La guerra de la izquierda contra la curiosidad

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¿Cómo reacciona usted cuando se le presenta información nueva o un punto de vista que contradice sus creencias?

El pasado marzo, manifestantes en la Universidad Middlebury en Vermont enviaron al profesor Allison Stanger al hospital con una lesión en la nuca. ¿Cuál fue el crimen de Stanger? Ella tuvo la osadía de pedirles a los manifestantes que permitieran que hablara el autor conservador-libertario Dr. Charles Murray y que, luego, se involucraran en un debate con posterioridad a su discurso.

De acuerdo con las noticias, después de 20 minutos en que los manifestantes impidieron gritando que Murray pudiera hablar, “entonces el profesor Stanger tomó el micrófono y les pidió a los estudiantes que si ’podían escuchar por un minuto.’ Muchos en la audiencia respondieron, ‘no.’ Ella agregó que, ‘he pasado mucho tiempo preparando preguntas difíciles.’ Finalmente, ella concedió que ’Ustedes no nos van a dejar hablar.’”

Stanger es un profesor estatista que escogió combatir las ideas de Murray con palabras, no con violencia o con el veto de los abucheadores. Eso simplemente fue inaceptable para los manifestantes.

Después de trasladarse a otra ubicación dentro de la ciudad universitaria, Stanger y Murray fueron confrontados cuando intentaron salir después de su discusión. Lo que siguió fueron minutos de empujones, y “(c)uando Stanger trató de proteger a Murray, de acuerdo con un portavoz de Middlebury, un manifestante la agarró del cabello y le torció su nuca.” Stanger terminó yendo al hospital, en donde recibió un protector para su cuello para tratarle sus heridas.

Durante el pasado año y medio, hemos sido testigos de una erupción de historias de ciudades universitarias convertidas en zonas de disturbios por protestantes izquierdistas, con la esperanza de acallar a oradores conservadores o libertarios. Middlebury es sólo una de ellas y lejos de ser el peor (far from the worst) de esos ejemplos.

Esos manifestantes escogieron incitar a la violencia, en vez de escuchar un punto de vista que desafía al de ellos.
LA GUERRA CONTRA LA CURIOSIDAD

¿Por qué la izquierda está tan temerosa de una opinión que se le oponga? ¿Cómo justifica acudir a la violencia para acallar una voz disidente, en vez de involucrarse en el debate?

Una explicación es la guerra contra la curiosidad.

En esta guerra se involucra cualquiera que ni siquiera tiene el mínimo interés en aprender acerca de filosofías políticas, teorías económicas o principios morales, que desafíen su visión actual del mundo.

¿Es usted un soldado en la guerra contra la curiosidad? Haga esta prueba decisiva:

¿Cómo reacciona usted cuando se le presenta información nueva o un punto de vista que contradice sus creencias?

Si la revelación estimula su intelecto y hace que agradezca la oportunidad de expandir su conocimiento y lograr un mejor entendimiento de una posición contraria, usted tiene el don de la curiosidad. Usted le da la bienvenida a la oportunidad de desafiar sus creencias con esa nueva información, un proceso que le puede permitir a usted confirmar más fuertemente la justicia de su creencia y afilar su argumento a favor de ella. O, si el nuevo punto de vista es lo suficientemente persuasivo, usted altera su creencia, teniendo una deuda de gratitud con quien abrió sus ojos.

Por otra parte, si usted reacciona con furia, ansiedad o con un sentimiento general de que está siendo amenazado, usted está permitiendo que sus emociones entierren a su curiosidad intelectual.
“LA IGNORANCIA MOTIVADA”

Psicólogos sociales, escribiendo en un artículo del 2017 en Los Angeles Times ( 2017 LA Times article), describieron tales reacciones como “la ignorancia motivada.” La gente que se involucra en la ignorancia motivada, “ni conocen -ni quieren conocer- lo que la oposición tiene que decir.”

En efecto, en un estudio citado por los autores, “la gente que entrevistamos dijo que ellos anticipaban enojarse si tuvieran que escuchar a la otra parte, y sospechaban que eso podía dañar su relación con la persona que empezaba a hablar.”

Aquellos que no son curiosos se cierran a sí mismos en cuanto a otras opiniones. Con el paso del tiempo, no pueden descifrar cómo cualquier ser humano posiblemente puede pensar de forma diferente de cómo ellos piensan en asuntos políticos. Motivos siniestros, o estupidez, deben ser la única explicación. Aquí es donde aparece la agresividad. Si uno no está de acuerdo, seguramente es porque ellos deben ser diabólicos, tontos, racistas o transfóbicos.

