La inflación parece estar erradicada en la mayor parte del mundo o eso es lo que se observa que está pasando en la mayoría de los países. Sin embargo, en algunos países latinoamericanos, como Venezuela y la Argentina, parece que todavía es un tema que se encuentra en el debate de mesa.  La cuestión es comenzar a preguntarnos qué es lo que están haciendo mal dichos países y, la verdad es que no es tan complicado de entender. A pesar de ello, es difícil de resolver si lo colocamos en materia de intereses políticos.

Es imprescindible entender que la inflación es la pérdida del poder adquisitivo de la moneda cuyo único responsable de dicha paulatina corrosión de su valor es el Estado. Para mantener elevado el nivel de gasto público y no tener que llevar adelante un ajuste fiscal, sosteniendo la ostentosa fiesta de la clase política, el Estado imprime billetes. Estos billetes entran en la sociedad y crean la “falsa ilusión”, tal cual individuo sobrepasado de alcohol un viernes a la madrugada, de que se puede consumir más en el muy cortísimo plazo. Obviamente, la resaca no se hace esperar y es ahí cuando el piso comienza a parecer inseguro. Como la demanda se incrementa, resultado del aumento del volumen de billetes, a la misma cantidad de bienes entonces los precios comienzan a subir y nos damos cuenta de que con la misma cantidad de dinero compramos menos bienes en el supermercado.

Ejemplifiquemos de forma muy sencilla. Supongamos que en la economía existen sólo 10 pintas de cerveza y todo el dinero de la economía es de $100. De esta forma se pagaba $10 por cada pinta de cerveza. Pues bien, el Estado larga a la economía $100 más y hay $200 en total para comprar 10 pintas de cerveza. ¿Qué sucedió? Ahora cada pinta de cerveza pasa a costar $20, es decir, los precios se duplicaron. ¿Los precios suben por arte de magia? No, porque el valor de la moneda cae por exceso de volumen de billetes, la moneda pierde poder de compra y aparece lo que conocemos como inflación.

Eso es lo que sucedió por ejemplo en la Argentina, durante mucho tiempo se emitió para pagar los gastos del Estado. A pesar de que puede llegar a observarse cierta desaceleración de la inflación lo cierto es que nadie quiere $ argentinos en sus bolsillos. La demanda de dinero sigue sin repuntar y tampoco dejó de emitir. El gobierno dejó de emitir billetes y monedas, pero no se frenó la creación de dinero porque actualmente la creación de dinero son las leliqs, que afectan directamente al dólar. Hoy las leliqs totalizan más de 1 billón, con una tasa tan alta creas dinero, que en algún momento se van a disparar a US$.

¿Qué hacer entonces? Simple, exigirle al Estado que deje de transferir ingresos desde los más pobres hacia la elite política, lleve adelante un fuerte ajuste fiscal y permita que estos países se equiparen al resto del mundo.

Para más información recomiendo este  video de la Fundación Libertad y Progreso

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Natalia Motyl es Licenciada de economía de la Universidad de Buenos Aires y economista de la Fundación Libertad y Progreso.

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