Maduro contra el Pueblo de Venezuela

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Rara vez países extranjeros forman parte de los debates de política en Washington, a menos que lo que sucede en esos países puede afectar las vidas e intereses del pueblo de los Estados Unidos. Quienes usualmente están dentro de ese grupo son China, Rusia, México, Israel y naciones que apoyan fuerzas islámicas radicales. Corea del Norte también ha estado en las mentes de los estadounidenses. Algunos de los analistas globales que más respeto, como el almirante retirado de la marina Bobby Inman, aún consideran que un acontecimiento nuclear agresivo es la amenaza número uno enfrentada por el mundo civilizado. Y ahora entra Venezuela. El papel desempeñado por actores extranjeros de Irán, Cuba, Rusia y China hace que la situación de Venezuela sea de inmensa importancia estratégica para el mundo libre.

Esto se refleja en tendencias en la Internet, pues, durante los últimos 12 meses, juzgando por las calificaciones de búsquedas en Google, muchos en los Estados Unidos han empezado a ponerle atención. Venezuela ha eclipsado a todos los países extranjeros, excepto China, como el término buscado. Hace una semana, más o menos, el presidente y el vicepresidente de los Estados Unidos han declarado que no hay vuelta atrás y que el anterior presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tendrá que dejar el cargo que ahora usurpa.

Hubo un cambio importante en la actitud del gobierno de los Estados Unidos después de que el presidente Obama dejó el cargo a principios del 2016. La política de “liderar desde atrás” les dio rienda suelta a Maduro, a su predecesor y mentor, el desaparecido Hugo Chávez, y a otros de su especie, haciendo que Washington jugara un papel reactivo. Más que eso, Obama estaba impulsando políticas más amistosas hacia Irán y Cuba, dos de los aliados de Maduro. La inauguración de Donald Trump cambió la situación y son ahora los Maduros de este mundo, quienes están en modo reactivo.

Yo soy un ciudadano estadounidense, nacido en Buenos Aires, Argentina, quien ha estado involucrado con Venezuela por más de tres décadas, y apoyo, tanto como pueda, todo esfuerzo por recuperar las libertades perdidas. Como economista, abordo esta u otra situación similar, basado en un modelo sencillo: Me enfoco en lo que está sucediendo en el ámbito de las ideas, incentivos y liderazgo. También creo que la suerte y la providencia juegan un papel en la vida, pero la única cosa que podemos hacer en esa área es orar o cruzar los dedos.

El modelo es sencillo, pero las respuestas no lo son. Como trabajador en el campo de las ideas, estoy sesgado en su papel en el desarrollo de la vida política, en especial en el largo plazo. Pero, ideas sin acción, son simplemente ideas, así que empezaré con una breve descripción de la gente que actualmente desempeña un papel de liderazgo.

EL ESPECTRO POLÍTICO EN VENEZUELA

Juan Guaidó, anterior presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y ahora presidente interino de la nación, fue, en su mayor parte, hasta ahora una figura desconocida. Él es miembro del partido político Voluntad Popular. Leopoldo López es el fundador de ese partido, el cual se unió a la Internacional Socialista en el 2014. Obviamente, está enemistado con el movimiento bolivariano creado por Chávez y heredado por Maduro, así que, de ninguna manera, es fácil para gente en los Estados Unidos hacer esa separación política entre esos varios tipos de socialismo. De hecho, algunos partidos de la Internacional Socialista tienen cero visiones totalitarias.

Una vez que el presidente Obama dejó el cargo. Y dada la posición explícitamente antisocialista de la nueva administración en Washington, aliados de Voluntad Popular han estado diseminando el rumor de que ellos se estaban retirando de la Internacional Socialista. Sin embargo, ellos aún no lo han hecho. Su agenda es más o menos comparable con aquella del partido demócrata estadounidense de la actualidad. Los venezolanos necesitan un tipo diferente de cambio de clima.

Otro importante protagonista en este período interino es Carlos Vecchio, del mismo partido que Guaidó. Vecchio se tuvo que escapar de Venezuela en el 2014. Fue nombrado Encargado de Asuntos por el gobierno interino y sus credenciales fueron aceptadas en Washington por el Departamento de Estado. Independientemente de mis puntos de vista antisocialistas, mi anterior patrono, la Atlas Network, les dio espacio en programas importantes tanto a Leopoldo López como a Carlos Vecchio. Cuando López fue injustamente detenido dentro de Venezuela, solicité su liberación en algunas de las publicaciones estadounidenses más liberales clásicas y antisocialistas (por ejemplo, The Blaze). En comparación con los actuales ocupantes de Venezuela, considero las políticas social-democráticas de Voluntad Popular, Guaidó, López y Vecchio como una alternativa preferida, pero, si se ponen en práctica, están destinadas a fracasar en un futuro no muy distante.

