La Escuela Austriaca de Economía: lecciones y contribuciones de ayer y hoy para el futuro

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  • «La Economía es una ciencia harto compleja, por lo que resulta improbable develar el intríngulis de su mecanismo. La experiencia humana en un periodo corto de vida obliga al estudioso a remitirse a la experiencia que se encuentra en la Historia y a aprovechar de la mejor manera los conocimientos que mediante procedimientos costosos dieron como fruto el ordenamiento sistemático de la ciencia. De omitir esto, se estaría meramente opinando; actuar sin conocimiento de causa no sólo es evidencia de una irresponsabilidad desafiante y temeraria, sino además de imprudencia, especialmente cuando la ignorancia puede evitarse y cuando el coste de los errores de la repetición extenuante se paga con el sufrimiento humano»

Permanece hoy en el mundo occidental un constante debate acerca de temas económicos y sociales cuyo motivo puede encontrarse en la justificada ocupación por mejorar el nivel de vida de los seres humanos, plantear alternativas o complementariedades a modelos y ocuparse de cómo aplicar estos a aquellas sociedades que permanece en un nivel mínimo de subsistencia.

Los debates y los diálogos de saberes rara vez hacen gala de su amplitud de criterio y de la ponderación de las perspectivas esbozadas, requisitos fundamentales para acercarse, de manera siempre asintótica, a la verdad. La intolerancia producto de la ignorancia se debe, quizá, que con frecuencia se olvida que las Ciencias Económicas se refieren a procedimientos y medios, y nunca a  finalidades o metas. Las discusiones y los diálogos deben, pues, ceñirse a métodos  cuando lo que se quiere evaluar es lo mismo: cómo encontrar los medios adecuados y eficientes para que los seres humanos se hagan con la prosperidad a corto y, principalmente, a largo plazo.

Muchas fórmulas se ponen en práctica en diversos países alrededor del mundo. Una gran parte de ellas son sencillamente expedientes políticos que subordinan el interés de los pueblos al interés de auténticos criminales de cuello blanco; pero, sin embargo, no es esto la causa del subdesarrollo que padecen algunas poblaciones, pues todavía con este dique, los políticos poco escrupulosos se ven en la necesidad de instaurar y moldear programas que sean de alguna manera aceptables por una sociedad, para llevar a cabo su profesión. Así pues, se sobreentiende que la política socio-económica que prevalece en una sociedad es en últimas el reflejo de una opinión que prevalece no sólo en el corto plazo, pero sí, invariablemente, en el largo plazo.

Las ideas siempre tienen consecuencias; son las que gobiernan el mundo en la medida que construyen la legitimidad de una situación determinada. En este sentido, son las teorías sobre Economía Política que sostienen los miembros de una sociedad las que se mantendrán. La acción individual o concertada a través de una colectividad es reflejo indudable de las premisas que se encuentran en la teoría en las cuales se basa una expectativa acerca de tal o cual resultado. De acá que el desenvolvimiento de una sociedad dependa de lo acertado o desacertado de las ideas que prevalecen en torno al mejoramiento económico y, también, de las que refieren al régimen de Derecho del cual necesariamente desprende la posibilidad de una vida ordenada en una sociedad basada en la división del conocimiento, la acción y los intercambios indirectos.

La Economía es una ciencia harto compleja, por lo que resulta improbable develar el intríngulis de su mecanismo. La experiencia humana en un periodo corto de vida obliga al estudioso a remitirse a la experiencia que se encuentra en la Historia y a aprovechar de la mejor manera los conocimientos que mediante procedimientos costosos dieron como fruto el ordenamiento sistemático de la ciencia. De omitir esto, se estaría meramente opinando; actuar sin conocimiento de causa no sólo es evidencia de una irresponsabilidad desafiante y temeraria, sino además de imprudencia, especialmente cuando la ignorancia puede evitarse y cuando el coste de los errores de la repetición extenuante se paga con el sufrimiento humano.

Pese a su juventud, la Ciencia Económica ha avanzado de manera sorprenden en el siglo XX. Llámese ciencia, para algunos no versados el basto número de propuestas y metodologías que continuamente se exponen  se trata de meras racionalizaciones falsas y justificaciones preferenciales sobre tal o cual situación. Y no debe extrañar tal impresión, pues éstas son lo que aparentan.

