UN INVENTO LLAMADO “GUERRA CONTRA LAS DROGAS”

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Una absurda guerra entre nosotros mismos.

“Para triunfar en la gran contienda ideológica de esta época, es preciso, sobre todo, que nos percatemos exactamente de cuál es nuestro credo; poner en claro dentro de nuestras propias mentes lo que queremos preservar y lo que debemos evitar. No es menos esencial, al relacionarnos con los demás países, que nuestros ideales sean fijados de manera inequívoca. La política exterior queda prácticamente reducida, en la actualidad, a decidir cuál sea la filosofía social que deba imperar sobre cualquier otra, y nuestra propia supervivencia dependerá de la medida en que seamos capaces de aglutinar tras un ideal común a una parte del mundo lo suficientemente fuerte.” (Los fundamentos de la libertad, F. A. HAYEK 1959)

El objetivo de este texto es realizar un análisis a los  efectos  negativos del  Plan Colombia  para  la  soberanía  colombiana, y la  autonomía de la política  exterior del país, se responde a la pregunta ¿De qué forma los  principios  del  Plan Colombia  y la iniciativa  Mérida en México, afectaron internamente  el  conflicto armado de ambos países? En una primera parte se presenta la autonomía  de la política exterior colombiana. Una concepción histórica, en una segunda aparte se presenta el Plan Colombia, sus aspectos positivos, sus aspectos negativos, los efectos para la soberanía nacional y la capacidad de toma de decisiones en términos de política exterior, desde una previa concepción histórica. En una tercera parte la contextualización gringa la política exterior y las drogas, en una cuarta parte México colaboración y autonomía, una mirada acerca de la política exterior Mexicana y el tratamiento de su autonomía asimetría, la iniciativa Mérida en México, aspectos negativos, por último los efectos del conflicto armado en ambos países.

Para comprender la hipótesis de este texto de manera efectiva es necesario hacer una breve descripción histórica relevante de la política exterior colombiana, para más adelante entender la estática y capacidad de autonomía del país en  política exterior, así como los efectos negativos del Plan Colombia y al final del texto comprender de la experiencia del contexto histórico la importancia de la autonomía de la política exterior y el manejo de las relaciones diplomáticas para el acuerdo realista y objetivo de  políticas que verdaderamente beneficien a los involucrados, se trata de que los países como los nuestros tomen posiciones más autónomas en términos de política exterior, que en el caso de una despenalización total de las drogas, se trataría más de hacer énfasis en el control de fronteras y de evitar  externalidades negativas como sanciones económicas  a través de la diplomacia.

LA AUTONOMÍA  DE LA POLÍTICA EXTERIOR COLOMBIANA. Una concepción histórica

“Basta con recordar la sujeción a la doctrina del Respice Polum, según la cual desde comienzos del siglo XX todas nuestras políticas de Estado y decisiones en materia de política internacional deberían estar sujetas a los lineamientos de la estrella polar del Norte.” (Arana, 2004, pág. 263)

Antes de entrar en el análisis de la interdependencia en términos de autonomía, es preciso recordar la historia, por una parte la administración de Julio César Turbay Ayala y sus buenas relaciones con el país del norte, además consolidadas con la administración Ronald Reagan. Situación que entrados en los 80 iba a cambiar rápidamente, se hace referencia a lo anterior porque es preciso y curioso que es cuando Colombia entra en el auge del narcotráfico, además de otras coyunturas políticas a nivel interno como la consolidación de guerrillas como el M19. Por otra parte en esa misma época ya con la administración Belisario Betancur, empieza a cambiar la política exterior, muy probablemente por el mismo contexto internacional, de la guerra fría, la influencia ideológica oriente/occidente, una política más autónoma con respecto a Washington, aunque irónicamente el presidente Colombiano seguiría recomendaciones del FMI.

