La psicología del socialista: preeminencia de lo emocional sobre lo racional

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Uno de los grandes errores que todo libertario comete, es que cuando expresa sus ideas peca de intelectual; sus discursos son tan elaborados que no se pueden entender de manera fácil. No nos sorprenda que por eso las ideologías de tendencia marxista siguen vigentes, e incluso tienen una mayor aceptación en personas que toda su vida han utilizado un lenguaje muy simple y básico. Esto se debe a que el socialista comprende que el emocionalismo y la sencillez son más funcionales que tener que explicar números y economía.

El socialista y el capitalista siempre debatirán desde niveles diferentes: el primero se encargará de apelar a lo inmediato, lo espontáneo, de corta duración, lo que no es laborioso para la mente, es decir, las emociones. Refieren el odio rebeldía a las ideas libertarias, el deseo por la igualdad, la justicia social, promueven luchar contra el capitalismo opresor de “minorías” y el amor por la redistribución de riqueza. Tan sencillo resulta que de esta manera se puede manipular a la gente para hacer cualquier cosa. En cierto sentido, podría parecernos honorable, aunque este tipo de pensamientos no tienen fundamento en sí, son ideas superficiales e inaplicables en la realidad, sin embargo suficientes para mover la voluntad de muchos, ganando su voto por aquello que les hace sentir bien, pero que crea malas políticas.

El capitalista, por su parte, se refugia en lo científico, lo complejo, aquello que requiere de trabajo intelectual riguroso, está por muy por encima de lo emocional. Se esmeran en hablar de precios y cálculo económico, tratan de persuadir a quienes son “irracionalmente racionales” sin tener conexión con las emociones de la gente, lo que resulta tedioso, aunque estén en lo correcto. Su discurso es difícil de asimilar en un periodo corto de tiempo.

Es por eso que el socialista es considerado como el Robin Hood  del pueblo, para todo mundo atrae que “es necesario quitarle a los ricos para repartir a los pobres”, trabajan con imágenes y mensajes llamativos, son carismáticos y demasiado influyentes a pesar de lo absurdo de sus creencias. Las emociones son su mina de oro. Aquel que se considera capitalista, libertario, liberal, debe aprender algo de esto, como dice Vanessa Vallejo: “se necesita un populista libertario”, una persona que además de memorizar estadísticas, tenga la capacidad de mover las emociones de una sociedad que necesita conocer de economía.

 

 

 

2 comments

  1. Lucas Perea 2 octubre, 2018 at 10:53 Responder

    ” como dice Vanessa Vallejo: “se necesita un populista libertario”, una persona que además de memorizar estadísticas, tenga la capacidad de mover las emociones de una sociedad que necesita conocer de economía. ”
    No puedo evitar pensar en Javier Milei.

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