¿Por qué el estrés es uno de los mejores indicadores de satisfacción vida?

Abrazar y adaptarse al estrés puede brindar importantes oportunidades para el crecimiento personal.

Mi vida es un enredo, ¿por qué no puedo arreglar mis cosas?

La mayoría de ustedes ha escuchado en sus cabezas una variación de esta pista de conversación o la hemos escuchado de otros. Si tan sólo, pensamos, yo no tuviera ese problema, entonces, todo estaría bien.

Nos sentimos abrumados por lo que parecen ser sólo nuestros problemas pegajosos. Inmersos en esa mentalidad, nuestras acciones pueden no demostrar nuestros valores y propósito más elevados. ¿Qué sí, pregunta Ryan Holiday, las circunstancias adversas que enfrentamos ofrecen “una fórmula para prosperar, no sólo a pesar de lo que pueda pasar, sino a causa de ella?”

Holiday, para su libro The Obstacle Is the Way [El Obstáculo es el Camino], se fundamenta en la sabiduría de Marcus Aurelius y de otros filósofos estoicos. Él señala que Aurelius vio cada obstáculo, cada circunstancia adversa, “como una oportunidad para practicar alguna virtud: paciencia, valentía, humildad, inventiva, razón, justicia y creatividad.” Entre más virtudes practicamos, más sentido creamos en nuestras vidas. Resistir nuestros problemas significa que estamos dejando pasar oportunidades de llegar a ser una mejor versión de nosotros mismos.

La belleza en nuestras vidas a menudo coexiste con nuestras cargas. La belleza permanece por mucho tiempo después de que el problema se ha ido.

“Los obstáculos,” nos instruye Holiday, “no sólo han de esperarse, sino ser abrazados. ¿Abrazados? Sí, porque en última instancia esos obstáculos son oportunidades para que nos probemos, para tratar cosas nuevas y para, en última instancia, triunfar.”

LA ADVERSIDAD CREA SENTIDO EN NUESTRAS VIDAS

En su libro The Upside of Stress [Estrés: El lado bueno], la psicóloga de la Universidad de Stanford, Kelly McGonical, invita a sus lectores a “Tomar un instante para identificar un momento en su vida que fue un período de crecimiento personal significativo ̶ un punto de inflexión que condujo a cambios positivos o un propósito recientemente encontrado.” Ahora considere esto: “¿Describiría a ese momento como estresante?

La mayoría respondería “sí.” Haciendo eco de Aurelius, McGonical hace la observación de que “La adversidad puede crear capacidad de recuperación y, a menudo, el trauma inspira el crecimiento personal.” Persistir, explica ella, “es acerca de mantener el optimismo necesario para buscar sentido, incluso ante la adversidad.”

McGonical nos pregunta que notemos qué tan a menudo vemos el lado negativo de las circunstancias adversas, al decir, Esto es tan estresante o Estoy tan estresado. Nuestra mentalidad sí importa. Reportando acerca de experimentos del profesor de psicología de Stanford, Alia Crum, McGonical explica que, cuando vemos al estrés como dañino, “tratamos de escapar o de reducir el estrés.”

Los intentos por escapar pueden ser peores que el problema. Si tenemos una mentalidad en cuanto a que el estrés es dañino, en vez de enfrentar las causas que lo originan, tratamos de deshacernos de nuestros sentimientos, volteándonos al fumado, al alcohol, a las drogas, a emborracharnos viendo televisión, a revisar nuestros teléfonos celulares miles de veces al día, y hacia otras distracciones.

Hay una mejor manera. La investigación de Crum muestra que esos con una mentalidad de que el estrés es útil, vislumbran “las situaciones estresantes como un desafío, no como un problema abrumador.” El resultado de ese cambio de mentalidad es mayor productividad en el trabajo, mayor satisfacción con la vida, “más energía y menos problemas de salud.” Tal vez aún más importante, aquellos con una mentalidad de que el estrés es útil, “están en mayor capacidad de encontrar sentido en circunstancias difíciles.”

Con una mentalidad de que el estrés es útil, uno se aprovecha de “una capacidad natural para encontrar esperanza, ejercer opciones y encontrar sentido.” Los desafíos en la vida son oportunidades para experimentar “fuerza, crecimiento y capacidad de recuperación.”

La investigación muestra que las personas más felices no son aquellas sin adversidad. McGonigal propone que:

“Las vidas felices no están libres de estrés, ni tampoco una vida libre del estrés garantiza la felicidad. Aún cuando la mayoría de la gente vislumbra al estrés como dañino, niveles más altos de estrés parece que van junto con cosas que queremos: amor, salud y satisfacción con nuestras vidas.”

El estrés es uno de los mejores indicadores de una vida significativa. ¿Por qué? Lo explica McGonical: “Una razón es que el estrés parece ser una consecuencia inevitable de involucrarse en papeles y buscar objetivos que alimentan nuestro sentido de propósito.” Agrega ella, “la habilidad de encontrar sentido en nuestras vidas nos ayuda a estar motivados ante grandes dificultades.”

CÓMO LA ADVERSIDAD CREÓ SENTIDO EN MI VIDA

Cuando niño no me di cuenta de que yo tartamudeaba. Patólogos del lenguaje bien intencionados me convirtieron en un tartamudo “profesional,” al entrenarme en técnicas que me mantuvieron concentrado en controlar mi falta de fluidez. Para el momento en que debí ir al colegio, temía hablar en la clase, por miedo a ser hostigado.

Se formó plenamente un autoconcepto como tartamudo. Cuando en el horizonte aparecía un desafío de hablar, pensamientos de inquietud consumían mi ancho de banda mental. Si tan sólo no tartamudeara, entonces, mi mundo, estaría bien, sonaba como cierto.

