¿Por qué el liberalismo genera desarrollo?

0
257

Basado en el libro Liberalismo de Ludwig von Mises

Al iniciar la Universidad me encontré con ideologías políticas diferentes a las mías; un socialista por acá, un nacionalista por allá… La cátedra de Ciencia Política era como un campo minado en donde todos salíamos perjudicados, ya que cada día se aprendían cosas nuevas que destruían nuestra percepción de las cosas, así cada uno construía poco a poco su ideal político. Creo que eso es lo maravilloso del ser humano: poder razonar. Sin embargo, nunca me bastó ser minoría y no tener, en algunos casos, los argumentos necesarios para contrarrestar ideas más socialistas, o como las llamarían hoy en día: social democracia.

He leído una obra magnífica, simple y concreta acerca de los ideales que un liberal debe de considerar. No es posible andar de arriba para abajo sin tener una concepción clara sobre qué ideología política es más de nuestro agrado. Y así, emplearla para crear oportunidades que beneficien a todas las personas. Ludwig von Mises, un economista austriaco, dejó una lección asombrosa en su libro “Liberalismo”. Decidí hacer este ensayo para aclarar a las personas que un liberal no es un déspota individualista. Asimismo, trataré de relacionar lo que dice el libro con mi país, Guatemala, para ver la viabilidad de un sistema liberal.

Una pequeña reseña histórica no le cae mal a nadie. El mal llamado socialismo se terminó de incrustar en Guatemala con el gobierno de Jacobo Árbenz; le digo mal llamado porque incluso en la época arbencista, no se vivió un socialismo puro. Si bien es cierto que la mayoría de jóvenes aplaudimos avances en materia de educación y, algunos servicios sociales que brindó dicho presidente durante su periodo de gestión, existieron algunas violaciones a los Derechos Humanos. En ese sentido, es menester recordar la famosa ley fuga que Ubico empleó durante su gobierno. La ley fuga no se terminó en la época revolucionaria, más bien existieron personas del gabinete de Árbenz que aplicaron dicha ley, entre ellos “Augusto Charnaud (ministro de Gobernación), Rogelio Cruz Wer (jefe de la guardia civil), y Jaime Rosemberg (jefe de la policía judicial)” [Mérida, M. 2004. P. 30].

A pesar de los avances y privilegios momentáneos que crea un gobierno de índole socialista, las consecuencias son en tiempo futuro. Esto debido a que, cuando las personas empiezan a creer en un sistema socialista, se crea la concepción de un Robin Hood estatal. Un mesías del pueblo que promete el cielo y la tierra pero al final, la realidad demuestra lo contrario.

Entonces, ¿por qué no funciona el marxismo/socialismo en la sociedad? Uno de los grandes problemas del pensamiento de Marx fue no distinguir entre sociedad y gobierno. Entendamos sociedad como el conjunto de personas que cooperan entre sí para generar desarrollo y mantener la paz; ahora bien, gobierno es el conjunto de personas a quienes delegamos ciertas facultades (a través del sufragio) como lo es “nuestro legítimo derecho de defensa confiriéndoles para ello autoridad y poder para ejercer coerción”.

Fue así, mezclando ambas definiciones, que el marxismo no logró tener un éxito rotundo ya que creó algo denominado: el Estado debe controlar todo. ¿Cómo es posible que un Estado controle a la mayoría de trabajadores? ¿Acaso eso no va en contra del principio de libertad que la mayoría de constituciones contempla?

Adentrándome un poco más al tema, la concepción liberal nace a mediados del siglo XIII y XIX por obra de algunos filósofos, economistas y sociólogos. Logró varios avances y fue así como “la liberación de las fuerzas productivas humanas multiplicó la cantidad de los medios de subsistencia.” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 25]. Empezó a florecer la humanidad, no existían barreras clasistas entre obrero y patrón; incluso, el obrero contaba con el capital para brindar a sus hijos una educación de calidad.

