México frente a una posible privatización masiva de universidades públicas

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Durante el sexenio de López Obrador, en México veremos, para el agrado (o disgusto) de muchos, la privatización de muchas universidades públicas. Para no fallarle, me limito a decir que, por lo menos una será privatizada. Una es posible y con una me conformo.

Treinta y cuatro universidades públicas son las que están en crisis. Once de ellas están en quiebra técnica, y aún bajo estas condiciones, siguen operando. Le deben al SAT (sistema de administración tributario), le deben al gobierno y todavía se dan el lujo de tener prestaciones bastante cómodas. Por ejemplo, la UAEM (entre muchas otras comodidades que da a sus empleados) da 90 días de aguinaldo, esto es verdaderamente terrible.

Como explica Luis Carlos Ugalde, director general de Integralia Consultores, para los gobernadores, poner en orden a las universidades de sus estados es un problema. Todo esto, debido a que las universidades se han convertido en organismos clientelares. Políticamente tienen mucha fuerza. Sus docentes opinan y llegan a tener alguna relevancia dentro de sus regiones, sus estudiantes que, la mayor parte del tiempo, por su ignorancia, son utilizados para crear movilizaciones y protestas, terminan por desestabilizar y poner de una u otra manera en jaque a los gobierno estatales.

Operar mientras se encuentran en quiebra técnica sólo agravará el problema. Llegará el momento en el que no podrán seguir funcionando, y su rescate sería imposible (y aunque no lo sea, nadie que sea un poco inteligente querría rescatarlas). Imagine un momento, primero once dejan de funcionar, y luego una a una hasta que las treinta y cuatro estén inactivas, dejando a millones de jóvenes a la deriva.

Esta irresponsabilidad de las universidades públicas no solo representa una amenaza para los estudiantes, sino que, también representa un peligro para la economía de muchas familias, pues en estados como Zacatecas, la UAZ (Universidad Autónoma de Zacatecas) representa una fuente laboral para muchas (en serio, demasiadas) personas en el estado. Es decir, que entre políticos y docentes, no hacen más que vivir del erario.

En este punto, usted muy seguramente pensará que la solución es darles más dinero a las universidades públicas. Si es así, usted está equivocado. Darles más dinero es alimentar a estos grupos políticos, malos administradores y parásitos que no aportan nada. El problema con las universidades públicas es que nunca les alcanza el dinero. Además, los estudiantes pagan muy poco, como si pagar mil pesos al semestre fuera mucho y por ende resultara algo imposible.

En universidades privadas sucede todo lo contrario, como en el ITAM, el ITESM, la Anáhuac o la UDLAP. En estas universidades se administran bien y se mantienen solas, el único problema es el precio. Y es que, como no hay competencia, tampoco podemos esperar mucho cambio en ese sentido (de momento).

La solución es privatizar, dejar de gastar dinero en mantener universidades. El mercado hará su trabajo y, cuando estas instituciones pasen a ser privadas, problemas como el de la UNAM con las drogas, por ejemplo, serán resueltos. Ejemplo de esto es, en las universidades privadas no hay, y ni ha escuchado sobre un problema de drogas.

Con el nulo crecimiento económico, el endeudamiento y la situación cada vez más complicada de las universidades públicas, tarde o temprano, AMLO tendrá que tomar una decisión (claro, esperando una acción responsable por parte del presidente). Como le dije al principio, mínimo una será privatizada, o eso es lo que yo esperaría. ¿Cuál? No sé, pero debería ser una de las grandes (Como mínimo, insisto). Si no, muchas pequeñas.

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Corresponsal de The Mises Report en México.

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