Ni la esperanza salvará a latinoamérica del socialismo

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La esperanza es un estimulante poderoso. Nunca, jamás, dejes que se escape. Sin importar qué.

Tu ne cede malis, sed contra audentior ito, escribió el poeta romano Virgilio en “La Eneida,” en el primer siglo antes de Cristo. Comúnmente se traduce del latín como “Jamás cedas ante el mal, sino combátelo con mayor audacia.”

En sus Memoirs, el economista austriaco Ludwig von Mises explicó por qué y cuándo él adoptó estas palabras como su himno de batalla personal.

“El cómo uno afronta una catástrofe inevitable, es un asunto de temperamento. En el colegio, como era costumbre, elegí como lema un verso de Virgilio: Tu ne cede malis sed contra audentior ito… Recordé estas palabras durante las horas más terribles de la guerra. Una y otra vez me he encontrado en situaciones en que la reflexión racional no encontraba vías de salida, pero, luego sucedía lo inesperado y con ello mi salvación.”

Las horas más obscuras de la Primera Guerra Mundial eran, en efecto, excesivamente oscuras; no obstante, el gran economista siempre encontró la esperanza. Debido a ella, nunca se rindió. Que nunca se rindiera mostró ser una bendición monumental para la humanidad, pues su mejor trabajo estaba aún por venir.

TENER ESPERANZA Y PRESIONAR

Esto es lo que hacen personas realmente buenas y admirables. No se rinden ante el mal. No ceden. A ellas no les importa qué tan obscuro se ponga. Ellas presionan. La obscuridad, a menudo, es el crisol en que sus caracteres se prueban y fortalecen. En la lucha, prenden una luz en donde poco o nada alumbró antes; como un resultado frecuente, el futuro resultó ser mejor que lo que todos, excepto unos pocos, esperaban.

No son las probabilidades las que deciden la actitud mental o el esfuerzo físico del verdaderamente bueno y admirable; es el principio del asunto ̶ en otras palabras, lo que en última instancia es lo correcto. Con su ejemplo, ellos también les dan a otros, razón para perseverar.
Alrededor de todo el mundo, gente que ama la libertad hace naturalmente las mismas preguntas que espíritus afines han preguntado todo el tiempo: “¿El futuro será claro u obscuro? ¿Viviremos libres o en esclavitud ante el estado?” Aún cuando los tiranos arrasaron a lo largo de continentes, Mises se rehusó a tirar la toalla.

Esperanza. No es algo que usted pueda tocar, oler o ver, pero es una cosa poderosa, un motivador imperioso. Es un sentimiento ̶ una premonición, tal vez. Es un sentido de que algo deseable y valioso puede lograrse, adquirirse o hacerse una realidad, aún si los obstáculos parecen infranqueables. Tener esperanzas es poseer un cierto grado de confianza u optimismo más allá de lo que circunstancias del presente parecen justificar.

LA ESPERANZA EN AMÉRICA LATINA

El crédito por el génesis de este artículo le pertenece a María José Bernal, una incansable joven activista por la libertad y alumna de la Fundación para la Educación Económica en la nación suramericana de Colombia. María reunió enormes audiencias en varias escuelas para que yo hablara en Medellín el pasado noviembre. En el lapso de una hora, después de recogerme en el aeropuerto, María expresó un deseo:
“Larry, debemos encontrar la esperanza aquí en América Latina. Hay tanto que va en la dirección equivocada. Si usted puede darnos esperanza, entonces, usted debería escribir un artículo que logre exactamente eso. ¡Realmente lo necesitamos!”

María es una de esas personas verdaderamente buenas y admirables que mencioné arriba. Sus convicciones son fuertes y su carácter es sólido, así que sé que ella nunca cederá, sin importar qué difíciles las cosas se ponen algunas veces. Ella es, y estoy muy seguro de ello, una defensora de toda una vida de que la gente sea libre. Ella sabe que vale la pena luchar por la libertad, porque, más que nada, hace que la vida valga la pena vivirla. Aunque difícilmente para ella hoy puede ser obvio, su perseverancia muy posiblemente inspirará a docenas, cientos, incluso, tal vez, a miles de personas en años venideros.

En donde sea que usted vive, si usted ama a la libertad, debe tener esperanza. He aquí algunas razones de por qué

La Esperanza es una Profecía que se Cumple por sí Misma

Hace que usted trabaje más duro para lograr sus metas. Ríndase y usted cede, sin luchar, el campo a la oposición. Lo opuesto a la esperanza es la desesperanza y no conozco de contexto alguno en donde la desesperanza mejora las cosas.

La Esperanza es Saludable

La gente que tiene esperanza está mejor mental, espiritual y físicamente debido a ella. El desánimo y el pesimismo nos hunde de muchas maneras, incluso dificultando prevalecer. La esperanza y un sentido del humor van mano a mano: si podemos reírnos de nuestros aprietos pues tenemos confianza de que podremos sobreponernos a ellos, reducimos el estrés y la presión sanguínea.

La Esperanza Conquista al Temor

Muy poquito de lo que vale la pena se logra fácilmente y, si así lo es, probablemente no será valorado altamente. Lo que es útil y altamente valorado -y eso es especialmente cierto de la libertad- a menudo produce enemigos que no quieren que usted la tenga. Usted puede temerles a ellos y, por ende, ser inhabilitado; o usted puede vencerlos con la confianza en resistir.

