James Bond, autogobierno, Crimea y Escocia

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Un artículo en La Nación comenta acerca del próximo plebiscito en Escocia sobre la independencia de este país del Reino Unido. El artículo relata la disputa entre dos James Bond: Sean Connery, quien promueve la independencia de Escocia, y Roger Moore, quien propone mantenerla como parte del Reino Unido.

En estos días, también, es noticia un plebiscito en Crimea acerca de la secesión de esa región de Ucrania y su incorporación a Rusia. ¿Cómo considerar estos casos?

En primer lugar, está clara la intención del gobierno ruso de controlar una región sobre la que proyecta un interés militar. También que el argumento expuesto de la existencia allí de ciudadanos de lengua rusa se parece al argumento de Hitler para anexarse Austria o los Sudetes. No son los mismos argumentos que se discuten en el caso de Escocia. Pero veamos por un momento el concepto general.

Un capitulo del libro El Foro y el Bazar trata sobre las limitaciones al poder, como una forma de limitar el oportunismo politico, la discrecionalidad y el abuso de poder. Tal vez tenga que incorporar algo sobre el autogobierno, como una forma en la que las minorías limitan el abuso de las mayorías.

Los escoceses se quieren “autogobernar”. No es lo mismo en el caso de Crimea, allí no se quieren autogobernar sino ser parte de Rusia. Pero digamos que el derecho a autogobernarse incluiría también el derecho  a sujetarse a algún otro gobierno existente. Es decir, de la misma forma en que los escoceses quieren tener su propio gobierno podrían los rusos de Crimea querer ser parte de Rusia. ¿Por qué?

Porque al hacerlo se frena la posibilidad de que una mayoría (digamos ingleses en un caso y ucranianos en la otra) abusen de una minoría.

Pero, siguiendo con este mismo principio, una vez separadas Crimea y Escocia, ese principio se aplicaría ahora a otras minorías, esto es, ingleses en Escocia y ucranianos en Crimea. Ellos también tendrían un derecho al autogobierno y a separarse de Escocia y de Rusia. Es más, la aplicación del primer derecho debería incluir la aceptación del Segundo.

La pregunta siguiente seguramente es: ¿hasta dónde llega esto? Podría llegar hasta el nivel individual, pero es bastante probable, por un problema de escala en los servicios comunes, que se llegara hasta los gobiernos locales.

Algo así como ocurriera con los suizos. En época de la Reforma, los cantones decidieron si eran católicos o protestantes, la gente se acomodó en unos u otros (y esto no estuvo exento de problemas, por supuesto), y hasta los bordes pudieron modificarse para acomodar a unos u otros en el canton que preferían.

Pequeños cantones en Crimea podrían ejercer su autogobierno, y decidir si necesitan servicios de tipo “nacional”, que podrían “comprar” en Rusia, o en Ucrania, o en la Unión Europea. O no comprar y auto-abastecerse, como Monaco, o Liechtenstein.

Por supuesto, esto está lejos de ser “políticamente posible”, pero lo que parece que va a suceder no resuelve el problema y  va a generar otros, que pueden ser aún peores que los actuales.


 

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Autor Invitado at Inst. Mises Colombia

Martín Krause es Académico, profesor de economía en ESEADE y la Universidad de Buenos Aires. Tiene publicados varios libros: El cuento de la economía, En defensa de los más necesitados, Proyectos por una sociedad abierta en conjunto con Alberto Benegas Lynch (h), y Democracia directa en conjunto con Margarita Molteni; capítulos de libros y numerosos artículos en revistas académicas y en periódicos de toda América.

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