Cristian David Gil Toro septiembre 24, 2018

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Un bárbaro con un celular, sigue siendo un bárbaro.
Thomas Sowell.

La tradición fundamental de Occidente dice: El más alto de todos los valores posibles, es el respeto por el proceso que renueva el juicio moral.
Jordan. B Peterson.
Debate con San Harris. Vancouver Canadá. 2da parte.

 

Libertad de Expresión

La principal razón por la cual es fundamental tener este derecho en una sociedad y defenderlo como uno de los más importantes, es para poder retar los códigos y reglas. Nueva información e ideas son indispensables para la generación de nuevo conocimiento, y nuevas guías. Con la libertad de expresión, se pueden revisar jerarquías y estructuras ya establecidas, con el propósito de modificarlas o reemplazarlas completamente, pero sin necesidad de destruir a los individuos que las habitan y/o las usan, o las crearon. Sirve para modificar lentamente la tradición en cada generación, de forma que en el consenso participamos todos sin necesidad de la violencia física.

Para las empresas, la renovación de las ideas es condición fundamental para la innovación de los productos y los servicios. La libertad de expresión es la tecnología básica que genera la mejora continua a través del perfeccionamiento de las ideas, es el camino para la búsqueda de la verdad. Se podría decir incluso, que la existencia de la capacidad para retar la jerarquía interna y las ideas establecidas, mediante un proceso ordenado y formal, entendido como beneficioso, es indicador de valor en una sociedad y en una empresa. Para la economía en general es la fuerza que reemplaza procesos y estructuras agotadas.

La libre expresión permite a quien la practica, dar a conocer ideas complejas -algunas muy abstractas y peligrosas-, pues es el canal por donde fluye el magma encendido que alimenta la llama del conocimiento. Las ideas, mientras permanecen allí, confinadas al lenguaje, pero sometidas a la crítica en el dominio público, pueden ser estudiadas y pulidas, y de ser posible llevadas hasta sus últimas consecuencias lógicas; y si las tienen, aprovechadas si pasan el muy angosto umbral de la funcionalidad y la utilidad, -en principio moral- para luego ser llevadas a la práctica. La discusión es para evitar la confrontación física y la violencia, a condición de que aceptemos el proceso, y el resultado, así tengamos que cambiarlo de nuevo.

En sociedades donde todo hay que callar y esconder, o mentir abiertamente para sobrevivir, no es posible liberarse de las estructuras establecidas, se puede caer en dos fenómenos. El primero es la violencia directa, como la proveniente de grupos armados, el terrorismo o la represión estatal, debido a que no existe camino sin sangre o agresión que permita el surgimiento de estructuras nuevas y nueva información, o vías alternativas para su introducción en el sistema. El segundo, es la decadencia moral, ética e intelectual de los individuos, incapaces de expresarse, intercambiar y transformar.

Quienes no optan por la violencia como respuesta ante la represión, se acostumbran a que tienen que trabajar con información en descomposición. El resultado es “innovación” en declive. La idea, tal y como una máquina, solamente permite una cierta cantidad de reparaciones o modificaciones menores, antes de tener que desecharse y ser reemplazada. La recurrencia de males que se creía erradicados o la repetición de eventos catastróficos, son prueba de que no se han revisado los supuestos fundamentales: hiperinflaciones, violencia, enfermedades, hambre, entre otros. Pero también de que no es posible revisarlos sin recurrir a la violencia o al poder como instrumentos.

Un par de casos bien documentados de sociedades que se siguen sometiendo a múltiples iteraciones de la mentira, la falsedad y el engaño en diversas formas: economía, política, cultura, entre otras. Sin lograr salir de ellas aun cambiando de constitución, y teniendo que afrontar las consecuencias de reprimir la libertad de expresión, son Venezuela y Colombia, que están en etapa terminal, a diferentes velocidades, y en donde se aplican recetas fallidas, equivalentes a hacer sacrificios humanos para invocar la lluvia o el sol, cuando hay sequía o inundación. Se reconfigura la forma de la información, y, por ende, reforma, es una de las palabras más repetidas en política.

En países en donde hay libertad de expresión, en los cuales hay una búsqueda de la verdad a través de la palabra, como en Nueva Zelanda o Canadá, los cambios se lograron sin recurrir a atentados terroristas, o a grupos paramilitares: Guerrillas o Autodefensas. Canadá y Nueva Zelanda, reversaron los modelos socialistas de excesiva intervención estatal y planeación central, que los ahogaban, era el final de los años 70. Mandaron al olvido (o eso creíamos), modelos cuya promesa teórica no coincidía con la evidencia empírica observada: Estancamiento y declive económico, aumento de la deuda del gobierno, emigración de la población joven y activa, entre otros.

Por otro lado, en Colombia, se aplicó la Socialdemocracia (Neoliberalismo), como respuesta a los modelos económicos cerrados de posguerra (Autarquías, reemplazo de importaciones, fomento industrial estatal), una especie de camino medio (Tercera Vía) entre libre mercado e intervención estatal. Pero su premisa básica es completamente errada: A través de entes elegidos democráticamente, se puede hacer redistribución eficaz de la riqueza creada por el libre mercado. El problema es que esos entes procesan con información incompleta, descompuesta y degradada, porque no la crean, no son su fuente. La socialdemocracia, sufre del mismo problema que el socialismo: no permite la creación de información o restringe su aplicación mediante las regulaciones.

La Socialdemocracia, es un intento de cubrir el puño de hierro del socialismo, con un guante de seda, y de evitar la figura del dictador, reemplazándolo con un ejército de burócratas (algunos del sector privado), respaldados por el aparato coercitivo del Estado.

La Socialdemocracia, reemplaza la eliminación física del individuo

El defecto moral fundamental de la socialdemocracia (y el socialismo), es considerar la pobreza como una dimensión exclusivamente material, pero como bien sabe un padre, que a un hijo malcriado no se le arregla dándole más juguetes, vacaciones o complaciendo sus caprichos, y mucho menos endeudándose para complacerlo. Esta es la razón por la que los “programas sociales” son un fracaso, porque evitan que el individuo asuma responsabilidades, encuentre los límites de sus recursos, sea creativo y se esfuerce. Evita que cree el mundo que quiere vivir y habitar, porque según el Estado, eso no es su trabajo.

¿Para qué generar información y ganarme la vida por mí mismo, si se puedo obtener bienes materiales directamente de un ente de autoridad que se los ha quitado a otro, mediante coerción para que yo los tenga? Esa es la cuestión que se plantea todo aquel que huye de las responsabilidades, y además se le ha enseñado equivocadamente que la propiedad privada es robo. ¿Qué podría salir mal?

