Mises Report

Otro joven liberal confundido: Brian Frojmowicz

Me encontré con una cita de Brian Frojmowicz en el muro de Gabriel Zanotti que afirmaba lo siguiente:

El otro. El liberalismo lo ha olvidado. Mi prójimo está siempre ahí y sin embargo en una postura atomista lo hemos olvidado. Dentro del liberalismo palabras como la solidaridad, el compañerismo, la buena fe, la amistad, la ayuda sin esperar nada a cambio, el sufrimiento por el sufriente, etc., son palabras prohibidas. Nos quejamos del Estado y sus acciones pero nos hemos olvidado de nuestra humana piedad y nuestro humano compadecimiento. Adam Smith hablaba de la simpatía por el sufrimiento de nuestro par. ¿Es tan difícil que el liberalismo deje esa racionalidad instrumental y utilitaria para pasar a un ejercicio dialógico y más humano?

Vamos a desglosarlo. La idea esencial que Brian expone es que el liberalismo ha olvidado al Otro, carece de otredad, ello entraña que, como consecuencia, cuestiones como la empatía, ponerse en los pies del prójimo, la solidaridad y el compañerismo sean “palabras prohibidas” dentro del liberalismo. Finalmente, con esta imagen del problema, les dice a los liberales que abandonen esa “racionalidad instrumental y utilitaria” hacía un liberalismo más “humano”.

El problema de Brian, es que le pide peras al olmo, acatar el llamado de Brian es básicamente abandonar la teoría política liberal. El liberalismo no es, destaco, no es la ética completa, el liberalismo ante todo es una teoría del derecho. El liberalismo no ha olvidado al Otro, simplemente nunca lo tuvo en cuenta. En palabras de Juan Ramón Rallo (2019) el liberalismo:

se limita a plantearse bajo qué condiciones normativas pueden los distintos individuos perseguir sus plurales visiones acerca de cómo deben vivir sus propias vidas (es decir, estudia bajo qué condiciones las personas pueden perseguir sus particulares concepciones del bien). (p.8).

El liberalismo como filosofía política lo que propone es un meta-marco o sistema meta-normativo, bajo el cual, podrán vivir y convivir distintos marcos, intereses y proyectos de florecimiento del ser humano. Para el liberalismo, lo importante es la libertad como fin político, para que cada individuo tenga la libertad de elegir su destino, en suma, para el liberalismo lo importante es que el sujeto elija, más no lo que elija. El liberalismo como filosofía política no tiene absolutamente nada que ver con la visión romántica y panfletaria de Brian, si eres solidario o egoísta, o si realizas un acto supererogatorio para salvar a un desconocido o lo dejas ahogarse, el liberalismo no emite juicio moral sobre ninguna de estas conductas ya que no contravienen el meta-marco. Lo anterior, no quiere decir que los primeros liberales no hayan tenido en cuenta la moral o la virtud (Locke, Montesquieu, Constant, Tocqueville), ¡la tuvieron en cuenta!, pero en esa lucha entre el derecho y alguna concepción particular del bien, siempre se le dio mayor prioridad al derecho[1].

Es por esa misma razón que acabo de dar, que el liberalismo no busca imponerle a nadie una visión de “buena sociedad”, de “bien” o del “florecimiento humano”, repito, al liberalismo no le importa que seas un sujeto desagradable o el más virtuoso, el liberalismo es una filosofía política, no la ética completa. Nuevamente Rallo (2019):

Para el liberalismo, el problema central que debe resolver todo orden político es cómo conseguimos que millones de personas, cada una de ellas partiendo de concepciones muy heterogéneas y variadas sobre qué constituye una buena vida o qué es una buena sociedad, puedan coexistir sin que ninguna de ellas le imponga a la otra sus preferencias particulares acerca de cómo vivir y de cómo organizarse: a saber, cuáles son los principios generales indispensables para estructurar un orden político que salvaguarde la coexistencia pacífica. (p. 8).

El liberalismo tiene una preocupación por encontrar ese meta-marco que permite que bajo él se desarrollen distintos marcos. El Estado liberal más allá de sus meta-normas es neutral, no te dirá cómo ser feliz, no te dirá si consumir heroína es bueno o malo, no te dirá si ayudar al pobre es virtuoso, todo campo moral restante no es una preocupación del liberalismo. La doctrina liberal distingue muy bien el derecho de la moral, si el liberalismo buscara el desarrollo moral de sus individuos, el ejercicio del deber o de la virtud, ya estaríamos bajo un orden iliberal que le dice e impone a sus ciudadanos alguna particular concepción del bien, lo cual, socavaría la libertad de elección de las personas.

Es importante destacar que el aumento de libertad en la búsqueda de ese meta-marco trae consigo un minimalismo moral, como escriben Douglas B. Rasmussen y Douglas J, Den Uyl (2017) en Las normas de la libertad:

El liberalismo clásico, en su esfuerzo por mantener el valor de la libertad individual, derivó inevitablemente hacia un minimalismo moral, ya que este era el que mejor propiciaba la diversidad entre los individuos. (Cap. 2)

Personas como Brian que oportunamente se han dado cuenta del minimalismo moral del liberalismo por no decir, vacío moral al que lleva producto de la exaltación de la libertad, pueden simplemente poner cada cosa en su lugar, y no pedirle al liberalismo más de lo que es, otra opción es considerar la promoción de alguna alternativa de liberalismo-perfeccionista, es decir, un liberalismo que además de filosofía política tenga alguna visión particular de florecimiento humano que, de cualquier manera como liberal no podrás imponer, o, simplemente abandonar el liberalismo por algún tipo de filosofía completa que incluya además de filosofía política, ontología, gnoseología, ética y estética.

Poner al liberalismo en el lugar que corresponde, como filosofía política, implica el reconocimiento de que el liberalismo no tiene las respuestas a todos los problemas de la vida, solo te dará la libertad para afrontarlos. Precisamente el problema de liberales como Iván Carrino, Antonella Marty y Gloria Álvarez, reside en que parecieran creer que el liberalismo es la respuesta a todos los problemas de la vida, incluso, como si el liberalismo fuese la ética completa. Rasmussen y Den Uyl (2017) destacan este error:

Los teóricos liberales se han apegado a la idea de que la política es ética expresada de una forma más amplia y que, por lo tanto, los principios políticos liberales son manifiestamente principios éticos como otros cualesquiera. (Cap. 2).

Finalmente, Brian pensó que realizaba un “jalón de orejas” al liberalismo, cuando en realidad, estaba resaltando audazmente una de las críticas más comunes a la filosofía política liberal, a saber, el abandono de la búsqueda de la excelencia moral.

En suma, es muy importante pedirles a las personas que sean más humanitarias, pero no puedes pedirle al liberalismo que sea más humano, el liberalismo es incapaz de afrontar los grandes dilemas morales y las grandes preguntas de la existencia humana, de hecho, las que son verdaderamente serias e importantes.

 


Referencias:

Rallo, J. (2019) Liberalismo: Los 10 principios básicos del orden político liberal. Ariel.

Rasmussen, Douglas E.; Den Uyl, Douglas J. (2017-03-14). Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista (Nueva Biblioteca de la Libertad nº 52) (Spanish Edition) (Posición en Kindle1370-1372). Unión Editorial, S.A.. Edición de Kindle.


[1] Véase el Capítulo 2 de: Rasmussen, Douglas E.; Den Uyl, Douglas J. (2017-03-14). Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista (Nueva Biblioteca de la Libertad nº 52) (Spanish Edition). Unión Editorial, S.A.. Edición de Kindle.

Ir a la barra de herramientas