No todas las propuestas en brasil favorecen la libertad

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Una de las cosas que más disgustan del proceso político, es la guerra constante de narrativas: a quién le toca contar la historia, cómo, omitiendo qué, etcétera. Esa es la razón por la cual empecé a escribir estos artículos, para narrar el quid de la cuestión que está detrás de las crisis económicas y políticas de Brasil. Espero servir de contrapeso a casi todas las piezas periodísticas que salen de ese país, que, o bien son escritas por periodistas que se inclinan hacia la izquierda, o son de periodistas de los Estados Unidos, quienes fracasan en darse cuenta de las implicaciones más profundas de los acontecimientos que están cubriendo.

Esto debe decirse ante protestas que se dieron la semana pasada en Brasil, tras nuevos acuerdos de aceptación y declaración de culpabilidad con tal de lograr una reducción de sentencia, que surgieron en contra del presidente Temer, y que similarmente fueron reportadas, como las protestas anteriores en contra de Dilma, como si tuvieran objetivos similares, o que las llevó a cabo la misma gente. Es un error.
Para explicar la situación, acontecimiento tras acontecimiento, se requeriría de un libro que rivalizaría en tamaño con la Acción Humana. De manera que hagamos un resumen y, luego, ampliémoslo hasta la situación que tenemos a mano con el presidente Temer.
EL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES

La crisis del Brasil está enraizada en un intento del Partido de los Trabajadores, un partido socialista con un pasado violento, de mantenerse en el poder eternamente por la vía de los sobornos y la corrupción, controlando así a las ramas Legislativa y Judicial del gobierno. Una vez que tal control se lograba, el país sería guiado tanto como Venezuela: erosionando lentamente la base legal de la libertad, concentrando el poder en el ejecutivo e invadiendo aún más las vidas de las personas, hasta que se lograra el gobierno total.

Para decirlo con toda claridad: estos socialistas y sus aliados no tienen amor alguno por la democracia. Para ellos, es una herramienta conveniente, un método para ganar completamente el control y destruir a la oposición. La palabra democracia en Brasil es de hecho una contraseña para la socialización de algo. Como ejemplo, el Partido de los Trabajadores propuso una ley para “democratizar” a los medios. ¿Qué es lo que significa la “democratización”? El control estatal.

Ellos alegan que los medios están en manos de unas pocas familias, como consecuencia de licencias y restricciones del estado, diseñadas mucho tiempo atrás por gobiernos militares y un dictador fascista, con el objetivo de controlar a los medios. Su respuesta no es abolir tales controles y dejar que rija el mercado libre, sino otorgar financiamiento estatal a grupos mediáticos, una regulación federal más fuerte de los medios, prohibir que las compañías sean dueños de diferentes vehículos mediáticos, obligar a que el contenido de la programación lo realicen sindicatos, etcétera.

¿Qué países inspiraron esta legislación? Oh, los bastiones de la libertad, del desarrollo y de la democracia: Venezuela, Argentina y Ecuador. Sin ser una sorpresa, este tipo de ley es defendida exclusivamente por partidos de la extrema izquierda, tales como el Partido Comunista de Brasil.

El meollo del asunto es: si algo es contra nosotros, entonces, pasemos una ley para aplastar a este grupo y que nos dejen el control a nosotros, pero eso está bien porque… es democracia. Esta contorsión del lenguaje es realmente Orwelliano en diversos sentidos, pero se necesita que esté en la mente de cualquiera que desee entender la política brasileña.

LA OPERACIÓN LAVADO DE CARROS

¿Qué fue lo que se descubrió con la Operación Lavado de Carros? Un sistema enorme puesto en su lugar por el Partido de los Trabajadores, encabezado por el anterior presidente Lula, para desviar dinero de compañías estatales y así comprar apoyo político. Los bancos estatales solían dar préstamos a las grandes empresas, a fin de escoger a los “Campeones Nacionales,” compañías que supuestamente ya eran excelentes en su campo y que el gobierno deseaba que fueran aún más grandes porque ¡arriba el Brasil!

