comaternidad

La ficción de la “comaternidad” y el activismo de izquierda de la Suprema Corte

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Todo aquello que sólo existe mediante la ley y necesita del monopolio de la fuerza del Estado para ser un realidad, es un orden político impuesto, un proyecto de ingeniería social, que termina por destruir las libertades individuales. 

(México) La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) persiste en su activismo cultural de izquierda sin descanso, la agenda de género parece ser el único tema relevante para estos 11 ministros que lejos de respetar las limitadas atribuciones que les otorga la Constitución, se han autoproclamado legisladores. Como si no fuera ya aterrador que exista la función legislativa y un grupo de personas se dedique como profesión a regular la vida de las personas. ¿Necesitamos más legisladores? ¿Más regulación? ¿Para qué sirve un órgano jurisdiccional que no cumple con sus funciones? Peor aún, que no sólo no las cumple si no que además, infringe la esfera de poderes y viola la misma Constitución, el único medio que tiene la ciudadanía para protegerse de los arbitrios de poder. 

Hace unos días, la Primera Sala de la SCJN, emitió una tesis en la que inventa una figura jurídica llamada “comaternidad”, la cual define como:

 “una figura propia de la unión familiar homoparental constituida por dos mujeres, que se refiere a la doble filiación materna, por virtud de la cual la pareja de mujeres se encarga del cuidado bajo su seno de uno o más hijos, como cualquier otro ejercicio de crianza parental, aun cuando una de ellas o ambas no tengan un vínculo genético con el hijo o hijos.” 

Una ficción jurídica, pues se necesita del cuerpo jurídico para existir, evidentemente no corresponde a la realidad de la vida humana ni al orden espontáneo social. Lo anterior es importante, es un acto sumamente autoritario instrumentalizar el sistema legal para inventar derechos e imponer a la sociedad “realidades” que no son. Especialmente cuando se observa claramente que son contrarias a la realidad de la vida humana, pues conducen inevitablemente al detrimento de libertades fundamentales.  

No existe el derecho a la procreación, existen hombres y mujeres que cuentan con la capacidad de reproducirse, no todos. La decisión de reproducción entra en el ámbito de la esfera privada sobre la cual el Estado no puede inmiscuirse. ¿No resulta sorprendente que el Estado pretenda decir quién puede o no reproducirse y bajo cuáles escenarios? ¿En virtud de qué puede la SCJN quitarle a los niños el derecho de tener un padre y una madre? ¿Bajo qué fundamento está atribuida la SCJN para implementar proyectos de diseño de familias? El problema con las ficciones jurídicas y los derechos artificiales es que terminan vulnerando derechos reales. 

La SCJN se reduce a estudiar los asuntos que llegan a su órgano y proclamarse respecto a la constitucionalidad, es decir, va de acuerdo o no con el orden establecido en la Constitución. Lo que debió de haber pasado, le pese o no a los ministros según sus intereses particulares, fue emitir que no se estaba violentando el orden constitucional, todo lo contrario, pues va más allá de sus facultades incluso discrecionales configurar familias y demás diseños ingenieriles culturales. No obstante, utiliza el siguiente artículo constitucional para fundamentar sus pretensiones: 

“Artículo 4o. El varón y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia”

La Primera Sala interpreta entonces que “proteger la organización y el desarrollo de la familia” significa lo siguiente: 

“comprende a todo tipo de uniones familiares, entre ellas, las homoparentales conformadas por personas del mismo sexo. En ese sentido, todas las personas sin distinción de género u orientación sexual tienen el derecho a formar una familia, y si es su deseo, acceder a la procreación y crianza de hijos propios, adoptados, gestados mediante el uso de técnicas de reproducción asistida, o procreados por uno de ellos.”

¿Cómo se puede interpretar semejante párrafo de una oración simple? No sólo está exagerada la interpretación sino que consta de un planteamiento falso pues el artículo cuarto constitucional es claro: se debe proteger a la familia, y en el caso en cuestión se está realizando todo lo contrario. Una actuación antijurídica- sí, contraria al orden jurídico- por parte de los ministros. Lo más lamentable es la afectación a los derechos y al desarrollo integral de los niños, no hay sustento jurídico alguno que fundamente los caprichos político-ideológicos de un grupo de adultos a costa de la infancia. El interés superior del niño es una realidad jurídica-social que está siendo atacada por una ficción jurídica-política. 

La ideología de género necesita de la coercibilidad del Estado para existir y el Estado no tiene problema alguno en seguir ampliando su poder a costa de la ciudadanía. La apariencia de legitimación no implica su veracidad, el simple hecho de ser ministros de la SCJN no es argumento suficiente para ir violentando el orden jurídico y social. 

La advertencia es incuestionable. La izquierda necesita del aparato jurídico para implementarse y mantenerse en el poder, es un error caer en la trampa de que el socialismo no se entremete en el Derecho.  La autoridad pública está decidiendo sobre cuestiones cada vez más íntimas y personales, con ello, lleva a cabo un proyecto de ingeniería social que no se va a detener si la ciudadanía no opta por poner un alto.

 

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Puedes encontrar la tesis en el siguiente enlace :

Tesis: 1a. LXV/2019 (10a.)núm. 2020442

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Abogada de profesión, intelectual por convicción, escritora por vocación.
Explora el mundo de las ideas de libertad en el Derecho.
Embajadora de Live Action en México.

2 comments

  1. Alfonso 28 agosto, 2019 at 11:12 Responder

    Excelente artículo, muy bien planteado sobre los excesos de los ministros de la SCJN, me gustaría conocer su opinión sobre el uso de la canabis y la cocaína recientemente aprobado por los mismos ministros

  2. Doroteo Hernández Bautista 29 agosto, 2019 at 09:15 Responder

    Se legisla y emiten juicios sobre lo que ya existe, el hecho que no sea la mayoría, no implica que sea soslayado. La familia común mayoritaria de un papá y una mamá, no da derecho a evitar legislar sobre otros tipos de familias minoritarias. Cada vez los derechos igualitarios irán permeando a las sociedades del futuro. Sólo recuerden cuantos siglos pasaron para que la mujer tuviera igualdad jurídica con el hombre.

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