Petro: Lo que nada nos cuesta volvámoslo fiesta

0
147

Estando en la tarima junto al candidato presidencial Gustavo Petro, la madre de Claudia Gurisatti lanzó la siguiente afirmación:

“Estamos firmes con la propuesta de Petro y la bondad de su corazón para que salgamos adelante en Buga, en el Valle y en Colombia. Son las propuestas más coherentes, son las únicas que están de acuerdo con la doctrina social de la iglesia.”

Esta declaración permitió que me diera cuenta de que un gran número de personas está dispuesta a votar por Petro porque pareciera ser el único candidato que se interesa por las personas más pobres y vulnerables. Y ¿cómo no? Si es que las propuestas de Petro parecen ser las que atienden de forma más inmediata las necesidades de estas personas. Ha hablado, entre otras cosas, de salud y educación completamente ‘gratuitas’, acabar con el sistema de DataCrédito, doctorados en el extranjero “semipagados” por el Estado, acabar con las EPS y no subir la edad de pensión. Cuando se presta atención a los discursos de Petro, se entiende que su principal interés está en redistribuir la riqueza, antes que en crearla.

Lo que muchas personas no ven es que este candidato escoge la vía que resulta más fácil y segura tanto para pescar ingenuos, como para cocinar un completo fracaso. Es posible hablar de la existencia de unos fines que todos deseamos, como lo son, acabar la pobreza y miseria que azotan a un gran sector de la población colombiana, así como alcanzar el desarrollo económico. De igual forma, existen diferentes medios para conseguir estos fines. Sin embargo, Petro con sus propuestas populistas que sólo atienden a la utilidad inmediata elige los medios que no sólo son inadecuados, sino que pueden traer consecuencias bastante negativas. Para no ir muy lejos, examinemos su propuesta de eliminar DataCrédito. El candidato asegura que esto evita que se recorten derechos fundamentales y que se lleve la economía a la informalidad. No obstante, quienes más perjudicados podrían salir con esta medida son precisamente las personas que tienen una baja capacidad de pago, pues los bancos al no tener acceso a la información, evitarán otorgarles créditos, de forma tal que se verían obligados a acudir a los llamados prestamistas ‘gota a gota’.

Así pues, a diferencia de la mamá de Claudia Gurisatti y los que ven a Gustavo Petro como un enviado del mismísimo Dios, yo no diría que este candidato tiene bondad en su corazón por el simple hecho de que promete dar una cantidad de cosas “gratis” a los más pobres. Redistribuir la riqueza que a uno no le significó trabajo y esfuerzo no tiene mayor valor moral. Petro padece de algo que muchos sufríamos de niños y es que quiere volver fiesta lo que nada le costó.

Debo reconocer que al igual que muchos seguidores de Petro, estoy cansada de vivir bajo el gobierno de “los mismos” y me gustaría un cambio. Sin embargo, no se trata de cualquier cambio, pues no es deseable pasar de “Guatemala a Guatepeor”. Si bien Petro puede no ser de “los mismos”, este solo hecho no elimina la tan alta posibilidad de que su gestión sea un completo desastre. El economista Ludwig Von Mises planteaba que la diferencia entre la acción racional de la irracional es que la primera implica sacrificios que más adelante serán compensados por consecuencias positivas, como quien evita la comida suculenta –aunque perjudicial– con el fin de restablecer su estado salud. Pues bien, ojalá que la mayoría de colombianos elijan evitar el plato suculento.

 

Por: Daniela Escobar Arbelaez

+ posts

Abogada de la Universidad de los Andes con opción en Filosofía. Ha escrito columnas de opinión en diferentes medios. Interesada en temas de ética, filosofía política y del derecho.
Correo: descobararbelaez@gmail.com

Leave a reply

Ir a la barra de herramientas