En Colombia, a finales de los años 60, no reconocimos el fracaso del modelo y el resultado, fue que insistimos en lo mismo: Un país trancado por dentro, que pasó de una sola verdad absoluta con la constitución de 1886, a un país lleno de importaciones (“juguetes” para aumentar el consumo del hijo malcriado a ver si se endereza y deja de meter vicio), al concepto de que todo es relativo y no hay verdades absolutas, con la constitución posmoderna de derecho positivo de 1991. A tanto llega el disparate de esa constitución, que tiene el Derecho a la Paz, que es tanto como confundir un encendedor de gas, con el fuego. La cosa y la representación de la cosa no son lo mismo.

Ambas constituciones, sufren del mismo mal que las llevó a producir el Estado fallido que aún tenemos que soportar en múltiples dimensiones: el gobierno y sus entes como soberanos y de autoridad incuestionable; antes fue el ejecutivo, ahora son las cortes y el congreso más la tecno-burocracia. Sobre esa plataforma, fue que se intentó asentar un mercado, pero se mantuvieron los proteccionismos internos que salvan a las élites económicas de la competencia interna, y por eso no hemos podido integrarnos a la economía global. Si no se puede competir internamente, ¿cómo vamos a hacerlo afuera?

¿Qué nombre se le debe dar a aquellos que pretenden que Colombia sea una economía exportadora de bienes de alto valor agregado, sin producir ideas?

En sistemas cerrados, la información se puede reemplazar parcialmente, tomando conocimiento prestado de otras fuentes que lo crean, es el caso de la compra de una máquina, o del entrenamiento que se le da a un grupo de empleados por parte de un consultor externo, sin embargo, la condición subyacente de dichas entradas de información al sistema, es que no amenacen el Statu Quo, y que sea información previamente aprobada y sancionada por la autoridad. Un ejemplo obvio es en medicina; Corea del Norte simplemente no puede tener el nivel que los Estados Unidos, porque no se permite la entrada e intercambio de nueva información, libremente.

No hubiera sido posible para Microsoft retar a IBM, y a su vez posible para Google retar a Microsoft sin libertad de expresión absoluta. Era y sigue siendo condición fundamental, proteger la posibilidad de competir para cualquiera en el mercado de ideas para poder competir en el mercado de productos y servicios. Ninguna de las tres empresas ha dejado de existir, y ninguna les ha hecho la guerra armada a las otras, o ha asesinado a los empleados de las otras empresas; de hecho, se benefician mutuamente al intercambiar empleados y conocimientos.

Por el contrario, ha habido un aumento de capital físico, a causa del capital intelectual, se ha creado un ecosistema más amplio, una economía más grande, en un sector tecnológico más grande. El caso de las disputas por el liderazgo en ese sector, muestra la diferencia entre Jerarquías de Dominio: gana el más malo, el más violento, y quien a su vez tiene que eliminar físicamente a los otros malos y violentos tal como sucede con la guerrilla o los paramilitares; y Jerarquías de Competencia: gana el mejor y más calificado, quien está obligado aportar más ideas, y seguir desarrollando el juego, para que los demás quieran seguir participando y compitiendo voluntariamente de forma pacífica.

El declive empieza cuando la homogeneidad ideológica se impone a la heterogeneidad intelectual

Pero hay una precondición, para que la libre expresión, sea una fuerza positiva en la sociedad y la economía que refleja, y es que el individuo tiene el deber ético de mantener una posición de duda, ante sus propias ideas, no solo las de los demás, y adicional a eso, asumir que la otra persona actúa honestamente al hacer el intercambio. La arrogancia de pensar o creer que todo lo que decimos es palabra final verdadera, es el germen del totalitarismo; y asumir como normal que el otro nos mienta, solo indica que estamos rodeados de personas deshonestas, -siendo nosotros una de ellas por supuesto-, cuyas vidas, terminan siendo infiernos de mentiras.

la verdad científica deja de ser el punto de encuentro, para ser reemplazada por la verdad política

Las mentiras se pueden convertir en infiernos literales como los campos de concentración nazis o lo gulags soviéticos. La falla moral del individuo, comienza por mentirse y ser deshonesto consigo mismo, al justificar actos atroces en nombre de “altos ideales”, de la “nación”, de la “raza”, de la Igualdad, la Equidad y la Diversidad.

El atraso, la violencia y el subdesarrollo que padecemos en Colombia, no son más que censura a la libertad de expresión de diversas maneras: directamente a la expresión pública o privada de ideas políticas, o con el proteccionismo, las trabas directas y las excesivas regulaciones a los sectores empresariales, lo más grave aparte de tener que vivir en un país en ese lamentable estado, es que las estructuras empresariales, reflejan ese comportamiento, y las empresas, empiezan a portarse como la administración pública. Para personas como Joseph Stiglitz, China es un gran ejemplo de desarrollo mediante la intervención estatal, pero ignora el hecho de que Taiwán es mucho más rico per cápita, mediante un sistema de mayores libertades, en una isla con muy pocos recursos, y bastante poblada. 

Utilidad, Viabilidad y Funcionalidad de la Idea

El libre mercado de ideas, y el libre mercado de productos y servicios, están conectados por el mismo elemento común: la construcción y la destrucción creativa, de ideas mediante la palabra o de prototipos para los productos. Para que dichos mercados produzcan resultados positivos, su volumen, fluidez y velocidad de procesamiento deben ser enormes, y la interferencia en esos procesos, muy baja o nula, porque de esa montaña de material que se extrae y se lava, se obtienen muy pocas ideas, que alcanzan a llegar a la muy estrecha banda de la funcionalidad y la utilidad.

De las ideas o prototipos que se obtienen, solo una fracción, llega a formar sistemas útiles complejos y de alto valor práctico o teórico como precursoras de otras ideas o productos. Muchas menos son las capaces de generar toda una economía en donde hay bienestar material como reflejo del bienestar emocional y la solidez ética, del intercambio y comercio libres sin temer por la vida; al tiempo que se satisface el deseo de autorrealización del ser humano que asume responsabilidades, y se echa al hombro voluntariamente su propia vida, sin necesidad de que haya entes que lo obliguen o se lo impidan.

Sin libre expresión, los sistemas humanos y sus interconexiones, son pobres, rudimentarios, elementales, y frágiles, igual que sus productos, y las personas que los habitan.

El agua (la idea) es la que esculpe la roca (la materia), no al contrario. La idea no se deriva de la materia, es la materia la que deriva su forma concreta de la idea. La ingeniería inversa, es solo aprender a hacer las partes, pero no a producir lo que produce las partes. Se puede reproducir una pieza, pero no la discusión que la hizo posible y menos el ambiente que a su vez, hizo posible esa discusión. Por eso “transferir tecnología”, es un pequeño acto tanto de ignorancia como de ingenuidad, porque justifica evitar tener que cuestionar nuestros supuestos fundamentales.

Colombia es un enorme basurero ideológico, que apesta a corrupción y es un cementerio de teorías importadas, porque al individuo no se le permite participar en la construcción de su sociedad, si sus ideas no son primero aprobadas por el ente de autoridad. Ya vemos el resultado. La labor de los administradores de bienes públicos, no debe ser otra que la de mantener los cauces de la discusión, dentro del marco civilizado, que implica el intercambio pacífico de ideas con el propósito de buscar la verdad.

