplo, que el camino para que los marxistas transformaran occidente era a través de la revolución cultural: de ahí surgió la idea de relativismo cultural. El argumento era correcto, pero el argumento no era marxista. El argumento fue hegeliano. Significaba darle la vuelta al marxismo, así como Marx había puesto a Hegel de cabeza. El marxismo en los primeros días se basó en un rechazo del lado espiritual del hegelianismo. Estableció el modo de producción en centro del análisis de la cultura capitalista.

 Seamos claros y directos: Marx estaba equivocado y Gramsci tenía razón. El marxismo ortodoxo no fue la causa primaria de la contracultura. La contracultura se basó en la cultura […] El marxismo se comprometió a defender el cambio cultural a través del cambio del modo de producción.

 […] El problema es este: los conservadores de hoy toman demasiadamente en serio las declaraciones de los marxistas culturales, que en realidad no eran marxistas. Ellos eran básicamente progresistas y socialistas. Más aún, ellos habrían sido objetivos de Marx en 1850”.[23]

En el mismo sentido Michael E. Acuña en “Los orígenes y la función ideológica del marxismo cultural” escribe:

La definición de quienes se suscriben a esta conspiración resulta ser bastante cruda: el marxismo cultural es el marxismo transpuesto del dominio de la economía al de la cultura. Tal proposición, a primera vista, parece absurda incluso para aquellos que están vagamente familiarizados con la teoría marxista.

La narración varía dependiendo de la inclinación política del individuo que la difunde, pero su versión estándar es la siguiente: una secta de intelectuales alemanes (de ascendencia predominantemente judía), desilusionada por el fracaso de los partidos marxistas ortodoxos para movilizar al proletariado en conflicto con la burguesía, llegó a la conclusión de que la formulación marxista original era incorrecta. Los trabajadores occidentales tenían una disposición demasiado conservadora para que la retórica igualitaria del comunismo les atrajera.

 La solución a los errores teóricos del marxismo a la que llegaron estos pensadores fue reemplazar la clase como el lugar de lucha por la cultura. En otras palabras, el Klassenkampf marxista tradicional iba a ser reemplazado por completo por un Kulturkampf neomarxista. Este colectivo de científicos sociales y literatos variados llegó a ser conocido como la ‘escuela de Frankfurt’ debido a su afiliación con el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Goethe, con sede en Frankfurt, Alemania.

[…] la función principal (del marxismo cultural) es proporcionar a los movimientos conservadores marginales una narrativa que explique por qué la cultura contemporánea está en desacuerdo con sus preferencias ideológicas -de alguna manera absolviendo al capitalismo de cualquier responsabilidad-.[24]

Ambos autores ya dejan bastante claro que el “marxismo cultural” es un chivo expiatorio de la derecha, no es un concepto científico, es una excusa a la desintegración del conservadurismo cultural; sus tradiciones, sus visiones sobre la familia, el matrimonio, el aborto y lugar de la mujer en la sociedad, no en vano, es imperativo ponerle la etiqueta “marxismo”, aunque no lo sea, para mantener vivo ese sentimiento políticamente útil de terror histórico al comunismo en occidente.

De hecho, el liberalismo cultural interactúa positivamente con el capitalismo, se complementan, se nutren. La hipersexualización solo es posible en una cultura de libertad en la cual el capitalismo convierte cada aspecto de la vida en comerciable, desde nuestro cuerpo con la aplicación “Ohlala”, hasta nuestro hogar con “Airbnb”. La gran cantidad de riqueza y oportunidades disponibles en un sistema capitalista propicia una menor necesidad de crear fuertes lazos interpersonales, en otras palabras, menor dependencia de la que gustan los conservadores para mantener a los suyos controlados. El capitalismo es igual a independencia económica y libertad. Hoppe reconoce esto cuando sostiene que en la extinta y socialista Alemania oriental la gente era mucho más unida en comparación a sus hermanos vecinos capitalistas e individualistas de Alemania occidental. Desde luego, no porque el comunismo los haya hecho más solidarios, sino, porque estando sometidos a una vida de constante privación y escasez se hace necesario para sobrevivir, fortalecer todo tipo lazos personales «mayor valor atribuido a la familia, los parientes o amigos» en contraposición a la los lazos impersonales e individualistas de sociedades capitalistas donde para solucionar cualquier tarea basta una llamada telefónica o un cliqueo en internet.[25]

