Julian Adorney mayo 28, 2018

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El socialismo es la razón por la cual la economía de Venezuela está mucho más mal que otras naciones que dependen del petróleo.

NOTA DEL TRADUCTOR: Para utilizar los ligámenes de las fuentes del artículo, entre paréntesis, con letra en roja y subrayada, le indica cómo lograrlo si es de su interés.

Comentaristas de la izquierda están luchando para poder encarar el colapso económico de Venezuela. A principios de agosto, el profesor de la Universidad Stanford, Terry Lynn Karl, se unió al coro que alega que el problema se debe a la caída de los precios del petróleo.
Es cierto que el precio de petróleo cayó  de alrededor de $100 el barril en el 2014 a cerca de $50 en el 2017. Pero las políticas socialistas exacerbaron la crisis petrolera y crearon la pobreza que hoy en día vemos en Venezuela.
LOS RECURSOS NO DICTAN LA PROSPERIDAD

Las sociedades con mercados libres se ven menos afectados por la caída de los precios de productos, en parte debido a que su riqueza no descansa en materias primas.

Hong Kong y Singapur son dos de las economías más ricas del mundo, con un producto doméstico bruto per cápita en el 2016 de $57.676 y $84.821, respectivamente. ¿Qué fue lo que hizo que estas dos lenguas de tierras, sin nada de recursos naturales, se convirtieran en metrópolis pujantes, con un comercio ajetreado y una próspera clase media? La libertad económica.

Requiere sólo un promedio de dos días para empezar una empresa en Hong Kong –tres en Singapur. Singapur tiene una empresa  por cada 350 personas, lo cual significa que empresas competitivas constantemente luchan por el dinero de los consumidores, mediante innovaciones y un servicio excelente. Ambas economías estimulan la inversión y el comercio, lo que permite que los consumidores y las empresas se beneficien de la riqueza e ideas de otros países.

Según el informe del Instituto Fraser, Economic Freedom of the World: 2016 Annual Report,” Hong Kong y Singapur son las naciones más libres de la tierra. Tal como lo señalan los economistas de Fraser, “los países con las instituciones y políticas más consistentes con la libertad económica, tienen las mayores tasas de inversión, un crecimiento económico más rápido, niveles de ingresos más altos y una reducción más rápida de las tasas de pobreza.” Los mercados libres estimulan al comercio, la empresariedad y la inversión, que son los que generan riqueza.

En contraste, las naciones más pobres del mundo se caracterizan por tener una intervención gubernamental opresiva. En el 2014, las 40 economías menos libres económicamente, tuvieron un PIB per cápita promedio de $5.471 (en dólares del 2011). Compare eso con los $41.228 que tienen las 40 naciones más libres.

Una abundancia de recursos naturales no puede reemplazar la carencia de libertad. Irán tiene alrededor de 150 miles de millones de barriles en reservas de petróleo, pero es una de las 10 naciones económicamente menos libres del mundo. Los controles de precios y  los subsidios a las industrias deterioraron su economía por décadas y el gobierno limita  el acceso al financiamiento de las firmas. El PIB per cápita de Irán, antes de la caída del precio del petróleo, era de sólo $6.007.
CÓMO FUE QUE SE DESMORONÓ LA INDUSTRIA PETROLERA VENEZOLANA

En el caso de Venezuela, la toma por el gobierno de la industria petrolera redujo la oferta, sembrado así la semilla de un empobrecimiento futuro. La industria del petróleo se nacionalizó en 1976, pero, atenta ante la mala administración y la corrupción de otras compañías petroleras nacionalizadas, como Pemex, Venezuela permitió que Petróleos de Venezuela (PDVSA) operara principalmente como una compañía privada, con libertad para tomar decisiones y con administradores de empresas competentes.

Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999, él restringió esa libertad. Chávez cerró los pozos petroleros de Venezuela a la inversión extranjera y dejó de reinvertir las ganancias petroleras en la empresa. Despidió a 18.000 trabajadores de PDVSA, reemplazando a empleados petroleros profesionales con trabajadores ineptos, pero políticamente leales. Las ofertas contractuales empezaron  a tomar meses adicionales para ser concluidas, pues el personal se mantuvo cambiando las especificaciones técnicas. Se hicieron frecuentes los accidentes fatales y los incendios, porque los incondicionales de Chávez no entendieron cómo manejar cuidadosamente a una refinería. Los mandos medios de PDVSA pedían (required) relojes marca Rolex, como soborno tan sólo para programar reuniones.

Chávez impulsó la construcción de una tubería de gas natural desde Venezuela a Brasil. Según Luis Giuisti, quien manejó competentemente a PDVSA antes de Chávez, eso “llevaría un gas que no existe, a mercados que no existen.”

Como era predecible, colapsó la producción petrolera: El Washington Post señala que la producción cayó en un 25% entre 1999 y el 2013. PDVSA formuló sus decisiones con base en la política, en vez de las necesidades de los consumidores y, como resultado, se desplomó la producción.

Si, en vez de ello, Chávez hubiera privatizado la industria petrolera, Venezuela habría disfrutado de más petróleo, las entregas habrían sido más eficientes y se habría sufrido menor desperdicio y corrupción. Cuando China privatizó su industria agrícola, se elevaron sus rendimientos. En un documento de trabajo del Banco Mundial, los economistas Sunita Kikery y John Nellis explican  que la privatización mejora los rendimientos. Cuando las empresas privadas compiten e innovan, pueden reducir el desperdicio y administrar más eficientemente los recursos, creando un valor mayor.

Al tiempo que Venezuela sofocó su industria petrolera, las políticas socialistas en otras industrias hicieron que el país dependiera más del petróleo. Al nacionalizar Venezuela la manufactura, la producción se redujo a los niveles de 1965. La nacionalización  de la electricidad condujo a cortes de luz recurrentes y una toma gubernamental de los supermercados y de las fincas creó la escasez de alimentos. Con controles de precios  sobre bienes claves, hubo pocos incentivos para que las empresas produjeran, hecho al que no ayudaron los frecuentes allanamientos del gobierno sobre empresas que Chávez sintió que estaban operando por debajo de su capacidad.

PODRÍA HABER SIDO DIFERENTE

Industrias no petroleras sanas podían haber diversificado a la economía de Venezuela y compensado el impacto de precios del petróleo a la baja. Al estrangularlas, Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, obligaron a que la economía descansara más en el petróleo, precisamente en el peor momento.

En 1998, el petróleo representó el 77 por ciento de las exportaciones de Venezuela; para el 2011, ese número se había elevado al 96 por ciento. La producción se hundió, pero aun así representaba una tajada cada vez mayor de un queque cada vez más pequeño.
Los comentaristas que desestiman el sufrimiento de Venezuela como provocado por la crisis petrolera, necesitan explicar por qué otros países dependientes del petróleo no han colapsado. Según el Banco Mundial, siete naciones descansan más en el petróleo que Venezuela. Todas esas siete crecieron económicamente entre el 2013 y el 2017. Si Venezuela hubiera emulado la libertad económica de naciones como Chile, su pueblo no estaría hambriento en las calles.

Reimpreso de Real Clear World.


 

Julian Adorney

Julian Adorney es miembro de Young Voices Advocate. Su trabajo se ha presentado en distintos medios, incluyendo, National Review, Fox New-s Nation y en la exitosa antología de economía escrita por Lawrence Reed, Excuse Me, Professor.

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