Neo Kirchnerismo: “ahora si vamos por todo” hacia la ruina

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En una especie de nuevo karma que sufre la Argentina por estos momentos y los hechos desafortunados en Plaza de Mayo que vuelven a ser moneda corriente en nuestro país gracias a la perversión política que parece que nunca ha de acabar.

El Neo-Kirchnerismo vuelve recargado y renovado. Pero cuales son los factores que hacen volver a renacer a esta casta política delincuencial, tal vez, son muchos y seria para un tratado más que para un breve artículo. Por ello repasaré algunos infortunios que acontecieron en la Argentina.

Comencemos con el fatídico arranque del siglo XXI. Luego de la caída de Fernando de La Rúa y el comienzo de la estabilidad política para estos sectores con Eduardo Duhalde asumiendo el 2 de Enero de 2002 y ocupando el mando presidencial hasta el 25 de Mayo de 2003. Es decir, su gobernanza duro 1 año y 4 meses. Luego ganaría las elecciones el difunto Néstor Carlos Kirchner en 2003 completando su mandato hasta 2007. La dinastía Kirchner continuaba con su esposa Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner con dos reelecciones continuas finalizando su mandato en el año 2015. Si la aritmética es correcta estuvieron en el poder desde Eduardo Duhalde hasta Cristina Fernández: 13 años y 4 meses.

Agotado el modelo populista e inclusive a sabiendas de esto. El régimen Kirchnerista no hizo mayores esfuerzos por retener el poder. Las pruebas se dan en que pusieron a uno de los candidatos más odiados para la Provincia de Buenos Aires, Aníbal Fernández, y a la presidencia al ex motonauta Daniel Scioli, símbolo de la mediocridad. Debido a esto, Mauricio Macri triunfo en las elecciones de 2015 sin mayores sobresaltos, completando su mandato de 4 años el 10 de diciembre pasado.

Ahora bien, alguien sensato reflexionaría dos cosas. Primero que la Argentina tiene dificultades estructurales hace décadas tanto a nivel político, cultural y económico. Es decir, estos problemas siempre estuvieron latentes y profundizados por cada gobierno que ocupó el poder. Pero el Kirchnerismo solo tiene una astucia y es la perspicacia política, una especie de ADN demagogo sin escrúpulos. Segundo, la mitomanía ideológica y el golpismo que maneja esta gente hace degastar a cualquier gobierno opositor. Mientras ellos no son gobierno ven un país destruido desde todos los puntos de vista. Se acuerdan de la pobreza, de la indigencia, del dólar, de las reservas del banco central, del empresariado amigo y un sinfín de cuestiones en la que ellos eran ciegos cuando ocupaban el poder y aún más practicaban una soberbia descomunal. Mentían con la seguridad diciendo que era una “sensación”, que estábamos mejor que “Alemania” o que se comía con “$6 pesos al día”.

Esta casta política maneja el monopolio de la legitimidad moral. En el reino de la autopercepción ellos aparentan la bondad angelical mientras los demás son demonios que arruinan el país. Una habilidad innata a raíz de que su único medio de vida es la política o en otros términos son vividores del maná estatal. Jamás hubieran triunfado en la vida de no ser por la política.

Por otro lado, el pecado de Mauricio Macri es pertenecer al centrismo correctamente político, asesorado por personajes siniestros como Durán Barba o por un Jefe de Gabinete altamente repudiado y mediocre. Además, de no enfrentar y salvar su honor cuando era atacado por el parasitaje opositor, mostrando así poca capacidad política; jamás aclaró del todo ni mucho menos con énfasis cual era la situación real del país luego del modelo destructor populista.

Cuando un Estado es gobernado por tibios, bienpensantes o liberales progresistas. O sea centristas girados un poco a la izquierda con neutralidad moral, sin duda, emerge la mugre que vimos apostada en Plaza de Mayo y la casta delincuencial política en la asunción de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Hoy, gracias a la vulgaridad del pueblo Argentino ascienden al escenario político figuras funestas como Ofelia Fernández (parecen una banda criminal familiar al compartir apellido)  una analfabeta política de 19 años cuyo mérito es tomar colegios y criticar al capitalismo siendo consumidora de Apple como se ha visto en las imágenes virilizadas. Así es fácil luchar contra el capitalismo. Otro de los personajes hipócritas a señalar es el mandamás Marcelo Tinelli queriendo sacar tajada política, hablando de los pobres desde el trono y vulgarizando a la sociedad con su programa televisivo siendo coautor de la decadencia Argentina.  Seguiremos esperando la denuncia del colectivo feminista hacia Tinelli por rebajar a tantas mujeres en su programa durante años.

Alberto Fernández en su discurso como todos los gobiernos del ’83 a la fecha añadió “que las debilidades y las insuficiencias de la democracia solo se resuelven con más democracia” y “tenemos una democracia con cuentas pendientes”. Pero a decir verdad, más allá de ese slogan vació la delincuencia política tiene deudas pendientes con los honestos y trabajadores argentinos que sacan al país cada día con ideales no negociables. Esta calaña política debe apelar a un dogmatismo pseudo místico de valores posmodernistas, base de la democracia actual. Una especie de religión laica que utiliza el mitin político para asegurar siempre su supervivencia gracias al fanatismo de las clases incultas. Las funciones del Estado sádico y cínico se convirtieron en supremo dios ¿Alguna vez funcionó la fórmula mágica sacro estatal y politiquera? Seguramente todo de vendrá en más degeneración y corrupción del tejido social. Siempre la democracia partidocracia alimenta al corporativismo político y generará un distanciamiento y profundizara la desigualdad social reinante en Argentina.

Nuestro país tiene una enfermedad y es el mal político que se transformó en una empresa lucrativa; asegurando el bien privado de los burócratas y no el bien común de la ciudadanía. Esta politiquería apoyada por sectores medios donde la Argentina siempre se caracterizó en tener una clase media que sustenta a la casta política, amparándose en la justicia social pero de amplios gustos burgueses que cuando el país atraviesa momentos difíciles resurge la obstinación y el resentimiento del izquierdista medio que volviendo de Europa o desde su IPhone implora gobiernos populistas.

Lo mejor que tiene este país es la grieta, alabada sea, porque nos diferencia del sectarismo político kirchnerista. Y si no hubiese grieta deberíamos aceptar los pseudo valores anarquistas impuestos a la fuerza desde el Estado. Ojalá la grieta sea un cráter cada vez más profundo.

Mientras los buenos y honestos habitantes de este suelo no despierten y dejen de vivir en la desidia constante el país difícilmente vuelva a ver la luz. El mérito no es de estos sectores sino el abandono y adormecimiento del ciudadano de a pie, trabajador y patriota. Sabemos que golpeado por la actualidad y a veces desorientado, pero todavía está a tiempo de luchar contra la mugre política emergente que viene por todo. Para ello será necesario que surja un nuevo sector político que combata cara a cara a la asociación ilícita que viene castigando al país. Si miramos el viejo continente el ejemplo es Vox en España que arrasó en las últimas elecciones y se convirtió en la tercera fuerza. Con solo 6 años de vida acaparó la mirada y el escenario político español ¿su éxito? Los valores no negociables y el enfrentamiento directo a los enemigos de su patria sin acomodarse como el centrismo político que por miedo, asociación o tranquilidad, callan. Esperemos que la profundización de la senda oscura en la que se encuentra Argentina haga surgir un movimiento político como el español que enfrente al Kirchnerismo.

 

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