El capitalismo además significa, cambio abrupto, el capitalismo es un sistema abocado al futuro, que no preserva nada más que sí mismo, razón de ello que parte de la izquierda Pachamama culpa al capitalismo de la destrucción de la cultura de pueblos indígenas, cuando en realidad, ellos mismos adoptaron el capitalismo para mejorar sus vidas enterrando hasta su propia lengua nativa. En el caso de la derecha es similar, observan el capitalismo como un sistema que destruye sus valores y tradiciones, nuevamente, su temor, como dije anteriormente, es que el capitalismo muestra a los individuos de las sociedades estancadas y dominadas que quieren mantener, otras alternativas y oportunidades por fuera de su campo de control.Si ahora pensamos en cuestiones como los derechos para las minorías, la feminización de la sociedad, la ayuda al desarrollo o la idea de libre inmigración tan en boga actualmente, existe una explicación psicológica a este fenómeno, en el libro “Los Ángeles que llevamos dentro”[26], el científico libertario Steven Pinker cuenta las razones del aumento del “círculo expansivo de solidaridad[27], el cual, gracias a los medios de comunicación, la interdependencia económica y la globalización, junto con la alfabetización, la educación y el cosmopolitismo producto de las anteriores, diluyen el miedo a la proximidad, el miedo al Otro. Como resultado es más sencillo «Situarse en el punto de observación de otras personas e imaginar sus emociones como si fueran propias» [28], de este modo vemos que el círculo que antes comprendía familia y amigos, hoy, da paso a una preocupación e inclusión de los sin techo, los parados, los inmigrantes, los niños hambrientos en África y hasta los animales por la toma de conciencia de las repercusiones que tiene sobre ellos y su medio el actuar humano.

Finalmente, vale mencionar que las «Afirmaciones extraordinarias, requieren pruebas extraordinarias» y la navaja de Ockham aquí juega un papel metodológico muy importante para rasurar todo tipo de teorías conspirativas. Todas las “anomalías” culturales que acusan de marxismo cultural bien podrían deberse a una juventud existencialista, hedonista, libertina, o a una tendencia hacia algún tipo de moralidad “global”, y no, debido a un proceso sistemático de materializar el plan maligno de poco más de 10 profesores.

Lamentablemente de la misma manera en que la izquierda usa el término “neoliberalismo”[29] como chivo expiatorio para acusar a todo lo que no sea socialismo o “verdadero” socialismo, la derecha usa el término “marxismo cultural” para todo lo que no sea, o ponga en peligro, el conservadurismo. Muy seguramente, en algunos años veremos cómo evoluciona este término hasta adquirir el mismo estatus respetable del neoliberalismo, claro, entre los “académicos” y opinión publica más ignorante.

Ahora pasemos a observar la respuesta de la derecha al mismo nivel hegemónico cultural.

Nueva derecha cultural

La Nueva Derecha se remonta al Grupo de Investigación y Estudios para la Civilización Europea fundado en 1968. Siendo este grupo de carácter multidisciplinar, estos también saben identificar el rol fundamental de la estrategia de Gramsci para la toma del poder. Empero argumentan que no tratan de imponer una “hegemonía intelectual”[30], sino, meramente hacer parte del debate intelectual, entendiendo el papel fundamental de las ideas en las construcciones y representaciones sociales-históricas. El caso es, de todas maneras, que la nueva derecha igualmente abraza la lucha ideológico-cultural desde lo que llaman “Metapolítica”, en sus términos:

“La Metapolítica nació de la conciencia sobre el papel de las ideas en la historia y la convicción de que el trabajo intelectual, cultural, doctrinal e ideológico es el requisito previo de cualquier tipo de acción (política)”.[31]

Su líder e ideólogo Alain de Benoist lo resume de forma simple:

“[…] la Ilustración llegó antes de la Revolución Francesa y la Revolución Francesa no habría sido posible sin la Ilustración. Antes de cada Lenin tiene que haber un Marx. Antonio Gramsci entendió esto muy bien, al referirse a los intelectuales “orgánicos”. Hizo hincapié en que la transformación de las estructuras políticas y socio-históricas de una época determinada presupone una inmensa transformación de los valores que ya ha debido tener lugar con anterioridad”.[32]

En pocas palabras, ningún cambio político puede darse si no fue dado previamente en nuestras mentes.

