La debilidad económica de Colombia ante la pandemia, riesgos a tener en cuenta.

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El shock, inicial, de oferta del Covid-19 llegó a Colombia en un año en dónde el país esperaba, a finales de 2019, crecer por encima del 3%. Lamentablemente, la pandemia terminó por evidenciar la extrema vulnerabilidad en la que se encontraba el país. Según proyecciones del Banco Mundial, en el mejor de los escenarios, la economía colombiana caería en un 5,0% este año, con un rebote del 3,6% para el 2021. La economía colombiana, luego de dos años de desaceleración económica, volvió a tomar un camino ascendente y creció en 2019 a una tasa del 3,3% promedio anual, muy por encima del débil 0,1% de crecimiento de promedio de América Latina y el Caribe. Ésto indicaba que, aunque el crecimiento fuese moderado, las perspectivas eran bastante favorables para éste año.

Sin embargo, desde que comenzó la crisis de la pandemia, la situación se fue encrudeciendo, generando un clima de elevada incertidumbre en los mercados. Colombia tiene los siguientes factores explicativos de sensibilidad de riesgo, que de acuerdo con su evolución determinarán la magnitud del impacto: i) sobreexposición al petróleo; ii) alta dependencia del turismo; iii) alta tasa de informalidad; iv) preocupante endeudamiento ascendente; e v) inestabilidad socio-política.

Colombia casi al ser un país monoexportador, se encuentra muy sobreexpuesto al petróleo, que depende de un componente exógeno y bastante volátil como son los precios de éste. A pesar de haber bajado su porcentaje de participación sobre el total de exportaciones desde el 71% de 2011, todavía el petróleo explica el 62% del total exportado y el 65% del total de ventas tradicionales.

Desde el inicio de la cuarentena hubo muchas fricciones entre el gobierno nacional y los gobiernos locales. Iván Duque es un presidente de liderazgo débil, que se debe enfrentar a una imagen positiva de alcaldes como Claudia López de Bogotá, sabiendo que esta crisis puede definir el futuro electoral. Ésto se evidenció el 27 de abril cuando ambos protagonizaron un nuevo choque, mientras Duque proponía levantar la cuarentena en actividades industriales y de construcción, López se oponía rotundamente a ello.

Otro de los factores a tener en cuenta es la alta dependencia hacia el turismo, el sector más afectado por la pandemia. Los ingresos del turismo explican el 68% del total de exportaciones de servicios. Éstos a inicios de la década rondaban los US$3,8 mil millones y ascendieron a casi el doble en 2019, US$6,8 mil millones.

Asimismo, cabe destacar que los principales destinos de exportación de Colombia son Estados Unidos, China, Panamá, Ecuador, Brasil, México y Países Bajos, que representaron en 2019 el 62% de las exportaciones totales. El 28,6% del total de ventas corresponde a Estados Unidos y el 11% a China, que son los dos países más afectados por la pandemia. Es de esperarse que esta contracción de la demanda mundial también afecte a la economía colombiana este año, por lo que también dependerá de la rapidez con que estos países se recuperen y las políticas económicas llevadas adelante por estos gobiernos para mitigar el impacto del Covid-19 sobre la renta.

La tasa de informalidad en Colombia es muy alta. A pesar de que el empleo venía en ascenso, lo cierto es que es difícil de sostener cuando de la mitad de ocupados, 13 millones se encuentran en el sector informal. Estos grupos son los más vulnerables ya que no generan ingresos durante la pandemia y tampoco pueden, dada su condición, acceder a la ayuda estatal.

El nivel de endeudamiento también es un factor bastante preocupante. En los últimos años se observa un crecimiento de la deuda externa, desde el 22% del PBI de 2007, hoy la deuda en porcentaje del PBI ya llega al 43% y se estima que para 2020 llegue al 65,7%, por encima del límite del 50% establecido por la CAN en el que el nivel de deuda en un país emergente como Colombia no es sostenible. La expansión de la deuda del Gobierno se va a dar tanto por un mayor gasto del Gobierno para amortiguar el impacto de la pandemia, que ya ha destinado el 11% del PBI, como por una menor recaudación fiscal vía reducción de exportaciones petroleras, explicadas anteriormente. Ésto podría generar una crisis de deuda a futuro, por lo que habrá que estar atentos si, haber adoptado una política fiscal expansiva no geste distorsiones estructurales de largo plazo en una economía que parecía haber recuperado la senda de crecimiento.

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Natalia Motyl es Licenciada de economía de la Universidad de Buenos Aires y economista de la Fundación Libertad y Progreso.

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