Los trabajadores de Bernie Sanders querían $ 15 por hora, así que les recortó el horario

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El pasado viernes, mencioné la disputa laboral existente entre trabajadores y la administración de la campaña presidencial de Bernie Sanders. El por largo tiempo promotor de que el gobierno federal aumentara el salario mínimo a $15 la hora, está encontrando que es fácil quejarse de patronos codiciosos, hasta que es uno el que debe cumplir con el pago de las planillas.

Las campañas presidenciales son intensivas en mano de obra y requieren de un ejército de trabajadores poco calificados, quienes estén dispuestos a trabajar por largas horas realizando tareas mecánicas y mundanas. Pero, como lo ha descubierto Sanders, pagar por ese trabajo puede ser caro.

Inicialmente Sanders estuvo de acuerdo en contratar a muchos de sus trabajadores sindicalizados con un salario de $36.000 al año. Por una semana laboral de 40 horas, ese salario equivale a un salario por hora de $17.31, muy por encima del salario mínimo propuesto de $15. Pero, cuando los trabajadores están laborando 60 horas a la semana -como lo hace gran parte del personal de la campaña- su salario por hora se reduce a $11.54.

La ley federal requiere que, si un trabajador asalariado gana menos de $47.476 al año (un salario por hora de $22.83) y trabaja más de 40 horas a la semana, debe pagársele por tiempo extra. La paga por tiempo es extra es no menor de 1.5 veces la tasa regular de salarios después de 40 horas de trabajo en una semana laboral. Si los trabajadores de Bernie fueran puestos a trabajar semanas de 60 horas, ellos son elegibles para un pago extra de $25.19 la hora, por las 20 horas extras, un monto adicional de $27.008 al año. Eso llevaría su salario total anual a $63.008.

Pero, para la mayoría de los trabajadores a tiempo completo, el salario es simplemente parte de su compensación total. Eso es cierto para los empleados de Bernie. Según el Washington Post, bajo el acuerdo actual, la campaña de Sanders paga todas esas bonificaciones a los trabajadores asalariados que reciben $36.000 o menos al año. Aquellos que obtienen más, están cubiertos por una tasa del 85 por ciento.

El administrador de la campaña de Bernie, Faiz Shakir, ofreció aumentar la paga a $42.000 anualmente y extender la semana laboral a seis días, pero los trabajadores se resistieron, pues el incremento les pondría en el rango de pagos por el que ellos tendrían que pagar un 15 por ciento de sus bonificaciones por cuido de la salud.

En tanto que persiste la disputa laboral, la administración ha encontrado una solución obvia ̶ recortar las horas de trabajo. Como dijo Shakir, “En tanto que continúen estas discusiones, estamos limitando las horas, de forma que ningún trabajador está recibiendo menos de $15 por cualesquiera horas trabajadas,” Pero, eso no es lo que los trabajadores parecen querer. Parecen estar dispuestos a trabajar tiempo extra pues necesitan la plata extra. Pero, la paga mínima ($15 la hora) por 60 horas de trabajo es más de lo que Sanders puede pagar ̶ o, al menos, lo que está dispuesto a pagar.

Durante años, aquellos de nosotros que hemos advertido acerca de los daños de un salario mínimo, hemos advertido que un aumento en la tasa conduciría a una reducción en las horas laboradas. Nada de eso sucedería, dijeron los promotores de Lucha por $15. Ahora, el campeón de los socialistas está demostrando que ciertamente sucederá pues está sucediendo en su propia campaña.

“Cuando los problemas con el salario mínimo impuesto por el gobierno son tan obvios, incluso una campaña del socialista no puede hacer otra cosa más que reconocerlos,” dice Eric Boehm, “ciertamente hace que usted se ponga a pensar si Sanders, el político, está siendo deliberadamente ignorante acerca de una de sus propuestas básicas.” Desafortunadamente, esta lección de realidad económica no será un momento de aprendizaje para Sanders o para quienes le apoyan. En vez de eso, se usará como otro ejemplo de por qué la libre empresa no puede funcionar y de por qué se necesita que el gobierno se apodere de todavía más de la economía. Después de todo, si no podemos confiar en que un socialista rico pague a sus propios empleados un “salario para vivir,” ¿cómo podemos esperar justicia de los capitalistas?

Este artículo fue reimpreso con el permiso de The Acton Institute.


Traducción por Jorge Corrales.

Author profile
Joe Carter

es editor senior del Acton Institute, También es editor de The Gospel Coalition, un especialista en comunicaciones para la Comisión de Ética y Libertad Religiosa de la Convención Bautista del Sur y es profesor adjunto de periodismo en la Universidad Patrick Henry. Es editor de NIV Lifehacks Bible y co-autor de How to Argue like Jesus: Learning Persuasion from History's Greatest Communicator (Crossway).

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