¿Cuáles son las caretas de esta nueva derecha? La nueva derecha reivindica y defiende el fortalecimiento de cuerpos intermedios; barrio, localidad, comunidad, etc. A través del principio de subsidiaridad[33], la protección y el fortalecimiento de la identidad, la autodeterminación, tradiciones y valores culturales, que dicen, son destruidos y arrasados principalmente por el capitalismo y su globalización económica, por un lado, y por el otro, por la nueva izquierda, su globalismo y multiculturalismo. Siendo estos, causantes de un universalismo homogeneizante desintegrador de la identidad, cultura, tradiciones y autonomía de los pueblos.

Conclusión

En común como lo fue en el siglo pasado el comunismo y el nacionalismo, la nueva izquierda y la nueva derecha son anticapitalistas. El transcurso del liberalismo clásico al libertarismo tiene una perdida, la perdida de una cultura de libertad, de unos valores culturales, ya que el libertarismo solo es una filosofía política que se ocupa del correcto rol del uso de la fuerza, no de la virtud o la vida buena. A pesar de lo anterior, el libertarismo se ocupa de dar la lucha en la parte más fundamental de la superestructura, las ideas. Sí, el libertarismo no es una filosofía completa como es el caso de objetivismo la filosofía de Ayn rand, y por ello —en cuanto libertarismo— no dará la lucha en el plano de los valores, la belleza o la cultura.

Sostener el papel fundamental de las ideas para generar cambios sociales no es un invento de Gramsci, ni de la Escuela de Frankfurt, nace con la civilización, y ha sido para bien y para mal, para generar progresos y para dominar sociedades. Autores de nuestra tradición como Mises, Hayek, Rand, Rothbard y Hoppe han hecho mucho énfasis en la importancia de las ideas. Poner el píe de lucha en la batalla de las ideas significa, en términos marxistas, darle la vuelta a Marx, generar cambios mediante la superestructura, y no como él sostuvo, en la estructura económica. Por lo tanto, muchos de nuestros autores liberales clásicos y libertarios serian “marxistas culturales” o en términos correctos, postmarxistas (después del marxismo) o izquierdistas no marxistas, ya que, si renuncias al camino de la economía para generar cambios, y adoptas el de las ideas, has abandonado el Marxismo. Escribía Mises:

“Todo lo que ocurre en el mundo social de nuestros días es el resultado de ideas. Las cosas buenas y las cosas malas. Lo que se necesita es combatir las malas ideas […] Debemos sustituir las malas ideas por buenas ideas”.[34]

Desde luego que los liberales clásicos y libertarios no son Gramscistas culturales, aunque luchen en la superestructura. Entiendo bien que las etiquetas responden a una necesidad humana cognoscitiva, pues nos permiten organizar y hacernos una idea rápida de a lo que se pueden estar refiriendo —por ejemplo: izquierda/derecha— empero, como vimos, clasificar como marxismo cultural algo que no es marxismo, a pesar de ser demagógica y atractivamente útil, sigue resultando dañino e incorrecto.

Por último, la izquierda y la derecha han renunciado a su vía revolucionaria mediante las armas, actualmente se han unido al debate ideológico donde los liberales y libertarios tenemos más por ganar que nunca antes en la historia.


[1] Véase Nozick, R. (1988) “Anarquía, estado y utopía” México. Fondo de cultura económica.

[2] Véase Raico, R. (2016) “Breve historia del liberalismo clásico” Instituto Mises, consúltese la publicación en: http://www.miseshispano.org/2016/10/breve-historia-del-liberalismo-clasico/

[3] Véase Binswanger, H. (2016) “Ondas Filosóficas” Objetivismo.org, consúltese la publicación en: https://objetivismo.org/ondas-filosoficas/

[4] Véase Rothbard, M. (2013) “Hacia una nueva libertad: el manifiesto libertario” Madrid: Unión Editorial.

