Cristian David Gil Toro diciembre 7, 2018

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Hoy en día se sabe que las palabras tienen poder. Los mayores transmiten su conocimiento valiéndose de ellas, y los más jóvenes las requieren para aprender. Así es como en el crecimiento y desarrollo educativo e institucional de los individuos, las palabras desempeñan un papel fundamental, empleándose como mecanismo para la enseñanza; mediante lápiz y papel, y libros y textos guía. La Biblia, el manual, escritura sagrada, e hipertexto guía de los cristianos y católicos, es el espacio en el cual se presenta a Jesucristo como símbolo de Libertad.

La Libertad según la Biblia

La libertad es uno de los tres derechos fundamentales de todo ser humano (junto con la vida y la propiedad privada). Respecto a esto, el economista, liberal clásico, y ferviente creyente cristiano Frédéric Bastiat, en su ensayo “La Ley” (1850), estableció el vinculo entre la libertad y la ley:

¿Qué es, pues, la ley? Es la organización colectiva del derecho individual de legitima defensa.

Cada uno de nosotros ha recibido ciertamente de la naturaleza, de Dios, el derecho de defender su personalidad, su libertad y su propiedad ya que son esos los tres elementos esenciales requeridos para conservar la vida, elementos que se complementan el uno al otro, sin que pueda concebirse uno sin el otro. Porque, ¿qué son nuestras facultades, sino una prolongación de nuestra personalidad, y qué es la propiedad sino una prolongación de nuestras facultades?”

Muchos años atrás, el apóstol Santiago había relacionado ya la libertad con el sano ejercicio de la ley:

“Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído, sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.”

(Santiago 1:25 NVI)

Asimismo, diferentes pasajes de la Biblia exponen que la ley consiste en hacer el bien, independientemente de cuanto tiempo tarden las buenas acciones en cosechar su fruto, y que no hacerlo (pecar), trae consigo consecuencias:

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.

(Deuteronomio 6:18 / Salmo 37:3 / Gálatas 6:9 NVI)

“Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace.”

(Santiago 4:17 NVI).

“Todo el que comete pecado quebranta la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley.”

(1 Juan 3:4 NVI)

En virtud de todo lo anterior, se puede inferir que tanto la sagrada escritura como algunos notables libertarios de la historia, definen la libertad como: acción sin restricciones inherente al saber obrar correctamente sin incurrir en transgresiones.

Jesucristo: la promesa de la libertad

La comunidad de fe cristiana floreció en el seno del judaísmo como primicia de las confederaciones mesiánicas que se extienden a lo largo y ancho del globo terráqueo, centrada en el individuo de Jesucristo “El Hijo de Dios hecho hombre”. Entre las múltiples celebraciones de dicho credo, la Navidad conmemora el nacimiento de Jesús De Nazaret “Emanuel: Dios con nosotros”, quien nació en Belén Efrata (ciudad pequeña entre los clanes de Judá), de María Virgen por obra y gracia del Espíritu Santo, profecía manifiesta en el Antiguo Testamento (Isaías 7:14 / Miqueas 5:2-3) y cumplida en el Nuevo (Mateo 1:23 / Lucas 1:26-35).

Posteriormente, tras su muerte y resurrección; los apóstoles Juan y Pablo lo proclamaron como Precursor de la Libertad, en sus diferentes escritos:

“Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”

(Juan 8:31-32)

“Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.”

(Colosenses 1:13-14 NVI)

Cristo nos dio libertad para que seamos libres. Por lo tanto, manténganse ustedes firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud.

(Gálatas 5:1 NVI)

Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres.

(Juan 8:36 NVI)

La senda hacia la libertad suele ser escarpada y estrecha, y muy pocos logran tenerla y llevarla a su realización. No obstante, y de acuerdo con la Biblia, se puede decir que: bienaventurados aquellos que llevan consigo la verdad, pues son auténticamente libres.

Jesucristo: el Libertario de Libertarios

Muchos líderes políticos actuales, como el fallecido Hugo Chávez, se empeñan o se han empeñado en mostrar a Jesús de Nazaret como el más grande socialista de la historia. Nada más alejado de la realidad.

Primero que nada, porque en la época de Jesucristo, ni capitalismo ni socialismo existían. Segundo, porque Jesucristo jamás expresó estar a favor de la distribución equitativa de la riqueza (independientemente de que quienes no produzcan, reciban una parte de ella), de la transformación de empresas privadas en estatales, ni de un Estado Benefactor que proveyera derechos positivos a sus súbditos.

Entre otros, Jesucristo se refirió a la responsabilidad individual y a las implicaciones que acarrea hacerse cargo de las decisiones y acciones también individuales, a la permanente búsqueda del bienestar particular como primicia, a la solidaridad que brota por iniciativa propia, al prójimo (aquel que es cercano a mí), y a los demás seres humanos con los que no se tiene relación alguna.

Lo anterior puede corroborarse a cabalidad en los capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio según San Mateo, dando por sentado que Jesús de Nazaret no tuvo nada de socialista, sino por el contrario, fue y es El Libertario de Libertarios.