Se aprobó una extensa legislación y luego se descubrió que, de hecho, fue vendida para ayudar a esas compañías a destruir la competencia y a comprarlas con préstamos del gobierno. Los planes más grandiosos eran los de crear aliados en el sector privado fortalecidos por el gobierno, los que eternamente donarían para estos partidos y detendrían a cualquier otro poder que amenazara al status quo. Es la sumisión de la esfera económica a la esfera política.

Para impulsar eso, se desplegaron programas económicos. La Copa Mundial y los Juegos Olímpicos se trajeron al país y las empresas constructoras ganaron decenas de billones de reales, en contratos para construir estadios inútiles y muchas obras públicas, gran parte de ellas innecesarias o muy infladas en su presupuesto.

Petrobrás hizo una inversión colosal para perforaciones petroleras en aguas super-profundas, todas calculadas a un precio inflado WTI (West Texas Intermediate) del barril de petróleo de $100. Se obligó a que muchos componentes de ese programa fueran nacionalmente producidos, casi siempre elevando las etiquetas con los precios, pero siempre a través de contratos con empresas del Brasil que estaban en la cama con el gobierno.

Encima de todo esto, se lanzó un “Programa para la Aceleración del Crecimiento.” Cientos de billones de reales lanzados por todo el Brasil para obras públicas, a menudo con presupuestos inflados más allá de lo creíble, con años de retraso y, a menudo, inútiles. De nuevo, contratos enormes adjudicados a empresas aliadas, todas con el cuento del desarrollo nacional para su justificación.

La lógica aquí es dolorosamente simple: entre más dinero podía dar el gobierno por medio de préstamos subsidiados de la banca estatal y de un gasto público dirigido hacia esas compañías, mayor la cantidad de dinero que vendría de vuelta como mordida a los agentes políticos, para comprar su apoyo político y que gobernaran eternamente.

El toque final lo daban los programas populistas, como subsidios a la vivienda, ayudas de dinero en efectivo, préstamos subsidiados, programas subsidiados de las universidades para obtener diplomas en universidades apalancadas creadas mediante decreto gubernamental, subsidiando esto, aquello y lo otro, esencialmente para atraer el voto que era directamente comprado, al estilo del Nuevo Trato [New Deal].
Este fue el programa económico de Brasil del 2008 en adelante; el ciclo clásico de auge y caída de Mises llegó en su momento y una grave crisis golpeó en el 2014, del cual aún no nos hemos recuperado.

LA MANO METIDA EN EL TARRO DE LAS GALLETITAS

Todo se fue por la borda, cuando un directivo de Petrobrás fue capturado y luego llegó a un acuerdo por el cual aceptó y declaró su culpabilidad, con tal de obtener una reducción de sentencia, lo que provocó un verdadero desparrame. Por fortuna, los investigadores no estaban en los bolsillos de los políticos socialistas y prosiguieron con la investigación, descubriendo un esquema masivo de corrupción a lo interno de Petrobrás, con directivos políticamente nombrados que colectaban dinero para los políticos, que incluía a todo mundo hasta llegar al antiguo presidente Lula. Al ser arrestados los dueños de las compañías constructoras, también empezaron a hablar.

Se llevaron a cabos muchos intentos políticos para salvarlos, desde proponer leyes de indulgencias, hasta usar vehículos mediáticos aliados para acusar a las investigaciones de ser respaldadas por los Estados Unidos para desestabilizar al gobierno socialista y apoderarse de la producción brasileña de petróleo. En verdad, esta carta fue jugada en serio, pero en realidad no logró tener efecto.

Posteriormente, se revelaría que tales vehículos mediáticos aliados recibían anticipos regulares y que recibían pagos de aquellas compañías constructoras para que pudieran financiar sus operaciones de apoyo al gobierno. La revuelta popular tomó su lugar y la situación fue incontrolable. A propósito, agradézcaselo al internet.