Y, debido a que aquellos que no son curiosos llegan a convencerse de que la otra parte es una especie de villano de caricatura, el no curioso se siente obligado no sólo a ignorar puntos de vista opuestos, sino a silenciarlos. Nadie debería sentir la indignidad de ser expuesto a un “discurso odioso,” razonarán ellos.
USANDO LA VERGÜENZA O EL ABUSO PARA SILENCIAR

La violencia es la táctica más extrema y peligrosa de la guerra contra la curiosidad, pero lejos de ser la única.

Los espacios seguros [Nota del traductor: espacio o ambiente en que una persona o grupo de ellas se siente segura que no se les discriminará, se les criticará o cosas parecidas] ofrecen protección para aquellos que se sienten amenazados por puntos de vista opuestos. Hay ciudades universitarias que ofrecen consultoría sobre salud mental a estudiantes que no pueden soportar “incluso pensar que un individuo viene a la ciudad universitaria (“even the thought of an individual coming to campus”), a expresar puntos de vista políticamente no correctos. Que la simple idea de que, alguien con puntos de vista opuestos ponga un pie en su ciudad universitaria, puede amenazar su salud mental, elevando la ignorancia motivada al enésimo grado.

Otra táctica popular es la vergüenza pública o el abuso. Cualquiera que no esté de acuerdo con un izquierdista es obviamente un racista, un homófobo o una herramienta de los ricos y, por tanto, deben ser desacreditados por medio del insulto. ¿Por qué preocuparse por un debate, cuando desestimar, de forma mecánica, otros puntos de vista como “indignos” de discusión, es mucho más fácil y da poder? Después de todo, la autoridad moral es un activo muy valioso en el deseo de la izquierda de ganar el punto más alto de nuestra jerarquía social, y demonizar a los oponentes ha mostrado ser una vía más conveniente, que el debate abierto de ideas.

LOS IZQUIERDISTAS SUELEN SER MENOS CURIOSOS ANTE LOS PUNTOS DE VISTA OPUESTOS

Para estar claros, la guerra contra la curiosidad está siendo llevada a cabo por gente de todas las tendencias políticas. No obstante, los izquierdistas parecen estar dejando atrás a sus oponentes en lo referente a la ignorancia motivada. En efecto, el científico social Jonathan Haidt, en su libro The Righteous Mind”, reporta un estudio que halló resultados “claros y consistentes” de que “(m)oderados y conservadores eran más exactos en sus predicciones” cuando gente de diversas inclinaciones políticas fue examinada acerca de qué tan bien entendía a sus políticos opuestos.

En otras palabras, los izquierdistas no entienden los puntos de vista de sus oponentes, así como sus oponentes tampoco entienden los de ellos.

¿Cuándo fue la última vez que usted escuchó, que un conferencista de la izquierda fuera silenciado mediante protestas violentas?
EL PAPEL DEL SESGO DE CONFIRMACIÓN

Facilitar esta guerra constituye un sesgo de confirmación –la fuerte tendencia en nosotros de interpretar toda nueva información a través de los lentes de nuestras creencias previas. Cualquiera que sea su filosofía política, usted fácilmente puede hundirse en los medios informativos, los medios sociales y el contenido de internet que exclusivamente reafirman sus convicciones. Uno puede pasar horas al día confortablemente consumiendo información política, sin encontrar alguna vez un punto de vista diferente.

Es más, la mayoría de los estadounidenses puede cursar trece años de educación pública, más cuatro años o más en la universidad, y nunca ser confrontada con un punto de vista que va en contra de la visión ortodoxa izquierdista del gobierno, como un benevolente dispensador de justicia.

La carencia de exposición a otros puntos de vista, puede ayudar a explicar por qué tantos izquierdistas no pueden expresar otro argumento de mayor altura que “cállese, racista.”

La guerra contra la curiosidad sirve sólo para bajar el nivel intelectual del debate político. Los puntos de vista no-izquierdistas son silenciados, mientras que los argumentos progresistas nunca necesitar ser presentados a fondo, debido a que la intimidación y los insultos resultan ser mucho más fáciles y satisfactoriamente hipócritas. La historia comprueba que tales tendencias conducen a resultados nefastos.


Traducción por Jorge Corrales.

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