enfermedad holandesa desde la teoría austriaca

La enfermedad holandesa desde la perspectiva austriaca

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La enfermedad holandesa entendida desde la perspectiva austríaca

Lo que suele llamarse síntesis neoclásica y quizás fuera mejor llamar síntesis neokeynesiana no ha superado las contradicciones que implica lo de ser keynesianos en el corto plazo y neoclásicos en el largo plazo.

Un columnista del diario La República aborda la propuesta económica de Vargas Lleras y sostiene que llevaría a un desastre conocido como “Enfermedad Holandesa”. Dado ese comentario y la constante mención de esa “enfermedad” en medios de comunicación nacional, decidí busca una explicación austríaca de dicha enfermedad. Para mi sorpresa, encontré un documento de 2012 escrito por Guillermo Rodríguez González.

El texto se titula “Una revisión de la enfermedad holandesa a la luz de la teoría austriaca del ciclo económico”. Antes de abordar el documento, se deben tener claros los conceptos de bienes transables y no transables, tipo de cambio real, dinero, precio e interés y la teoría austríaca del ciclo económico, ya que en el documento nos demostrarán cómo la enfermedad holandesa es una descoordinación inter-temporal en los términos de dicha teoría. A continuación el resumen.

La Enfermedad Holandesa

El término nace de una publicación en la revista The Economist (1977) y simplificando al máximo se puede explicar así: si un sector exportador produce un ingreso nuevo y muy importante de divisa extranjera en una economía, la competitividad relativa de otros sectores cambiaría como resultado de la variación del tipo de cambio real.

Se suele usar de ejemplo de la enfermedad el escaso dinamismo de las exportaciones de banano del caribe colombiano debido a una revaluación de la moneda local por el auge de las exportaciones de café entre 1910 y 1950.

Dicho fenómeno se ha considerado tanto positivo como negativo por variados economistas (Rajan y Gómez).

El asunto es que partiendo desde una teoría neoclásica, de síntesis, neo-ricardiana o post-keynesiana del capital, resulta imposible conectar el desajuste macroeconómico con causas y efectos microeconómicos que nos den cuenta teórica de si, el desajuste por el choque que la enfermedad holandesa causara en el circulante, producirá reorientaciones eficientes o distorsiones ineficientes en la asignación del capital a corto o mediano plazo.

La Óptica Austríaca

Es necesario visualizar al comercio internacional como el canal de transmisión del ciclo económico, teniendo en cuenta que en las economías abiertas se tienen países emisores de dinero fiduciario de reserva (centro) y países periféricos receptores de estas reservas (Cachanosky 2012).

De esta manera podremos relacionar la enfermedad holandesa con la teoría austriaca del ciclo.

Por otro lado, Guillermo Rodríguez resalta que al aplicar la teoría del ciclo se debe tener en cuenta el siguiente supuesto, por demás realista, de que estamos ante dinero jurídica y prácticamente fiduciario, cuya reserva es otra divisa (a su vez, dinero puramente fiduciario) de referencia, y que las exportaciones se realizan principalmente en dicha divisa de referencia.

Además, en el grado que el centro sea una economía emisora de reserva, entenderemos que la expansión del circulante en el centro se transforma en demanda, tanto interna como externa en la medida que desde el centro se liquidan las importaciones en la divisa que se emite en el propio centro por ser aquélla la reserva de la periferia, en tanto, que la expansión del circulante en la periferia no puede incrementar la demanda externa más que en la proporción de sus exportaciones y endeudamiento externo, pues en la medida que las importaciones en la periferia se liquidan con divisa emitida en el centro, la misma deberá adquirirse exportando bienes transables al centro o endeudándose en aquélla, o dicho de otra manera: el centro emite el dinero puramente fiduciario con que se paga sus importaciones en tanto que la periferia emite dinero fiduciario sobre sus reservas de la –o las- divisa del centro, porque la expansión del circulante en la periferia no crea una moneda que permita importar bienes transables sin previas exportaciones y/o endeudamiento externo. (Me surge la pregunta si con criptomonedas y un mundo liberal clásico se daría el fenómeno de Enfermedad Holandesa…) Y obviamente no es una excepción a esto que la expansión del circulante en la periferia sea el resultado de un rápido crecimiento del ingreso de divisas de reserva, lo que es un escenario de enfermedad holandesa, pues tal incremento del ingreso de divisas sería igualmente producto de exportaciones de bienes transables al centro.

Bonanza, enfermedad y petróleo

La enfermedad holandesa se ha identificado más con las economías petroleras porque son particularmente susceptibles de transformar el ingreso de divisas de las bonanzas de precios en malas inversiones de capital concentradas en los sectores no transables, ya que la bonanza de precios estará generalmente asociada a la demanda agregada en el centro por la expansión crediticia que provoca la burbuja de malas inversiones ahí, aquello implica que una economía petrolera periférica importe la expansión cíclica del centro mediante la creación de nuevo circulante y experimente la burbuja local principalmente en el incremento de las importaciones y el crecimiento de los sectores no transables.

La clave de la relación entre el fenómeno particular que llamamos Enfermedad Holandesa, y la teoría general del ciclo de la escuela austríaca está en que, caracterizar un escenario de enfermedad holandesa recurrente a partir de sucesivos aumentos relativos del precio de una materia prima requerirá que aquella presente una demanda comparativamente inelástica a corto plazo, para que el aumento del precio no ocasiones la reducción proporcional de su consumo sino con relevante retraso temporal, y eso sí requiere que las economías consumidoras estén experimentando una demanda creciente de materias primas, lo que en términos de teoría austríaca del ciclo es posible casi exclusivamente durante la expansión previa a la reversión.

Conclusiones

La relación de la enfermedad holandesa con la teoría austríaca del capital se nos revela como una variante específica del proceso descrito por la teoría austríaca del ciclo económico, y en tal sentido como un proceso de acumulación de malas inversiones por una burbuja de inversión del circulante expandido a partir del rápido incremento del ingreso de divisas, y en este sentido es ciertamente una enfermedad económica con independencia de que se salde o no con algún crecimiento a largo plazo, pues en tal caso estaríamos ante un crecimiento inferior al que se habría obtenido en ausencia de las distorsiones en la estructura del capital cuta reorientación es por la propia naturaleza del capital invertido en la producción de bienes de orden superior, parcial o totalmente intransmisible con equivalente eficiencia a otras etapas de la estructura.

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Vladimir Gutiérrez Fernández, es Economista de la universidad Santo Tomás de la ciudad de Bucaramanga, especialista en Gerencia de Exportaciones, diplomado en Mercado de Capitales, certificado como Auditor de Calidad, actualmente se desempeña como emprendedor y es docente en la universidad UNICIENCIA de la misma ciudad.

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