El mito del Capitalismo Nazi: ¿por qué el nazismo sí fue socialismo?

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“Para cualquiera que haya cursado el bachillerato, es sabido que los Nazis eran capitalistas, tal vez no en el nombre, pero al menos en principio”, más o menos así decía un tuit que recientemente leí, el cual también acusa de “confundidos” a quienes llaman socialistas a los Nazis.

Claro que todo el contenido de ese tuit eran sinsentidos, pero la pregunta que surge de todo eso es ¿de dónde sale ese mito? Mises, de hecho, respondió a esa pregunta en su ensayo Caos Planificado (1951).

Durante el siglo 19, cuando el socialismo se estaba volviendo moda en Europa, no había distinción entre “comunismo” y “socialismo”. Claro que había diferentes formas de socialismo, pero era indiferente llamarles de uno y otro modo. Diferentes intelectuales tenían sus preferencias, pero los términos se usaban indiscriminadamente hasta por Karl Marx. Mises escribe: “En 1875, en su Crítica al Programa de Gotha, Marx distinguió entre una etapa temprana y una avanzada de la futura sociedad comunista. Pero Marx no restringió el uso del nombre de “Comunismo” a la etapa avanzada ni llamó socialismo a la etapa temprana, como forma de diferenciarla del término “comunismo”.

De acuerdo a la teoría marxista de la historia, el socialismo es inevitable. De acuerdo a su mirada determinista, cada país está destinado a pasar de la etapa feudalista de la sociedad a una capitalista, para finalmente desbocar en una sociedad socialista. Para Marx, este progreso era ineludible.

En Alemania, el primer activista y diseminador del “Socialismo de Estado” emergió casi un poco antes que Marx. Johann Karl Rodbertus, como Marx, rechazó muchas de las teorías socialistas de la época por ser insostenibles. Rodbertus fue el primer pensador socialista en defender el control sobre la producción y distribución, y que para lograrlo, el socialista debe usar al Estado. Un gran expositor de estas ideas fue Ferdinand Lassalle, cuyo proselitismo dio origen a la rápida popularidad de lo que Mises llamó: “socialismo con
características alemanas”.

El Socialismo Alemán, como Mises lo definió, difiere de lo que él llamó “socialismo con características rusas” ya que “Aparentemente y de manera nominal, se mantiene la propiedad privada de los medios de producción, el emprendimiento, y el intercambio en el mercado.” Sin embargo, este solo es un sistema superficial de propiedad privada ya que a través de un completo sistema de intervención estatal y control, la función empresarial o emprendedora de los dueños de la propiedad es completamente controlada por el Estado. Aquí se entiende, según Mises, que los dueños de la propiedad no especulan sobre futuros eventos, administrando recursos con el propósito de buscar una ganancia. Tal cual como en la URSS, esta función empresarial y administración de recursos es realizada por una sola entidad: el Estado, haciendo imposible el cálculo económico.

En la “Alemania Nazi”, Mises nos cuenta que los dueños de la propiedad “fueron llamados gerentes de tienda (shop managers o Betriebsführer). El gobierno les decía a estos, aparentemente, emprendedores qué y cómo producir, a qué precios, a quién comprar y a quién vender. El gobierno decretaba los salarios de los trabajadores, también les decía a los capitalistas a qué entidades o personas debían confiar sus fondos. El intercambio en el mercado era una farsa. Como todos los precios, los salarios y las tasas de interés fueron fijadas por la autoridad: solo eran precios, salarios y tasas de interés en apariencia, de nombre; de hecho, esos términos solo eran cuantitativos para que la autoridad fijara los ingresos de cada ciudadano, su consumo y su nivel de vida. La autoridad, no el consumidor, dirige la producción. La junta central de producción es suprema; todos los ciudadanos son solo sirvientes civiles. Este es el socialismo disfrazado de capitalismo: algunas etiquetas de la economía de mercado se siguen utilizando, pero significan cosas totalmente distintas de lo que en realidad deberían significar en una verdadera economía de mercado.”

Sin embargo, los soviéticos también jugaron un papel importante en la creación del mito del capitalismo Nazi. Los Nazis no se esforzaron por esconder su socialismo (después de todo, dejando los tuits a un lado, la palabra “socialismo” estaba en su nombre); ellos solo estaban implementando el socialismo de acuerdo a una estrategia que difería de los marxistas.