Es con Virgilio Barco donde se plantea una política exterior en principios más que políticos, económicos, aunque aquí se puede empezar a vislumbrar procesos de interdependencia económica hacia el re-escalamiento, que empiezan a plantear las economías emergentes. Estados Unidos sigue siendo una potencia económica  se depende de sus decisiones desde la propia política económica gringa, en cuanto a la situación del país, algunos cambios positivos referidos a abrirse al pacifico, mejorar las relaciones internacionales a nivel mundial y negativos al interior con respecto al orden público.

Evidentemente ya con César Gaviria y coincidente con la caída del muro de Berlín, se continuó la política exterior de la administración anterior, modernización y defensa del derecho internacional, además de la diversificación de las ideologías internacionales tal es el caso que se restablecen relaciones con Cuba, y se visiona una política exterior andina con la firma de la AEC, la primer organización latinoamericana al momento, por otro lado a nivel interno se mueve un aire de cambios institucionales pluralistas y democráticos con la nueva constitución política.  Llega la administración Samper, con varias problemáticas relacionadas con el narcotráfico y tormentosas relaciones con los Estados Unidos. Según Roberto Gonzales, a lo que se llegó fue a la “cooperación fragmentada”, el entendimiento entre la fuerza pública y la administración gringa, y que había tan malas relaciones que incluso se le canceló la visa al presidente Samper.

LOS PRINCIPIOS DEL PLAN COLOMBIA ¿Efectos negativos o positivos?

“La comunidad internacional ha tenido sus reparos al Plan Colombia por su carácter belicista y porque es una forma de intervención en nuestro país.” (Arana, 2004, pág. 281)

Fue durante la Administración del Presidente Andrés Pastrana cuando se creó e implementó el Plan Colombia, pero su principal objetivo era el de buscar la paz con los grupos alzados en armas. El Plan Colombia surgió de la convergencia entre objetivos de ambas administraciones del presidente Clinton y Pastrana,  la famosa alianza contra las drogas ilícitas, convenio en el que Pastrana se comprometería según Roberto Gonzales a reducir el consumo de drogas, aumentar la eficiencia de las entidades nacionales con esa competencia, desmantelar organizaciones de narcotráfico, utilizar la extradición, continuar esfuerzos para erradicar los cultivos ilícitos, mejorar la capacidad operativa de las Fuerzas Militares, la Policía y perseguir el lavado de activos, tráfico de armas y actividades ligadas al narcotráfico.

“La nueva prioridad en materia de política exterior norteamericana, pues una vez culminada la Guerra Fría se orientaría en la lucha contra el narcotráfico, y Colombia jugaría un importante papel en este escenario.” (Arana, 2004, pág. 281)

Con respecto a aspectos negativos, la crítica que se hace en materia de política exterior se hace precisamente desde otras latitudes geopolíticas como la garantía de los derechos humanos, desde la consecución del gobierno Pastrana y la búsqueda de un acuerdo de paz y el Plan Colombia. Desde el propio parlamento Europeo, cuando por una parte se respalda el proceso de paz, de acuerdo al trasfondo económico, político, social y cultural, más que la sola dimensión de seguridad planteada por el Plan Colombia.

LA CONTEXTUALIZACIÓN GRINGA La política exterior y las drogas

La lucha antidroga de los Estados Unidos se divide en cuatro etapas; Una primera etapa relacionada con la prohibición del Opio la heroína y la cocaína por la época de 1909, una segunda etapa relacionada con la mariguana en 1930, una tercera etapa centrada en la relación drogas y crimen y finalmente una cuarta etapa relacionada con las drogas y la seguridad nacional con el presidente Ronald Reagan. Definiendo las drogas ilícitas como una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos, es el momento en que se declara la guerra contra las drogas, política de seguridad exterior, coincidente la misma época en la que emergía el auge del narcotráfico en Colombia, además de que muy curiosamente va a coincidir más adelante con la terminación de la guerra fría.