Combine eso con la revuelta natural que surge producto de una depresión económica y se aceleró la presión para inhabilitar a Dilma, presidenta por el Partido de los Trabajadores y a que Lula pusiera un en la oficina presidencial. ¿La razón para la inhabilitación? Ella estaba usando los balances de los bancos estatales para apoyar el balance del gobierno, lo cual es, simple y llanamente, ilegal bajo la ley.
LA ASÍ LLAMADA DEMOCRACIA

Detrás de las cortinas, el principal aliado del Partido de los Trabajadores estaba practicando una puñalada política por la espalda. Introduzca al PMDB, el Partido Movimiento Democrático Brasileño. Sin embargo, no crea en ese nombre, no tiene sentido y nadie en Brasil lo toma seriamente.

Forman el partido más grande en Brasil debido a sus políticas de Gran Carpa, y fueron incluidos por Lula para apoyar al gobierno después de que fuera electo en el 2002. En el 2010 y el 2014, el vicepresidente de Dilma fue Michel Temer, presidente del PMDB y actualmente presidente del Brasil. ¿Cuál fue el precio de esa alianza? La Operación Lavado de Carros luego reveló que, como mínimo, a ellos se les dio acceso a Petrobrás para robar a su gusto. Luego se reveló que muchas otras compañías estatales fueron “ofrecidas” de tal forma.

Al aumentar las investigaciones y a que se juntaran la presión popular y la revuelta, Dilma simplemente fue incapaz de controlar las investigaciones, controlar la economía, pacificar a los aliados y, en verdad, controlar algo. Su único peso político era ser apoyada por Lula, pero ella, en vez de eso, decidió gobernar por sí misma y fracasó en hacer tal cosa casi por completo. El caso clásico del peón, quien de alguna manera termina pensando que es el rey, es el típico. Dado que no podía detener las investigaciones, a ella le dieron la puñalada por la espalda y fue removida del cargo.

LUEGO VINO TEMER

Ahora entra Temer.

Algo que debe quedar tan claro como el día, es que el objetivo principal del desaparecido gobierno de Dilma fue detener las investigaciones. Pasar leyes, despedir a investigadores, recortar el financiamiento de la policía federal, articular movimientos obstruccionistas, cualquier cosa, y lo que fuera posible, con tal de detener los trabajos y echar todo al fondo de una gaveta. Al fracasar ella en lograrlo, fue reemplazada por Temer. ¿Su objetivo principal? El mismo: Detener la Operación Lavado de Carros.

Ahora bien, en la superficie, el ahora removido gobierno socialista se oponía a Temer. Bajo las cobijas, estaban entusiasmados con él. Dilma era un completo desastre y no pudo detener las investigaciones. Temer es un genio político, bien articulado, paciente y deseoso de llegar a acuerdos. Si alguien podía detener las investigaciones, él era el muchacho, y así salvaría a todos los partidos socialistas de ir a la cárcel, incluyendo al anterior presidente Lula, quien ahora estaba siendo acusado de muy diversos escándalos y encarando un posible arresto.

Este es el juego político en toda su dimensión. Si Temer puede salvar a todos, sacrificando a Dilma como un peón de ajedrez, sería un precio aceptable. Temer debería ser opuesto en apariencia, pero, sus objetivos y los del Partido de los Trabajadores y de sus aliados, eran los mismos en última instancia. En realidad, Lula nunca se opuso a él.

Temer y su gobierno pusieron todo su esfuerzo en lograr la salvación, pero en muchas formas sutiles. Todos los intentos grandes fracasaron, pero algunos esfuerzos por debajo de la mesa tuvieron éxito. Él también emprendió muchas reformas económicas ligeras que dieron lugar a una mayor confianza de los inversionistas y ayudó a la economía recuperarse un poquito. Con una mayor paciencia del público, al ver que los empleos estaban regresando, Temer tuvo margen para atacar las investigaciones, sin incurrir en mucho escándalo político. Así, él colocó a la oposición verdadera en una trampa: si ustedes me echan, la recesión regresa, ¿es eso lo que quieren?

