Mises Report

Los corruptos no son culpables

Los corruptos no son culpables

La corrupción es una consecuencia no una causa, no es que el país este mal porque exista corrupción, es que existe corrupción porque el país esta mal. Los corruptos no son culpables de que el país se encuentre en el estado de suspenso actual, ellos son un síntoma del cáncer, no el cáncer.

Todos somos corruptos.

Seguro que usted lo ha pensado, si usted fuese el político, usted sería tan corrupto como el. Imagínelo, usted está en su escritorio, recibiendo quejas, gestionando documentos, y de repente su asistente le informa que le solicitan de manera urgente, le explican que una personalidad importante desea reunirse con usted. Señor Pepe Pérez ¿Cómo está usted? Mi nombre es Gonzalo Gonzales, soy constructor, mire usted, me interesa mucho su ayuda, tengo un problema con un negocio que se me está cayendo, deseo construir un parque industrial en el terreno que hay saliendo a la circunvalar del norte, pero el uso del suelo, califica el terreno como de uso residencial, el uso industrial no está permitido, seguro una firma suya no es tan difícil de conseguir para cambiar mi desdichada vida, tengo quinientos millones de motivos para creer que eso es así.

Tiempos de tertulia con el antes considerado “impoluto” Samuel Moreno.

La inservible corrección moral

Casi doce millones de personas votaron en la reciente consulta anti corrupción que en realidad no servía para frenar la corrupción (termine de leer el artículo para así comprender a lo que me refiero) y yo me pregunto, de esas casi doce millones de personas que con infulas de superioridad moral fueron a las urnas ¿Cuántas rechazarían los quinientos millones de motivos?

No es que la corrupción sea una cosa de derecha porque se conozcan menos casos de corrupción de izquierda, es que la corrupción es proporcional a la participación, por ende, como la izquierda tiene menor participación, su corrupción es menos notoria, es por ello que cambiar a los políticos corruptos de derecha por políticos de izquierda no eliminaría la corrupción, solo le cambiara a esta, la línea ideológica.

 ¿Cuál es entonces una solución real al problema de la corrupción?

La fuente de la corrupción no es el político que ocupa una silla, la fuente de corrupción es la silla en sí misma, el hecho de que la silla exista hace que la pueda ocupar tanto alguien honesto, como alguien deshonesto, además, el deterioro de los dineros públicos no proviene solo de la deshonestidad; la incapacidad administrativa, la ineficiencia, el sesgo ideológico, son también causales de perdida de dinero, bien se vio eso con la compra de los camiones recolectores de basura del ex alcalde hoy senador Gustavo Petro, quien pudo haberlo hecho sin el ánimo de incurrir en corrupción y a pesar de ello, generó un detrimento patrimonial.

De nada valdría entonces tener a un político honesto pero ineficiente o incapaz, (que llega a ser más nocivo incluso que uno corrupto) que tener a uno astuto pero deshonesto, de allí concluimos pues, que la única forma de evitar la corrupción y la ineficiencia de los políticos, es eliminando las sillas que estos ocupan (entiéndase por sillas, los puestos) Con menos políticos, por una cuestión netamente lógica, tendríamos menos corrupción. Podríamos apuntar de hecho a eliminar la totalidad de las sillas, sin políticos, entonces la corrupción seria 0% ¿muy difícil de procesar? ¿te preocupa quien hará las carreteras? No sé tú, pero yo jamás he visto a un político, operando una maquina excavadora, operando una máquina de asfalto o usando una pala, debes entender que todo lo que nace para satisfacer una necesidad puede existir sin políticos, si las carreteras son necesarias entonces existirán, el mercado se encargara de ello. De hecho, dejando la corrupción de lado, siguen siendo un problema los políticos. Voy a ello; una carretera, supongamos, cuesta 100 dólares por mt2, sumar a la cadena de producción a un ente que no le agrega valor a un producto es un sobrecosto, ¿qué valor le agrega a la carretera el político? Ninguno ¿qué es entonces el político? Un sobrecosto, y lo es así no incurra en corrupción.

“los políticos están para administrar justicia social”

– “Pero es que mi político es diferente”, el ayuda a los pobres.

Pregúntate ¿ayuda a los pobres con su propio dinero? En realidad, no los “ayuda” los hace dependientes, y lo hace con el dinero que obtiene el estado de la recaudación de impuestos, yo te pregunto entonces a ti ¿ayudarías a los pobres con tu propio dinero? ¿dejarías de comprar ropa, zapatos, tecnología, servicios para ayudar a los pobres? Todos sabemos que no, siendo así ¿qué es lo que hace tan especial a tu político? Ahora te pregunto, si tuvieras a tu disposición el dinero de los demás ¿ayudarías a los pobres? Seguro que sí, entonces concluye, tu político no es un héroe ni alguien especial, porque no hace nada que alguien mas no pueda hacer, de hecho, lo que hace se llama robar, solo que como tiene un permiso del estado, no le llamamos robo, le llamamos “impuestos”.

Debe obviarse que la economía no es un juego de suma cero, es decir que es falso que unos se hacen ricos haciendo pobres a otros, por ello la premisa de que los caudillos “no reparten la riqueza de otros” sino que la recuperan de manos de unos “explotadores” y la regresan a los “explotados” es una falacia, los incautos, sobre todo los jóvenes no lo saben, porque el capitalismo ya lleva más de 200 años haciendo la tarea, pero antes de que apareciera el sistema capitalista, todo era pobreza, así que lo antinatural no es que hayan algunas personas pobres mientras otras son ricas, lo verdaderamente antinatural es que hayan algunas personas ricas mientras otras son pobres ¿se comprende eso? Los incautos creen que la riqueza siempre ha existido y que lo natural es nacer rico, y que quien nace pobre, nace así porque alguien más se apropió de su riqueza, hagan el ejercicio mental, regresen en el tiempo a cuando aun cazábamos mamuts ¿cómo llegábamos al mundo? Sin nada.

Con todo eso tratare de resumir: la riqueza la provee el mercado, la riqueza se construye no se reparte, los políticos se suponen como un mal necesario para “administrar la riqueza” y esa falacia es la fuente de la corrupción, puesto que la riqueza no necesita ser administrada por un ser humano, existe un ente que se encarga de ello de forma espontánea y justa, el ya mencionado mercado.