Llegar a ser un profesor difícilmente sería una decisión sabia en cuanto a una carrera, pero, aun así, tenía pocas dudas de que mi rumbo era enseñar.

A los 24, mientras que estaba en la escuela de postgrado, di mi primera clase de principios de economía. Ya a los 32, había ganado el primero de 10 premios importantes por excelencia en la enseñanza.

Los tartamudos tienen dificultades para leer en público; nunca fui tentado a tomar atajos y leer mis notas en filminas de Power Point. En el camino, encontré que la tartamudez retrocedía cuando estaba visiblemente enfocado y completamente presente en el aula, en ese momento y en ese lugar, respondiendo lo que fuera necesario. Así, la tartamudez mejoró mi enseñanza.

Esos primeros años como profesor fueron especialmente estresantes. A pesar de ello, sabía que había más en la vida que mi sufrimiento mental y, darme cuenta de ello, me abrió un interés de toda una vida en el desarrollo y la espiritualidad humana. Como lo escribe McGonical:

“los seres humanos tienen un instinto y capacidad innatos para tener sentido de su sufrimiento. Este instinto incluso es parte de la respuesta biológica ante el estrés, a menudo experimentado como una reiteración de afirmaciones viejas, una inquietud espiritual y un examen de consciencia. Las circunstancias estresantes despiertan en nosotros ese proceso. Esta es una razón más de por qué una vida estresada es, a menudo, una vida significativa; el estrés nos desafía a que encontremos sentido en nuestras vidas.”

El éxito en el aula condujo a pedidos de estudiantes para que yo diera más cursos en el programa de Maestría en Administración de Empresas (MBA). Como resultado, desarrollé una segunda área de competencia en el desarrollo de liderazgo, lo que condujo a oportunidades enriquecedoras de impartir seminarios.

La preocupación por el tartamudeo no se ha desvanecido en mi vida, pero ocupa menos del ancho de mi banda mental. Me he beneficiado trabajando junto con la patóloga del lenguaje Barbara Dahm. Ella ha estudiado la forma en que los oradores normales transforman espontáneamente el pensamiento en un habla que sea entendible. En vez de luchar contra la falta de fluidez mediante más controles, su enfoque remueve las barreras creadas por el propio tartamudo hacia el proceso de habla natural.

¿Me ha ayudado la tartamudez a lograr más sentido en mi vida? Marcus Aurelius habría dicho que sí, que la adversidad me orientó hacia adelante: “El impedimento para la acción fomenta la acción. Lo que se opone en el camino se convierte en el camino.”

En el conmovedor episodio “Tapestry” [El Tejido] de Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación, el capitán Picard tienen una oportunidad de revivir un incidente pasado en su vida; un incidente por el cual, por mucho tiempo, lamentó sus acciones. Un hilo en el tejido de su vida es jalado, y las habilidades de liderazgo de Picard se ven disminuidas. En su vida alternativa, en vez de llegar a ser un capitán, Picard es un joven oficial anodino. Aprendida su lección, se restablece la trayectoria de la vida de Picard.

Podría parecer que una vida sin adversidad sería un camino más fácil, pero ¿se perdería la riqueza de nuestra vida?

REGRESE A SUS VALORES

McGonical reporta acerca de investigación efectuada por Geoffrey Cohen y David Sherman. Una simple intervención en su mentalidad, al escribir acerca de sus valores, conduce a una gran retribución en su habilidad para enfrentar la adversidad:

“Cuando las personas se conectan con sus valores, es mucho más posible que crean que pueden mejorar sus situaciones por medio del esfuerzo y el apoyo de otros. Eso hace que sea más viable tomar una acción positiva y menos viable que use estrategias que evitan la superación, como la postergación o la negación. También es más posible que vean a la adversidad por la cual pasan como algo temporal y menos posible que piensen que el problema revela que, en ellos o en sus vidas, hay algo inalterablemente estropeado.”

La gente puede pasar sus vidas buscando soluciones permanentes para aliviar los sentimientos de estrés en sus vidas. Tales ilusiones pueden parecer tentadoramente cercanas; en la realidad, están fuera de alcance. Aurelius aconsejó que se mirara en una dirección diferente: “El juicio objetivo, ahora en este mismo instante. La acción generosa, ahora en este mismo momento. La aceptación gustosa -ahora en este mismo segundo- de todos los acontecimientos externos. Eso es todo lo que necesitas.”

McGonical hace la observación de que la vida “no es acerca de permanecer incólume por la adversidad o impasible ante las dificultades.” Escribe ella, “Aunque mucha gente idealiza una vida sin adversidad, aquellos que en la realidad tiene una, son menos felices y saludables que aquellos que han enfrentado alguna dificultad.” Podemos usar la adversidad para hallar más sentido. Alentadoramente, escribe McGonical:

“Lo bueno que proviene de experiencias difíciles no es del evento estresante o traumático, como tal; viene de usted ̶ de las fortalezas que se despiertan con la adversidad y de la capacidad humana natural, de transformar el sufrimiento en sentido.”

En su Man’s Search for Meaning [El Hombre en Busca de Sentido], Viktor Frankl nos enseñó cómo encontrar esperanza y sentido en medio de una gran adversidad. “Cada hombre,” escribió Frankl, “se ve cuestionado por la vida; y sólo puede responder a la vida respondiendo por la suya propia; a la vida él sólo puede responder siendo responsable.” Todos estamos en capacidad de despertar nuestras fortalezas.


Traducción por Jorge Corrales.

Author profile
Barry Brownstein

es profesor emérito de economía y liderazgo en la Universidad de Baltimore. Él es el autor de The Inner-Work of Leadership . Para recibir los ensayos de Barry, suscríbete a Mindset Shifts .

Leave a reply

Ir a la barra de herramientas