Y luego la empresa JBS volteó la mesa y lanzó a Temer a la alcantarilla.

¿Quién es JBS? En la actualidad es una subsidiaria de un grupo más amplio, J&F, que controla el mayor negocio de proteína animal en el mundo y muchos otros negocios hasta llegar a la banca y a otros giros. Sí, giros. Yo tampoco sé cuáles. ¿Cómo es eso? ¿Se acuerdan del proyecto económico del gobierno? J&F era un “campeón nacional.”

Sus subsidiarias recibieron cientos de billones en préstamos del gobierno federal para expandirse, comprar a la competencia y bajar los precios, mientras que la población constantemente vio una declinación general de la calidad de la carne que se les vendía. Toneladas de leyes se aprobaron regulando el negocio de la carne, todo aparentemente diseñado para ayudar a la estructura de J&F.

Y la Operación Lavado de Carros llegó hasta ellos. Uno de sus negocios era Eldorado, la cual trabajaba en papel y celulosa. No me meteré en detalles acerca de cómo el hilo condujo hasta allí, para poder enfocarme en la gran imagen. El punto es que las operaciones empezaron a golpear a J&F. Decomiso de documentos, cuestionamientos y todo el paquete. Fue un asunto de tiempo para que el camino sucio del dinero y de los papeles fuera sacado a la luz, y ya las acciones en el mercado de JBS se estaban desplomando. El imperio sería derribado, de forma que sus dueños cantaron.

Lo interesante es que ellos llegaron a un acuerdo para declarar su culpabilidad con tal de obtener una reducción de sentencia, así como hacer sus deposiciones y grabaciones, todas en secreto. Nadie sabía que estaban en negociaciones o de su alcance. Un día simplemente nos encontramos con que habían hablado y, oh, sí que hablaron, así como que habían grabado al presidente. A propósito, ese es Brasil. Pasa un día lento de noticias, cierra el mercado accionario y usted está pensando en cenar, cuando, de pronto, aparece que al presidente lo grabó uno de los empresarios más grandes del país, hablando de asuntos turbios que podrían conducir a su destitución.

En la grabación, Joesley Batista, dueño de J&F, cuenta cómo, para mantenerlo calmado, él está sobornando a un político que está bajo arresto, que él compró a dos jueces y a un fiscal federal, usted sabe, todo un cuento republicano. ¿Qué hizo el presidente? Enormes cantidades de nada. Simplemente escucha y habla como si eso fuera un asunto normal de negocios. Oh, ¿de forma que usted está subvirtiendo al sistema judicial para salirse de la investigación? Bueno, está bien, ¡continúe con eso, hijo! Temer luego se defendería, al decir que pensó que Joesley mentía y presumía.

DE NUEVO ARRESTADO POR SOBORNO

Agregando a esto, el Partido Social-Demócrata de Brasil fue seriamente golpeado, al tenerse grabaciones de Joesley con el presidente del partido, el senador actual y contrincante anterior de Dilma en las elección del 2014, Aécio Neves. Su partido fue también golpeado fuertemente por la Operación Lavado de Carros, aun cuando estaba en oposición ante el Partido de los Trabajadores (¿o no lo estaban?), en donde Aécio fue grabado en una cinta en la que hablaba de detener las investigaciones. Además, fue detenido por solicitar una mordida de 2 millones de reales. ¿Para qué? ¿Por qué pagar por su abogado en otras acusaciones de soborno? Con todo y todo, Joesley señaló que Aécio recibió alrededor de 80 millones de reales, una parte en la campaña del 2014, para comprar el apoyo de otros partidos políticos. ¿Ve un patrón en esto?