Moral y Productos: Imposibles sin Libertad de Expresión

Hallar lo que es bueno, lo que es verdadero y distinguirlo de lo falso e incorrecto; hallar lo que es necesario, lo que es conveniente; es un ejercicio permanente de intercambio y mezcla de ideas, así como lo es hallar el mejor producto o el mejor servicio. Para encontrarlos, es indispensable que exista la libertad de expresión, es indispensable que se pueda criticar, que se tenga la posibilidad de cometer equivocaciones; de deshacer y de reconstruir, agregar o suprimir piezas o secciones enteras del discurso sin sufrir castigos, tortura o la muerte.

Basado en la estructura biológica de nuestro cerebro, la moral es el esfuerzo consciente del individuo, por categorizar los valores sociales. Formar una jerarquía, con base en la cual, establecemos cuales comportamientos son aceptables y cuáles no, y en qué medida y contexto, así como cuales son superiores a cuáles. Comúnmente se asocia a la religión, sin embargo, la religión es la última etapa de codificación, es una forma muy organizada y simplificada. La religión además agrupa los valores morales, en compartimientos específicos de dominios y utilidad particular, como las costumbres comerciales, los ritos matrimoniales o funerarios; entre otros.

La moral requiere del concurso e interacción de los individuos que están directamente afectados por la norma moral que se ha establecido o se crea, para resolver un conflicto o conflictos, dentro de un dominio, o para varios dominios, e incluso la estructura religiosa completa. Para esto, es indispensable que haya libertad de expresión, porque es mediante el discurso que se consigue la modificación de la norma, que luego se pone a prueba en la práctica, para comprobar la validez de su premisa o premisas.

La moral es un patrón de comparación general, contra el cual se miden nuestros actos. Algunos preceptos tienen miles de años, y aun son tan válidos, como el día en que fueron propuestos y probados. La importancia de la moral, no solo es su contenido, sino que provee un excelente ejemplo de una estructura bien organizada, cuya sola existencia, sirve para organizar otros sistemas.

El Mercado como símil de la Estructuración Moral

La moral presenta una faceta muy particular, y es que se parece a una de tesis, que hay que comprobar de forma experimental, y para saber si hay verdad en ella, se somete al mercado. Las tesis se comprueban o niegan si tienen aceptación, si hay “ventas”, si el servicio es requerido y remunerado. La tesis conformada por un conjunto de ideas, que se transforma en producto o servicio, donde están vertidas la ética y la moral, de quien los crea y de la sociedad en la que se crean. El cálculo económico no es solo un problema que se aplica a los precios, sino al valor de las reglas. Por tanto, en una sociedad corrupta, igual que en un mercado intervenido, y distorsionado, no es posible ni hacer la valoración de la norma moral, ni el cálculo económico del producto. A causa de lo anterior, de repente, parece que el secuestrador y el pedófilo no son tan malos, o que el agua sucia es potable.

El desempeño de un producto (o servicio) en el mercado, proveen un retorno monetario y una retroalimentación, que no solo indican que tan acertados fueron como idea concreta, sino el alineamiento de quien lo crea, con la cultura que lo rodea. Si quien lo crea, puede sobrevivir de lo que ha creado, se puede decir, que hay un indicador fuerte de que quien lo creado, tiene coherencia dentro del sistema, en algún nivel. No implica que sea una verdad general, pero sí que funciona dentro de un subsistema como parte de uno más grande y complejo, del cual se alimenta, y al cual se puede extender luego. Lo mismo es aplicable a las reglas morales que acordamos, es absolutamente necesario, que sean puestas a prueba en la práctica.

Se puede decir de lo anterior, que el mecanismo de prueba funciona tanto para lo bueno como para lo malo (es lo que se conoce como incentivos). ¿Pero y si solo se puede sobrevivir en una sociedad, mediante el crimen y la mentira, que implica eso?, ¿Si solo se puede sobrevivir rompiendo la ley, evitando las regulaciones o torciéndolas, qué indica e implica eso? Es fácil para el planificador central, no ver que quienes están “fuera de la ley”, en realidad están fuera de un juego, cuyas reglas no se acordaron con ellos, y por tanto los declara criminales injustamente. Esa es la base de la inmoralidad, de un mandato que no se deriva de una ley.

Cuando no se puede acceder a los mercados legales y formales, porque hay mecanismos que intentan manipularlo, impidiendo la creación de nuevos productos y/o empresas, o entorpeciendo la libre entrada y salida de la mano de obra, se presentan fallas como el desabastecimiento, el encarecimiento o el desempleo crónico, y como resultado final pobreza. Las distorsiones en los mercados, pueden ser causadas o por regulaciones aparentemente inocuas como el material de empaque de un producto y algún certificado.

Aquello que se tiene que aceptar por la imposición de la autoridad, es inmoral por definición. Las fallas de mercado y sus distorsiones, no son más que distorsiones del mecanismo de acuerdo de normas, o directamente su cierre a todos, excepto a los planificadores.

La imposición de la norma moral, al igual que la de ciertos productos o servicios, por la intervención del mercado, impiden que estos encuentren y ocupen el lugar óptimo en la jerarquía de valor dentro de la pirámide si tienen algo que ofrecer a la sociedad. Este es un tipo de fraude que el mercado y la sociedad no toleran; se produce un desajuste, que se traduce en una falla estructural seria. Se compromete todo el sistema, por no respetar la regla básica del juego: Que todos participen voluntariamente. Si dichos desajustes se presentan con frecuencia, y el mecanismo de generación de categorización y valoración, (tanto para la moral, como para los productos, el cual funciona también para el descarte de normas que ya no funcionan), no se restaura, el sistema se derrumba, y colapsa.

La Intervención del Mecanismo -Como todo Fraude- siempre termina en Fracaso

Para poder intervenir los mecanismos de categorización, y aferrarse al poder, mediante el fraude, los “entes de autoridad”, se valen de un timo bien elaborado, se llama Delegación de Autoridad. Mediante la elección de los representantes más calificados (supuestamente), se hacen delegar la creación de la ley y la moral. Sin embargo, la producción de la moral es un proceso de consenso, de ensayo y error, de perfeccionamiento constante, y sobre todo de adopción voluntaria de los resultados. Se genera en la base de la sociedad, es decir, sube, en vez de ser impuesto.

Que la moral, y la ley, se generen desde la base tienen muchas ventajas, una muy importante, es que genera precedente, esto ahorra tiempo al tomar como referencia, el veredicto o la sentencia que se ha producido en un proceso anterior similar. El mundo anglosajón, que es tan exitoso económicamente, tiene el Common Law, Ley Común, como una de sus fundaciones.

