La verdad sobre la libertad de mercado

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Probablemente a la mayoría de nosotros nos ha tocado escuchar alguna vez que: “la libertad de mercado solo beneficia a los más ricos; que a mayor libertad mayor explotación, mayor pobreza, peores sueldos, peores condiciones de trabajo, etc.” Tristemente esta es la consecuencia de vivir en un mundo de ciegos, ya que: “en un mundo de ciegos el tuerto es el rey”. Muchos pueden creer que quizá los liberales somos los ciegos y que los empresarios son nuestros reyes; pero esta vez dejaremos que los datos decidan quienes realmente lo son: En 1981, el 44% de la población mundial vivía con menos de USD 1,9 dólares por día. En 2015, ese número se desplomó y alcanzó el nivel mínimo de 10%. En 1820 el 94,4% de la población vivía en situación de pobreza, mientras que el 83,9% del total lo hacía en la “pobreza extrema”. En 1992, estos números habían descendido con fuerza al 51% y al 24% respectivamente, ¿Sera coincidencia que la disminución de la pobreza sea directamente proporcional con la liberación de la economía?

Muchos pueden creer que quizá si es una coincidencia, y que la eliminación de la pobreza fue resultado de políticas estatales; pues, veamos si lo siguen creyendo después de observar los siguientes datos: En el año 1973 Chile tenía un nivel de pobreza del 50%, luego de la liberación del mercado la pobreza tuvo una disminución brutal, hasta el punto de llegar a un peak del 7% en el año 2014.

Otro dato importante es que en el mismo año el ingreso per cápita de Chile llego a 23,000 dólares; unos años más tarde Chile se convirtió en el país más rico en ingreso per cápita y con mayor índice de desarrollo humano de toda américa latina.


A nivel de la OECD, logro consagrarse como el país con mayor movilidad social; este último dato quiere decir que si tomamos al 23% más pobre de chile, el 25% de este formara parte del 25% más rico (lo que desmiente totalmente el mito que propugna que si naces pobre, mueres pobre).

En China, Gracias a la liberación del mercado de Deng Xiaoping, entre 1980 y 2010, la tasa de pobreza (ajustada a inflación y poder de compra) se redujo del 80% al 10%.

En EEUU, Donald Trump bajo los impuestos a las empresas del 35% al 21% y recaudo un 12% más (curva de Laffer) y logro una tasa de desempleo bajo el 4%; hazaña que no se veía desde 1967, ergo, hace más de 50 años; incluso acabo logrando un aumento del 3% en los sueldos.

En Hong Kong John Cowperthwaite (ministro de fondo de finanzas) liberalizo el mercado entre 1961 y 1971; desde 1961 hasta 2005 el PIB creció un 7,2%, lo que es impresionante si lo comparamos con Reino Unido, que apenas creció un 2,5%. También permitió que a 2011 su PIB per cápita llegue a 37.000 dólares (lo que es 5.000 dólares más que el de Reino Unido), lo que significa una mejoría de toda la población; incluso, su tasa de desempleo actual es del 2,8% y se encuentra en el puesto número 17 del índice de desarrollo humano.


La misma película se repitió con Singapur y Lee Kuan Yew, con Argentina y la constitución de Alberdi, con los países nórdicos (Suecia es el mejor caso con su revolución silenciosa), con Estonia y su gran transformación (paso del bloque socialista soviético a ser la sexta economía más libre del mundo), etc.


Si aun así sigues creyendo que todo lo que mencione es mera coincidencia y que el padre de todos los bienes es el estado, ¿Entonces por qué cuando muchos de los ejemplos que mencione cayeron en un gobierno donde participaba más el estado en la economía, no solo empeoraron las empresas, sino que también las personas comunes y corrientes? Buenos ejemplos son el caso de Chile con Bachelet, Argentina con el peronismo, EEUU con su nuevo liberalismo, etc.

¿Nuevamente tenemos otra coincidencia? Porque no lo parece (sobre todo al estudiar un poco de economía). Otro dato interesante, es que muchos pueden creer que la jornada de 8 horas de trabajo fue una hazaña de la izquierda para combatir la explotación del libre mercado. La realidad es que el primero en implementarlo fue Henry Ford en 1926 gracias al libre mercado; más específicamente la mano invisible de Adam Smith, es decir, si quieres beneficiarte a ti, debes beneficiar a los demás, ya que cuando existe libre mercado, la competencia castiga al aprovechador. En conclusión, el libre mercado beneficia a todo el mundo, aumentando las riquezas de los empresarios, disminuyendo los niveles de pobreza, aumentando los sueldos, mejorando las condiciones de trabajo, etc. Los únicos que no salen beneficiados son los políticos y los que dependen de la ayuda de estos (empresaurios como los denominaría el gran economista Javier Milei). Muchos pueden intentar utilizar en contra del libre mercado los niveles de pobreza que tienen algunos de los países que mencione, pero tristemente para estos, si analizamos la renta del 10 por ciento que menos gana de tanto países con economías intervencionistas contra las economías más liberales, se revela un promedio de 11.283 dólares en las economías más abiertas, frente a apenas 1.080 dólares en el caso opuesto. Por lo cual, queda claro que no es lo mismo ser pobre en un país con libre mercado, donde un pobre en este podría considerarse casi un rico comparado con los pobres de países intervencionistas.

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Autor que se apoda Murray Rothbard para rendirle un homenaje a este gran economista.

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