Kamala Harris nueva candidata presidencial propone salud “gratis” y prohibición de las armas

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La senadora Kamala Harris, una importante candidata demócrata para la presidencia de los Estados Unidos, recientemente sugirió que todos los legisladores deberían ser obligados a ver las fotografías de autopsias de los niños muertos por armas, antes de votar las leyes de control de armas. Este comentario resume tres elementos del populismo progresista, que en estos días parece estar disfrutando de un renacimiento.

En primer lugar, captura su calidad de mandona. Harris quiere imponer un mandato incluso a los diputados. En una democracia, los diputados deberían tener discrecionalidad en la formulación de política, para escoger lo que ellos perciben como la evidencia más significativa. Pero, ese requerimiento les obligaría a deliberar tal como a los progresistas les da la gana.

En segunda instancia, refleja la idea progresista de que todo lo que necesitamos es una simple ley para lograr un resultado determinado ̶ en este caso, que no haya niños muertos. Pero, a menudo, las leyes son inefectivas debido a que la gente puede burlarlas y el gobierno no las puede aplicarlas sobre las personas que más necesitan ser reguladas. Por ejemplo, tal es el argumento contra la efectividad de muchas leyes de control de armas. Pueden ser más efectivas, para lograr el cambio cultural, respuestas legales más complicadas -en este caso, cambios a nuestro sistema de salud mental- o bien pequeños avances.

En tercer término, y tal vez el más importante, aquel comentario captura dramáticamente la preferencia populista progresiva por lo visto sobre lo no visto. Esos niños en las fotografías son víctimas muy sensibles de gente blandiendo armas. Pero, al imponer restricciones a ciudadanos obedientes de la ley, las leyes de control de armas pueden aumentar el crimen y la violencia, al reducir el temor de los criminales de tener que enfrentar la fuerza de la ley. Hace más de un siglo Frédéric Bastiat escribió un bello ensayo titulado “Lo que se ve y lo que no se ve”]en donde afirma que lo que separa a un economista sabio (y, por implicación, un estadista sabio) de uno tonto, era la habilidad para considerar las consecuencias no previstas de las leyes.

Para estar claros, yo no estoy en contra de todas las formas de control de armas, sino sólo de muchos de los argumentos y eslóganes del populismo progresista en su favor. Esa manera de formular políticas no se limita tan sólo a dar argumentos en favor del control de armas. Cuidado Médico para Todos [Medicare, como se le conoce en los Estados Unidos] es otro eslogan que comparte muchos de los mismos defectos. Primero, porque se basa en la idea de que lo que necesitamos en el cuido de la salud, es un arreglo rápido, si bien ni siquiera es claro que un acceso al seguro mejora sustancialmente los resultados en la salud. Segundo, que se enfoca en los efectos vistos -dándoles a todos seguro de salud, sin que por ello tengan un costo directo- mientras que deja por fuera a todos los efectos no vistos. Por ejemplo, falla en considerar lo que el control gubernamental de los precios de todos o la mayoría de los servicios médicos, tendrá sobre la innovación médica.

Graciosamente, Harris cometió un error al aplicar los principios cuando vendió su populismo progresista en su lanzamiento de Medicare for All [Medicare para Todos]. Ella dijo que su versión eliminaría los seguros privados. De hecho, ese es un efecto claramente visible, visto rápidamente por millones de personas a quienes les gustan sus planes de seguros. Pero, montarse en la plataforma electoral de que “si a usted le gusta su seguro de salud, usted puede conservarlo,” no parece ser un gane seguro. En vez de ello, la versión más sofisticada del populismo progresista crea una “opción pública” que permite que cualquiera firme para estar en el Medicare. Los efectos no vistos muy posiblemente sean similares para mucha gente, en el grado en que la existencia de la opción pública gratuita resultará en que muchas empresas en el futuro dejen sus planes de seguros privados, pero esa consecuencia no será inmediatamente visible para los votantes. Espere que populistas progresistas que saben calcular mejor, como Elizabeth Warren, eviten errores similares.


Traducción por Jorge Corrales.

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