En el sistema de Ley Común, cuando se presenta un conflicto, están el juez y el policía (locales), porque cuando hay choque de principios, sin arreglo directo entre las partes, se acude a un tercero de confianza para ambos. ¿Qué pasa cuando ambos fallan? El mercado libre de ideas, recicla las premisas para desecharlas o perfeccionarlas en subsiguientes procesos. El éxito o el fracaso económico en el libre mercado, son el último arbitro de nuestras ideas, porque, la supervivencia del individuo, depende de ello. Nuestras palabras, nuestras normas y nuestros productos, forman el ciclo que mantiene al individuo biológico y psicológico vivo, respirando y en armonía con los demás individuos.

Negociar abiertamente las reglas entre los directos involucrados, es tan simple y tan eficaz, que es insoportable para los planeadores centrales; destruye toda justificación para su existencia, y desde luego, su control de la sociedad y la economía.

La Acción Afirmativa no es la Respuesta al Tabú Moral, pero es el Caballo de Troya de la Responsabilidad Social

¿Qué pasa cuando las normas morales excluyen personas? Pensemos en cual era la situación con respecto a la homosexualidad; o la presencia de las mujeres en universidades, o puestos de gran responsabilidad hace pocas décadas. Esto para hacernos una idea, de que el proceso moral, tiene un lado tiránico, que se parece a una dictadura de las mayorías. El problema no es que lo tenga, sino que no sea posible vencerlo sin violencia.

Hay muchos ejemplos de exclusiones por motivos morales. Oscar Wilde, Alan Turing o Porfirio Barba Jacob, son ejemplos de individuos discriminados por su homosexualidad. Oscar Wilde, incluso estuvo en la cárcel por cargos relacionados con su orientación sexual. El caso de O. Wilde, es paradigmático, porque siendo inglés, alguno dirá, ¿entonces donde estaba el libre mercado para defenderlo en la nación más liberal de la tierra para ese momento?, y la respuesta simple es que precisamente ya no sucede, como si sucede en otras partes del mundo, que ni siquiera han empezado su proceso de liberalización como el mundo musulmán, en donde ser homosexual es penado con la muerte, por la ley islámica, porque es tabú cuestionar el dogma.

¿Fue bueno para la computación y el avance de la electrónica haber sometido a Alan Turing a los vejámenes y las humillaciones a las cuales fue sometido, por ser homosexual o bueno para la literatura haber encarcelado a O. Wilde? ¿Fue bueno para las artes y la poesía en Colombia, haber exiliado a Porfirio Barba Jacob por la misma razón? La respuesta claramente es No, en los tres casos. ¿Es bueno excluir a las mujeres de participar en la fuerza laboral o en política?: No. ¿Es bueno excluir a alguien porque es negro, blanco, amarillo o de cualquier color de la fuerza laboral, o de participar en la política?: No.

Pero y qué pasa si una persona es incompetente, pero no puede ser despedida de su puesto de trabajo o tiene que ser aceptada en una universidad a pesar de su bajo nivel académico o contratada a pesar de ser mediocre, solo por llenar una cuota de cada grupo: homosexual, mujer, negro, LGTB, entre otros. La Acción Afirmativa (o “Discriminación Positiva” como se llama también), es solo un tipo de sexismo y racismo, envuelto en buenas intenciones, que acaba con el incentivo para competir y ser mejores. Se convierte en la profecía auto-cumplida de los sistemas cerrados, en los que cada vez más discriminación y mediocridad, se resuelve con cada vez más mandatos y más fuerza, que a su vez producen más mediocridad y más declive.

La Acción Afirmativa, como forma de romper el tabú moral o el prejuicio racial, es ineficaz, y lo que es aún más grave, ¡contraproducente! Imponer desde arriba no funciona. En muchas empresas, que han introducido el credo de la “Diversidad”, la “Inclusión” y la “Equidad” (no voy a decir cuales), las tres, formas de imponer homogeneidad ideológica, formando la máscara de la Justicia Social; se empieza a notar un declive en los resultados, productos sin innovación y sin atractivo. Hay un dicho en inglés que está tomando fuerza: Get Woke Go Broke; para describir la situación, que implica que toda acción empresarial esté supeditada al conformismo ideológico y no al mercado, sin importar si sus resultados financieros son malos. Eso era la URSS, que como notarán, ya no existe.

La importancia del libre mercado, radica en este caso, en que, aun asumiendo como base, una de las más simples motivaciones humanas como la codicia, es incompatible mantener prejuicios con respecto a la orientación sexual, el sexo de una persona, o el color de su piel. Es estúpido desde el punto de vista económico, mantener la discriminación como tesis moral, ya que el mercado la rechaza, porque evitar que el mejor neurocirujano sea contratado por ser negro, o mujer, (u hombre, como está pasando hoy en día), es objetivamente malo si la idea es hacer dinero, sumando al equipo, al individuo más competente que se pueda encontrar. Si la meta es hacer crecer la empresa, la discriminación es muy mal negocio.

Hay desde luego quienes, sin mucha evidencia y por motivos ideológicos, declaran que todo es culpa del complot del heteropatriarcado del hombre blanco, y que el capitalismo de libre mercado es excluyente. Pero solo basta leer Discriminación y Disparidades, del Dr. Thomas Sowell, para darse cuenta de que los mandatos de salario mínimo, y las acciones afirmativas eran (¿son?) racismo encubierto, y afectaron (¿Afectan?) de forma desproporcionada y negativa a la población negra en los EE.UU. Al parecer, para Harvard, los asiáticos son demasiado buenos.

En Colombia, debido a la falta de libre mercado, muchos problemas de discriminación y exclusión, no se pueden resolver mediante la competencia entre empresas por los mejores individuos en un extremo, y en el otro, por la simple escasez de mano de obra que hace que hasta el menos calificado tenga donde trabajar y hasta el más prejuicioso se tenga que someter si quiere contratar a alguien. Se recurre equivocadamente a herramientas como la Acción Afirmativa, que, en primer lugar, son aberraciones ideológicas de la misma enfermedad: Panificación Central, que no reconocen la falla fundamental del sistema donde se asienta nuestro modelo económico: Simple Falta de Libertades Individuales y ausencia de Libre Mercado.

Quiere esto decir que, a pesar de la existencia de libre mercado y libertades individuales, una persona que está siendo discriminada o agredida, sin más razón que por el color de su piel, el sexo: Hombre o mujer, o su orientación sexual, ¿no debe recibir apoyo del sistema judicial, o la policía?, claro que no. El sistema judicial al igual que la policía deben proteger al individuo, pero sin convertirse en herramientas del régimen para imponer el ideal del colectivo o el gobierno de turno. Ni el sistema judicial ni la policía, deben siquiera preguntarse a quien defienden, sino defender, en infinitivo, los derechos del individuo, empezando por su vida. ¿Necesitan algunos individuos protección especial? A veces Sí, pero dentro del marco de Derechos Negativos, no como parte de Derechos Positivos que se le han otorgado a un grupo específico como privilegio, en detrimento de otros grupos o individuos, y como parte de una estrategia de mantenimiento de poder, porque cuando el poder cambia de manos, quienes tenían “derechos”, los pierden.