Erróneamente se concibe la percepción siguiente: el liberalismo es individualista. En lo cual discrepo, ahora más, al reconocer que esta concepción ideológica al defender la propiedad privada de los bienes de producción, únicamente busca beneficios para la población. El liberalismo no busca satisfacer a determinados grupos, mucho menos proveerles de exagerados privilegios. Lamentablemente, Guatemala se ha visto cooptada por muchos años, por un grupo de personas privilegiadas, que no conocen el verdadero significado de bienestar social y, mucho menos el significado de desarrollo.

El bienestar social es uno de los principales objetivos del liberal. Este se busca lograr a través de la propiedad privada de los medios de producción. Si bien es cierto que los bienes espirituales pueden ser satisfechos únicamente por voluntad de cada individuo, el liberalismo se preocupa por el aumento de los bienes materiales para prometer al hombre “la máxima satisfacción posible de todos aquellos deseos que pueden ser satisfechos mediante la disponibilidad de objetos del mundo exterior” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 28]

En ese sentido, es importante conocer qué significa desarrollo. Carlos Sabino lo define como el “proceso por el cual las sociedades pasan de condiciones de existencia caracterizadas por la baja protección y la pobreza a un nivel mucho más alto de consumo y de calidad de vida material.” [Sabino, C., Ayau, M. 2004. P. 21]. Es así como el liberalismo quiere “crear las condiciones preliminares para el desarrollo integral de la vida interior” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 29]. Con una buena vida exterior, es decir, con materiales que me garanticen comodidad y, sobretodo, satisfacción de mis necesidades, podré concentrarme en mi interior.

Sería ilógico no afirmar que una sociedad es la base de todo. Como seres humanos, debemos cooperar entre nosotros para lograr un desarrollo sostenible y así, mantener el orden social. Jamás será posible construir una sociedad si cada individuo es egoísta; bien decía Mises que la “organización social constituye la base de todo lo demás…” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 32]

Si analizamos un poco, tanto liberalismo como socialismo comparten un objetivo: bien común. Y tal como decía Maquiavelo: el fin justifica los medios. ¡Error!, no es tan sencillo como parece; mientras el socialismo destruye la libertad, el liberalismo deja fluir el sistema de mercado. Veamos el siguiente ejemplo:

Si un candidato a la presidencia con pensamientos liberales le dice a los pueblos que NO dará láminas o bolsas solidarias cada mes, entonces se le denomina enemigo del pueblo; por otro lado, aquel candidato que ofrece en sus conferencias y meetings: láminas, comida, dinero y, peor aún, se compromete a que cada mes les lleguen dichos productos, entonces el pueblo le aplaude y se deja engañar por una satisfacción momentánea.

El liberal no promete satisfacciones del momento, sino que ofrece pequeños sacrificios momentáneos para que al final, la recompensa sea aún mayor.

A pesar que Mises escribió Liberalismo en 1927, es increíble como la misma desigualdad entre clases sociales crea algo llamado complejo de Fourier. Aquel que crea en los individuos más desfavorecidos un sentimiento de envidia y, en el peor de los casos, odio. Así, surge un grupo de personas frustradas que desean a toda costa derrocar el régimen capitalista para poder ellos, alcanzar esa riqueza que “nació de la noche a la mañana.”

Sin embargo, en Guatemala a veces la riqueza si llega a determinadas personas de la noche a la mañana. Y esta situación no ha cambiado durante años debido a que el libre mercado no alcanza su punto cúspide; no alcanza el límite ya que las mismas familias ricas y privilegiadas, no tienen preocupación alguna más que por sus intereses particulares. ¿Y qué pasa cuando una clase determinada tiene privilegios sobre otra clase? El liberalismo no tolera los privilegios de clase, más adelante lo describiré mejor.

Siempre se hace alusión, cuando alguien manifiesta ser liberal, a la famosa propiedad privada de los medios de producción. Pero, ¿por qué es tan importante para nosotros este fundamento? La respuesta es sencilla: cada ser humano estará motivado a trabajar mejor porque así recibirá un mejor salario o pago. En cambio, países como Cuba en donde el Estado emplea a más del 70% de los trabajadores, estos ya no se sienten motivados porque el salario es una miseria. Al final, los países socialistas crean empresas mediocres.

