Brittany Hunter octubre 18, 2018

[ A+ ] /[ A- ]

Aun cuando está lejos de ser un faro del capitalismo, Bolivia tiene mercados que funcionan de alguna manera, a diferencia de su vecina Venezuela.

Venezuela es un desastre; ese es un hecho indisputable. Cuando la gente se está comiendo sus mascotas para evitar el hambre, algo ha fallado horriblemente. Y, si bien este tipo de horror es típico de los regímenes socialistas que niegan la santidad individual, todavía existen muchos defensores que pretenden decirnos que Venezuela en un caso atípico, en vez de un ejemplo clásico.

Y, para deshacerse de la evidencia avasalladora de que el socialismo en última instancia conduce a la catástrofe, los apologistas también se aprovechan para citar regímenes socialistas aparentemente “exitosos.”

El ejemplo más reciente de esto viene de Bolivia, el cual ha disfrutado de crecimiento económico durante los últimos años. El país es manejado por el auto-proclamado socialista Evo Morales. Tan dedicado está Morales a su filosofía que, cuando hace pocos años se reunió con el Papa, le obsequió a este un “crucifijo comunista,” en donde Cristo es mostrado con una cruz embellecida con una hoz y un martillo.

Pero, dado que el año pasado la economía de Bolivia tuvo una tasa de crecimiento de un 3.8 por ciento, muchos socialistas ven esto como prueba irrefutable de que el socialismo puede funcionar y, en defensa de Maduro, que Venezuela es tan sólo resultado de una mala administración y de la irresponsabilidad fiscal.

A pesar de lo anterior, hay mucho más en esta historia que lo que uno cree. Cuando observamos con más cuidado a este supuesto faro del socialismo, encontramos que, mucha de la razón por la cual ha podido tener éxito, es porque el presidente Morales ha permitido que existan diversos grados de capitalismo en la economía boliviana. Y, debido a estos elementos de mercado, Bolivia se encuentra a sí misma con que le va yendo mucho mejor que la Venezuela de Maduro.

EL EJEMPLO DE BOLIVIA

Cuando vemos el caso de la economía boliviana, es muy importante entender primero los factores que están causando su auge económico. En primer lugar, el gas natural juega un papel enorme en su economía, significando un 45 por ciento de sus exportaciones. Y, si bien este recurso está nacionalizado, eso no significa que el estado tiene el control total. En el caso de Bolivia, el estado comparte las utilidades de las empresas privadas, en vez de controlar totalmente los medios de producción. Y, si bien en ningún sentido esta es una política de mercado libre, es menos socialista que las practicadas en la economía de Venezuela, una distinción que importa mucho.

Para tener las cosas claras, Bolivia ha sido mejor administrador de sus recursos que Venezuela. Mientras que esta última ha servido como un cuento de advertencia acerca de lo que puede suceder, si los recursos naturales son mal administrados cuando caen los precios del recurso, el gobierno de Bolivia parece ser fiscalmente más responsable que el de Maduro. De hecho, Bolivia ha reducido dramáticamente su deuda durante los últimos años y ha mantenido bajas tasas de inflación, colocándola en una posición mejor que Venezuela. Pero, de nuevo, hay algo más en la historia.

Desde luego, Bolivia ha sido mejor administrando sus recursos que Venezuela. En un artículo reciente titulado, “Mientras que la Venezuela socialista colapsa, la socialista Bolivia progresa. He aquí por qué,” (“As socialist Venezuela collapses, socialist Bolivia thrives. Here’s why,”) el autor afirma que:

“Desde el 2006, Bolivia ha sido manejada por socialistas tan militantes en todo como los de Venezuela. Pero, como lo ha afirmado (has argued) el economista Omar Zambrano, el país ha experimentado una carrera espectacular de crecimiento económico y de reducción de la pobreza, con ninguna señal del caos que ha plagado a Venezuela.”