La discriminación se debilita o acaba, cuando el prejuicioso tiene que escoger, entre: Superar lo que piensa o contratar. Si la decisión es económica, casi siempre gana quien está del lado “débil” de la ecuación, la excepción es que no quiera o pueda aprovechar la oportunidad; y lo contrario es válido. Para que un empresario o grupo económico, se sostenga en condiciones de ausencia de libre mercado y libertades individuales, tiene que recurrir a artimañas como la compra y extracción de privilegios al “ente de autoridad”, y eso lo pagamos todos, no solo los que están siendo directamente discriminados. El empresario termina sufriendo y pagando por su error, porque mientras más conformistas y homogéneos sean sus empleados, menos innovación hay, y, por tanto, la tasa de creación de riqueza, se reduce o simplemente se vuelve negativa, la empresa empieza a perder valor, y se convierte en una espiral descendente, de la que es casi imposible recuperase.

Sin embargo, la Acción Afirmativa, tiene un giro negativo adicional, y es que su cobertura se amplió hacia criminales, a quienes se los está equiparando con un grupo discriminado, el cual además dice que es culpa de los demás que ellos hayan tenido que matar, robar, secuestras y violar. ¿Creen ustedes que un homosexual perseguido es lo mismo que un secuestrador o un terrorista?, pues eso es lo que ha estado pasando en todos los “procesos de paz” en Colombia, al tratar de rellenar el ya catastrófico error de la “Discriminación Positiva” o Acción Afirmativa, con la Justicia Social y la Responsabilidad Social.

En este país se abrió paso a punta de bombas y masacres, la tesis de que, si uno tiene propósitos y objetivos altruistas, entonces tiene autorización para destruir a cualquiera que se interponga en su camino para lograrlos. Los secuestradores, ladrones, asesinos, pedófilos, con ambiciones de poder político son individuos, que se justifican usando la trampa de la Responsabilidad Social; como herramienta para victimizarse y convencer a los demás de que fueron empujados a cometer atrocidades, y culpan a los demás, de lo que ellos individualmente decidieron hacer, y de lo cual son sus únicos responsables.

Una prueba de que tenemos el compás moral perdido hace muchos años, fueron las aberrantes palabras, de quien alguna ocupara una silla en la Corte Constitucional de Colombia, el Dr. Carlos Gaviria Díaz, quien dijo: Una cosa es matar para enriquecerse, y otra matar para que la gente viva mejor, en conversación con el Dr. Luis Carlos Restrepo. ¿Qué habría dicho el exmagistrado Gaviria, si Carlos Castaño (el jefe paramilitar asesinado por sus propios hombres) le hubiera pedido que se dejara matar, porque pensaba que era lo mejor para el futuro de Colombia?; el argumento del Dr. Gaviria, es tan ridículo como peligroso. Desde que el Dr. Gaviria las pronunció, las cosas han empeorado.

Secuestradores, ladrones, asesinos, pedófilos… son individuos que cometen actos que destruyen la sociedad física y psicológicamente, no son miembros productivos de la sociedad, A veces, motivados por el resentimiento, ante el fracaso de sus tesis morales defectuosas, rechazadas por la sociedad, se dan a la tarea de destrozar todo aquello que se parezca el ideal que no pudieron alcanzar, y luego usan la Acción Afirmativa como vehículo de la Responsabilidad Social, para consumar su fraude y acceder lugares en una sociedad, que por vía del consenso social nunca hubieran podido obtener, como puestos en el congreso, las cortes y quizá la presidencia quizá muy pronto.

Todo este desastre, es producto de personas como Hans Kelsen, el artífice teórico, tanto de la Solución Final NAZI, que por decreto ordenó el genocidio de más de seis millones de judíos en los campos de concentración, como de las diez curules de las FARC en el congreso y el resto del Acuerdo de la Habana. ¿Ven por qué la moral y la ley no pueden estar separadas? ¿Por qué el libre mercado de ideas y productos es una protección contra el mal? y ¿Por qué la Delegación de Autoridad no funciona en la práctica?

La imposición de una idea (Acción Afirmativa, Cuotas de Genero, Responsabilidad Social), a la fuerza, amenazando con persecución judicial a quienes no la quieren seguir, me recuerda mucho a la Alemania Nazi, o a la Unión Soviética; porque al final, fueron lugares en donde no hubo libre mercado, ni libertad de expresión, ni nada que pudiera de forma natural, resolver las diferencias, y los asesinos, secuestradores, ladrones y pedófilos gobernaron. El Reino Unido, no encarcela más a los homosexuales, porque la discusión franca y abierta, con la posibilidad de aportar pruebas científicas, permitió llegar a nuevos acuerdos normativos, pero si eso no hubiera existido, esa etapa nunca se habría podido superar.

Las consecuencias de la Política de Identidad y la Acción Afirmativa, las pagamos todos con nuestros bolsillos indirectamente. Las consecuencias de la discriminación, en un mercado libre, de competencia, y abierto, las paga quien discrimina.

La Copia: Ideas, Normas, Costumbres, Productos…

En los productos (y en la creación de preceptos morales y normas), en cuyo proceso, la libertad de expresión estuvo coartada, en donde no existió la posibilidad de la crítica y el debate de ideas, como ejercicio social constante; una apariencia estética exótica se expresa. Los detalles resaltan, pues no son coherentes, o corresponden al supuesto nivel de avance que reclaman las economías que los producen o prestan. Internet es un avance técnico y lógico de una economía abierta en donde la libertad de expresión es lo normal, un estilo de vida, como es propio de los Estados Unidos.

Un área en la que la falta de la libertad de expresión es notoria como vacío social, es en el diseño de vehículos (y aeronaves) en China, porque se hace obvio fácilmente, que no son productos del proceso de debate de ideas interno de ese país, sino formas estéticas (y tecnologías) adoptadas, cuya información está codificada de una manera no accesible mediante la moral y la cultura de ese país, y hacerles un análisis implica romper un tabú para averiguar por qué algo foráneo es como es.

En la China, está prohibido explorar ética y moralmente los productos (y las ideas extrajeras), porque mirar “adentro” de los productos, es mirar las culturas de afuera, con la consecuencia de tener que mirar hacia adentro la cultura propia y hacer visibles sus fallas o vacíos, algo impensable para quien no puede aceptar la información anómala. Por tanto, se copia, ya que no se puede cuestionar. Se sacrifica el futuro por mantener el pasado, pensando que el presente es estático.

La moral, igual que los productos surgen de la simple pero poderosa acción de la conversación entre individuos. El trasplante de tecnología (o legislación) para solucionar el problema básico de la falta de libertad para expresarse y acordar las reglas de juego, son soluciones mediocres, que no cuenta con el hecho básico de que mientras están siendo implementadas, quien las produjo, ya las está cambiando.

El camino para que podamos participar en las más altas esferas tecnológicas del planeta, es la humildad para aceptar que el conocimiento no puede ser almacenado o producido en una sola cabeza, y que, aunque haya mucha gente en la burocracia, nunca serán ni la suficiente ni la adecuada, para resolver los problemas donde se crean, cuando se crean, que es en todas partes, todo el tiempo en cada conversación e interacción.