Jesucristo: el enemigo del Estado por excelencia

A pesar de que el concepto de izquierda y derecha ideológicas surgió en el contexto de la Revolución Francesa, como bien lo ha dicho el experto en conocimientos de la fe cristiana, y paleolibertario costarricense: Enior Jiménez, los miembros del Estado en la época de Jesucristo, ajustados a nuestro contexto actual, serían como:

  • Jesucristo como máximo representante de la derecha liberal/libertaria.
  • Los Fariseos como la izquierda moderada, socialdemócratas que se cubren bajo el velo de la mal llamada derecha “neoliberal”.
  • Los Saduceos como la izquierda más radical y socialista.

Aunque los últimos dos grupos de interés en mención ostentaban entre sí marcadas diferencias sociales, políticas, y desde luego inherentes a sus creencias, los unió la aversión por Jesucristo, y el miedo a que éste, con la cantidad de adeptos que ganaba a medida que demostraba el poder que descendía de lo alto, los llevara a perder influencia y efecto sobre los israelitas.

Jesucristo, al ser precursor de la libertad, resultaba ser alguien muy peligroso para el sistema imperante de la época, y para los mismos desagradecidos a los que Él brindó sanidad y medicina, abundancia de paz, seguridad, confianza, verdad, alimento, y les expuso las buenas nuevas que hoy son respaldadas por la escritura sagrada; a través del Evangelio. Todo esto conllevó a una treta urdida en su contra (Mateo 26:1-5 / Marcos 14:1-2 / Lucas 22:1-2), y a que fuese crucificado (Mateo 27:32-44 / Marcos 15:22-32 / Lucas 23:33-43 / Juan 19:17-24).

Sin embargo, aunque la muerte de Jesucristo (Mateo 27:45-56 / Marcos 15:31-41 / Lucas 23:44-49) ha sido la más atroz en toda la historia del hombre, dicho evento había sido profetizado mucho antes de que ocurriera. Jesucristo es el “Cordero Inmolado” (en latín: Agnus Day), aquel que, con el derramamiento de su sangre por causa de la crucifixión, nos concedió la libertad y el perdón de todas nuestras faltas como humanidad; conforme a las riquezas de la gracia del Padre (Isaías 53:5-7 / Juan 1:29 / Efesios 1:7 / Apocalipsis 17:14).

Resulta irónico descubrir como la humanidad puede llegar a ser tan despreciable y traicionera, porque, aunque el pueblo israelí anhelaba tener un nuevo rey, y Jesucristo, siendo Rey de Reyes, se reveló como el mayor exponente de la libertad; recibió a cambio ser humillado, escarnecido, y clavado en un madero para morir como si hubiese sido un hereje y un ladrón. Irónico o no, Jesucristo con su muerte, sella ser el enemigo del Estado por excelencia.

Jesucristo es claramente, el más preciado símbolo que pueda tenerse de la libertad, ya que sin empuñar una sola espada o recurrir a la violencia, fue capaz de conquistar todos los reinos establecidos por el hombre hasta ese momento. Y lo sigue haciendo, y siempre lo hará.

Ingeniero Electrónico de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales (Manizales Caldas, Colombia), y Especialista en Gerencia de Proyectos de la Escuela de Ingeniería de Antioquia (Envigado Antioquia, Colombia).

Socio y Administrativo de una franquicia educativa que imparte una metodología como complemento para que los alumnos mejoren su nivel académico. Facilitador calificado en la educación de jóvenes, niños y adultos en el área de las matemáticas. Promotor del desarrollo del potencial humano en términos de autodidactismo, autonomía, capacidad de trabajo, creatividad, defensa de los ideales, efectividad, atención, cálculo mental, síntesis, análisis, raciocinio y pensamiento lógico. Colaborador de "MÁS Libertad" y de "The Mises Report".

Defensor de la libertad influenciado por las ideas de pensamiento desarrolladas en la "Escuela Austríaca de Economía"; cuyos máximos referentes son Ludwig von Mises, Carl Menger, Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Hans-Hermann Hoppe, Jesús Huerta De Soto, Miguel Anxo Bastos, Daniel Lacalle, Juan Ramón Rallo, Peter Schiff, entre otros.

Miembro de "Libertarios de Antioquia" y "Antioquia Libre y Soberana", movimientos de inspiración libertaria para conseguir la independencia de Antioquia (Colombia) por medios pacíficos.

1 pensamiento a “Jesucristo: Símbolo de la Libertad

  1. Es muy cierto que Jesucristo es el precursor de la Libertad y vino a lberar a la humanidad. Con la diferencia que la libertad que viene de lo alto, no es la misma a la que se refiere el autor del anterior articulo. La libertad que ofrece Jeaucriato es verdadera: y sw deriva de: amor al projimo, paz, paciencia, humildad, amabilidad, es decires de todo aquello que proviene de vivir conforme a los frutos del Espiriru Santo. En cambio la libertd a que se refiere este autor es un espejismo. Solo se aprovecha de la biblia para encubrir su ideología. Jesucristo es el revolucionario mas autentico, quien proclamo el bien comun, sin disticion de razas. Recomendacion leer la biblia y perdir a Dios sana interprwtacion y aplicación. En lugar de leer escritos de autores que solo se aprovechan de la palabra de Dios para confundir a aquellos que no leen la santa palbra. La intepretan y aplican a su favor y beneficio indicidual.

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