Ahora, si combinamos trabajo con otro principio fundamental del liberalismo: libertad, podemos asimilarlos y decir que un trabajador libre sabe que tiene la oportunidad de buscar una posición laboral en cualquier lugar; sino le gusta la paga que le dan en X empresa, puede ir a la empresa Z y pensar si está mejor o no laborar para dicha institución. Es decir, un trabajador que vive en libertad sabe que puede ganar y crecer cuanto más intensificada sea su prestación laboral. Así, “el trabajo libre es…más productivo que el trabajo efectuado por quién no es libre” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 51]

En ese sentido, todos los seres humanos nacimos libres y, bajo igualdad ante la ley. Es más, nadie, absolutamente nadie está en la capacidad de decir quien nació y quien no nació libre (como era el caso de la antigua Grecia).

Pero crear riqueza y libertad no es posible si en la sociedad no existe paz. Guatemala vivió 36 años de conflicto armado interno; una época triste para la población. Durante ese tiempo el país sufrió en el ámbito económico, social y laboral. Ahora le pregunto, estimado lector, ¿qué aprendimos de la guerra interna?, ¿valió la pena el derramamiento de sangre de los guatemaltecos?

La paz juega un papel importante en la vida, no solo individual, sino colectivamente. Una sociedad debe permanecer en paz y combatir, pero no con armas, sino con ideas para lograr desarrollos capaces de llegar a cada rincón de la Nación. A esto, Mises le llama, el principio de paz.

Nosotros, como sociedad, debemos mantener en pie dicho principio para armonizar la división de trabajo y así, cooperar y lograr que cada individuo logre aumentar su riqueza para garantizar a su familia un mejor desarrollo.

Ya mencioné en párrafos anteriores que el liberalismo repudia cualquier tipo de privilegios a grupos determinados. No obstante, a pesar que yo soy diferente a mis compañeros de U, a mis amigos, a mis tíos, a mis primos y a mis vecinos…compartimos algo en común: somos seres humanos. Por lo tanto, todos debemos recibir algo denominado: igualdad ante la ley. Esta igualdad no es necesaria únicamente porque la constitución lo diga, sino que es importante para la libertad de cada individuo y, para mantener la paz en el ordenamiento social.

¿Qué pasa cuando una persona tiene determinados privilegio ante otra?

Definitivamente se rompe el principio de paz, necesario para garantizar la división de trabajo y la cooperación social.

No hay poder humano que pueda convertir a un indígena en ladino; ni viceversa, pero sí se puede conceder al indígena los mismos derechos que al ladino. Al liberal le es suficiente conceder la igualdad ante la ley, porque el mismo libre mercado y la libertad se encargan de otorgar al individuo crecimiento laboral.

Por otro lado, al marxismo no le basta la igualdad ante la ley; esta ideología prefiere eliminar todos los privilegios incluyendo el más importante: propiedad privada. Es importante hacer alusión a que la propiedad privada no es un privilegio, “…sino una institución social para bien de todos” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 62].

Ahora, ¿cómo es la relación del Estado y el liberalismo?, ¿es cierto que los liberales son anarquistas? Hace unos días leí en un artículo de internet, que el liberalismo iba en contra del Estado…reí, cerré la ventana e ignoré determinado momento de mi vida.

El liberalismo es consciente de la necesidad de un aparato que le de la seguridad a los ciudadanos y que les diga: “aquí está el Estado para proteger tu vida, libertad, propiedad y garantizar la paz”

Así pues, esas atribuciones confiere el liberalismo al aparato estatal. El liberal está consciente de la coercitividad que necesita tener el Estado para mantener el orden social. Por ejemplo, una persona al momento de ingerir drogas, afecta únicamente su salud; pero cuando este individuo atenta contra las normas que velan por mantener el orden social, es necesaria una consecuencia jurídica.

De esa manera, si la concepción liberal es consciente de la existencia de un Estado, siempre y cuando se acople a sus funciones básicas, entonces también es consciente de la necesidad que exista una democracia, la cual tiene como factor clave lo expuesto por Montesquieu en el principio de la Teoría de pesos y contrapesos. Es decir, la división de poderes. El planteamiento liberal que hace Mises en el libro, es muy claro y lo comparto en su totalidad: “la democracia es aquella forma de constitución política que hace posible la adaptación del gobierno a la voluntad de los gobernados sin luchas violentas” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 76].