Para establecer reglas de juego legítimas, es necesario contar con quienes van a jugar el juego donde se aplican, no se vale la Delegación de Autoridad, porque terminamos con un papagayo vestido de oro, que repite sonidos que ni sabe que son palabras, como la constitución de 1991, de 1886 y de 1863. Animales sagrados que requirieron de una guerra continua para cambiarlos, por otros papagayos importados vestidos de oro que repiten sonidos que no son palabras.

El fraude continuado de los “entes de autoridad” y creer en la mentira de la Delegación de Autoridad, ya que es impracticable, son las causas principales de que Colombia sea un país atrasado económicamente y bastante violento. Si no se puede hablar, si no se puede resolver la infinita complejidad de los problemas al nivel del individuo, no es posible darle solidez a la estructura, ni corregirla cuando presente fallas.

En nuestra situación actual, el “ente de autoridad”, se va a defender de todo aquello que intente desplazarlo o intente destapar su engaño, porque vive de ello. Pero si no nos hacemos responsable de decir la verdad, -cada uno por decisión propia- la falla se propaga hasta los niveles superiores y en su desplome, la estructura nos aplasta a todos.

Ley

Algunas ideas, muy pocas de hecho, y luego de mucho debate y sobre todo el retorno de información que se produce en el mercado, se van solidificando en hitos “fijos”, (Se perciben así, porque algunos han durado miles de años), que nos permiten navegar en la tormenta verbal permanente que se forma cuando hay libertad de expresión y libertad individual. Son los puntos de referencia límite, los patrones primarios contra los cuales contrastamos otras ideas y comportamientos, para saber si son buenos o malos, para saber si son verdaderos o falsos. Son los preceptos morales, que han alcanzado la punta de la pirámide de la jerarquía.

Si la ley se rompe, hay consecuencias. Hay castigo de algún tipo. La ley se explicita como un texto estructurado pero muy simplificado, porque debe poder ser comprendido por casi todos. Es el producto de intensas discusiones por largo tiempo entre los individuos y los grupos, tanto que cuando hay fuertes desacuerdos sobre ella, los grupos se separan, y los territorios se dividen.

No Matar, No Robar, No Levantar Falsos Testimonios, son ejemplos de reglas, que se entienden como apropiadas para definir los limites morales de las acciones del individuo en sociedad. Aparte de estos, también hay otro tipo de normas que son guías para definir asuntos, que son bastante comunes o recurrente, y es ahí donde aparecen los Principios Generales del Derecho Romano. Los romanos, descubrieron treinta y uno de ellos, en doce siglos de existencia, desde la república, hasta la caída, y están compilados en el Corpus Iuris Civilis. No son muchos, porque, aunque para su descubrimiento se usó el principio de Auctoritas, como era costumbre en Roma, al parecer la consecuencia práctica, se observó como parte del proceso.

Existe una secuencia lógica que parte de la libre expresión, la moral, pasa por la ley, y culmina en el libre mercado, como partes de un sistema hipercomplejo llamado economía; Que surge desde las profundidades del caos, en ese orden de causalidad y correlación. El libre mercado impuesto por la fuerza desde el “ente de autoridad” es frágil, y pasajero en términos relativos de tiempo, porque cuando intenta enraizar para generar las otras estructuras lógicas necesarias para su subsistencia y fortalecimiento; en el estanque prohibido (la mente de los individuos), los cuidadores corren a sacarlo. Es más fácil no tener que enfrentar las contradicciones propias que impone un orden que no procede de figuras de autoridad. Roma, al final pereció por no poder renovarse moralmente.

Es tan equivocado esperar el mesías que decida la ley y la moral por todos, tanto como esperar un mesías del libre comercio que nos permita el enriquecimiento material sin virtud.

Los casos de Denxiao Ping en China, el Chile de Pinochet y el Singapur de Lew Kwan Yew, son paradigmas falaces en lo más fundamental, y son fácilmente reversibles por quienes conocen su debilidad: La falta de legitimidad del proceso de creación moral. Los Marxistas, quienes, con razón, aunque debido a objetivos completamente nefarios, señalan lo que es obvio, que Pinochet tuvo que matar personas que opinaban diferente para traer el orden y la prosperidad económica, que Lee Kwan Yew tuvo que imponer un sistema de partido único sin posibilidad de protesta u oposición política, y que Denxiao Ping, le cambió a los chinos obediencia por oro.

En todos esos casos, el pragmatismo del enriquecimiento económico, intenta ocultar las evidentes fallas morales, que no son más que la supina ignorancia sobre el funcionamiento del sistema que renueva el sistema moral, porque en los tres casos anteriores, el ente de autoridad, suplantó al individuo soberano, en vez de alentar su existencia, crecimiento y expansión. Se arriesga una catástrofe una vez la represión se suspende. La virtud, la ética y la moral, pueden producir riqueza (no la garantizan), pero la riqueza no soluciona la falta de virtud, de ética, de moral y mucho menos reemplaza la falta de libertad, valor humano supremo.

La riqueza, por mucho que le moleste a quienes la persiguen; ignorando los medios con los que se consigue como un mal menor; debe ser producto de la virtud y la libertad, empezando por la libertad de expresión y la moral como un acuerdo amplio sin interferencia por parte de los agente mediadores del orden, porque de otro modo, qué diferencia hace en el resultado, criticar a los marxistas (Internacional Socialistas y Nacional Socialista) por sus genocidios del siglo XX, si estos también usaron medios macabros para fines supuestamente buenos?.

Como libertarios, y defensores del libre comercio y la libertad de expresión, hay que cuidarse de que los medios y los fines, sean siempre éticos, morales, y respetuosos de la soberanía del individuo. No defender esta alineación, es simplemente deshonesto.

Quien no critica lo malo por pragmatismo y/o utilitarismo, termina justificando y participando en los peores horrores, y seguramente tendrá el descaro de quejarse cuando el mundo se le deshaga bajo los pies.

De lo que más hay que cuidarse, es de que los conflictos entre individuos y grupos de individuos, no tengan más solución que la violencia, por falta de mecanismos de mercado, tanto de ideas como de productos. La violencia es el resultado inevitable cuando los medios y los fines, no son éticos y morales en todo momento y para toda transacción. La ley es un rayo de luz que procede de una constelación de ideas. Es el dedo colectivo que señala todo el tiempo la dirección correcta.

Administradores de lo Público como Guardianes de los Hitos Morales, No como sus Creadores

No es posible controlar y planificar una economía, porque no es posible predecir y planificar la libre expresión de los individuos y el resultado de las interacciones entre estos.