La pista contundente fue que en la realidad los investigadores federales llevaron a cabo operaciones controladas, a fin de monitorear pagos de sobornos a Aécio y a Temer, mediante dinero marcado, rastreadores, cámaras, fotografías, de todo. Un agente de Temer, el diputado Rocha Loures, fue atrapado obteniendo 500 mil reales y un primo de Aécio fue monitoreado, manejando otro pago de 500 mil.

Aécio fue despojado de sus poderes senatoriales y casi que fue arrestado. Su hermana y su primo están en la cárcel. El representante que obtuvo el dinero para Temer se espera que logre un acuerdo para admitir su culpabilidad a cambio de una reducción en su sentencia, pero, en la actualidad, ha sido despojado de poderes, así como también fue casi arrestado. A Temer se le he pedido fuertemente que renuncie y por poco lo hizo, según algunas versiones.

De todos modos, ¿por qué lo habría de hacer? Renunciar sería el equivalente de rendirse, pues perdería todos los poderes para detener la investigación. Sí, él está fuertemente implicado; todo es sucio, corrupto y ridículo, pero, ¿y qué? ¿Por qué habría de preocuparse un comino por esto?

Recuerde que su objetivo principal es detener las investigaciones y controlar el poder, de manera que, ¿en qué le beneficiaría una renuncia? En nada. Y así, desde que el escándalo estalló, el gobierno de Temer ha continuado dando traspiés y, en tanto que los aliados políticos al inicio se distanciaron por su voluntad, lentamente regresaron, pues Temer es obviamente el único que puede salvarlos a todos de la cárcel. El partido de Aécio aún no los ha expulsado ni ellos han renunciado a los nombramientos en el gobierno, ni tampoco lo hicieron los otros partidos aliados. Algunos individuos renunciaron, pero fueron casos aislados. En adelante, se trata de un apoyo tácito.

Se hicieron llamados a su inhabilitación y se platearon peticiones formales, pero necesitaban ser aprobadas por la cabeza de la cámara baja, quien ya ha afirmado que todas las peticiones serán ignoradas. No es nada que sorprenda, él y su padre también cayeron en las redes de la Operación Lavado de Carros.

Eso no es todo, amigos. Temer se está defendiendo por sí mismo, junto con Dilma, en la Corte Suprema Electoral, ante acusaciones de que en su campaña recibieron cientos de millones de reales en dinero sucio no contabilizado. Podrían ser declarados culpables y de esa forma sus candidaturas serían canceladas y así quedaría vacante la oficina del presidente. Y, ¿luego qué? Bien, la constitución establece que deberían darse elecciones indirectas. Todos los partidos nombrarían a un candidato y los representantes en la cámara baja votarían para elegir a alguien.

Actualmente está en proceso una gigantesca apropiación del poder. Todos los partidos, la mayoría implicados de una manera u otra en la Operación Lavado de Carros, están negociando en torno a quien está en mejor posición para unir a todos en el esfuerzo por detener la investigación. Se han lanzado nombres y han sido rechazados, las teorías y las especulaciones abundan y, en el medio de todo, ha surgido un movimiento, respaldado por los partidos socialistas, llamando a elecciones directas. ¿Por qué? Bien, debido a que por la vía de elecciones directas Lula podría ser electo presidente y no iría a la cárcel.

Véanlo, no es acerca de la democracia o de votar o reformar al sistema. Es acerca de lleva a Lula a la presidencia y detener las investigaciones. Todo lo demás es humo y espejos. Nadie puede detener las investigaciones como Lula puede hacerlo y ser electo también le salvaría de ser arrestado en los ahora diferentes cinco cargos de corrupción y de lavado de dinero que tiene, lo que a la larga le enviaría a la cárcel.