Pero, para estar seguros, esta afirmación simplemente no es cierta. Bolivia en nada es tan “militante” como Venezuela, cuando se trata de imponer políticas socialistas. Por el contrario, la única razón por la cual Bolivia ha podido progresar en años recientes, es porque ha incorporado elementos de una economía de libre mercado. De hecho, esto coloca a Bolivia en una posición muy inferior a la de Venezuela, en cuanto al grado en que el socialismo se practica en la realidad.

Por definición, socialismo es el control estatal de los medios de producción. En Venezuela, entre el 2002 y el 2012, se expropiaron o fueron tomadas por el estado 1.168 empresas privadas. En Bolivia, entre el 2005 y el 2015, sólo 20 empresas privadas han sido requisadas por el gobierno. Ciertamente, ninguna de estas cifras es admirable, pero se puede causar un daño mucho menor a un país, cuando escoge un socialismo liviano en comparación con la variedad completa.

Es verdad que Bolivia tiene un estado de bienestar generoso, pero, si bien este puede ser un aspecto que viene con el socialismo, la redistribución de la riqueza es tan sólo un elemento de apoyo y no una característica definitoria de su filosofía económica. Esto pone a Bolivia en el mismo campo que los países nórdicos, que, si bien son alabados por ser ejemplos de historias socialistas de éxito, en la actualidad están usando los frutos de economías básicamente capitalistas, para fondear su estado de bienestar.

EL MERCADO “INFORMAL”

El empresario es uno de los elementos más importantes en una economía de libre mercado. Y, si usted quiere saber qué tan tiránico es un gobierno, vea cómo trata a sus ciudadanos empresarios. En el caso de Bolivia, el presidente Morales ha permitido que los empresarios generen valor o, más bien, ha vuelto la cara hacia el otro lado cuando los mercados informales han brotado ̶ algo que la Venezuela de Maduro no ha hecho.

Cuando los bienes de consumo están escasos de oferta debido a mandatos estatales, siempre surgen los mercados negros, ofreciendo esos ítems a un costo mayor. Es así como, a menudo, la hambruna se evita en casos extremos, siendo la Unión Soviética de Lenin un ejemplo primordial. Pero, el presidente Maduro ha hecho todo lo que puede para asegurarse que esos mercados sean reprimidos.

El medio del Reino Unido, The Times, dijo recientemente de Maduro:

“En respuesta a la crisis, él dijo que estaba ordenando que el control de los precios se impusiera a 50 ítems considerados como ‘esenciales,’ como la mantequilla, la harina y el jamón. Aquellos que vendan los productos por encima de los límites señalados por el gobierno, enfrentarán la persecución y la cárcel, prometió él. Intentos previos del gobierno socialista de Venezuela para imponer controles de precios han conducido a escaseces y ayudó a estimular que surgiera un mercado negro galopante.”

Por supuesto, como nos lo ha mostrado la historia, eso conduce justamente a más escaseces, menos opciones para los consumidores y, en algunos casos, a la hambruna. Pero, Maduro no es el primer líder venezolano en acabar con el sector empresarial. En el 2010, Hugo Chávez declaró que un carnicero de un pueblo pequeño era un “traidor a la clase,” por vender carne a precios mayores que los que el gobierno había ordenado.

El carnicero, Omar Cedeño, fue luego arrestado, desnudado e interrogado después de ser acusado por el delito de especulación. Pero, su único crimen verdadero fue ser empresario.

Cedeño comentó (commented):

“Yo no soy un capitalista o un socialista, soy sólo un trabajador. La gente está siendo arrestada por hacer su trabajo… Tengo que cubrir mis costos. ¿Cuál negocio no lo hace así? No obstante, ocho oficiales llegaron aquí para arrestarme. Es un abuso de poder.”

A Cedeño se le permitió regresar a su negocio, pero tenía que reportarse ante un tribunal cada dos semanas, antes de su juicio.

Pero, lo contrario está sucediendo en Bolivia.

Hablando acerca de esto, Simon Wilson, de Mises Wire, escribe (writes):

“En Bolivia, como en el vecino Perú, incluso el más pobre entre los pobres, tiene los medios para convertir un tenderete en un pequeño negocio, y un pequeño negocio en algo más grande. En donde alguna vez sus ancestros fueron obligados a dejar sus tierras y forzados a trabajar para sus amos coloniales, un indígena nativo puede ahora abrir una fábrica de textiles y lograr un nivel de riqueza, que sobrepasa a aquel de los descendientes de quienes expropiaron a sus antepasados.”

