Los grupos indígenas y la libertad coaccionada

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Hoy, decidí escribir sobre un aspecto importante en cualquier Nación: “los grupos indígenas y la libertad coaccionada”; tomando como ejemplo mi país: Guatemala.

La libertad es el elemento fundamental para el desarrollo económico-social de cualquier sociedad. Esta conlleva factores como la responsabilidad y  el respeto hacia lo diferente o bien, aquello poco usual.

Definitivamente, Guatemala es un país multiétnico y pluricultural. Intrínsecas están, en las raíces de la Nación, las culturas garífuna, maya, xinca y ladina. Así como las 25 etnias y los 25 idiomas que se hablan en el país. Es por ello, que a partir de lo enunciado, es importante conocer con claridad lo que significa la pequeña –pero grande- palabra cultura. Entonces, según José Herrero, “cultura se refiere a los comportamientos específicos e ideas dadas que emergen de estos comportamientos.

Es decir, las culturas crean su propio sistema de comportamiento y desarrollo, esperando del Estado y de la sociedad: respeto y comprensión. Sin embargo, en nuestro país los grupos indígenas nativos han estado en una esclavización permanente. Y no me refiero solo a tiempos de la conquista, cuando mataban niños nativos o bien, violaban a las mujeres indígenas y las hacían trabajar a la fuerza, sino en tiempos más recientes como lo ha sido desde 1985 hasta la actualidad.

El indígena guatemalteco ha estado, por circunstancias históricas, agachando la cabeza ante los demás grupos culturales existentes en Guatemala. Esto, probablemente, porque jamás se le ha dado el reconocimiento necesario a toda esa gama histórica que representan. Incluso, ni en la aclamada época revolucionaria se benefició ni a las mujeres ni a los indígenas. Es más, ni en la vigente Constitución  existe apartado suficiente para crear un sistema garantista por igual.

Cuatro artículos en la Constitución regulan lo relacionado a las comunidades indígenas. Y llama la atención como el artículo 70 establece lo siguiente: una ley regulará lo relativo a las materias de esta sección. ¿Cuál ley? Fallando así al artículo 1 del Convenio sobre pueblos indígenas y tribales.

En ese sentido, estamos bajo un falso discurso multicultural. Ahora bien, entrando de fondo con el tema de Derecho, sanción y grupos culturales, es necesario hacer la aclaración que el indígena no es sinónimo de maltratos, azotes, incapacidad e ineficacia. Se ha querido pintar esa imagen por la misma confusión de lo que significa para ellos el Derecho y las maneras de sancionar.

Es por ello que existe un doble castigo cuando surge el conflicto entre Derecho positivo Vs. Derecho Consuetudinario. Por ejemplo, como lo mencionaba el Licenciado Oswaldo Samayoa, el caso de Josefa; en donde se aplicó un castigo consuetudinario y luego, el Estado la privó de libertad. Esto nos deja una clara y alarmante enseñanza: el Estado está fallando. Y, me atrevo a mencionar esas cuatro palabras porque si un Estado no garantiza los servicios básicos a su población, entonces estamos frente a un Estado fallido. Es alarmante.

No obstante, existen intentos y planes elaborados para mejorar el acceso a la justicia, regulado en el artículo 29 de la CPRG y, así generar un Estado inclusivo. Por ejemplo, el Manual de acceso a la justicia penal con pertinencia cultural; con el objeto de capacitar a las personas que desempeñan cargos judiciales en cuanto a la administración judicial con orientación cultural.

Es importante recordar que si bien la igualdad ante la ley es relativa, aquellas personas sin impedimento alguno, gozan de todas las garantías emanadas en la Carta Magna, con base en principios como el pro hominem, equidad jurídica, no discriminación, etc.

Claro está, en el Convenio 169 de la OIT, artículo 8, que al momento de administrar justicia estatal a los pueblos indígenas, debe tomarse en cuenta su cultura y  prácticas. Importante es recordar que la Constitución de Guatemala contempla y da importancia de jerarquía constitucional a los tratados internacionales en materia de DDHH. Es por ello que, el mismo Convenio 169 de la OIT reconoce la aplicación del Derecho Consuetudinario.

De nada sirve profesar la multiculturalidad si nuestra misma legislación no la promueve, defiende y respeta. Los espacios de dialogo son importantes para regular esta materia y darle el debido espacio social a los nativos de esta Nación para crear un verdadero bienestar general con base en los principios liberales para crear un verdadero Estado facilitador; un Estado en donde cualquier persona pueda emprender un negocio sin impedimentos burocráticos o bien, sin la falsa filantropía del Estado -como lo mencioné en mi escrito anterior-.

Acá la situación es clara y  alarmante, sin diálogos, reformas y apoyo civil no se podrá mejorar la situación de los más desfavorecidos. Creo firmemente en la libertad e igualdad ante la ley, un país que no distinga entre culturas, clases sociales y género; una Nación que trabaje en equipo y respete creencias diferentes a las del montón. En fin, es necesario crear espacios legales y sociales para la convivencia entre las diferentes etnias y culturas; garantizando así un Estado de paz…suficientes ejemplos históricos han surgido cuando existe desigualdad y discriminación.

Ojo con ello, un caos podría aproximarse.

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Estudiante en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Ex-Vicepresidente del consejo estudiantil en el Colegio San José de los Infantes.

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