Para Žižek, que tengamos ganas de ir al baño es una oportunidad para instaurar el comunismo

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De verdad que uno ya no sabe si el filósofo esloveno, Slavoj Žižek, está hablando en serio o solo quiere polemizar para llamar la atención. Pero es que para este hombre de 71 años, técnicamente cualquier problema de la humanidad se soluciona instaurando el comunismo, un comunismo que nunca ha sido claro en explicar.

En suma, si hace sol es una oportunidad perfecta para instaurar el comunismo y si llueve y vienen los marcianos, también. En último término, deberíamos decir que para él, el hecho de que tengamos ganas de ir al baño es una oportunidad para instaurar el comunismo.

En una columna publicada en el medio ruso, Russia Today (RT), el esloveno argumenta, que el virus chino es una oportunidad para pensar en alternativas a nuestro sistema y, como buen comunista de antaño, solo se le ocurre un gobierno mundial:

Pero quizás otro virus ideológico, y mucho más beneficioso, se propagará y con suerte nos infectará: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del estado-nación, una sociedad que se actualiza a sí misma en las formas de solidaridad y cooperación global.

Todo lo contrario, ahora más que nunca el capitalismo se profundizará, esta sociedad de la abundancia ha logrado alcanzar a probar gracias al virus, las “mieles” de un sistema comunista: Un Estado policíaco, parálisis económica, psicosis colectiva, inseguridad, desconfianza mutua, escaseces, largas filas, racionamiento, pánico social, acaparamiento, controles de precios, emisión monetaria, cierre y expropiación de negocios, multas, prisión y muerte. No, el virus no cambiará la naturaleza humana.

El comunismo está más desacreditado que nunca. El gobierno comunista chino nos envió un curso rápido de planificación centralizada de la economía. No solo el virus de la ideología comunista está fracasando, también las banderas de la Nueva Izquierda tambalean.

De repente, el absurdo debate sobre el lenguaje inclusivo se vino abajo, ¿a quién le importa?, ¿importaba realmente o solo fue un lujo? En este momento cuando la paz y la prosperidad penden de un hilo, es decir, cuando ya no estamos jugando sino hablando en serio, todas las ideas de autopercepción se tornan insignificantes. ¿Y qué ha pasado con la ola animalista?, ¿será que van a protestar por las pruebas científicas de tratamiento contra el virus en animales? ¡Salvemos el planeta! No comamos carne… Y dime ahora, ¿qué sucedió con la ola verde? Otro lujo, ya nadie quiere reciclar y todo el mundo opta por el plástico y ni que decir de las “microagresiones” y el sistema de dominación heteropatriarcal. ¡Feministas! ¿Aún existen? Porque lo que vemos es que este sistema está situando a los hombres en la primera línea para hacer las compras como lo ha sido en la guerra. ¡Vaya! ¡Pero que privilegio es ser un hombre! Primero a la guerra y ahora a enfrentar la pandemia, como si esto ya no fuera malo, ahora sabemos que el virus afecta más a los hombres que a las mujeres, ¿lo ven? Incluso yo solo hablo de hombres y mujeres invisibilizando a… ¡¡¡a quién le importa!!!

Las fronteras abiertas y el globalismo tecnocrático sugerido por Žižek están más débiles y desacreditadas que nunca, la respuesta de la OMS se tardó demasiado y la tiranía digital ocultó el virus desde al menos el mes de noviembre del año pasado, y este desastre sin tener en cuenta su encubrimiento de la verdadera cantidad de muertos. Además de ello, tenemos el alto costo de países como Italia que se retrasaron en su cierre de fronteras por temor a ser llamados racistas o xenófobos por lo políticamente correcto.

Es muy sencillo de entender, no solo la vieja izquierda y su revolución proletaria está en bancarrota moral e intelectual, sino, además, la nueva izquierda de género, animalista, ambientalista y feminista lo están. Las fantasías de la sociedad opulenta y del biempensismo progre identitario no aguantan un choque con el mundo real. ¡Ay! qué pena, qué dolor, ahora ya no hay quien haga la revolución, sin sujeto revolucionario se quedó solo el soñador.

Cada vez que en el mundo existe una crisis, el comunista anciano propone que la solución es un nuevo tipo de comunismo. Se encuentra tan desesperado que ahora cree que la revolución la va a llevar a cabo un virus: Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del virus chino.

Žižek invoca un argumento tan absurdo que estoy seguro que ni el mismo se lo cree, dice que hemos vuelto al “animismo capitalista”, por animismo se entiende el proceso de dotar de vitalidad o alma a todo tipo de fenómenos tangibles o intangibles. Concretamente, hablar de una “economía enferma” o por tomar su ejemplo: “los mercados se están poniendo nerviosos”, sería incurrir en una forma de animismo. Pero tal afirmación solo la puedo ver con incredulidad, porque la economía se refiere a individuos muy reales, y cuando decimos que la economía está enferma o nerviosa, estamos hablando de personas concretas de carne y hueso que están preocupadas por sus negocios, inversiones, empresas, empleos y familias.

Debemos darnos cuenta de que aquí no existe ninguna crisis capitalista, estamos ante el total cierre del capitalismo por las medidas del Estado de excepción, y de no ser por la productividad y la riqueza acumulada de este sistema, no existiría ni la posibilidad de cierre. Cuando afirmamos que esto puede llevar a una caída del PIB, no es un animismo de cifras o números, es la afirmación de que millones de familias no tendrán ya cómo sostenerse.

Con todo, y no sorprende, como en cualquier crisis, los únicos que han ganado y se han apalancado son los políticos populistas con sus medidas totalitarias., se han fortalecido las murallas y se ha consolidado el Estado nación como legibus solutus. Sin embargo, incluso vendehúmos como Žižek, han sabido sacar partido de la situación, él es un gran empresario, ama la fama, se adaptó a la demanda mundial de análisis de los efectos del virus, y en menos de un estornudo ya tiene su nuevo libro sobre la pandemia, ¡Pandemic! COVID-19 shakes the world, disponible por 13 dólares en versión impresa y en 8 dólares en su versión digital.

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Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

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