No debe causar sorpresa los dislates y falacias que emiten constantemente aquellos no preparados en temas económicos. Lo que verdaderamente sorprende son aquellos, se supone, expertos en la materia que influyen en aulas de clase, en puestos burocrático-administrativos para la toma de decisiones y en la opinión pública y publicada que sostienen de manera arrogante teorías que, cuando no incongruentes, disparatadas. Esto deja ver por qué son tan contados los casos de éxito y los fracasos abundan.

En los siguientes apartados me propongo destacar  las lecciones y contribuciones del análisis particular de la Escuela Austriaca de Economía a la comprensión de los fenómenos sociales y de mercado.

Los tres pilares

Independientemente de cuál sea orientación ideológica económica, ningún economista serio puede negar las siguientes tres premisas que desarrollaron magistralmente los economistas austriacos con especial ahínco:

  • La Teoría de la Utilidad Marginal —Jevons, Walras, Gossen y Menger— como fundamento analítico válido para evaluar cualquier problema de asignación óptima y eficiente de los recursos disponibles y, por tanto, como procedimiento idóneo para analizar todo problema económico;
  • La Teoría Subjetiva del Valor —desarrollo conspicuo de Menger en divergencia ligera con Jevons y Walras particularmente— como fundamento general de la Ciencia Económica en ruptura con las postura clásica acerca de un valor objetivo ligado al factor trabajo ;
  • Y la Ley de Asociación como explicación satisfactoria de las causas y posibles efectos de la división del conocimiento y de la acción y, por ende, del fenómeno de que se conoce como «vida en sociedad».

Lo que diferencia a la Escuela Austriaca de Economía de otras escuelas es que se fundamenta en un corpus teórico sobre la Acción y no sobre el equilibrio económico (o no-Acción). El enfoque austriaco se revela en sí mismo y hace gala de su originalidad por cuanto su leitmotiv es el análisis de los procesos dinámicos de cooperación social que caracterizan al mercado.

Destacaré primero algunas lecciones generales que considero esenciales para el análisis micro y macroeconómico para así pasar a desarrollar de manera concisa algunas de las contribuciones más excelsas del análisis económico y social austriaco y así concluir con un epígrafe sobre la importancia de este enfoque analítico en nuestra sociedad contemporánea.

Lecciones de ayer para el futuro

La lecciones que la Escuela Austriaca de Economía consolidó y con el tiempo desarrollo y perfeccionó se las debe en gran medida que a las enseñanzas que ya estaban en los Escolásticos Españoles del siglo XVI (Diego de Covarrubias y Leyva, Luis Saravia de la Calle, Martín de Azpilcueta, Juan de Lugo y, no menos importante, el Padre Juan de Mariana); no obstante, acá no entraré en aquellas sendas históricas, sino que me concentraré situar aquellas lecciones y contribuciones de Economía que desde Menger hasta Huerta de Soto en la actualidad prevalecen.

El gran mérito de la Escuela consiste en que paulatinamente logró consolidar la articulación entre micro y macroeconomía —esencial fusión entre la Teoría Subjetiva del Valor y la explicación de las crisis económicas— para el análisis económico de la vida en sociedad. Esta articulación adquiere su máxima expresión en la que fue la obra que dio las pinceladas prácticas (praxeología) y quizás el mejor tratado de economía nunca escrito, a saber, La Acción Humana de Ludwig von Mises, en cuyas páginas se presenta con suma erudición y claridad los principios esenciales para el entendimiento de la Ciencia Económica. Siendo esto así, estas son las lecciones que nos quedan no sólo son fruto  de la síntesis de Mises en general, sino de todo un compendio de conocimientos y teorías acerca de la Ciencia Económica y del papel de la Economía en las sociedades contemporáneas:

  • La Economía es ante todo, una praxeología[1] cataláctica[2], cuyas categoría esenciales son la elección de los seres humanos individuales en sociedad, los intercambios de bienes y el mercado situados en un tiempo y espacio específicos.
  • La esencia de la Economía no es el equilibrio —pretensión ilusoria y que en todo caso llevaría al estancamiento—, sino el desequilibrio [dinámico] que hace posible que se ponga en marcha el motor del crecimiento. De esto se desprende que el estudio de la Economía sea el de los procesos dinámicos que permiten la coordinación social
  • La Propiedad Privada [de los medios de producción] y la acción del empresario constituyen las únicas instituciones con capacidad de satisfacer las necesidades y requerimientos de los consumidores de manera eficiente, haciendo por tanto imposible que pueda haber cálculo económico en una economía centralmente planificada como la socialista.
  • Como consecuencia de lo anterior, el intervencionismo conlleva de manera sistemática a resultados completamente opuestos a los que se esperaba y el dirigismo económico vertical orienta indefectiblemente hacia al socialismo.
  • El precio del trabajo, como el de los demás factores de producción, se determina en los mercados correspondientes y cualquier intento de alejarlo artificialmente de éstos, se paga necesariamente con paro generalizado y asignaciones de recursos de manera ineficiente. Las tasas de capitalización del empresario están siempre determinando salarios reales.
  • El comercio internacional no representa ninguna diferencia sustantiva con el comercio interior; el proteccionismo y el nacionalismo económicos son aberraciones basadas en sofismas falaces y en realidades históricas concretas.
  • La expansión crediticia o el incremento constante de la circulación fiduciaria en sistemas bancarios con reserva fraccionaria conduce inevitablemente a procesos inflacionarios que empobrecen a comunidades enteras y, particularmente, a los más pobres.
  • Los procesos inflacionarios acaban inexorablemente en crisis o recesiones económicas donde se pone de manifiesto los errores cometidos en las decisiones de inversión con la secuela de un paro masivo mientras se liquidan los activos erróneamente producidos y asignados.
  • Es el ahorro real voluntario —y no el mero consumo— es lo que sostiene a la economía de mercado capitalista; sin ahorro no hay inversión y sin inversión no puede haber prosperidad.

Esbozados algunas de las más importantes lecciones que nos brinda el análisis austriaco de la Economía, desarrollaré algunas de sus más brillantes contribuciones que desprenden, como es lógico, de las lecciones presentadas y sitúan otros horizontes de análisis y de comprensión de los problemas socioeconómicos que atañen a las sociedades contemporáneas.

La imposibilidad del Socialismo y la perspectiva del individualismo metodológico: contribuciones y contrastes con otros modelos; el triunfo del análisis austriaco

La primera contribución que salta a la vista es una de las más conocidas, a saber: la demostración de que es imposible organizar nuestras sociedades con base a mandatos coactivos y regulaciones, como socialistas e intervencionistas siempre intentan hacer y fracasan estrepitosamente. ¿La razón de esto? El órgano central de planificación no puede obtener de primera mano la información suficiente para dar un contenido coordinador sus mandatos, contribución que los Escolásticos hispanos ya había dilucidado. De esto se desprende entonces que el estado de cohesión institucional en la forma de intervencionismo o socialismo, trayéndole a la realidad, no debe ocultar el visible ejercicio de la empresarial (más adelante profundizaré en esta) ni ocultarlos; en consecuencia, debe existir un respeto irrestricto por la Propiedad Privada en un marco de Imperio de la Ley (The Rule of Law) y un gobierno de poderes estrictamente limitados… o ningún gobierno (idea que Rothbard trabajará y dará rienda suelta a su teoría del anarcocapitalismo basado en los derechos de propiedad privada sólidos, una ética social inherente a los mismos y el mercado como proceso dinámico).

Siguiendo esta línea de la imposibilidad de la planificación centralizada o el socialismo que tuvo su inicio con la obra de Mises y que Hayek, Rothbard, Hoppe, I. Kirzner y Huerta de Soto —sus representantes más notable de ayer y hoy— se han encargado de llevar hasta sus últimas consecuencias; asimismo, se ponen de manifiesto la contribución esencial de esta crítica: la idea de que sólo los individuos, en diferentes contextos de tiempo y lugar, pueden tomar decisiones en función de  la preferencia temporal de su demanda (deseos, necesidades) a partir de la información que está dispersa en el entorno y que además es subjetiva, tácita y no articulable.