[5] Véase Mises, L. (2013) “Pérdidas y ganancias” Instituto Mises, consúltese la publicación en:

http://www.miseshispano.org/2013/03/perdidas-y-ganancias-2/

[6] Véase Tilly, C. (2007) “Guerra y construcción del estado como crimen organizado” War Making and State Making as Organized Crime. Relaciones Internacionales, [S.l.], n. 5, mar. 2007. ISSN 16993950. Disponible en: http://www.relacionesinternacionales.info/ojs/index.php?journal=Relaciones_Internacionales&page=article&op=view&path%5B%5D=52&path%5B%5D=45  Fecha de acceso: 03 nov. 2017. Y véase también Rothbard, M. (2015) “Anatomía del estado” Instituto Mises. Disponible en: http://www.miseshispano.org/2015/07/anatomiadelestado/

[7] Para un resumen y análisis de los dos artículos anteriores véase: Bermeo, J. (2016) “Construyendo un estado” Instituto Mises. Disponible en: http://www.miseshispano.org/2016/07/construyendo-un-estado/

[8] Véase Kofman, F. (2011) “Libertarismo” Instituto Mises. Disponible en:  http://www.miseshispano.org/2011/11/que-es-libertarismo/

[9] Véase Rothbard, M. (2013) “Hacia una nueva libertad: el manifiesto libertario” Madrid: Unión Editorial.

[10] Para una explicación detallada de qué es y no es el libertarismo véase: Bermeo, J. (2017) “¿Qué es el libertarismo? ¿Qué nos une y nos separa?” Instituto Mises Colombia. Disponible en: https://www.misescolombia.co/libertarismo-nos-une-nos-separa/

[11] Ripoll López, Sergio; Muñoz Ibáñez, Francisco Javier (octubre de 2002). “Conceptos generales de cazadores-recolectores”. Economía, sociedad e ideología de los cazadores-recolectores (1ª edición). Universidad Nacional de Educación a Distancia. (p. 17).

[12] Para una explicación detallada sobre la naturaleza del poder y la resistencia al mismo véase: Bermeo, J. (2017) “Diálogo con Slavoj Žižek y Byung-Chul Han sobre el comunismo y la revolución” Instituto Mises. Disponible en: http://www.miseshispano.org/2017/02/dialogo-con-slavoj-zizek-y-byung-chul-han-sobre-el-comunismo-y-la-revolucion/

[13] Sobre este cambio de estrategia véase: Nicolás Márquez, Agustín Laje (2016) “El libro negro de la nueva izquierda: ideología de género o subversión cultural” Buenos Aires: Unión Editorial.

[14] Véase Wilson, J. (2015) “’Cultural Marxism’: a uniting theory for rightwingers who love to play the victim” TheGuardian. Disponible en: https://www.theguardian.com/commentisfree/2015/jan/19/cultural-marxism-a-uniting-theory-for-rightwingers-who-love-to-play-the-victim

[15] Véase Nicolás Márquez, Agustín Laje (2016) “El libro negro de la nueva izquierda: ideología de género o subversión cultural” Buenos Aires: Unión Editorial. (p.16).

[16] Ibíd. (p. 20-21).

[17] Véase Dupre, B. (2014) “50 cosas que hay que saber sobre filosofía” Bogotá: Editorial Planeta Colombia; Barcelona: Editorial Ariel. Especialmente capítulo 35 La navaja de Ockham.

[18] Véase eCartelera (12 sept. 2017) “La incómoda entrevista a Jim Carrey en la NYFW, traducida al español” Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=hLLHgGAvPTk

[19] Véase Verdadero Misterio (30 sept. 2015) “Venganza Illuminati a Jim Carrey asesinan a su novia con MKUltra – Verdadero Misterio” Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=nuXH0JParWQ

[20] Richman, S. (2015) “Análisis libertario de clases” Instituto Mises. Disponible en: http://www.miseshispano.org/2015/02/analisis-libertario-de-clases/ y Osterfeld, D. (2012) “Análisis de clase: Perspectivas marxista y austriaca” Instituto Mises. Disponible en: http://www.miseshispano.org/2012/11/analisis-de-clase-perspectivas-marxista-y-austriaca/