Los soviéticos fueron capaces de etiquetar a los Nazis como capitalistas solo porque ellos ya habían comenzado a redefinir los términos “socialismo” y “comunismo” para que encajaran en su propia agenda política. En 1912, Lenin formó el partido comunista. Los miembros de este partido, los Bolcheviques, ahora eran distintos de los otros grupos rivales socialistas. Los términos “comunismo” y “socialismo” aún se usaban al garete y la “Unión Soviética” solo era un nombre corto para “Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas”. Pero al llamar a su partido “Partido Comunista”, el título “Comunista” —ahora significando “miembro del partido de Lenin”—, se volvió una forma de decir que eras un “verdadero socialista”, por así decirlo.

“Fue solo en 1928”, explica Mises, “que el programa de la Internacional Comunista (…) empezó a diferenciar comunismo y socialismo (y no solamente entre comunistas y socialistas).” La nueva doctrina sostuvo que, desde el punto de vista marxista, había otra etapa de desarrollo entre capitalismo y socialismo. Esa etapa, por supuesto, era el Socialismo, y que esa fue la etapa en la que se quedó la Unión Soviética.

En la teoría original, Marx hizo una distinción entre una temprana y avanzada etapa del comunismo, donde la verdadera igualdad sería alcanzada solo en la etapa final del comunismo, después de que el Estado hubiera seguido exitosamente todas las prescripciones y los humanos hubieran evolucionado más allá de su conciencia de clase. En la nueva doctrina, “socialismo” simplemente se identificó como la etapa temprana del comunismo, mientras que el verdadero comunismo (la etapa final del comunismo), no sería alcanzado hasta que todo el mundo fuera comunista. Así las cosas, la URSS simplemente fue socialista, y los miembros del partido fueron Comunistas porque eran los pocos iluminados que trabajaban en alcanzar el fin último del comunismo.

Sin embargo, los Nazis aún se proclamaban socialistas y, de hecho, actuaban un tanto como socialistas con sus fuertes intervenciones económicas. Aun así, había desigualdad económica entre los ciudadanos de la Alemania Nazi (tal como la hubo en la URSS, pero este no es el lugar para tratar ese tema). Por lo demás, como Mises lo señaló en su análisis del socialismo de características alemandas, los Nazis retuvieron algunos términos del lenguaje legal de la sociedad capitalista. Específicamente, aún existía, de forma superficial, la propiedad privada de forma nominal.

Cuando los Nazis invadieron la URSS, Joseph Stalin y sus lacayos usaron la nueva narrativa comunista para redefinir el Socialismo Nazi —El cual nunca fue marxista, pero se basó en las teorías de los socialistas alemanes originales que influenciaron directamente a Marx— como “capitalistas”. De acuerdo a esta nueva narrativa, los Nazis eran la final y peor etapa del capitalismo.

En el tiempo cuando muchos miembros de la intelligentsia europea aún estaban enamorados de la Unión Soviética, la narrativa de los Nazis como capitalistas fue una mentira bienvenida. Esta idea es una que no viene de ningún principio económico, sino de la interpretación soviética del marco de referencia marxista. Los Nazis, quienes promocionaron orgullosamente su socialismo e implementaron políticas socialistas con gran firmeza, ahora habían sido etiquetados como capitalistas por ninguna razón más que el no encajar en la visión soviético-marxista del mundo, y esta falsa narrativa sobrevive hasta hoy.


Traducido del Inglés por Torres Oviedo J.K. El artículo original puede encontrarlo aquí:

https://mises.org/library/myth-nazi-capitalism

 

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Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

2 comments

  1. Maria 6 enero, 2019 at 20:42 Responder

    Naczismo fue utilizado por Sanedrín, para desarrollar proyecto talmúdico de dominación mundial. Hitler, que se oponía al comunismo, fue infiltrado, seducido y llevado hacia el socialismo. También Nazismo usado por Sanedrín para frenar a Stalin, que se estaba adueñando de la Revolución para sí mismo, como Napoleón, y como Chavez, je. Difícil luchar contra proyecto Nuevo Orden Mundial. Sólo siendo fiel a Dios es posible vencerlo, porque es en realidad una guerra espiritual: Jesús contra Satanás.

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