Entendiendo la acción humana en  contextos determinados, los economistas austriacos comprendieron que es con base a ésta información dispersa sólo capatada de manera subjetiva y que además no es articulable es que pueden ponerse en escena los procesos dinámicos de cooperación y competencia en el mercado. Esta es, en términos generales,  la perspectiva del individualismo metodológico que arranca con los míticos Principios de Economía Política de Carl Menger que desarrolla —principio esencial, por lo demás—, entre otras aportaciones, la determinación de los precios por la intensidad de las valoraciones subjetivas de los agentes económicos medidas en números ordinales y que tienen su expresión en precios cuantitativos dinámicos

Los economistas austriacos fueron los únicos capaces de predecir el crash del 29 (Mises y Hayek, particularmente) por la irresponsabilidad monetaria y financiera de la recién creada reserva Federal en 1913 y el colapso de la economía del antiguo bloque del Este, así como también la gran crisis de deuda de los Estados del Bienestar. Estas contribuciones y análisis prospectivos entran en contraste con los teóricos del equilibrio general (Samuelson, Dickinson, Oscar Lange y otros).

Estos contrastes con otros modelos son evidentes: mientras los modelos de los teóricos keynesianos y postkeynesianos comprenden la Economía en un estado de equilibrio con muchas fallas de mercado y la Escuela de Chicago entiende que Economía como un eficiente estado paretiano de equilibrio libre de fallos de mercado, la visión austriaca entiende el mercado como un proceso empresarial de creatividad y coordinación que por definición no puede  alcanzar un óptimo de Pareto; se trata de un modelo dinámicamente eficiente que opera en condiciones fuera del equilibrio.

El flagrante fracaso de los modelos que contrastan con las propuestas teóricas de Escuela Austriaca tiene que ver fundamentalmente con el cálculo económico: estos modelos parten del supuesto de que toda la información necesaria para solucionar el correspondiente sistema de ecuaciones simultáneas ya está dado (en forma de Data) y disponible a los planificadores en todo momento.

Así pues, con base en esto, éstos teóricos neoclásicos del equilibrio creyeron que el verdadero problema del orden espontáneo que el mercado resuelve cada día, en contextos de cambios, creatividad y coordinación, puede ser considerado ya resuelto desde un primer momento en los modelos matemáticos que pretendieron emulara las Ciencias Físicas y Naturales.

La contribución a la Teoría del Capital, el Dinero y los Ciclos Económicos

    Con las aportaciones de los Escolásticos españoles del Siglo XVI y una contribuciones posteriores, Carl Menger, fundador de la Escuela Austriaca, desarrolló la Teoría Subjetiva del Valor, el descubrimiento de la Utilidad Marginal junto con Jevons, Walras y Gossen, la teoría del surgimiento espontáneo de las instituciones como el Dinero en tanto que fenómeno social [de intercambio] y no estatal; la concepción del proceso productivo como una serie de sucesivas etapas temporales y su crítica a la Escuela Historicista alemana y su método imperantes y, en últimas, su diatriba teórico-política contra los «Socialistas de cátedra».

De la misma manera, se siguen las aportaciones insoslayables de Eugene von Böhn-Bawer que retoma las enseñanzas de Menger como discípulo y las aplica a las teorías del interés basadas en la preferencia temporal de los agentes económicos; así, desarrolla magistralmente  la Teoría del Capital —Capital entendido como el valor estimado en términos de precios de libre mercado de los bienes de capital específicos que involucran las etapas intermedias del proceso de producción— y demuele por completo la Teoría de la  Explotación Marxista, al igual que la Teoría de la Determinación de los precios de Marshall por basarse en los costos objetivos de producción.

Es con base a lo que se ha venido mencionando  es que puede dilucidarse, grosso modo, la Teoría del Ciclo Económico que consiste en que el sistema bancario actualmente impuesto y vigente se encuentra bajo la supervisión de Bancos centrales en un contexto de monedas nacionalizadas de curso forzoso donde los banqueros poseen el privilegio, orquestado con los gobiernos, de llevar regularmente, a través de la manipulación ex profeso de las tasas de interés, a una enorme expansión de los préstamos no respaldados por un incremento real en los ahorros voluntarios, lo que de manera inexorable conduce al insostenible alargamiento del proceso de inversión productiva que tiende desproporcionadamente a volverse capital intensivo; la formación a partir de esto de burbujas especulativas da forma a un aumento de los errores en las inversiones en bienes de capital con su consecuente correlato en el desencadenamiento de una crisis económica o recesión que pondrá de manifiesto aquellos errores, subirá el desempleo y la necesidad de liquidar y reubicar los recursos invertidos por error.