La Esperanza Ayuda a Mantener la Consciencia Clara

Si yo me diera cuenta de que he cedido en mis principios que creo son los correctos, eso permanentemente perseguiría a mi alma. Esa voz interna que llamamos consciencia nunca dejaría de recordarme que yo me había rendido. Para su propia paz mental, tenga la esperanza de un futuro mejor y ¡colabore en hacer que se dé!

La Esperanza Hace que Usted Piense

Reflexione por un momento acerca de las interminables invenciones que benefician a los humanos. Si sus inventores no hubieran tenido esperanza, habrían detenido su propio proceso de pensamiento que produjo resultados. Nadie piensa mucho acerca de las posibilidades si se enfoca en que, lo que ellos predeterminan, es imposible.

La Esperanza Logra Conversos

Atrae a otros hacia su objetivo. Hace que tanto su personalidad como sus ideas sean magnéticas. Nadie quiere firmar en pro de una causa sin esperanza o trabajar con gente que irradia desánimo

ESPERANZA EN EL FUTURO DE LA LIBERTAD

En última instancia, nadie conoce el futuro, ¿correcto? Así que, ¿cuál es el punto de rendirse antes que suceda, antes que usted haya hecho lo mejor por influir para que usted sea un ser mejor? Eso es exactamente lo que la oposición quiere que usted haga. ¿Para qué complacerlos a ellos?

La historia está llena de momentos en donde los prospectos de la libertad parecen tan atenuados como un bombillo de 5 watts. ¿Qué hay acerca de los patriotas congelándose en el invierno de 1777-78 en Valley Forge? Considere la plegaria de los esclavos británicos antes que el movimiento antiesclavista empezara en los años de 1780. O recuerde los finales de los cuarentas: La Fundación para la Educación Económica (FEE) fue creada en medio de un mundo que creía que la planificación central estaba inspirada por la Divinidad, pues parecía que acababa de ganar una importante guerra mundial. Leonard Read nunca habría fundado la FEE y Mises nunca habría escrito La Acción Humana, si alguno de ellos hubiera pensado que el futuro era desesperanzador.

Grandes cambios, positivos, que mejoran las cosas, han ocurrido a menudo en la historia, usualmente en momentos no auspiciosos, reforzando el viejo adagio de que “siempre es más oscuro antes del amanecer.” Aparecieron constelaciones impredecibles de personalidades, acontecimientos e ideas, que no hace mucho parecían improbables, si no es que impensables. Al examinarlas, se hace evidente que esas constelaciones no se materializaron de la nada; fueron hechas posibles por gente que nunca se rindió, pues tenía esperanzas. El colapso de la Unión Soviética es un buen caso clásico.

Recientemente vi una buena película titulada Los Aeronautas. Está ligeramente basada en la historia de un meteorólogo inglés pionero James Glaisher. En esa época (1862), cuando la ciencia se burló de la noción de que el clima era predecible, él y un asociado ascendieron en un globo a una altura de al menos 30.000 pies, para probar lo contrario. Ellos tuvieron éxito. Al concluir la película, la voz suave del narrador declara:

“Usted no cambia al mundo simplemente con verlo. Usted lo cambia por la forma en que usted escoge vivir en él.”

Piense en ello. Es más profundo de lo que usted al principio puede haberse imaginado, y creo que es cierto, muy cierto. No somos marionetas atadas a una cuerda. Somos seres humanos ̶ cada uno de nosotros es único, motivado desde su interior y capaz de influir en el futuro, si ponemos una mente pensante en ello. Eso, por sí solo, debería darnos esperanzas de que podemos hacer una diferencia positiva, tal vez incluso una realmente enorme.

“LA ESPERANZA” EN LA COMUNA 13

Un ladrón puede quitarle sus cosas, pero no se puede robar su esperanza. Usted está a cargo de ella. La línea entre tener esperanza en el futuro y actuar para hacer ese futuro mejor y más libre, es tan directa como parece.

Cuando estuve en Medellín en noviembre del 2019, un colega del FEE y yo caminamos por las calles de la Comuna 13, una sección de la ciudad que escasamente hace dos décadas estaba entre los vecindarios más violentos del mundo. Estaba infestada de asesinos y secuestradores. asociados con los carteles de las drogas. Cientos de personas eran asesinadas cada año. Todo el mundo vivía en un temor constante, pero, la mayoría nunca perdió la esperanza.

Hoy en día, la Comuna 13 es un lugar mucho más pacífico, lleno de comerciantes, artistas, intérpretes y de rostros sonrientes y bulliciosos. Pared tras pared están adornadas de un colorido arte de las calles. Tomé muchas fotos, incluyendo una que proclamaba, en español, “Esperanza.” Si esta gente puede emerger con sus espíritus intactos de ese terror que se siente en las entrañas, entonces, pónganse a hacer que su vecindad sea una bella atracción turística, cualquier cosa es posible, en todo lado.

La esperanza es un estimulante poderoso. Nunca, jamás, dejes que se escape. Sin importar qué.

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Lawrence W. Reed

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