Cómo las zonas económicas especiales impulsan silenciosamente la libertad

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En los últimos siglos, los Estados-nación han dominado el terreno político y han definido unilateralmente las reglas para aquellos que habitan dentro de sus fronteras.

Actualmente, dos tipos de jurisdicciones especiales –comunidades privadas y “Zonas Económicas Especiales”- se están haciendo cargo de funciones y generando opciones de forma silenciosa que la política tradicional no puede y no hará. Esta revolución ya ha traído riqueza y mejores condiciones de vida a millones de personas – incluso puede que hasta a usted mismo.

Zonas Económicas Especiales

En una Zona Económica Especial (ZEE), un gobierno crea excepciones a sus propias reglas – un paraíso aparte del status quo que prevalece en el resto del territorio nacional. El objetivo, dice el Banco Mundial, es crear un “ambiente de negocios cuyo objetivo es ser más liberal desde una perspectiva de política pública y más efectivo desde el punto de vista administrativo, que aquel del resto del territorio nacional.

Las ZEE modernas vienen de varias formas y tamaños. Unas pueden ofrecer nada más que bodegaje gratuito para bienes en tránsito, mientras otras pueden proveer un régimen gubernamental alternativo para toda un área metropolitana.

Si bien no son ZEE en el sentido moderno, las zonas gobernadas bajo reglas especiales son tan antiguas como el gobierno mismo. Estas jurisdicciones especiales han coevolucionado con los Estados-nación, usualmente en cooperación, pero algunas veces en competencia. Aun cuando fueron empujadas a los márgenes por siglos, las jurisdicciones especiales nunca se extinguieron, y en décadas recientes han disfrutado de un renovado vigor.

Los antecedentes de las ZEE modernas datan del 166 a.C, cuando las autoridades romanas hicieron de la isla de Delos un puerto libre, eximiendo a comerciantes de los impuestos regulares con el fin de estimular el comercio local. La Liga Hanseática, una confederación de ciudades comerciales concesionadas y débilmente gobernadas desde el Sacro Imperio Romano Germánico, administraron efectivamente el norte de Europa entre 1200 y 1600 d.C, defendiéndose de piratas y venciendo reyes en batalla.

Formas tempranas de ZEE aparecieron entre varios puestos coloniales europeos lejanos, establecidos como subgobiernos cuasi-soberanos, y otorgaban típicamente privilegios comerciales únicos. Ejemplos incluyen a Macau (fundada en 1557), Hong Kong (1842) y otros 80 puertos comerciales establecidos a lo largo de China a partir de 1800.

Después de la explosión de estas jurisdicciones especiales durante la Ilustración, los Estados-nación comenzaron a emerger. Desde el imperio napoleónico, pasando por dos guerras mundiales, hasta el colapso de los regímenes comunistas, han gobernado el mundo.

Empujadas al margen, las ZEE alcanzaron su punto más bajo hacia 1900, cuando en el mundo solo existían 11 puertos libres. Las ZEE iban camino a la extinción.

Porque regresaron las ZEE

¿Qué trajo de regreso a las ZEE? Los Estados Unidos deberían llevarse algo de reconocimiento. Su programa de Zonas de Comercio Exterior (ZCE), inaugurado en 1934, ofreció excepciones de impuestos y deberes federales. Esto fue muy conveniente para aquellos que, legalmente hablando, querían estar dentro de la jurisdicción de los Estados Unidos y al tiempo por fuera de su territorio aduanero. Los Estados Unidos impulsaron nuevamente las ZEE en 1948, cuando la Operación Bootstrap convirtió a Puerto Rico en una zona comercial libre para las empresas estadounidenses relacionadas no solo con el comercio, el objetivo principal de las ZCE, sino también en la producción de bienes.

A pesar de esos precedentes, muchos expertos datan las ZEE modernas a partir de la creación de la zona libre industrial establecida en Shannon, Irlanda, en 1959. Ese ejemplo temprano aparentemente ayudó a despegar una oleada de innovaciones similares en otras latitudes. Desde mediados d de 1980, “el número de nuevas zonas establecidas ha crecido rápidamente en casi todas las regiones, con un crecimiento dramático particularmente en países en desarrollo”. Actualmente, la nación más densamente poblada del mundo, China, ha demostrado ser especialmente prolífica, pasando de 0 jurisdicciones especiales en 1980 a más de 295 hoy. Cerca del 75% de los países tienen una ZEE, las cuales ascienden a 4.000 y quizás (si se cuentan las zonas concesionadas a una sola empresa), a cerca de 10.000.

Porcentaje de países a nivel mundial con ZEE o zonas similares desde 1958.