La tesis de los Ciclos Económicos austriacos permiten comprender fenómenos como el deterioro del medio ambiente y el despilfarro aparentemente irracional en la medida que, al no estar tampoco fijados, desde un punto de vista jurídico, derechos de propiedad privada auténticos basados en el Derecho Natural a la vez que el capital espaciotemporalmente distribuidos impide internalizar los costes externos y los beneficios de los propietarios que actúa en comunidad.

No sobra anotar que estos planteamiento también habían previsto el Gran Recesión del 2007-2008 y que todavía tiene eco en nuestros días; hoy la tensión  todavía se concentra alrededor del mismo fenómeno financiero que como es bien sabido, es el Talón de Aquiles de la economía de mercado.

Con esta breve exposición de la Teoría del Ciclo Económico queda en evidencia que las crisis no son nunca exógenas (como piensan los economistas de la Escuela de Chicago) ni endógenas a la economía de mercado como pretenden hacernos creer los keynesianos y otros teóricos de las fallas de mercado.

Los Ciclos son, en esencia, consecuencia de un error de diseño institucional que mantiene la existencia de un sistema privilegiado de banca con reserva fraccionaria.

Una posible solución que se han planteado los economistas austriacos de mayor representatividad —Mises, Hayek, Rothbard, Hoppe y Huerta de Soto— para darle vuelta —no entraré en la discusión, ya que es mucho más rica y compleja de lo que me puedo extender en estas páginas— es la privatización  del dinero y el regreso a un sistema monetario rígido que los seres humanos no puedan manipular a su antojo como lo es el patrón oro. En esa misma línea, esto implicaría la estipulación de un coeficiente de caja del cien por cien no sólo para papel moneda (como dejó incompleta la Ley de Peel de 1844, error histórico que seguimos pagando), sino para los depósitos a la vista siguiendo el principio general de la Ley de Derechos de Propiedad[3] que es la misma que existe para otros bienes fungibles como el trigo o el petróleo. Esto, naturalmente, implica la eliminación de los bancos centrales como órganos que promueven el despilfarro y la irresponsabilidad monetaria y financiera.

Las discusiones alrededor de la Teoría del Capital, el Dinero y los Ciclos Económicos son de una riqueza magna; estudiar las teoría que sustentan están posturas sin dejar de un lado aquellas que las contradicen  es el deber de todo aquel interesado por la Ciencia y en particular la Ciencia Económica.

Ahora bien, conviene darle paso la que es la última contribución que considero esencial de la Escuela Austriaca de Economía  y que ha sido desarrollada, a partir de Mises, sobre todo por Israel Kirzner en los Estados Unidos y por el profesor Jesús Huerta de Soto en España y Europa de la mano de sus seguidores y discípulos: la teoría de la empresarialidad o función empresarial

La función empresarial o Acción Humana

    Se entiende por función empresarial aquella capacidad humana de reconocer las oportunidades de ganancia subjetivas  en un entorno para obtener ventajas de ellas. De esta manera, se pone en marcha un proceso [dinámico] creativo por el cual los desajustes preexistentes son descubiertos y coordinados, praxeológicamente, por los empresarios en un entorno de libertad cuenta de estos.

Para el empresario, como dice Huerta de Soto, «el futuro no es un porvenir, sino un por hacer» que no puede ser estudiado con herramientas econométricas en tanto que el futuro en realidad «no está ahí», sino que es menester esperar para verlo; el empresario debe crearlo cada día mediante su acción; descubrirlo con la información que dispone

A lo anterior se suma el concepto dinámico de la competencia[4] entendido como un proceso de rivalidad, creatividad y descubrimiento consciente e inconsciente en el que los empresarios compiten[5] unos con otros por ser los primeros en apoderarse de las oportunidades de beneficio según la circunstancias. Para los economistas austriacos, es la creatividad empresarial/humana, el paso del tiempo subjetivo no espacial y los lenguajes verbales (y no verbales) que los seres humanos construyen en el curso de la acción, lo que ofrece un vehículo apropiado para el análisis del mundo científico del reino de los hechos en los procesos dinámicos y espontáneos de cooperación y competencia que nunca están en equilibrio.