“En materia legislativa, el Anti Drug Abuse Act de 1986 es “el más comprensivo esfuerzo en la historia moderna de los Estados Unidos para reducir la demanda interna de drogas ilícitas у para reducir el flujo de narcóticos provenientes de los países del Tercer Mundo en los Estados Unidos. La ley estableció una mayor aplicación de la legislación en las ciudades de Estados Unidos. Reinstalo la pena de prisión obligatoria por la posesión de drogas, creo disposiciones contra el lavado de dinero, promovió mayor educación en las escuelas, así como la expansión de los programas de tratamiento у rehabilitación. En la dimensión internacional, el objetivo fue la reducción de la oferta de drogas en el mercado estadounidense, por ello, la estrategia se fundamentó en la erradicación de cultivos, la interceptación de drogas dirigidas al mercado de Estados Unidos, у el encarcelamiento de los traficantes.” (Pinzon, 2015, pág. 78)

La guerra contra las drogas se convierte más que una metáfora en la realidad efectiva en términos de lucha militar y la seguridad como interés vital para los Estados Unidos, Pinzón lo explica con el concepto del “Ethos de la seguridad”, y su incidencia en la política exterior estadounidense, fomentando el unilateralismo y el militarismo, irónicamente socavando valores que antes habían construido la nación gringa, como la democracia y la libertad.

ANÁLISIS DE LOS SUJETOS INTERNACIONALES EN TORNO A LA “PROBLEMÁTICA”.

En este caso los Estados Unidos, Colombia y México. Si bien es cierto existen intereses endógenos al país, que se incluyen en la agenda pública, y dependen del contexto electoral, e incluso internacional, es precisamente eso lo que genera relaciones competitivas y solidarias entre los Estados, cosa que determina la relación interestatal con respecto a los intereses que pueda tener uno con el otro. Veamos la siguiente matriz:

Tomado de (Pinzon, 2015, pág. 95)

Es evidente la interdependencia asimétrica de Colombia y México con respecto a Estados Unidos, este último que tiene como objetivo la reducción de la oferta de drogas ilícitas, y la aplicación de medidas a quien produce so pena de sanciones, por otra parte aunque la asimetría no se puede cambiar, se trata de una relación dinámica entre cooperación y conflicto.

El escenario ideal para Colombia o México sería el de la autonomía, desde una perspectiva liberal, con respecto a la legalización, si fuese el caso, pues no habría una confluencia de intereses hacia el mismo manejo de política antidroga que tendrían los Estados Unidos y obviamente si tuviera capacidad de negociación en términos más simétricos de interdependencia, por otro lado el escenario de aislamiento, si bien podrían tener intereses comunes no habría confianza, por otro el escenario de la colaboración forzada, sin confianza o confluencia de interés, y por último el de castigo que seria las sanciones impuestas en este caso por el país con ventaja simétrica ósea los Estados Unidos.

La anterior puede ser la explicación que determina la autonomía de la política exterior Colombiana con respecto a la política exterior Estadounidense, y no solamente la política exterior sino a nivel endógeno otras políticas relacionadas con la agenda interna, como es el caso de la lucha contra el narcotráfico, el desarrollo social y territorial que determina la misma política de seguridad que viene a girar en torno a la problemática de la violencia que esta ligada al narcotráfico. Además de las concepciones ideológicas por cierto consolidadas en guerrillas, a partir de la influencia de la  guerra fría que viene siendo el fruto del conflicto armado interno. Pero veamos que pasaba en México por esa época antes de pasar a hablar del conflicto armado.