[21] Véase Hoppe, H-H. (2015) Análisis de clases marxista y austriaco” Instituto Mises. Disponible en: http://www.miseshispano.org/2015/02/analisis-de-clases-marxista-austriaco/

[22] Véase Hoppe, H-H. (2014) Lo que debe hacerse”. Instituto Mises. Disponible en: http://www.miseshispano.org/2014/03/lo-que-debe-hacerse-2/ Y Rothbard, M. (2015) “Anatomía del estado” Instituto Mises. Disponible en: http://www.miseshispano.org/2015/07/anatomiadelestado/

[23] Véase North, G. (2014) “Cultural Marxism Is an Oxymoron” Garynorth. Disponible en:  https://www.garynorth.com/public/12623.cfm

[24] Véase Acuña, M. (2015) “The Origins and Ideological Function of Cultural Marxism” www.academia.edu Disponible en: http://www.academia.edu/10149049/The_Origins_and_Ideological_Function_of_Cultural_Marxism

[25] Escribe Hoppe, H-H. (2013) “Una teoría del socialismo y el capitalismo” Editorial Innisfree: “En Alemania Oriental, para lograr las tareas rutinarias más simples, tales como reparar la propia casa, que en otros países no requieren de más que una llamada telefónica, uno debe depender ampliamente de relaciones “personales” (en oposición a relaciones impersonales de trabajo)”. Léase en la introducción del libro.

[26] Véase Pinker, S. (2014) “Los ángeles que llevamos dentro: el declive de la violencia y sus implicaciones” Barcelona; Buenos Aires; México: Paidós, 2014.

[27] Véase Singer, P. (2014) “The Drowning Child and the Expanding Circle” http://effective-altruism.com Disponible en: http://effective-altruism.com/ea/6u/the_drowning_child_and_the_expanding_circle/

[28] Véase Pinker, S. (2014) “Los ángeles que llevamos dentro: el declive de la violencia y sus implicaciones” Barcelona; Buenos Aires; México: Paidós, 2014. (p. 897)

[29] Véase Marc Hartwich, O. (2009) “Neoliberalism: The Genesis of a Political Swearword” Centre for Independent Studies. Disponible en: https://olivermhartwich.files.wordpress.com/2015/02/neoliberalism.pdf

[30] Argumentan Benoist, A. Champetier, C. (2012) “Manifiesto: la Nueva Derecha del año 2000”: “La metapolítica no es otra manera de hacer política. No es en absoluto una “estrategia” que tratara de imponer una hegemonía intelectual; tampoco pretende descalificar a otras posiciones o actitudes posibles. Sencillamente, la metapolítica reposa sobre la constatación de que las ideas juegan un papel fundamental en las conciencias colectivas y, de forma más general, en toda la historia humana. Disponible en: https://neweuropeanconservative.files.wordpress.com/2012/10/manifiesto-la-nueva-derecha-del-ac3b1o-2000.pdf  (p. 1.)

[31] Véase Benoist, A. (2014) “La Nueva Derecha Europea, 40 años después” Disponible en: https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/alaindebenoist/pdf/la_nueva_derecha_europea_40_aos_despus.pdf (p. 5)

[32] Ibíd. (p. 5)

[33] En sus términos, el principio de subsidiaridad se refiere a que: “las propias personas puedan tomar decisiones sobre lo que se relaciona con ellos tanto como sea posible, delegando sólo aquellas decisiones que interesan a las comunidades más grandes para que se adopten en un nivel superior.” Ibíd. (p. 4) Dicho de otro modo, se propone que las decisiones no sean tomadas por políticos aislados que en realidad no represan a la comunidad, por funcionarios no electos o “expertos” que no conocen los intereses de la misma.

[34] Véase Mises, L (1956) Política económica: Pensamientos para hoy y para el futuro (Seis conferencias dictadas en Buenos Aires en 1959) Disponible en:

https://libertadcarajo.files.wordpress.com/2010/10/mises-6-conferencias-en-argentina.pdf (p. 54).


 

+ posts

Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

Leave a reply

Ir a la barra de herramientas