En otras palabras: el pueblo manda; el pueblo tiene la voluntad; en él radica la soberanía. Sin embargo, la solución cuando algo anda mal no es una revolución armada; bien lo expuse al principio: hay que combatir, pero no con armas, sino con ideas. ¿Cómo es posible mejorar económicamente si hay diferencias internas que llevan a una guerra?

Como anillo al dedo queda la idea que ningún gobierno puede durar demasiado sino tiene aceptación del pueblo. Pero ahora me dirá un revolucionario: que huevos seguir aguantando al presidente, saquémoslo a la fuerza; ¡se va porque se va! Como es de esperarse, no comparto la misma opinión porque ese tipo de situaciones desestabilizan al país/sociedad. Lamentablemente, la democracia es prácticamente un sistema nuevo y, ha hecho el ridículo desde 1985 en Guatemala. El mecanismo de resolución de conflictos que plantea Mises en su obra es: elecciones democráticas. La forma pacífica de resolver conflictos en cuanto a gobierno concierne.

Ya describí los fundamentos liberales, entre ellos la libertad, propiedad y la vida. El gobierno juega papel importante en la vida social: sí, como una institución que garantice los principios mencionados anteriormente.

Como seres humano, nacimos libres y en igualdad ante la ley. No es concebible que el Estado introduzca sus narices en decisiones personales de cada individuo. Por ejemplo: la guerra contra las drogas. Según el argumento más usado, las drogas están penalizadas porque dañan al ser humano. Entonces, ¿por qué no se aplica lo mismo al tabaco y al alcohol? ¿por qué el Estado no prohíbe el consumo excesivo de McDonald ́s? al final, esos productos también dañan al humano, ASAP o en el futuro.

Cuando digo que soy libre para hacer lo que me plazca, no me refiero a que asesinaré a cinco personas este año; lo que quiero decir es que yo soy libre siempre y cuando mis decisiones no afecten a la sociedad. Bien lo expliqué en un apartado anterior: el Estado debe garantizar la paz mediante la coerción cuando un individuo atente contra las normas encargadas de mantener la armonía social.

Ejemplos bastos hay de países que prohíben las drogas y matrimonios igualitarios. No podemos decir que somos defensores de la libertad, sino toleramos que otras personas vivan y hagan cosas que nosotros no hacemos. Simplemente hay que tolerar; respetar la libertad de cada individuo siempre y cuando sea responsable.

Ahora bien, ¿cómo funciona y en qué consiste la política económica liberal?

Se ha tenido la idea equivocada que el capitalismo es un sistema de esclavitud. Lo cual no es cierto.

La magia del capitalismo radica en el impulso que da a las personas para que, a través de la libertad, saquen lo mejor de sí mismos y obtengan un resultado más satisfactorio, no solo para el trabajador, sino para la familia del mismo.

En su obra, Mises establece que únicamente los más aptos poseen los medios de producción. Sin embargo, discrepo con este pensamiento por el entorno social en el que vivo: Guatemala. Mi país ha sido cooptado por mafias que vienen desde décadas atrás y se rehúsan a soltar el poder para seguir manipulando a cuanto servidor público les plazca. Si algo es cierto, se necesita de astucia para conservar dichas posiciones y no decidir erróneamente. No obstante, en Guatemala los medios de producción jamás pertenecerán a un campesino que quiere desarrollarse si el sistema no establece igualdad ante la ley y, mucho menos, sino se garantiza un libre mercado.

Es importante mencionar que Guatemala jamás saldrá de la pobreza e inestabilidad socio-económica, si el problema no se erradica de raíz. Estoy hablando de la corrupción que existe en todas las instituciones públicas del país.

Una vez descrito una parte del sistema económico liberal, surge la incógnita de ¿por qué no es viable el socialismo?