MÉXICO colaboración y autonomía

“Desde los noventa se asistió a la consolidación del poder de los carteles mexicanos, el sustantivo incremento en los niveles de violencia, y a la privatización en la regulación de la industria y los esquemas de protección con la emergencia y consolidación de agrupaciones paramilitares tales como los zetas” (Pinzon, 2015, pág. 123)

México se puede describir en tres etapas, una primera desde el 86 al 90 de carácter aislacionista, una segunda relacionada a la bilateralidad del comercio con el tratado del TLCAN y cooperación de la fuerza pública que es por los noventa con el fortalecimiento del crimen organizado, y por último la etapa de principios del 2000  relacionada con el comercio, la migración, y la seguridad nacional que precisamente da pie a relaciones de confianza entre ambos Estados.

Algo curioso de México con respecto a Colombia es que a excepción del periodo Samper, que es más una relación de confluencia/castigo con Estados Unidos, es con el presidente Salinas de Gortari  autónomamente es quien decide incluir las fuerzas militares en los operativos antidrogas, además de mantener cierto grado de independencia al no permitir la injerencia de los militares estadounidense en territorio nacional, rechazando además todo tipo de apoyo. Es después del 94 con Clinton cuando las relaciones se empiezan a institucionalizar, además del fortalecimiento de la política exterior en aspectos económicos.

Es a finales de los 90 donde más se refuerzan las relaciones bilaterales pero al mismo tiempo es en el 98 donde la perspectiva crítica del Estado mexicano aflora, cuando la política de control de drogas llega a escenarios internacionales, en la asamblea general de las Naciones Unidas, donde aparece el concepto de responsabilidad compartida, que se refiere a los países productores pero también a los consumidores. Evidentemente desde una perspectiva republicana en ese momento, las críticas son rechazadas de parte de sectores políticos y no cambia el enfoque, por cierto asunto que se tratara en la conclusión de este texto.

Acontecidos los sucesos del 11 de septiembre, el gobierno mexicano se muestra dispuesto a cooperar con Estados Unidos, recibiendo muchas críticas, pero esto ayuda a reformar las políticas en cuanto a infraestructura, migración y comercio. Para los Estados Unidos el terrorismo y para México el crimen organizado, pues es sabido de la creciente espiral de violencia vivida en México en los últimos años de parte de los carteles del narcotráfico, y obviamente ante tal panorama los instrumentos a ejecutar han sido la intensificación de la lucha militar y la cooperación con los Estados Unidos donde la iniciativa Mérida ha tenido su papel más importante.

“El crecimiento de las redes delictivas mexicanas en diferentes países del continente, incluido los EEUU, fue un factor determinante para que la cooperación en materia de seguridad entre ambos gobiernos dejara atrás no sólo las reticencias de legisladores en uno y otro país, sino la histórica desconfianza que nuestro vecino del norte había mostrado en los esfuerzos de México para combatir a los “cárteles” de la droga.” (Martínez, 2015, pág. 90)

Es a partir del 2006 cuando  la política exterior de México se suscribe a la iniciativa Mérida vinculada al comercio de drogas ilegales, tráfico de armas y trata de personas, generando un mayor apoyo en recursos materiales y asesoría por parte de los Estados Unidos de América muy similar al Plan Colombia,  pero al igual que el Plan Colombia, no se ha tratado el principio de la responsabilidad compartida. Al igual que en Colombia, la crítica es desde el parlamento europeo que  no se hace énfasis en el desarrollo social, aunque también se puede decir que el “acuerdo de paz” apenas es un instrumento de política pública, que debe estar coordinado, con otras políticas intersectoriales para su desarrollo efectivo,  por otra parte y es preciso mencionar una de las críticas en las que coinciden Colombia y México están relacionadas al conflicto, es restringir la libertad lo que genera un conflicto.

EL CONFLICTO ARMADO A manera de conclusión

Para responder a la pregunta ¿De qué forma los  principios  del  Plan Colombia  y la iniciativa  Mérida en México, afectaron internamente  el  conflicto armado de ambos países? La respuesta es muy simple y se ha respondido a lo largo del texto, y es en las restricciones a la libertad  de producir, comercializar y consumir. De acuerdo al enfoque de política conservadora, que muy probablemente está relacionada con la tendencia intervencionista de los Estados Unidos, acabada la guerra fría, la excusa perfecta seria la lucha contra las drogas para intervenir en nuestros países, punto que puede ser comprensible, teniendo en cuenta la amenaza comunista. Por algo el enfoque es más hacia la oferta que hacia la demanda.

