Taleed J. Brown julio 21, 2017

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Cuando el “progreso” significa el “retroceso”

El siguiente episodio ocurrió a principios de febrero e hizo mucho ruido en las redes sociales.

La joven Thauane Cordeiro estaba en una estación de autobuses de Curitiba. Ella utilizaba un turbante, pues estaba con la cabeza rapada por sufrir de leucemia mieloide aguda. Thauane es blanca caucásica.

Thauane percibió que estaba siendo encarada, con aires de desaprobación por dos jóvenes negras. Ambas finalmente se acercaron a Thauane y le dieron una reprimenda: siendo Thauane blanca, ella no tenía el derecho de usar un turbante, pues tal adorno es típico de la “cultura afro”, pudiendo ser solo usado por negros. Al usar un turbante, Thauane, que es blanca, estaba practicando una violenta “apropiación cultural”.

Thauane, indignada, solamente respondió: “¿Estás viendo esta calva? Eso se llama cáncer, ¡entonces yo uso lo que yo quiera! Adiós”.

Acto seguido, Thauane fue a relatar su experiencia en su página de Facebook. Entonces todo el infierno progresista se rebeló. Incluso habiendo usado el turbante por causa de una dolencia, los “justicieros sociales” reprendieron a Thauane, diciendo que “El cáncer no es disculpa para apropiarse de la cultura negra”.

Algunos ejemplos de amor progresista:

Usted tiene cáncer ok, es triste pero ok, eso no le da el derecho de apropiarse de una cultura. ¿Quiere esconderlo? Use un pañuelo quizá pero no use turbante.
Tipo “tengo cáncer, y voy a poder hacer lo que quiera inclusive irrespetar su cultura porque mi enfermedad anula cualquier cosa”.
Tener cáncer y usar turbante no perteneciendo a la cultura X, no anula la apropiación cultural, el cáncer no cambia quien es usted.

 

El Embrollo se convirtió en un problema nacional.

Antes de continuar, unas palabras sobre los turbantes.

Los Turbantes fueron creados probablemente por los mesopotámicos y fueron utilizados por diversos pueblos a lo largo de los siglos. Persas, árabes, judíos, hindús, indios, griegos, pueblos de las américas, todos usaron turbantes de varias maneras y mucho antes de la era cristiana. El turbante, inclusive, fue símbolo de estatus social y poder económico y político en algunos pueblos, también africanos. Por otra parte, ese también es el caso de las trenzas y las rastas.

Los turbantes también fueron utilizados por pintores y artistas para proteger el cabello de la tinta y del polvo de mármol, eran parte de la indumentaria de hombres y mujeres europeas durante el periodo medieval, fueron utilizados por María Antonieta como prenda de moda, y, finalmente, renacieron cuando Paris ya era considerada la capital mundial de la moda en el siglo XX con el diseñador francés Paul Poiret en la década de 1920.

Los turbantes también fueron muy utilizados por la mujeres europeas durante la segunda guerra mundial para esconder el cabello mal cuidado debido a las condiciones de vida precarias de la época.

En Brasil, al contrario de lo que se puede pensar, el turbante llego con los primeros europeos que vinieron a dominar el territorio. No con los negros africanos. Hay un relato de que se convirtieron de moda en el país con la llegada de la familia real, en 1808, como la reina Carlota Joaquina y otras damas de la corte desembarcaron usando turbantes para ocultar la plaga de piojos que afectó a la tripulación durante el viaje.

En otras palabras esa postura no solo enmascara el racismo de los progresistas (¿quién lo diría?), sino además su enorme ignorancia.

La definición de apropiación cultural

Según lo políticamente correcto, “apropiación cultural” es la adopción de algunos elementos específicos de una cultural por un grupo cultural diferente. Cuando blancos utilizan adornos o imitan comportamientos que son “típicos de una cultura”, eso representa una intolerable forma de aculturación de “una cultural minoritaria por una cultura dominante”.

Y eso es “extremadamente ofensivo”.

Consecuentemente, cuando la cantante Anitta apareció en el programa Altas Horas utilizando unas simples rastas (dreadlocks) en el cabello, fue acusada de “apropiación cultural”. En la edición de 2016 del Baile de Vogue, África fue el tema. Sabrina Sato, Adriane Galisteu, Eliana, Mariana Weickert, Luiza Possi y otras celebridades se presentaron en el evento vestidas con carácter, con trajes inspirados en la cultura negra. Los justicieros sociales prontamente las acusaron de una insensible “apropiación cultural”. El estilista Marc Jacobs colocó dos modelos blancas desfilando con dreadlocks coloridos. Fue hecho pedazos en internet por su “ofensa”.

Los justicieros sociales ya hasta crearon un manual del tipo “puede y no puede”, definiendo al mundo lo que ellos toleran y lo que ellos consideran ofensivo.

Por último, este pasaje dice todo lo que usted necesita saber sobre el ideario de este movimiento:

El sistema global hoy solo existe y se sustenta porque hacemos parte de un mundo en que la exclusión, segregación, racismo y elitismo son características mantenidas y propagadas. No se puede ver la apropiación de culturas marginadas con buenos ojos, porque quien margina es el mismo que se apropia, es algo mucho más amplio que la mera globalización, es un proceso para mantenimiento de los males.

La apropiación cultural es, en realidad, un elogio

Lo interesante es que, cuando las pasiones y cegueras ideológicas son dejadas de laso y la realidad es abrazada, la apropiación cultural pasa a ser vista como una forma de elogio y, ¿por qué no? Incluso de amor.