Así como al administrador de una copropiedad se le asigna un presupuesto, y se le dan por escrito las reglas que los habitantes de dicha copropiedad han decidido, incluyendo las tareas y límites para su aplicación, así debe ser un país. El administrador no decide sobre quien puede y quien no puede habitar un apartamento, o lo que cada uno puede hacer dentro, pero si puede contratar una empresa de seguridad para la portería, con cargo al presupuesto asignado, cambia los bombillos, y contrata el personal de mantenimiento y aseo de las zonas comunes. Incluso puede contratar mantenimientos mayores, cuando la asamblea general lo ha decidido, y se ha ahorrado el dinero para llevarlos a cabo.

Tampoco es posible, que las cortes, los presidentes y los órganos legislativos, decidan sobre la moralidad o la ley en una sociedad, porque no es posible controlar la libertad de expresión que es de donde proceden. Un pequeño grupo de individuos solo produce un muy pobre cúmulo de ideas, que no alcanzan a formar nada inteligible, ni siquiera su silueta, y mucho menos, a infundirle vida y contenido como es requisito para la moral y la ley. La complejidad de los sistemas humanos es abrumadora, y, aun así, algunos pretenden reducirla a modelos matemáticos, o códigos legales que hay que estar actualizando por culpa de la legislorrea de nuestros padres de la patria y de las cortes, y la decretorrea del ejecutivo.

Cuando el Estado y sus diferentes órganos, usurpan la función de creación de ley y moral a los ciudadanos; comienza el largo proceso de declive, decadencia y descomposición de una sociedad.

La ley y la moral, son unidades en extremo complejas y sofisticadas compuestas por millones de pequeñas piezas y pixeles emanados constantemente por cada individuo, los cuales forman un objeto/imagen de alta resolución, tan alta como la cantidad de individuos hay participando en su creación. Esa imagen de múltiples dimensiones, se mantiene coherente, reconocible y aceptable, porque cada uno de ellos, se puede ver de una u otra manera reflejado en el resultado, tanto en las luces como en las sombras. La ley y la moral delimitan el canal por donde fluye la luz que emana de la libertad de expresión, y son filtradas por el libre mercado. Son contenido y estructura al mismo tiempo, y pretender crearlas desde arriba, es como tratar de construir un edificio empezando por el último piso.

El Mandato: Fracción Funcional de Baja Resolución, subordinado a la Ley

Si alguna vez ha existido un caso más descarado de suplantación, es el que hay entre Ley y Mandato. Para aclarar por qué, primero la definición: El mandato es particular y concreto, y la ley es general y abstracta.

Solo con la definición, nos damos cuenta de que aquellos asuntos que son puntuales, y muy pequeños, no requieren una ley, sino un mandato. Las normas de tránsito son un buen ejemplo de un mandato, que además está ajustado y subordinado a leyes, tanto a las de la física como a derechos fundamentales como el de la vida; y por eso es mejor parar en un semáforo en rojo, que sufrir un accidente.

Un Estado, que usurpa la soberanía del individuo, e interrumpe la negociación natural de las reglas y normas generales (creación de preceptos morales, leyes y principios), entre seres humanos tiene que recurrir a una artimaña del lenguaje, y nombra los mandatos que produce como leyes. ¿Por qué lo hace? porque de entrada no cuenta con la posibilidad de que, mediante la participación general, se hagan las contribuciones a la discusión de una ley como tal, y el resultado, es una imagen de muy baja resolución, que no es capaz de abarcar sino una mínima parte de la solución del problema, en un marco de tiempo estático, que nace muerto, porque claramente carece de la dinámica propia de un resultado en el que todos están participando todo el tiempo.

¿Qué es un mandato? Con una comparación lo podemos aclarar. Imagínense que alguien les dice que una foto en donde aparece un tablero de ajedrez, con solo dos colores: Blanco y negro; es realidad un video de alta definición que retrata todo un paisaje y sus habitantes, donde todos además estos están vivos. ¿Qué le diríamos?, Pero ese es el resultado de que congresos, cortes y ejecutivo, estén en una tarea que no es propia de ellos.

La distancia que hay entre unos cuantos cuadros blancos y negros, y un video de alta definición, es la misma que hay entre un mandato y una ley. La ley contiene más que solo pixeles, es una representación viva y dinámica de una sociedad entera y sus costumbres; el mandato por otro lado, puede ser el resultado de líderes bien intencionados, que no entienden (Aunque simulan lo contrario) que la economía es una unidad de orden espontáneo, con reglas que no es posible intervenir desde afuera; hasta el capricho de un burócrata arrogante que nos cree estúpidos o demasiado inmaduros para decidir sobre nuestros propios asuntos.

El mandato tiene varias patologías asociadas, una de ellas, es que como su nombre lo indica, implica mandar, dar órdenes y si no se obedece se usa la fuerza para imponerlo. Esa es la razón por la cual es muy útil en la organización militar, porque se manda y se ordena, pero eso solo es válido en un contexto en el cual la velocidad de la transformación de la información en acciones es crucial, para que los procedimientos pre-programados en la doctrina y el entrenamiento sean iteraciones de la memoria muscular. No todas las personas en una sociedad son susceptibles de ser mandadas, o se someterse al régimen militar. Varias han sido las sociedades que han ensayado esto, y el resultado siempre es el mismo, un declive de la producción intelectual y el fracaso económico, como en la antigua URSS.

Los ejércitos, aunque son maquinaras complejas, no son susceptibles de usarse como modelos para una sociedad, pero he aquí un detalle aún más curioso, si los ejércitos son de voluntarios, en países donde hay libre expresión, son ejércitos muy fuertes, porque quien entra a la organización asume libremente que va a ser mandado y pierde su libertad de expresión en favor de otra cosa, y no cuestiona el procedimiento, porque sabe de su conveniencia y necesidad en esa situación y organización en particular. Luego puede abandonar la institución militar cuando quiera, respetando los procedimientos establecidos.

Las sociedades no se pueden administrar ni como familias ni como ejércitos, es decir, no se puede intentar darle de todo a todos desde un ente central, y tampoco esperar que cada miembro actúe según un plan pre-programado.

El mandato es un truco, es un dispositivo, es un embolsado que nos mete el “ente de autoridad” para hacernos obedecer lo que quiera y luego explotarnos económicamente más allá del punto de no retorno del fracaso económico. El mandato tiene varios enemigos, entre ellos la libertad de expresión, la libertad de mercados, pero uno mortal: el libre porte de armas, como lo prescribe la segunda enmienda de la constitución de los Estados Unidos. Los padres fundadores, ya sabían de la tentación que tienen los administradores públicos de tratar de usurpar la función de generación de la ley y jurisprudencia, y, por tanto, los firmantes de la constitución de EE. UU, decidieron que había que incorporar una salvaguarda de última instancia, para cuando el Estado decidiera esclavizar al pueblo para someterlo a sus caprichos.

