Michelle Obama: Lo importante es que vote, no que sepa

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Hablando en una actividad en Las Vegas para motivar que los electores salgan a votar, Michelle Obama movilizó a una audiencia joven ante la cual dio su opinión: “Votar no requiere tener un conocimiento especial. Usted sabe que no se requiere de un título impresionante para estar calificado para votar. Usted no tiene que leer todos los artículos de noticias para estar calificado para votar.”

Continuó la Sra. Obama, “¿Sabe usted qué es lo que se necesita para estar calificado para votar? Necesita ser un ciudadano… Usted necesita tener opiniones acerca de los temas de su comunidad. Eso es lo que lo califica a usted para votar.”

Ella compartió su propia experiencia: “He estado votando desde que llegué a mis 18 años de edad. Y, confíen en mí, a los 18 años no sabía nada de nada.”

“Usted tiene opiniones acerca de lo que está sucediendo. Eso le califica para votar,” dijo la Sra. Obama, reiterando su tema.

LOS ESTADOUNIDENSES NO ENTIENDEN CÓMO ES QUE FUNCIONA SU GOBIERNO

La anterior primera dama está legalmente en lo correcto; además de la edad y la ciudadanía, no hay calificaciones explícitas para ser un votante. Los votantes son libres de ser ignorantes. No obstante, la ignorancia tiene consecuencias.

Los Estados Unidos no fueron fundados como una democracia que sería gobernada por votantes que actúan con base en sus sentimientos y opiniones. En vez de ello, los Padres Fundadores nos legaron una república en la cual los poderes del gobierno serían “pocos y definidos”. La libertad se preserva cuando la ciudadanía entiende los principios que mantienen a la libertad.

Una encuesta del 2017 revela qué “tan impactante poco la gente conoce incluso los elementos más básicos de nuestro gobierno y de la Constitución que lo formó.”

La encuesta fue dirigida por el Centro Annenberg de Política Pública de la Universidad de Pennsylvania. La directora del Centro, Kathleen Hall Jamieson, constató: “Proteger los derechos garantizados por la Constitución presupone que nosotros sepamos qué son ellos. El hecho de que muchos no lo saben, es preocupante.”

James Madison entendió cómo, por sí sola, la democracia no garantiza los derechos de los individuos. En el “Documento Federalista No. 10”, él advirtió acerca de los peligros de las facciones:

“Por facción entiendo cierto número de ciudadanos, estén en mayoría o en minoría, que actúan movidos por el impulso de una pasión común, o por un interés adverso a los derechos de los demás ciudadanos o a los intereses permanentes de la comunidad considerada en conjunto.”

Las facciones son excitadas por un “impulso en común de pasión,” e, inevitablemente, sin límites estrictos a los poderes del gobierno, los actos de las facciones amenazan los derechos de otros. En resumen, opiniones fuertes pueden sacar gente a votar, pero eso no garantiza un buen gobierno o la preservación de la libertad.

LA EDUCACIÓN ES CRUCIAL

Madison, escribió en una carta de 1825, “el avance y la difusión del Conocimiento… es el único Guardián de la verdadera libertad.” En una carta de 1822, Madison advirtió:

“Un Gobierno del pueblo, sin que el pueblo esté informado o que tenga los medios para adquirirla, no es sino un Prólogo de una Farsa o de una Tragedia: o, tal vez, de ambas. El conocimiento por siempre gobernará sobre la ignorancia: Y un Pueblo que pretende ser su propio Gobernante, en sí mismo debe armarse del poder que brinda el conocimiento.”

En la misma carta, él prescribió “Libertad y Aprendizaje”: “¿Qué espectáculo puede ser más edificante o más razonable, que ese de Libertad & Aprendizaje, cada cual descansando en el otro para su apoyo mutuo y más seguro?”

También, Jefferson advirtió: “Si una nación espera ser ignorante & libre, en un estado de civilización, espera lo que nunca fue & que nunca será.”

En su libro Democracia en América, Alexis de Tocqueville expresó su admiración por el profundo nivel de conocimiento que los estadounidenses tenían de su gobierno:

“Rara vez he encontrado hombre alguno en América, que no fuera capaz de discernir con sorprendente facilidad las obligaciones que nacen de las leyes del Congreso y aquellas originadas en las leyes de su Estado, y que, tras distinguir los asuntos pertenecientes a las atribuciones generales de la Unión de los correspondientes a la legislatura local, no pudiera indicar el punto donde empieza la competencia de los tribunales federales y el límite donde acaba la de los tribunales del Estado.”

El libro clásico de Tocqueville, publicado en 1835, advirtió que la votación democrática no es garantía de libertad. ¿Qué puede suceder cuando un gobierno central fuerte crece con poderes siempre expansivos?

“En efecto, se hace más difícil concebir cómo hombres que han renunciado enteramente al hábito de dirigirse a ellos mismos, podrían elegir acertadamente a quienes han de conducirles; y no es posible que un gobierno liberal, enérgico y sabio, se establezca con los sufragios de un pueblo de esclavos.”

Esta población dependiente “saldría un momento de la dependencia para elegir a su amo y, luego… volver a ella.”

Uno puede pensar si la Sra. Obama se da cuenta de la advertencia de Tocqueville acerca de las consecuencias de ser demasiado dependientes del gobierno.

Para estar claros, la Sra. Obama no dijo si ella prefiere votantes ignorantes. No obstante, es justo hacer la observación de que su esposo, como la mayoría de los políticos, no hizo nada por desengañar al público acerca de la idea de que el gobierno debería expandirse continuamente hacia nuevas áreas, basado en las “opiniones” de los votantes.

Madison, Jefferson y Tocqueville dirían que la Sra. Obama está equivocada. Continuar el descenso por el camino actual resultará en una erosión de la libertad.

Este artículo fue reimpreso con el permiso de Intellectual Takeout.

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