Cuando una bella mujer blanca, de origen bávara, se vista como una bailarina de salsa, o cuando un grupo de estudiantes asiáticos se viste como Jackson Five, están pasando cosas positivas. La bailarina de salsa se viste así porque ella ve la belleza de la cultura, de las vestimentas y las personas asociadas. Ella adora y admira esa cultura a tal punto que esta dispuesta a gastar su propio dinero para incorporarlo, aunque sea apenas por una noche. Los chicos asiáticos claramente no solo conocen el famoso grupo negro americano, sino también fueron impactados por su talento, estilo y cultura.

Igualmente, cuando mujeres blancas utilizan rastas o turbantes, eso nada más es una demostración de admiración y respeto por estos artículos. ¿Quién iría a utilizarlos si los considerase feos o incluso ridículos?

Es por eso que la apropiación cultural, lejos de ser una violencia, es un gesto de amor a la propia humanidad. Es exactamente lo opuesto de la discriminación, del racismo y el aislamiento.

Solo que, infelizmente, a medida que nuestra cultura se va tornando cada vez más políticamente correcta y censura demostraciones “ofensivas” de imitaciones culturales, la diversidad deja de ser vista como expresión de cooperación humanista y pasa a ser vista como una forma de opresión directa.

En el lenguaje de lo políticamente correcto, aquella vestimenta de la bailarina de salsa es insensible a los sufrimientos de las mujeres hispánicas que tuvieron que someterse al patriarcado. Y la imitación de los Jackson Five supuestamente ignoraría la “explotación capitalista” hecha por la industria musical, de los artistas negros durante el movimiento de los derechos civiles de los negros en la década de 1959. Esa es la narrativa más común que usted va oír de los progresistas en las universidades y en los blogs.

Muchos consideran esa censura políticamente correcta solo algo irritante, y se encogerían de hombre. Pero no, es mucho peor que irritante: es indignante. Después de todo, ¿Quién los progresistas piensan que son para estipular quien puede y quien no puede expresar su admiración por otra cultural? ¿Quién ellos piensan que son al alegar poseer una derechos exclusivo sobre una determinada cultura? En suma, ¿Quién ellos piensan que son para hacer un micro-gerenciamiento de las identidades y estipular cuales tipos de comportamientos pacíficos son tolerables y cuáles no lo son?

No deja de ser irónico notar que, al actuar así, los progresistas están en la práctica defendiendo el segregacionismo y la intolerancia. En su tentativa de abolir aquello que ellos estipularon ser una problemática de apropiación cultural, el efecto práctico es el de retroceder en las interacciones humanas, haciendo que las relaciones étnicas se tornen menos armoniosas.

Los progresistas, en definitiva, defienden el retroceso.

Aquello que nos separa

Hubo una época en que un hombre blanco vestido de Sheik árabe o un hombre negro vestido de irlandés tocador de gaita era visto con entusiasmo e interés. Allí estaba un ejemplo de interacción étnica pacífica. Hoy, sin embargo, hay una turba lista para amenazarlos, insultarlos de fanáticos racistas y exigir reparaciones. Básicamente la turba está diciendo: “Ustedes son diferentes y deberían mantener así. ¡Cada uno en su tribu!”.

¿Quién realmente es el racista?

Aún más: ¿cómo exactamente ese comportamiento ayuda en el avance de las igualdades raciales y de las relaciones pacíficas?

La verdad es que estos progresistas desprecian la hipótesis de que hay un mercado libre y natural de asociaciones e inclusiones voluntarias. Ellos quieren dictatorialmente estar al mando de las relaciones humanas. Ya era así en la economía; ahora quieren interferir también en las relaciones humanas espontaneas y voluntarias.

Conclusión

Un mundo sin apropiación cultural es un mundo sin aprendizaje, imitación, aspiración, celebración y progreso. Es un mundo congelado y sombrío, marcado por el aislamiento, por el resentimiento y por la desconfianza. Es un verdadero retroceso.

La cultura es espontánea, y la expresión de ella también lo debe ser. Las chicas blancas que quieran usar un “pelo afro” deben ser libres para ello. Las chicas negras que quisiera teñir sus cabellos de laurel no deben sentirse intimidadas y molestadas. ¿Cuál es exactamente el problema de que celebridades negras se vistan de vaqueros y celebridades blancas se vistan de indios en una fiesta?

Su vida no tiene que estar en las manos de planeadores sociales. Si vida no tiene que estar a disposición de causas políticas y políticamente correctas. Su vida no existe para ser manipulada ni por planificadores centrales, ni por gobiernos, ni por justicieros sociales. Su vida existe para que usted busque sus propios intereses, descubriendo aquello que lo hace más feliz. Posibles acusaciones de racismo o degeneración que se dañen.


Traducción del portugués por John Alejandro Bermeo, el artículo original se encuentra aquí.

Nota del traductor

En la publicación original en Facebook de Thauane Cordeiro, puede observarse un meme bastante divertido sobre esta cuestión de “apropiación cultural” que vale la pena compartir.

Mr. Popo: Picoro, ¿Qué es eso en tu cabeza? Picoro: Un turbante. Mr. Popo: Pero usted no puede usar eso, está apropiándose de mi cultura. Picoro: Jódase mi hermano.

 

 

miembro de la Fundation For Economic Education, posee un popular canal en YouTube llamado “That Guy T”.

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