Número de ZEE y zonas similares a nivel mundial desde 1958.

Comunidades Privadas.

Este tipo de jurisdicción especial más cercano a nuestra cotidianidad –desarrollos de interés común- se han vuelto muy populares tanto en Estados Unidos como otros países. En los Estados Unidos han tomado la forma de asociaciones de propietarios, condominios y cooperativas de comunidades residenciales. Residentes han llegado en multitudes a estas comunidades privadas de intereses comunes en décadas recientes.

Porcentaje de residentes en Comunidades de Intereses Comunes en los Estados Unidos.

La popularidad de éstas comunidades de intereses compartidos se ve no solo en el número de personas que viven en ellas, como se muestra en la gráfica, sino también en el incremento de su tamaño y sofisticación. Muchos desarrollos de interés común han alcanzado el tamaño de una ciudad pequeña.

Los residentes le confían a estas comunidades privadas la provisión de casi todos los servicios que de otra forma solo estarían disponibles para municipios. La corporación residencial más grande de los Estados Unidos, Bronx´s Co.Op City, alberga más de 50.000 accionistas-habitantes. Su corporación de propiedad colectiva les provee de servicios básicos, carreteras, tiendas, oficinas, escuelas, parques, seguridad y más.

En Highland Ranch en Colorado, de lejos la asociación de propietarios más grande de los Estados Unidos, habitan cerca de 100.000 personas en 31.000 casas sobre 90.000 metros cuadrados. Highland Ranch también tiene 1.000 negocios que emplean a más de 6.800 personas; 19 escuelas primeras; 9 escuelas secundarias, numerosos jardines y guarderías, infraestructura de servicios médicos, iglesias y lugares de culto, 112 kilómetros de vías pavimentadas y caminos, 20 parques, 2 canchas de golf de 18 hoyos y 33 kilómetros cuadrados de bosques vírgenes. En todo menos en su origen y estatus legal se asemejan a una ciudad de tamaño medio convencional.

El éxito de estas comunidades privadas muestra el apoyo popular que disfruta este tipo de jurisdicción especial a nivel local.

Avances Pragmáticos

Más aún, por así decirlo, al nivel de las ZEE, el apoyo oficial y los estímulos se han vuelto más comunes. Incluso cuando han alcanzado el más alto nivel de gobierno, las raíces de las jurisdicciones especiales llegan hasta el mundo real.

La devoción por la teoría no ha caracterizado el desarrollo de las jurisdicciones especiales, las cuales han sido adoptadas por los gobiernos de forma ad hoc. La repentización y el aprendizaje experiencial han conducido el más largo, y sin duda el más exitoso experimento de campo de las jurisdicciones especiales: China durante las últimas décadas.

Aprendiendo del éxito de la “Crown Colony” de Hong Kong, un accidente histórico en sí mismo, el gobierno chino comenzó desde 1980 a intentar (por lo menos a permitir) el surgimiento acelerado de ZEE. El gobierno lo hizo no siguiendo los desarrollos teóricos, sino a pesar de éstos, y describió su política como “cruzando el río tropezándose con piedras”. Esta aproximación pragmática y alejada de la teoría parece haber funcionado en China. Cientos de millones de personas han escapado de la pobreza en las ZEE chinas.

También es importante notar que, gracias a la expansión de jurisdicciones especiales desarrolladas y administradas por el sector privado, las ZEE han logrado escapar de la acusación según la cual solo han podido prosperar gracias a subvenciones paternalistas. Actualmente, las jurisdicciones especiales se construyen únicamente cuando inversionistas privados las financian. Ese tipo de supervisión objetiva ayuda a asegurar que las jurisdicciones especiales, lejos de levitar en las nubes teóricas, tengan bases sólidas en el mundo real.

El crecimiento sin precedentes de las ZEE puede catalogarse como una especie de revolución de tipo político, aunque no del tipo que estamos acostumbrados. En vez de ser impuesta por un enemigo interno o foráneo, esta revolución viene de adentro, permitida e incluso alentada por las autoridades existentes.

En vez de descender de una extraña teoría de radicales de sillón como Karl Marx, esta se eleva de abajo hacia arriba, expresada en las decisiones diarias de gente común. El mismo efecto aparece a una menor escala en las comunidades de propietarios que, de manera incremental, suplantan a las municipalidades dirigidas por políticos. En vez de llenar viejas oficinas con nueva burocracia, las ZEE, las comunidades privadas y otras jurisdicciones especiales tienen el poder de transformar de manera gentil y silenciosa los gobiernos alrededor del mundo.


Traducción por René Sandoval, el artículo original se encuentra aquí.

 

 

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Tom W. Bell es profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chapman.

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