Huawei es un ojo espía del gobierno Chino y Trump lo sabe

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Ayn Rand no es mi autora favorita, pero como todos los pensadores tiene luces y sombras. Creo que su principal aporte es la teoría “del parasito y el organismo vivo”.

Rand describe a la sociedad como un organismo vivo capaz de generar riqueza y satisfacer sus propias necesidades, y a los socialistas como el parasito que necesitan del organismo vivo para vivir. Si el parasito se pasa de revoluciones con el organismo vivo lo termina matando e, irónicamente, se acabaría autodestruyendo.

Por eso es que los socialistas realizan pequeñas apertura a la iniciativa privada y a los capitales extranjeros. Eso lo hizo la Unión Soviética en 1921 con su “Nueva Política Económica”, Cuba cuando abrió las zonas especiales en La Habana, Santa Clara y Matanzas, y China cuando, de la mano del presidente Deng Xiaoping, estableció las zonas comerciales en el litoral del océano pacifico.

Lastimosamente, todas estas medidas suelen confundirse con “capitalismo”, pero en realidad son simples contubernios que favorecen a la elite comunista y esclavizan a la población.

Solo hay que fijarse el caso de China donde las empresas del Estado venden productos en dólares, pero pagan a sus trabajadores en yuans devaluados, el viejo truco de la devaluación del tipo de cambio tan defendido por todos los economistas intervencionistas.

La telefónica Huawei, que muchos exponen como un ejemplo del éxito del capitalismo, es un brazo operativo del partido comunista, por eso es que aparece en la nueva versión de la bandera de la República Popular China. El “Nuevo Proyecto Socialista” plantea una alianza de clases entre: 1) Trabajadores, 2) Campesinos, 3) La pequeña burguesía y 4) La burguesía nacional.

Dentro ese contexto debemos aclarar que Donald Trump no declaró una guerra comercial a China, esa nación está lejos de ser un país civilizado y de ser un ejemplo de libre mercado. La medida de Donald Trump apunta a un tema de seguridad nacional y no comercial. Según Yorbis Esparragoza: “En occidente todavía no acabamos de entender que la guerra fría se trasladó al terreno tecnológico”.

Temas como este sacan a relucir la doble moral. El partido comunista chino tiene prohibido que sus ciudadanos usen Google, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Snapchats y toda la tecnología Apple, pero la prensa y la gente en general no dice nada al respecto, tampoco opinan de la persecución que sufren los ciudadanos chinos que se convierten al cristianismo, o de los abusos que comente el partido con su propia gente. Para los medios de comunicación de izquierda (casi todos), solo Donald Trump es el abusivo y racista. Es una pena que muchos libertarios, según ellos paladines de la libertad, repitan los mismos argumentos que el vulgo.

Yo también apoyo el libre mercado. Pero este debe ser libre de todo tipo de intromisiones estatales y de fraudes como los que comete el gobierno chino al devaluar la moneda y esclavizar a sus ciudadanos.

Por otro lado, la gestión de Trump no es perfecta, eso no existe en ningún lugar, pero debemos comprender que el presidente de los EEUU es la última defensa del mundo libre.

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HUGO BALDERRAMA ES ECONOMISTA MASTER EN ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS Y PHD. EN ECONOMÍA

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