Más cerca de los puntos de vista de una sociedad libre está una exdiputada de la Asamblea Nacional y anterior candidata presidencial, María Corina Machado. Machado, quien tiene relaciones con organizaciones pro libre mercado en los Estados Unidos, como el Instituto Acton, apoya una economía libre sobre una base judeo-cristiana. Claramente será la candidata más liberal clásica en la próxima elección presidencial libre. Machado y su familia han sido víctimas de expropiaciones y de decisiones injustas, como aquella que le despojó de su sitio en el congreso y que le prohibió viajar hacia el exterior. En un rally que ella condujo recientemente en las calles del pueblo de Upata en el estado de Bolívar, fue objeto de un ataque físico por turbas con garrotes de adherentes del régimen de Maduro. Si Voluntad Popular es comparable con el partido demócrata de los Estados Unidos, el partido de Machado, Vente Venezuela, podría estar más cerca de la visión de los miembros partidarios del partido republicano ̶ pero con mucho mayor coraje que este último para promover una agenda de centro-derecha.

Dadas las diferencias ideológicas en la oposición venezolana, el consenso actual ahora es que el enfoque debe centrarse en derribar la tiranía. La batalla de ideas vendrá luego, y empezará con fuerza cuando se convoquen las nuevas elecciones.

LOS AMIGOS DE LA LIBERTAD

Entre los amigos de la libertad han estado los obispos de la Iglesia Católica, quienes se han opuesto firmemente al totalitarismo creciente en Venezuela. La mayoría abrumadora de esos obispos desea que el Vaticano denuncie con mayor fuerza al régimen de Maduro. No obstante, entienden que el papa Francisco no quiere ser visto como promotor de posiciones que sólo pueden conducir a la confrontación violenta y a los asesinatos en masa. Cuando llegue la transición lejos del socialismo, los obispos pueden jugar un papel muy necesario. La mayoría de las víctimas del socialismo no podrán recibir una compensación y habrá mucha necesidad de perdón y de edificación de consensos. La Universidad Católica Andrés Bello, en las afueras de Caracas, bajo su anterior líder, el padre Luis Ugalde, también ha sido responsable de ayudar a edificar una ideología de resistencia prudente. Ugalde, un sacerdote jesuita de ochenta años, se ha ganado un enorme respeto por su presencia personal e intelectual. Él deberá jugar un papel en las consultas más relevantes.

Entre los venezolanos que viven en el exterior, se destaca el economista Dr. Ricardo Hausmann de la Universidad de Harvard. El anterior ministro de planificación de Venezuela y en la actualidad representante de Juan Guaidó ante el Banco Interamericano de Desarrollo, explicó en un artículo de diciembre del 2018 los pasos iniciales que deberían tomarse para liberar al país del puño de Maduro. Fue Hausmann quien recomendó que la Asamblea Nacional, electa en diciembre del 2015 con una mayoría de dos tercios de la oposición, designara un nuevo gobierno interino “y un nuevo alto comando militar que pueda organizar el regreso a la democracia y el fin de la crisis.” La designación de Guaidó como presidente interino fue el primer paso. El plan para llevar ayuda humanitaria a Venezuela fue el segundo paso y tenía muchos objetivos en mente, y uno de ellos era estimular que miembros de los militares se voltearan hacia el lado legítimo.

Desde hace un tiempo, Hausmann y un equipo de economistas han estado preparando los planes económicos de transición. Uno de ellos se ha hecho público y gira alrededor de recuperar la producción venezolana de petróleo, cuyos recursos pueden ayudar a una recuperación gradual y la reconstrucción de las instituciones. Otro esfuerzo prominente desempeñado por venezolanos en su país y en los Estados Unidos, tiene mayores detalles, incluyendo pasos que tomar en cada ministerio de gobierno; esto último incorpora a miembros de diferentes partidos venezolanos.

Después de la liberación, la reconstrucción no será fácil. Recientemente recomendé (recommended) la creación de una comisión que se encargara de los problemas difíciles de la indemnización, y de la justicia, para las víctimas del régimen de Chávez-Maduro. Otros están trabajando en soluciones monetarias, incluyendo la posibilidad de dolarizar, o con una cara “bolivariana” que tenga el mismo valor. También mirando hacia adelante, hay un grupo basado en California que está analizando el sector no-petrolero de Venezuela, para tratar de atraer inversión extranjera.

Estos primeros pasos tomados por Guaidó y su gobierno interino, incluyendo el envío de ayuda humanitaria, fueron acordados en círculos diplomáticos con la participación de representantes de la mayoría de los gobiernos del continente. Pero, uno de los presentes fue un diplomático de México, quien hasta el momento ha promovido los intereses de la dictadura de Maduro. Así que, podemos asumir que el enemigo tiene conocimiento de la estrategia. Lo que no son públicos (y los amigos responsables de una sociedad libre no deberían exponerlos) son los aspectos multifacéticos de la estrategia y las medidas que conducirán a que la situación estalle. Nada está fuera de la mesa.