ELIGIENDO A CRIMINALES

Difícilmente esto funcione, al darse cuenta mucha gente de la maniobra que es y también porque entiende que las elecciones ahora no tendrían sentido, al estar todos los candidatos y los partidos involucrados de alguna manera u otra en el mayor esquema de corrupción. ¿Cuál es el objetivo de elegir a otro criminal? Dado que las investigaciones están en proceso, la percepción general es que es mejor que se dé la limpieza y que las elecciones tomen su lugar normalmente como fueron programadas para el 2018, e incluso, en tal caso, los criminales aun así saldrían electos de una forma u otra y persistiría el problema.

El sentimiento generalizado de rechazo pleno a la política está creciendo, los movimientos secesionistas ganan fuerza y, por supuesto, con esto los libertarios están haciendo su agosto. El sinsentido de la política y del estado está quedando al desnudo y sin censura por la organización criminal que inherentemente son y por el sentimiento de disgusto se está haciendo cada más y más generalizado, conforme pasan los días.

Esto es enormemente ayudado por los esfuerzos incompetentes de los partidos socialistas para irritar a las masas en contra del presidente. El público sabe que precisamente esos socialistas son quienes, para empezar, nos metieron en este enredo. Y sabe que esos partidos, de hecho, no están a favor de la democracia, la libertad, las elecciones o los trabajadores, sino, más bien, que piensan que Venezuela es la tierra soñada y de unicornios, un ejemplo para la humanidad.

Y es aquí en donde los socialistas muestran su rostro y su mano.
LOS ANTIFAS

La semana pasada, una turba de antifas, matones de los sindicatos y de esa gama de ciudadanos, protestó en Brasilia incendiando edificios gubernamentales y lanzando bombas a la policía. Note las llamadas por medio de grafitis de “Muera la Burguesía.” Casi nadie en Brasil cree en verdad que esta gente quiere la democracia y es patético que su narrativa sea impulsada por algunos entes noticiosos. Las hoces y martillos comunistas estaban pintados por todo lado y no sería sorprendente que una buena parte de los manifestantes fuera pagada.

También es importante recordar que puede aprobarse una nueva ley que termine con las contribuciones obligatorias a los sindicatos, lo cual se esperaría que recortara aproximadamente tres billones de reales de dinero apetecido que va a dar a los sindicatos, quienes rara vez, en verdad, representan a los trabajadores, sino que actúan más bien como fuerzas armadas de los partidos socialistas. ¿Piensa aún que eso es acerca de elecciones directas o la democracia?

“Muerte al Capital,” “Poder Popular,” y la bandera del Partido Comunista del Brasil. Y aun así algunas fuentes de noticias reportan estas protestas como si fueran impulsadas por ciudadanos interesados, quienes aman a la democracia.

Parte de la agitación se debe a reformas propuestas a las pensiones, que pueden salvar al sistema federal de pensiones, el cual en la actualidad se encuentra al borde del colapso. De nuevo, no se trata de la democracia o de las elecciones directas, sino principalmente acerca de servidores públicos que quieren mantener sus gigantescas pensiones y beneficios, a costas de los contribuyentes en general.

¿PROTESTANDO POR QUÉ COSA?

Este domingo se realizaron protestas contra Temer, pero la mayoría de las personas las reconocieron por lo que eran: no protestas contra la corrupción o contra el gobierno de Temer, sino protestas a favor de Lula y de su regreso por la vía de las elecciones directas y por el retorno del socialismo al poder.

De hecho, de una forma muy extraña, tales protestas en realidad le ayudan a Temer, en el tanto en que las masas no tengan la voluntad de protestar lado a lado con los extremistas o los socialistas de diversos tipos, aun si eso significara protestar contra Temer. La gente entiende que ellos pueden ser usados como idiotas políticos para ayudar a una causa que ellos no entienden y el temor de un regreso de Lula y lo que él desataría, en efecto paraliza las protestas en contra del gobierno actual.

Los resultados de estas dinámicas pueden verse fácilmente mediante una comparación de las protestas. [Nota del traductor: sugiero ver las fotografías, en el sitio arriba indicado].