A este análisis de la función empresarial, Huerta de Soto de la mano de las aportaciones de I. Kirzner y otros economistas de diversas ramas desarrolla una Teoría de la eficiencia dinámica entendida como la capacidad de adoptar en determinadas situaciones tanto la creatividad como la coordinación; descubrir oportunidades de ganancia: moderar y ordenar los desajustes sociales y las posibilidades de producción desviadas encaminarlas a los que el empresario percibe que son las correctas y que responden a las demandas del mercado.

La empresarialidad —del latín in prehendo-endi-ensum—, en suma,  se trata de descubrir, ver, atrapar, darse cuenta de para poder proyectar en el futuro el rendimiento y la eficiencia de su acción en coordinación con la de muchos más agentes económicos. Descubrir y crear nuevos entes o medios.

De esta manera, el análisis austriaco reconoce como esencial cualidad de los seres humanos la capacidad de crear y de descubrir; de esto se sigue que éstos puedan apropiarse de manera privada de los frutos de su creación, descubrimiento y esfuerzo, por lo que la eficiencia de los procesos de creación y de descubrimiento surgen del respeto a la Propiedad Privada y la empresarialidad. Esto se sostienen entonces gracias a una ética social  basa en el Derecho Natural de apropiarse de todos los resultados de su actividad empresarial, porque si una persona no pudiera reclamar lo que ella crea o descubre su capacidad de detectar oportunidades de ganancia queda bloqueada y por tanto los incentivos para actuar; la coerción sistemática o asistemática a la acción humana obstruye la capacidad creativa y coordinadora.

Consideración final del análisis económico austriaco

Para finalizar, es preciso dejar en claro que el problema que se plantea la Escuela Austriaca de Economía no es de tipo técnico —cómo maximizar una función objetiva constante no sujeta a restricción, aún una restricción «dinámica» (también conocida y constante)—, sino estrictamente económico: éste surge cuando varios agentes y medios compiten con otros; cuando el conocimiento de las circunstancias no está dado ni es constante, sino que está disperso en las mentes de los incontables seres humanos reales que constantemente crean ex novo. En esa situación no es posible conocer todas las posibilidades y alternativas, mucho menos las que serán creadas en el futuro; ni es posible saber la intensidad con la que cada agente económico va a decir un curso alternativo de acción.

Espero haber contribuido a aclarar generalidades sobre algunos aspectos elementales en torno al análisis que durante más de cien años la Escuela Austriaca de Economía que hoy constituye todo un corpus teórico que comprende un análisis político, socio-económico y jurídico aplicados a la Ciencia Económica en el sentido amplio de la palabra, y que éste corto texto sirva incluso como introducción a quien como yo, siente que tiene un compromiso con la educación económica y la comprensión en general de los fenómenos sociales y culturales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] La praxeología es una teoría de la Acción donde se construyen una serie de axiomas, de manera apriorístico-deductiva, después de una seria reflexión sobre una práctica particular y significante; como un proceso donde los diferentes cursos de elección/acción de los individuos  viene a consolidarse como el núcleo central de análisis de la vida en sociedad.

[2] La cataláctica es una subdisciplina de la Ciencia Económica se encarga de estudiar los intercambios. Viene del griego καταλλάσσω que significa, intercambiar, conciliar; mantener la solidaridad orgánica.

[3] Al menos desde la visión de los juristas romanos clásicos, que entendieron que la integridad del llamado tantundem no puede ser alterada deliberadamente sin responder por ello.

[4] En otro artículo explico la diferencia conceptual entre competencia y poder: https://misesreport.com/el-poder-la-competencia-y-la-cooperacion-critica-y-reflexion-para-una-praxis-liberal/?fbclid=IwAR29LZeI_z1qGje49xLuTGvRdJTCUW0pcyxMQljodctFKdYrK-KMVpVt9Ic

[5] Esta visión es diametralmente opuesta al modelo neoclásico  de la «competencia perfecta» donde, paradójicamente, todos, si se ve en términos dinámicos, venden al mismo precio y hacen la misma cosa; nadie compite. Esto —el modelo erróneo en el que se basan—, lamentablemente, es lo que está detrás de las leyes ‘anti-trust’ (leyes anti-monopolio) y de las leyes ‘anti-dumping’ (leyes contra la «competencia desleal»), todas suposiciones irreales y por tanto falaces.

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Estudiante de antropología y psicología
Liberal y a ratos anarquista filosófico. Influenciado por las obras de Mises, Hayek y Rand

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