No es viable porque en un sistema socialista el sentimiento de frustración invade a los trabajadores. Esto es motivo a que un trabajador jamás podrá ir escalando posiciones laborales y así, a través de su esfuerzo, generar más capital. Asimismo, no se puede establecer un cálculo económico ya que todos los bienes pertenecen al Estado y no hay un intercambio de mercado. A diferencia del capitalismo que sí puede contribuir a realizar cálculos monetarios para llevar a cabo cualquier proyecto.

De igual forma, el socialista quiere que el Estado les diga cómo hacer, cómo producir y qué consumir al precio que ellos establezcan. ¿Dónde quedó mi libertad de escoger cual producto escoger? Ya sea por razones de calidad o precio. El libre mercado y el capitalismo, por el contrario, nos permite escoger adónde ir, qué comprar, qué comer y demás decisiones que dependen del individuo.

Es importante recalcar que el socialismo no es viable para casi ningún Estado porque “todos los pueblos dependen de la importación de mercancías procedentes del exterior…” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 156]

Entonces, cuando un país decide volverse socialista, el individuo buscará mejores oportunidades de crecimiento; buscará territorio liberal.

Como era de esperarse, Guatemala en su intento fallido de ser un Estado liberal con políticas socialistas, tiene deficiencias enormes en sus instituciones públicas. Desde las redes grandes e corrupción, hasta la burocratización que dificultan hacer cualquier transacción pública: DPI, abrir un negocio, demandar, etc.

¿Cómo no se va a frustrar un profesional si cuando va a una institución pública a solicitar empleo, vale más una llamada de alguien importante que un curriculum bien integrado? Así lo definió Mises al escribir: “el hecho de que para ser contratado en las distintas funciones del servicio público nunca venga mal la recomendación de una persona influyente…” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 147]. Este fenómeno se da en las empresas públicas por puro interés: para no generar conflicto con los órganos del Estado y así, perder ciertos privilegios.

Algo que me llamó la atención, fue el denominado Derecho de autodeterminación. Este nos hubiera ahorrado enormes guerras cuando existían las provincias de unidas de Centroamerica. Básicamente, el derecho de autodeterminación dictamina que cualquier grupo de personas pertenecientes a un Estado, no quieren formas parte de él, entonces pueden construir uno autónomo o bien, pertenecer a otro Estado. Tal fue el caso del Estado de los Altos, acá en Guatemala. Sin embargo, en la actualidad no podría llevarse a cabo en su totalidad. La mayoría de personas está conforme con sus Estados; sino veamos a Venezuela, escogiendo presidentes dictatoriales.

No obstante, me inclinaría un poco por una solución un tanto más visionaria: descentralizar los impuestos; que cada departamento en Guatemala recolecte sus impuestos e invierta en beneficio de su población. Claro, el Estado siempre estará detrás diciéndole a los ciudadanos: cuando alguien quiera atentar contra tu vida, libertad, propiedad, acá están las leyes para protegerte. Esta idea de descentralización sería más conveniente y daría beneficios en materia de carreteras; ya que la gente se rehúsa a privatizar las mismas a pesar que el Estado se roba los impuestos destinados para ello, si cada departamento recolecta sus impuestos, invertirían en mayor proporción a las carreteras que están más arruinadas que el propio sistema guatemalteco.

Definitivamente, esto suena muy utópico si nos damos cuenta que no todos los guatemaltecos pagan impuestos y, no en todos los departamentos hay desarrollo. Pero, veamos esta tabla tomada del portal de la SAT:

 

 