Es importante concluir con esta parte, porque es precisamente el conflicto armado que genera la violencia los efectos a las causas del narcotráfico. El conflicto armado interno se presenta desde tiempo histórico en Colombia pero para el caso que atañe a este texto, el narcotráfico juega un papel importante, más que el de las guerrillas, que posteriormente se vuelven narcos, y es precisamente con la postura del presidente Barco en Colombia, que se inicia una gran ofensiva contra los narcotraficantes, y ellos hacia el Estado, y la misma sociedad civil, irónicamente es en esa época donde sectores de la sociedad  no percibían las drogas como una amenaza, pero es cuando asesinan a Galán el momento en el que el narcotráfico pasó a ser percibido como una verdadera amenaza. En lo que posteriormente con Gaviria todo tema de política bilateral estaría subordinado a la lucha contra las drogas, Pero se puede decir que el motor del conflicto armado interno más que por las causas sociales, es y ha sido alimentado por el dinero del narcotráfico. Que las drogas sean ilegales es el negociazo para quien le convenga.

Se percibe la situación de México como la que se vivía en Colombia, por la época de los 90, con problemas similares, como la falta de preparación de militares así la cooperación de los Estados Unidos, añadido a esto el tráfico de armas proveniente del país del norte, y como punto fundamental la corrupción política y sus relaciones con los carteles mexicanos y no menos importante la violación a los derechos humanos.

Por último es de reconocer, que si bien existe una asimetría económica  de países como Colombia y México con respecto a Estados Unidos, y que además ambos países hayan pasado por procesos de política exterior bilateral similar como lo son el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida, y que se reconoce por parte de la opinión pública que han fracasado, a pesar de las ciertas metas que se hayan cumplido, el aporte prospectivo más que el de la intersectorialidad y el desarrollo social está en la despenalización de las drogas, cosa difícil de procurar, aunque la comunidad internacional ya se haya pronunciado, con el concepto de la responsabilidad compartida,  he incluso en algunos Estados de los Estados Unidos ya se hayan despenalizado el uso de ciertas drogas, que incluso en países como Colombia el consumo ya es legal de la dosis mínima, pero que la producción y el comercio siguen siendo ilegales. Volviendo aterrizar el tema  se trata de que los países como los nuestros tomen posiciones más autónomas en términos de política exterior, que en el caso de una despenalización total se trataría más de hacer énfasis en el control de fronteras y de evitar  externalidades negativas como sanciones económicas  a través de la diplomacia.

“Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario que un pueblo disuelva los lazos políticos que lo han vinculado a otro y adopte entre los poderes de la tierra la posición igual y separada a la que las leyes de la naturaleza y de la naturaleza de dios le dan derecho, un respeto apropiado por la opinión de la humanidad exige que dicho pueblo declare los motivos que lo impulsan a la separación.” (La Declaración de Independencia 4 de julio de 1776)

Con este texto no invito a que rompamos relaciones con los Estados Unidos, sino a que recuerden los principios que los hicieron en su momento el mejor país del mundo, los fundamentos de la libertad.

BIBLIOGRAFÍA

Arana, R. G. (2004). La política exterior de colombia a finales del siglo xx. Investigacion y desarrollo, 263.

Martínez, M. (2015). La iniciativa Mérida: un problema común de seguridad. De Raíz Diversa, 161-197.

Pinzon, V. G. (2015). Cooperacion y seguridad en la guerra contra las drogas: El plan Colombi y la iniciativa Merida. Bogota: Universidad Nacional de Colombia.

 

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Administrador publico, internacionalista y politólogo.
Conservador de espíritu libertario.

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