El legado de Marx es anti-intelectual

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Por: Art Carden

El viernes 5 de mayo marca el cumpleaños de quien posiblemente sea el más influyente de los científicos sociales de los últimos dos siglos, Carlos Marx. Cantidades enormes de tinta, digital y de verdad, se han derramado interpretando a Marx, reinterpretando a Marx, haciendo una exégesis de Marx, aplicando a Marx, criticando a Marx, refutando a Marx, alabando a Marx y enterrando a Marx. Los debates actuales en centros universitarios de Estados Unidos acerca de la libertad de expresión incluso sugieren que se debe considerar el legado práctico, intelectual y político de Marx.

Los académicos que trabajan en la tradición liberal clásica no son extraños a las calumnias y difamaciones ocasionales, al ver que sus argumentos son enfrentados con un despreciativo “¿quién financió eso?”, en vez de ser objeto de un involucramiento cuidadoso y crítico.
Los oponentes de los salarios mínimos tienen que ser títeres de las empresas.

Los intelectuales que disienten de las posiciones ortodoxas en cuanto a un calentamiento global antropocéntrico -e incluso de la sugerencia de que puede no ser un cataclismo- se encuentran metidos en los bolsillos de las compañías petroleras y de otros intereses siniestros.
El simple hecho de que Charles Koch presida la junta directiva del Institute for Humane Studies (IHS) y que es benefactor generoso del instituto, es suficiente, para muchas mentes, para descartar del todo cualquier cosa que hagan los académicos de la red del IHS.
Mi investigación en la que defiendo a Walmart, fue claramente comprada y pagada por Walmart.

Mi trabajo crítico de Walmart, fue claramente comprado y pagado por “los sindicatos y los socialistas,” tal como lo puso un comentarista.
Los académicos de la red del IHS tan sólo se entusiasman acerca de fronteras abiertas porque nuestros patronos corporativos desean explotar la mano de obra barata.

Usted capta la idea. La acusación es un sustituto conveniente del pensamiento.

AL ENEMIGO NO SE LE REFUTA

Tal como lo escribió Ludwig von Mises en su libro El Socialismo: Análisis Económico y Sociológico respecto a las interpretaciones marxistas de la historia y al proceso intelectual, “Al enemigo no se le refuta: es suficiente con desenmascararlo como un burgués.”

Mises dedica grandes porciones de todo un breve volumen -titulado Marxism Unmasked– a la discusión y disección de los métodos, argumentos y análisis marxistas. Confronten a uno quien está en desacuerdo. Calúmnienlo como un burgués o como un simple defensor de los intereses de la clase burguesa. Use eso como pretexto para rechazar sus ideas del todo. Continúe con el paso siguiente de la revolución, contradiciendo la teoría y que la evidencia se vaya a los infiernos.

Deirdre McCloskey argumenta que Marx fue el científico social más grande del siglo XIX. Hay mucho para apoyar esa idea y, al promulgarla, aliena a muchos de sus amigos en la derecha.

De la misma manera, ella aliena a muchos de sus amigos de la izquierda cuando señala que Marx estaba equivocado casi que en todo. Asimismo, hay mucho que apoya esa idea, desde salarios reales crecientes para el trabajador no calificado durante la Revolución Industrial Británica, hasta estándares de vida crecientes en lo que Andrei Shleifer llamó “la era de Milton Friedman.” Luego está el colapso completo de las economías construidas bajo el socialismo o de un intervencionismo excesivo, tal como lo vimos en la Unión Soviética y la Europa Oriental a fines de la década de 1980 y principios de la de 1990 y que en estos momentos lo estamos viendo en Venezuela.

QUÉ HACER DE LOS HÁBITOS ANTI-INTELECTUALES DE LOS INTELECTUALES

Ellos los aprendieron de Marx. Thomas Sowell lo puso de esta forma en su libro de 1985, Marxism: Philosophy and Economics:

“Gran parte del legado intelectual de Marx es un legado anti-intelectual. Se ha dicho que usted no puede refutar una burla. El marxismo ha enseñado a muchos -dentro y fuera de sus filas- a burlarse del capitalismo, así como de hechos inconvenientes o interpretaciones en contrario, y así burlarse como tal del propio proceso intelectual. Esta ha sido una de las fuentes de su fuerza duradera como doctrina política y como un medio para adquirir y usar el poder político en formas desenfrenadas.”

Esta adquisición y uso del poder no eran inocuos. Marx famosamente escribió que “los filósofos tan sólo han interpretado al mundo de diversas maneras; el punto es cambiarlo.” Cambio fue lo que Marx y sus seguidores hicieron, pero no para mejorar.

Las sociedades construidas con base en ideales marxistas fueron y son maquinarias asesinas y aun cuando la gente no es alineada y fusilada por su oposición a las diversas revoluciones, se les obliga a “dar el salto hacia adelante” y en última instancia a morir de hambre. El número de bajas de los regímenes comunistas -que llega a decenas de millones- es el legado intelectual y político de Marx. Si él y sus seguidores hubieran sido más abiertos a la posibilidad de que podían estar equivocados.

Reimpreso de Learn Liberty.

Art Carden es profesor asociado de Economía en la Escuela de Negocios Brock de la Universidad Samford. Además, es un compañero investigador sénior del Institute for Faith, Work and Economics, un compañero sénior del Beacon Center de Tennessee y un compañero investigador del Independent Institute. Es miembro de la red de la Facultad de la Foundation for Economic Education. Visite su website.


Traducción por Jorge Corrales.

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Es el editor general The Mises Report y el anfitrión del podcast de the Libercast's show.

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