Tim Worstall mayo 17, 2018

[ A+ ] /[ A- ]

Obviamente va a ser difícil lograr que una idea económica tenga éxito con Owen Jones -el muchacho es un socialista por el amor de Dios, uno que alabó estentóreamente la política venezolana durante años- pero, las necesidades lo exigen, ¿no es así?

En su última columna en el periódico Guardian, él nos dice que el gobierno de Clem Attle [Nota del traductor: Primer ministro laborista del Reino Unido entre 1945 y 1951] produjo el nirvana social-democrático, al impulsar el crecimiento de la posguerra:

“Ese modelo -propiedad estatal, altos impuestos a los ricos, sindicatos fuertes- ocasionó un incremento sin paralelo en los estándares de vida y el crecimiento económico. El alza en los precios del petróleo y el colapso del marco financiero internacional de Bretton Woods, ayudaron a que dicha era tuviera un final.”

No, no es así como sucedieron las cosas. El crecimiento de la posguerra coincidió con esas políticas, así como con otras medidas de control, como necesitar permiso del gobierno para sacar del país el dinero de uno. Pero no fueron la causa del crecimiento.

Una pista útil aquí es que el brote de crecimiento se dio en muchos países al mismo tiempo, a pesar de que esas naciones tenían diversidad de políticas económicas. Hong Kong creció utilizando la cosa más cercana al laissez faire en tiempos modernos. Suecia fue notablemente más liberal de mercado que el Reino Unido, y Suecia creció.

También es extraordinariamente difícil explicar por qué esas políticas promoverían, o que incluso podrían, el crecimiento. Redistribuirlo sí, pero, ¿causarlo? ¿Cómo?
UN MODELO FRACASADO

El segundo punto de Jones -que el modelo fracasó porque Bretton Woods fracasó- es también errado. El modelo fracasó por las fallas del modelo.

De manera que, si la política económica no fue la que ocasionó lo que los franceses llaman los Gloriosos Treintas, entonces, ¿qué lo hizo? La ausencia de crecimiento económico en las dos raras décadas que le precedieron.

Es una norma en la literatura económica que un crecimiento que da alcance, es más viable que tratar de resolver qué hacer con la frontera tecnológica. Bangladesh e India están creciendo entre un 6 y 8 por ciento anual en estos días, principalmente debido a que ya existen las tecnologías que ellos necesitan.

Encontrarle la vuelta a cómo hacer las cosas nuevas es mucho más difícil y es parte de la razón por la cual las naciones ricas luchan por lograr un crecimiento del 2 al 3 por ciento, si es que tienen suerte.

Un punto que debemos hacer notar es que simplemente no hubo mucho crecimiento económico post 1929. No podemos usar para ello a los años de la guerra. Las estadísticas del PIB compiladas a partir de hacer cosas para que luego sean hundidas o bombardeadas después de hundir y bombardear otras cosas, no son una guía confiable para otra cosa que no sea la habilidad de hundir o bombardear cosas.

Tomaría un nivel muy especial de delirio tratar de insistir en que los estándares de vida eran más altos en 1945 que en 1939, cualquier cosa que digan las estadísticas económicas acerca de la producción bruta. E igualmente no hubo mucho crecimiento económico en el período entre 1929 y 1939. A Gran Bretaña le fue mejor que los Estados Unidos principalmente por devaluar y por no tener que lidiar con algo del sin sentido del Nuevo Trato. La actuación estadounidense durante ese período no produjo crecimiento acumulativo neto alguno.

No obstante, y he aquí la parte importante, el avance tecnológico continuó a un ritmo acelerado. Por ahí hay un ejemplo del tipo de avión en que abuelito se estrelló en 1928, y aquí cuando estaba diciendo adiós con la mano en su aeropuerto en 1945. Y, en 1950, en realidad todavía no habíamos explotado a plenitud al automóvil, la electricidad o el transistor, sin olvidar a los aviones jets.

Y ese es el secreto del crecimiento de posguerra: no hubo mucho de él en las décadas previas, pero la tecnología había continuado avanzando. Significando eso que las economías de casi todas las naciones estaban dentro de la cubierta tecnológica, en donde el crecimiento es mucho más fácil.

EL ENFOQUE DE MERCADO PRODUJO UN MEJOR DESEMPEÑO

Tenemos una prueba más del ejemplo de que no fueron esos impuestos, sindicatos y propiedad estatal los que produjeron el crecimiento. El desempeño de Alemania más bien fue mejor que aquél de Gran Bretaña. Y la economía de Alemania fue incentivada por Ludwig Erhard, usando un enfoque mucho más liberal de mercado. Él fue miembro de la Sociedad Mont Pelerin, la fuente de Hayek y del tipo de liberalismo que nos impulsa a nosotros en el Adam Smith Institute.

Al contrario del alegato de Jones, un conjunto de políticas menos social-demócratas y estatistas produjo un resultado mejor. Por lo tanto, no es la social democracia la que produjo el crecimiento. De hecho, las políticas estatistas lo frenaron.

Los controles de Attlee sobre la economía coincidieron con un buen crecimiento, no su causa. Y ese buen crecimiento no regresará si se introducen de nuevo los controles.

Necesitamos ya sea una depresión realmente fuerte, seguida de una guerra, para tener esas décadas de crecimiento por encima del promedio o, mi preferencia, más de un liberalismo de mercado, que en esa época impulsó el rendimiento superior de Alemania.

Reimpreso de CapX.

Tim Worstall

Tim es miembro del Instituto Adam Smith de Londres.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir a la barra de herramientas