Primeramente, están las protestas del 13 de marzo del 2016 en contra de Dilma y a favor de su inhabilitación, realizadas en Río de Janeiro. Se estima que entre medio y un millón de personas asistió. ¿Note los colores verde y amarillo de la bandera de Brasil y que no hay banderas de sindicatos?

Esta es tan sólo una filmina de una porción de toda la protesta. Obtener una fotografía completa es difícil, pero esta segunda debería ser suficiente para transmitir el punto esencial de ella.

Y luego está esta foto más amplia que pude encontrar de las protestas del domingo contra Temer, con un estimado de ente 15 mil y 50 mil, básicamente en el mismo sitio en donde se dieron las protestas contra Dilma un año atrás.

Y aquí va otra más:

Todas las banderas y los globos son de organizaciones socialistas o de sindicatos.

¿Ve una diferencia? ¿Observa qué es todo lo que aquí está en juego? Reducir esto a “protestas en Brasil contra Temer” o para hacer “llamados a elecciones,” realmente dice poca cosa acerca de lo que en verdad está sucediendo.
PROTESTAS DE DOS TIPOS

En resumidas cuentas, aquí no se trata de juntar a todas las protestas como si tuvieran la misma razón de ser o que son efectuadas por las mismas personas. Como mínimo, hay claramente dos fuerzas, una llevada a cabo por la mayoría de la gente, que llenó las calles con millones, vestidos de amarillo y verde, en contra de Lula y Dilma; la otra, conformada por socialistas que defienden a Lula y a Dilma y que salieron por miles, ondeando banderas rojas y negras.

La primera es popular y espontánea, compuesta por gente de la clase trabajadora con ningún político al que prefieren. La última es ampliamente rechazada y considerada que fue pagada, formada por una mezcla de matones sindicalistas, socialistas de universidades y grupos de presión que defendían las ayudas financieras del gobierno. La primera defiende las investigaciones y una mayor libertad económica; la segunda defiende a los partidos y a políticos que están siendo investigados y a más socialismo.

Y, ¿qué es lo que el gobierno de Temer y sus aliados quieren? Sobrevivir. Si de alguna manera u otra cae, la casa elegirá a alguien más con la voluntad y la habilidad para detener las investigaciones y salvar a la clase política. Las reformas económicas están tomando su lugar y Temer los tiene secuestrados, por así decirlo, pero ese no es un precio que muchos brasileños están dispuestos a pagar. Casi todo mundo está en contra de Temer, eso es cierto, pero por razones muy diferentes, algo así como los libertarios y la troupe de Bernie Sanders están en contra de Trump, pero juntarlos no tiene sentido alguno y resulta ser un fracaso total para transmitir la situación a observadores internacionales.

No es “la gente versus el sistema,” sino más bien una mezcla de grupos con intereses e ideologías muy distintas, con diferentes posiciones acerca de un status quo corrupto, en un esfuerzo desesperado por sobrevivir, su propio status formado por alianzas de conveniencia y que crecientemente se unen por temor a ser encarcelados. Con tantos partidos, es, de hecho, una reducción burda hablar de “el gobierno”, en el tanto en que hay disidentes incluso al interior del partido de Temer quienes intentan sabotearlo, entre muchas otras cosas que darían campo para un artículo muy, pero muy, largo.

En verdad, el Castillo de Naipes [la serie House of Cards] no tiene nada que ver con Brasil.

Uno puede preguntarse acerca del futuro de Brasil, pero es casi imposible predecir algo en este momento, en el tanto en que, realísticamente, cualquier cosa puede suceder.

Sin embargo, hay un hecho del cual usted sí puede estar seguro: que vendrán nuevos puntos bajos. Las fuerzas políticas se están moviendo y, para ellas, la democracia, la ley, las instituciones, la economía y, en última instancia, las personas, son sólo instrumentos. Ningún precio es demasiado alto; ningún movimiento es sucio. El statu quo en Brasil está encarando nada menos que la extinción; espere de ellos que luchen como un tigre arrinconado.

Brasil no es para aficionados.

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