Recaudación Tributaria por departamento y región — 2018
Millones de Quetzales en Términos Brutos
DESCRIPCIÓN ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC TOTAL
TOTAL  5,957.4  3,937.2  4,951.9  6,239.0  4,488.8  4,387.9  6,792.3  4,372.3  4,093.0  6,663.8  4,476.0               –   56,359.6
CENTRAL  5,595.5  3,677.8  4,612.3  5,813.5  4,187.0  4,059.7  6,214.1  4,094.6  3,828.0  6,248.1  4,191.0               –   52,521.7
Guatemala  5,536.9  3,634.7  4,558.9  5,740.5  4,136.2  4,012.7  6,122.3  4,049.1  3,783.9  6,181.2  4,144.5                  –  51,901.0
Sacatepequez  35.3  25.2  30.2  41.8  27.9  25.5  45.4  26.7  24.0  35.8  26.7                  –  344.6
Chimaltenango  17.9  13.8  17.9  24.6  18.4  16.5  35.4  14.5  15.0  24.8  15.4                  –  214.1
El Progreso  5.4  4.1  5.3  6.5  4.5  5.1  11.0  4.2  5.2  6.3  4.3                  –  62.1
SUR  117.0  85.9  115.8  155.3  103.2  100.2  187.8  92.3  86.8  139.2  88.2               –   1,271.8
Escuintla  73.3  51.7  73.6  100.6  64.6  62.0  107.5  58.4  51.8  88.0  55.0                  –  786.5
Retalhuleu  11.5  8.9  10.2  14.3  9.3  8.2  18.1  7.6  10.4  14.7  7.0                  –  120.1
Suchitepequez  13.3  9.2  11.5  13.9  10.6  10.8  22.9  9.7  9.0  13.2  8.7                  –  132.8
Santa Rosa  8.1  6.5  7.8  10.0  7.6  7.9  16.4  6.0  6.0  8.8  7.2                  –  92.4
Jutiapa  10.9  9.7  12.6  16.3  11.1  11.3  22.9  10.6  9.6  14.4  10.3                  –  139.8
NORORIENTE  116.1  80.5  105.6  126.0  90.4  95.0  176.2  90.2  79.2  131.2  97.8               –   1,188.1
Izabal  21.6  19.4  23.8  25.5  21.6  20.6  36.8  21.5  19.5  27.7  23.0                  –  261.0
Chiquimula  18.8  12.3  17.4  19.9  14.0  13.5  28.7  11.9  11.9  20.5  14.9                  –  183.8
Zacapa  38.3  24.1  32.4  37.6  25.6  31.2  43.4  30.9  23.9  40.4  30.9                  –  358.7
Alta Verapaz  16.3  10.6  13.7  18.6  12.6  12.8  26.6  11.2  11.0  20.2  13.5                  –  167.1
Baja Verapaz  3.8  2.9  3.8  3.9  3.4  3.7  8.0  3.0  2.6  3.9  3.2                  –  42.2
Petén  11.4  7.7  10.3  14.4  8.9  8.3  22.0  8.3  6.7  13.5  8.2                  –  119.6
Jalapa  5.9  3.4  4.3  6.1  4.4  4.8  10.6  3.4  3.7  5.1  4.1                  –  55.8
OCCIDENTE  128.8  93.1  118.2  144.2  108.2  132.9  214.2  95.2  99.0  145.2  99.1               –   1,378.0
San Marcos  15.5  11.8  17.2  18.2  14.6  15.7  30.2  11.2  11.7  20.0  11.7                  –  177.8
Huehuetenango  17.3  12.2  17.2  20.1  15.4  15.4  33.4  12.6  12.7  19.4  12.5                  –  188.3
Quetzaltenango  66.5  48.4  61.0  75.4  53.7  76.5  102.3  49.6  53.6  75.3  51.3                  –  713.5
Totonicapan  8.6  7.1  7.6  8.6  8.1  8.0  16.2  7.6  8.1  9.4  9.3                  –  98.5
Sololá  7.8  5.4  6.3  7.9  6.0  6.3  11.8  5.2  5.3  7.4  5.8                  –  75.3
Quiché  13.2  8.2  8.9  14.0  10.4  11.0  20.3  9.0  7.6  13.7  8.4                  –  124.7

 

Si nos damos cuenta, no todos los departamentos recaudan bastante dinero en materia de impuestos. Pero, por regiones sí se logra una cantidad considerable de dinero; por ejemplo, el área central recauda 52,521.7 millones de quetzales; el sur recauda 1,271.8 millones; nororiente recauda 1,188.1 millones; occidente recauda 1,378.0 millones.

Si dejamos que cada región recaude sus impuestos, menos oportunidad de corrupción habrá desde los altos mandos del Estado.

