Narcotráfico y socialismo son hermanos

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El 20 de enero de 1984, y con motivo de su renuncia a la vida política, Pablo Emilio Escobar Gaviria pronunció las siguientes palabras: «Seguiré en la lucha franca contra las oligarquías y las injusticias, y contra los conciliábulos partidistas, autores del drama eterno de las burlas al pueblo».

La llegada de Escobar al congreso colombiano no debería sorprendernos. Total, el fallecido narcotraficante no hizo nada diferente a Evo Morales, Hugo Chávez o Lula da Silva. Su estrategia fue asumir la «defensa» de los pobres y marginados del barrio La Paz del municipio de Envigado. Lugar donde sembró miles de árboles y gestionó la construcción de escenarios deportivos -paradójicamente, el objetivo de esas obras era alejar a los jóvenes de las drogas-.

La jugada fue un éxito, porque le permitió alcanzar un puesto en el consejo municipal en las elecciones de 1979. Ya en 1982, de la mano del partido Alternativa Popular y la asesoría de Alberto Santofimio, Escobar volvió a repetir la jugada, pero esta vez para las elecciones congresales.

Una vez en el congreso,  y teniendo como jefa de publicidad a Virginia Vallejo, se dedicó a construir el mito del Robin Hood paisa, aunque su verdadero objetivo era tumbar la extradición de ciudadanos colombianos a los Estados Unidos, y para eso se valió de los pobres -en un principio como votantes, y después como sicarios-.

Una vez fuera del congreso, gracias a la actuación del ministro Rodrigo Lara BonillaEl Patrón del Mal se dedicó a sembrar terror en todo su país. Pero en este artículo me concentrare en la Operación Antonio Nariño por los derechos del hombre, mejor conocida como La toma del palacio de justicia. Operación terrorista que fue perpetuada por el Movimiento 19 de Abril (M-19), y que mantuvo secuestradas a 350 personas -algunas era funcionarias del sistema judicial, otras simples litigantes-. Según la comisión de la verdad, John Jairo Velásquez Vásquez (uno de los sicarios de Escobar) afirmó que Escobar junto con otros narcotraficantes del grupo Los extraditables financió la operación.

En su libro Pablo Escobar: mi vida y mi cárcel, Victoria Eugenia Henao menciona que su difunto marido siempre tuvo simpatía por los grupos de terroristas de izquierda como Las FARC  y el M-19. Además de mostrar las relaciones cercanas de Escobar con jefes guerrilleros como Iván Marino Ospina y Elvencio Ruiz

Pero la relación entre los narcotraficantes y las fuerzas de izquierda no se limitan a Escobar. Por ejemplo, el periodista Manuel Morales Álvarez, en su obra Narcovínculos, presenta una lista de políticos, militares y policías bolivianos ligados al Cartel del Chapare. Entre ellos: Evo Morales,  Valentín Mejillones, el general de policía René Sanabria, el coronel de ejército Guillermo Quiroga Carlos Romero.

La información sobre las hectáreas de coca es otro acápite revelador del trabajo de Morales Álvarez. Por citar un dato, en el año 2018, las hectáreas de coca ilegal superaron en 53699 a las establecidas legalmente. Como sabemos, las hectáreas de coca ilegal tienen como destino final la producción de cocaína.

De hecho, ese incremento de las hectáreas de coca ilegal fue uno de los factores detonantes del conflicto del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Securé o TIPNIS. Territorio que se encuentra entre mi natal Cochabamba y el departamento del Beni. Penosamente, del lado cochabambino el parque se ve asediado por los productores de coca, que se encuentran desesperados por ampliar su frontera de producción. Y al parecer, el gobierno de Evo Morales buscaba una ruta rápida para la salida de la cocaína rumbo a Brasil -que actualmente es el mayor mercado del crack boliviano-. Por eso el intento de construir la carretera Villa Tunari – San Ingnacio de Moxos por el núcleo del TIPNIS

Esa fue la razón para que el año 2012 los indígenas del TIPNIS y Evo Morales hayan tenido fuertes enfrentamientos. Si señores, el que fue elegido como El primer presidente indígena de Bolivia ordenó una fuerte represión contra los indios bolivianos, que resulto en varios heridos y siete muertos entre adultos y niños.

Actualmente, Alejandro Estranbazaguas, periodista de Ok diario, lleva a cabo una investigación sobre la relación entre Evo MoralesPablo Iglesias, Iñigo Errejon y Juan Carlos Monedero con el narcotráfico. Su trabajo fue tan eficaz, que la fiscalía boliviana citó a declarar a los tres políticos españoles.

En resumen, y a manera de conclusiones. Primero, con el colapso de la Unión Soviética la izquierda latinoamericana tuvo que recurrir a nuevas fuentes de dinero, en este caso el narcotráfico pasaría a cumplir el rol de gran proveedor de los subversivos. Y segundo, no es correcta esa afirmación que dice: «Evo Morales no es una expresión de la izquierda, sino del populismo». Ese sofisma sólo sirve como escudo protector del socialismo. Mejor llamar a las cosas por su nombre: El narcotráfico y el Socialismo del siglo XXI, una alianza letal.

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HUGO BALDERRAMA ES ECONOMISTA MASTER EN ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS Y PHD. EN ECONOMÍA

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