Raul Estudillo febrero 15, 2019

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Desprecio con todo mi ser a los chairos, sin embargo, pienso que ellos tienen una notable superioridad sobre los fifís. Menciono que tienen una superioridad sobre los fifís y no que tienen una superioridad sobre “nosotros” los fifís porque, a pesar de odiar a Obrador, todo lo que representa y la gente que lo rodea, no me siento parte de éste grupo de personas. Me van a odiar, pero intentaré explicar la razón de esto, una razón que tiene mucho que ver con el tema que hoy se expondrá en el texto.

Para empezar, debo poner en contexto a los lectores de Mises Report que no son mexicanos.

Los chairos son un grupo de personas con (en su mayoría) ideas políticas, sociales y económicas similares que apoyan al presidente de México. Los fifís (quienes fueron bautizados así por el presidente), son un grupo de personas en Internet que, al contrario de los chairos, tienen ideas políticas, sociales y económicas diversas; son los sucesores espirituales del extinto movimiento TUCAM (Todos Unidos Contra Andrés Manuel), que buscaba el voto útil contra López Obrador en las pasadas elecciones presidenciales.

Los fifís y Morena (el partido del presidente), tienen algo en común, ambos están llenos de personas con ideas distintas que pertenecen a sus grupos por una sola razón: Andrés Manuel López Obrador.

 

La superioridad chaira es muy sencilla de explicar. Su victoria vendrá gracias a su falta de ambigüedad ideológica, a excepción claro, de uno que otro católico conservador infiltrado. Esto, quizás es la única debilidad que tienen. Debemos despertar a estos despistados, explicándoles que el socialismo cristiano no existe y que ser un creyente de izquierda es como ser un judío en la Alemania Nazi; entendiendo que un gobierno limitado acompañado de libre mercado es la solución a todo el mal, además de ser la única forma en la que se puede mantener la cordura social que los conservadores defienden.

Aunado a movimientos civiles sin identidad, lo que le espera a México es terrible.

La oposición es muy frágil y está muy dispersa, llena de progresistas y demás especímenes raros creados por la izquierda, entre ellos, los liberprogres. Como sabemos, quieren hacer ver a López Obrador como un conservador cristiano, esto pone en jaque a la derecha, cuando la agenda del marxismo cultural avance en México, tanto los chairos como los fifís de ideas progresistas se van a unir.

De seguir como vamos, en México sí será ley. La derecha acomplejada debe evolucionar en una derecha dura, esa derecha que resurge en occidente y que ya no está dispuesta a permitir la caída de la mejor civilización.

Corresponsal de The Mises Report en México.

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