UN APALANCAMIENTO CRUCIAL: EL CONGELAMIENTO DE LOS ACTIVOS FINANCIEROS

Sin los esfuerzos heroicos de los propios venezolanos, no sería posible una solución a esta crisis. Pero, han necesitado del apoyo de la comunidad internacional. El catalizador mayor, como lo indiqué, fue el cambio de administración en Washington. El equipo del entonces candidato Trump fue informado del asunto durante la elección y su equipo ha trabajado lenta pero incesantemente, en ganar el apoyo entre las naciones del mundo para la salida de Maduro, al principio quietamente, ahora abiertamente. Gobiernos de diferentes continentes decidieron exponer conjuntamente y penalizar a aquellos que han venido colaborando con el régimen de Maduro.

Poco se habría logrado sin los garrotes más poderosos, no violentos, del gobierno de los Estados Unidos. Uno es la habilidad de congelar miles de millones de dólares de ganancias mal habidas que están en manos de diversos cómplices del régimen socialista. Otro es la habilidad de prohibir que muchos de los cómplices y sus familias entren a los Estados Unidos. Miembros sénior de la administración Trump que tienen un papel oficial en este esfuerzo incluyen a Elliott Abrams, el nuevo enviado especial a Venezuela, el nacido en México, Sergio de la Peña, subsecretario asistente de la Secretaria de Defensa para el Hemisferio Occidental en el Pentágono, quien previamente había servido como agregado en Caracas, Mauricio Claver-Carone, director sénior de los Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad, y Landon Loomis, consejero del vicepresidente Pence en asuntos del Hemisferio Occidental y de economía global. Algunos de los estrategas más efectivos son más eficientes trabajando detrás de las escenas.

En el mundo de habla hispana, Felipe González, anterior primer ministro de España (1982-1996), es el más respetado miembro del partido socialista. Él ha jugado un papel muy positivo en relación con la liberación de Venezuela. Lo opuesto puede decirse de José Luis Rodríguez Zapatero, el otro anterior primer ministro socialista de España (2004-2011), quien se ha venido comportando como agente del régimen de Maduro. Luis Almagro, el uruguayo que encabeza la Organización de Estados Americanos, también merece ser reconocido. Como González, él es un hombre de la izquierda, pero respetuoso de la regla de la ley y de los principios básicos de la vida política civilizada.

Hay nuevos gobiernos en Brasil y Colombia, los vecinos de Venezuela, quienes podrían sufrir una enorme disrupción por una oleada de inmigrantes y refugiados, como nunca se ha visto en las Américas. Una pieza editorial de un experto en asuntos globales de la Institución Brookings, asevera que la situación tiene el potencial de llegar a ser algo peor que Siria. Aquellos a cargo de la seguridad de Colombia y de Brasil pueden asumir, y muy posiblemente asumirán, un papel relevante en esfuerzos liberadores ulteriores.

Intentando frustrar estas fuerzas que están trabajando por una Venezuela más libre, hay entidades poderosas que prefieren que el país permanezca en crisis y que se han convertido en una importante espina en el costado de la política exterior estadounidense. No son sólo los cubanos, los rusos y los chinos quienes piensan que pueden obtener ganancias con la inestabilidad de América Latina. Durante más de una década, el Center for a Secure Free Society ha estado siguiendo una creciente actividad iraní en el hemisferio. Ellos hablan de la alianza VRIC(Venezuela, Rusia, Irán y China) y aseveran que es peligroso concentrarse en Cuba como el cerebro del enemigo. El papel más reciente de Recep Tayyip Erdogan de Turquía en apoyo de Maduro, es sumamente inquietante. Las fuerzas de Maduro pueden estar tomando su consejo y estar listas para hacer redadas y detener a miles de sus oponentes. Cómo están los líderes de esos países influyendo a Venezuela debería ser de importancia primordial, pero merecería otro artículo.

Lo que la situación venezolana nos está enseñando es otra lección derivada de Frédéric Bastiat acerca de “lo que se ve y lo que no se ve.” Mientras que en otras esquinas del globo podemos observar instalaciones nucleares siendo construidas, ataques terroristas, hackeos, invasiones territoriales y otras amenazas obvias, las amenazas masivas más persistentes provenientes de entidades controladas por el estado de China, Rusia e Irán, son más difíciles de percibir. Sus incentivos son debilitar el papel global de los Estados Unidos, de forma que puedan ocupar más espacio, tanto económico como político.

Para quienes están ayudando al presidente interino de Venezuela, la tarea durante estas semanas y meses será ir tras todos y cualquiera que trate de lanzar un salvavidas a Maduro y a las entidades venezolanas que él controla: de apretar el lazo tanto como sea posible y esperar por la mejor oportunidad, por aquellos que son los más afectados, para que tomen los pasos finales contra el dictador.


Traducción por Jorge Corrales.

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