Dejando el tema tributario y de autodeterminación por un lado, enfoquémonos en la educación. Es un secreto a voces que el liberalismo considera ridículo que exista educación pública. Mises sostiene que la instrucción obligatoria genera guerra al momento de enseñar determinados temas en las escuelas. Sostiene el autor, que los padres deben tener la libertad de escoger y pagar la educación de sus hijos.

 

No obstante, en Guatemala esto sería imposible; imaginemos cuanto se elevarían las tasas de analfabetización (más). Además, no todos los niños cuentan con acceso a la escuela por su situación de pobreza. En ese sentido, creo que la idea no aplica a nuestro país; es muy utópica. Tal vez para países más ricos, pero no para Guatemala.

Lo que si se puede solucionar de fondo, son reformas al sistema educativo; hay que formar un sistema que haga a la población pensar y no seguir lo que dice un libro, únicamente; necesitamos crear intelecto, que las personas piensen y razonen para que no sean engañadas por populistas de izquierda o de derecha.

La educación es vital para el desarrollo social. Nos ayuda a eliminar conflictos de clases y crear unidad nacional. No es gracioso tener un país dividido, esto crea desestabilización. Y, al final, guerras entre los mismos grupos sociales. Es necesario aplicar el liberalismo a países como el nuestro, en donde prevalezca la igualdad ante la ley y así lograr un sistema de cooperación en donde todos obtengan garantías para lograr desarrollarse.

¿Por qué emigra la gente a EEUU?

La respuesta es simple: Estados Unidos dejó fluir el liberalismo y el capitalismo a lo largo de su historia; por ende, tienen más desarrollo y oportunidades laborales. Mises plantea que si Rusia hubiese aplicado la misma técnica americana, sería el país más rico del mundo.

Como seres humanos tenemos el instinto de buscar mejores oportunidades; crear nuestro futuro. En EEUU las condiciones de producción son mayores que en Centroamérica, por ende las personas quieren emigrar al norte para poder trabajar y crear su riqueza.

Países como Guatemala, con desempleo, pobreza y sin ánimo de mejorar, hacen que sus ciudadanos emigren y arriesguen su vida en el viaje. Por lo tal, Mises propone una libertad de circulación inimaginable. Una libertad que proteja a las personas durante el viaje y no atente contra sus intereses. Sin embargo, en la actualidad es necesario precaver con el ingreso de personas a una Nación, por motivos de seguridad para nuestra sociedad.

Entonces, ¿Cómo evitamos la emigración a países desarrollados y con mejores oportunidades?

Fácil: creando nosotros desarrollo. Guatemala no es pobre por culpa del capitalismo, mucho menos por culpa de políticas socialistas; nuestro país es pobre por la prevalencia de intereses particulares y, candidatos populistas que prometen utopías. Parece que a ningún candidato a la presidencia le interesa sacar a la gente de la pobreza. Guatemala podría reducir los índices de pobreza y desnutrición a niveles enormes, solo falta voluntad política y una ideología clara.

“El liberalismo atiende al interés de todos, no al interés particular de éste o aquél.” [Mises, L. 6ta Edición. 2011. p. 251]

Conclusión:

El liberalismo es un estilo de vida que busca satisfacer las necesidades de todas las personas. Es una ideología que va en contra de cualquier privilegio a determinados grupos sociales; busca crear desarrollo a través del trabajo, puesto que la propiedad privada no es un privilegio, sino una institución en beneficio de la población.

Lamentablemente, Guatemala no ha experimentado un verdadero liberalismo. Mucho menos en la actualidad, cuando ni los políticos saben que ideología profesan. De ante mano les digo: la ideología SÍ importa. Al final, el liberalismo genera desarrollo por su concepción de ver la vida y la manera para generar desarrollo

Así que, depende de nosotros, amantes de la libertad, defender nuestras ideas y no combatir al que piensa diferente con armas, sino con argumentos. No nos dejemos influenciar por la tendencia socialista del momento, sabemos que la única forma de vida social es a través del capitalismo.

 

Mauricio Méndez, 2019.

Author profile

Estudiante en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Ex-Vicepresidente del consejo estudiantil en el Colegio San José de los Infantes.

Leave a reply

Ir a la barra de herramientas