Continúa Wilson:

“Bajo Evo se ha dado una gran nivelación de la cancha, no por medio de una redistribución obligada de riqueza, sino, más bien, echándose para atrás y dejando que la libertad y el empresariado de las personas puedan avanzar sin freno alguno.”

NO ES UN FARO DEL CAPITALISMO, PERO TAMPOCO UN BASTIÓN DEL SOCIALISMO

Para estar claros, Morales no es un héroe del capitalismo de libre mercado. Pero, permitir que elementos del libre mercado “respiren a través de rendijas,” como lo puso (put it) Ludwig von Mises, ha permitido que el país florezca. Por supuesto, esto viene acoplado con el hecho de que Bolivia ha tenido la fortuna de vivir en una tierra que es rica en gas natural, un elemento que no debería ignorarse.

Pero, a través de toda la historia vemos países que prosperan cuando más se alejan del socialismo y se acercan a una economía de laissez-faire. Bolivia no es una excepción a esto.

Como lo escribe (writes) Ryan McMaken:

“Como siempre ocurre cuanto el socialismo retrocede, la riqueza aumenta. En el caso de la Unión Soviética, los mercados limitados de Lenin nunca progresaron más allá de un ámbito muy reducido ̶ gracias a la reafirmación de Stalin de las economías centralmente planificadas. En la China post Mao, en donde se permitió que los mercados llegaran a generalizarse (aunque siempre fuertemente regulados), la economía china floreció (hablando relativamente) en el momento en el que, a agricultores, comerciantes y una innumerable cantidad de empresas pequeñas y medianas, se les permitió que funcionaran con relativa libertad.”

Bolivia no es un estándar de éxito socialista. De hecho, cualquier prosperidad disfrutada por el país se debe simplemente a que han sobrevivido grados de capitalismo de libre mercado, a pesar del socialismo, el cual, en Bolivia, es más retórico que real.


Traducción por Jorge Corrales.

Brittany Hunter

es editora asociada en la Fundación de Educación Económica. Brittany estudió ciencias políticas en la Universidad Utah Valley, con una especialización menor en estudios constitucionales.

2 pensamientos a “Por qué Bolivia no es una historia de éxito socialista

  1. No estoy de acuerdo en muchas de las opiniones del artículo. Son medias verdades. Estoy seguro que a la autora no le gustarían muchas de las medidas que este gobierno ha tomado, tanto política como económicamente, si se las aplicaran en su país. Y cuando se opina de Bolivia no se debe dejar de lado el impresionante crecimiento del narcotráfico, la corrupción irrefrenada, la violación a las leyes, el racismo impuesto desde el gobierno, o su participación en el terrorismo internacional por medio de una escuela militar de Irán, los barcos con armas o drogas y la entrega de pasaportes a terroristas. También se debe agregar a la lista los desastres ecológicos que se están llevando a cabo, la entrega de parte de la riqueza a China y la deuda externa (Evo Morales recibió el país hace casi 13 años con solo 2.200 millones de dólares de deuda externa y ahora es unas 8-9 veces más. Hay muertos, encarcelados políticos y alrededor de 1.000 exiliados. Es verdad, no alcanza el desastre para igualar a Venezuela pero vamos en esa dirección.

  2. Quiciera acotar a este mirada que se hace a Bolivia y a sus política que desde q entró el régimen de Evo Morales no se ha descubierto nnngun nuevo pozo de gas y que la riqueza q actualmente ostenta el pais fue heredada de los anteriores gobiernos y las empresas privadas. Añadiendo a esto q todas las empresas nacionalizadas por el gobierno del MAS ( partido de Evo Morales) y las nuevas creadas están en deficit debido a que la manejan políticamente (corrupción, nepotismo, intereses propios del partido, etc.).

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir a la barra de herramientas