Una de las tareas principales del libertarismo, es reintroducir el mecanismo de producción legal, como tarea exclusiva y fundamental de los ciudadanos, y desarrollar un sistema de cortes que sirva para mediar los choques de principios, pero no usurpe la función. Así como se usa en el sistema anglosajón, de Ley Común. Los seres humanos, por naturaleza, en su mayoría, podemos llegar a acuerdos sobre lo que es bueno, y por ningún motivo, debemos delegar esa función, porque es el portal por el que se entra a la servidumbre y se padece la esclavitud bajo el mando de un cacique regente de tribu.

Economía: Un reflejo de la Moral y la Ley

La economía es un sistema complejo más allá de cualquier posibilidad de planeación o comprensión, es no solo una imagen de alta definición, sino una película que cambia de personajes, tramas y actores a medida que se rueda y se proyecta. Es un medio, surge espontáneamente, y entre muchas otras cosas, sirve para resolver los constantes conflictos que entre los individuos se generan. No es solo una forma de repartir “eficientemente” los recursos escasos, eso es un beneficio secundario, sino que es la red de información en tiempo real de todas las ideas que producen todos los individuos en la sociedad planetaria.

Si una economía no es moral, es decir si no es el producto de la libertad de expresión, y de normas acordadas libremente para el intercambio de ideas, tiende a ser una economía atrasada y pobre. No importa que tenga grandes infraestructuras, o que sus fábricas sean enormes. Lo que importa al final es el refinamiento de sus productos, su capacidad de actualización, su capacidad de sostener espiritual y emocionalmente a los individuos, al mantener un gran nivel de satisfacción con la ética de sus acciones, derivada y en concordancia con los acuerdos comunes, en un marco complementario de abundancia material producto del mérito y el trabajo duro, el cual solo es posible, si se asume la carga de la responsabilidad.

La Palabra Crea y Destruye

Igual de fantasioso y peligroso, es creer que se puede planear la economía libre perfecta, aun para individuos sin virtud, o que se puede crear y planear perfectamente la economía para el individuo que encarna la virtud sin defectos dentro del colectivo, pero sin libertad.

La tecnología que produce la tecnología, es la libertad de expresión, y con esta, la libertad de intercambio de información. La palabra crea y destruye el límite entre el orden y el caos. Es la manifestación de nuestra consciencia, aquella que nos separa de los animales, y nos permite nombrarlos a ellos, en vez de ellos a nosotros. Quien pretende controlar el lenguaje, desea en realidad controlar nuestra consciencia. Afortunadamente, la relación de causalidad es imposible de invertir, aunque se lo intente a punta de fusil, porque la consciencia permanece, aunque no se articule la palabra.

Las “buenas intenciones” de quienes desean ardientemente regresarnos a un paraíso sin sufrimiento, se reducen a obligarnos a renunciar a la consciencia, pero como dice un amigo, en el paraíso si había sufrimiento, lo que no había era consciencia para superarlo. Para quienes la seguridad de lo conocido es la única opción viable y es mucho más importante que la libertad, regresarnos al estado animal, no es un gran costo; Stalin, Hitler, Mao, y los demás como ellos, de hecho, lo lograron con millones de personas a quienes privaron de la posibilidad de expresarse mediante guerras, gulags, campos de concentración y “reeducación”.

Pero todos ellos fracasaron, y lo seguirán haciendo, aunque algunos no dejarán de intentarlo, porque el miedo a enfrentar la incertidumbre, vence a muchos hombres, que terminan convertidos en niños gigantes y deformes escondidos es una cueva, secuestrando a todo el que se acerca a ella para devorarlo.

Tenemos políticos locales en Colombia, que admiran a estos genocidas, porque odian lo desconocido, porque creen que sus palabras son sagradas e incontestables. Pero son incapaces de enfrentarse a un mundo que no esté lleno de garantías y seguridades, por eso quieren que todos tengan todos los derechos, porque sin ellos, no hay sufrimiento, ni responsabilidad dicen ellos. Para qué, ¿si el Estado es nuestro padre? Y cuando alguien se revela contra él, debe ser tratado como la serpiente del paraíso, como el demonio. Como el hijo rebelde que hay que disciplinar, incluso con la muerte, por el bien de toda la sociedad. 

El Comunismo, el Fascismo, y sus variantes contemporáneas como el Posmodernismo y la Socialdemocracia, son todas maneras diferentes de expresar la idea de que es mejor el sufrimiento permanente colectivo a cambio de una seguridad ficticia que solo existe en la mente de quienes predican estas formas de organización social. Para dichas corrientes, es horrorosa la libertad individual, que nos impulsa naturalmente a mirar hacia el cielo, no solo para rezar, sino para ver las estrellas e intentar alcanzarlas. El estado natural del ser humano, es la búsqueda de significado y propósito; pero requiere una carga de responsabilidad para funcionar y enfrentarse a lo desconocido.

El lenguaje no desaparece, como tampoco la consciencia, porque son el proceso de exploración y sus partes al mismo tiempo, y poseen su propio mecanismo de control: La economía, para saber si lo que crea el lenguaje, es valioso.

libertarios antioquia

Este artículo fue publicado originalmente en Libertarios de Antioquia el 15 de septiembre de 2018, y escrito por Luis Germán Contreras Mejía (Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín -Medellín Antioquia, Colombia-. Aficionado a la historia, y la psicología desde que conoció el Dr. Jordan Peterson a través de YouTube en 2015. Estudioso de la “Escuela Austríaca de Economía”; donde se encuentran nombres como el de Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Jesús Huerta De Soto, Miguel Anxo Bastos, Juan Ramón Rallo, Peter Schiff, entre otros. Empresario independiente y uno de los fundadores de “Libertarios de Antioquia” y “Antioquia Libre y Soberana”, movimientos de inspiración libertaria para conseguir la independencia de Antioquia -Colombia- por medios pacíficos).

Este artículo apareció por primera vez en el perfil de Libertario79 en Minds.

Ingeniero Electrónico de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales (Manizales Caldas, Colombia), y Especialista en Gerencia de Proyectos de la Escuela de Ingeniería de Antioquia (Envigado Antioquia, Colombia).

Socio y Administrativo de una franquicia educativa que imparte una metodología como complemento para que los alumnos mejoren su nivel académico. Facilitador calificado en la educación de jóvenes, niños y adultos en el área de las matemáticas. Promotor del desarrollo del potencial humano en términos de autodidactismo, autonomía, capacidad de trabajo, creatividad, defensa de los ideales, efectividad, atención, cálculo mental, síntesis, análisis, raciocinio y pensamiento lógico. Colaborador de "MÁS Libertad" y de "The Mises Report".

Defensor de la libertad influenciado por las ideas de pensamiento desarrolladas en la "Escuela Austríaca de Economía"; cuyos máximos referentes son Ludwig von Mises, Carl Menger, Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Hans-Hermann Hoppe, Jesús Huerta De Soto, Miguel Anxo Bastos, Daniel Lacalle, Juan Ramón Rallo, Peter Schiff, entre otros.

Miembro de "Libertarios de Antioquia" y "Antioquia Libre y Soberana", movimientos de inspiración libertaria para conseguir la independencia de Antioquia (Colombia) por medios pacíficos.

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