Libertarios de Antioquia marzo 8, 2019

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En el marco del “Día Internacional de la Mujer”, aprovecho para tratar un fenómeno casi psiquiátrico que inunda las redes sociales; el “feminismo”. Dicho movimiento supuestamente describe mujeres empoderadas, libres, independientes y dueñas de su cuerpo. En éste se habla de inclusión, del importante papel de las mujeres en la sociedad y de la deuda histórica que el “patriarcado” les tiene.

Se habla del aborto y el fascismo, de ser mejores que los hombres y de que se goza de los mismos derechos. Pero en la práctica, el trastorno mental es evidente.

Mi madre; verdadera feminista

¡Feminista mi madre! Que fue a la universidad a los 16 años, a estudiar una carrera que no le gustaba y siempre fue la mejor estudiante. Feminista ella que tuvo que aguantar que los hombres no tenían que ir a clase si así les parecía, mientras que si ella miraba por la ventana el profesor le decía que «Le estaba quitando el puesto a un hombre que tenia que mantener a su familia».

No necesitaba desnudarse en ninguna parte para conseguir sus objetivos, pues sabía muy bien que la única forma de demostrar que era tan capaz como un hombre era siendo competente.

¡Feminista mi madre! Que sabia usar una minifalda, de esas que según describen, tenían un largo “hasta donde les llegara la punta de los dedos de las manos“, y nunca se le veía la ropa interior. Una mujer que a pesar de ser hermosa tenia una enorme nariz, la cual consideraba su punto fuerte. Según ella, llamaba mas la atención porque la gente decía; «Esa muchacha tan bonita con esa narizota». Eso se llama resiliencia.

¡Feminista mi madre! Que hacia ejercicio y deportes de todo tipo, porque uno debe estar saludable. Apoyaba a otras mujeres y las alentaba a ser libres sin llevarlas a ser feas, obesas y desordenadas. Jamás salió de casa sin estar arreglada, porque los demás no tienen la culpa de sus penas o sus complejos.

¡Feminista mi madre! Que se casó con quién quiso, aunque se haya equivocado. Rompió el molde y en vez de llevar una vida de lujos por venderse al mejor postor, se consiguió un compañero de aventuras con el que cometió errores y aciertos durante muchos años. Nadie tenía que decirle que debía o no hacer.

Cuenta que cuando no la quisieron casar por la iglesia, fue donde el cura que casaba a las “embarazadas”, y ante la negativa, le dijo al cura que entonces volvería en tres meses con una barriga. Tuvieron que casarla, ya que esa era su voluntad.

¡Feminista mi madre! Que me enseñó a mí y a mis hermanas a que no nos casáramos vírgenes, porque eso era un invento de los hombres que pertenecen al “club de los penes cortos” (en términos del gran Javier Milei). Según ella, al no tener medida de comparación, no podríamos saber qué era bueno y qué no. Eso sí, jamás coarto nuestra libertad, pero nos advirtió que si alguna de nosotras quedábamos embarazadas, se convertiría en nuestra peor enemiga en un juzgado, nos quitaría el niño y nos tiraría a la calle. Eso se llama tener responsabilidad.

¡Feminista mi madre! Que hizo lo que mejor le pareció sin estar sucia, sin revolcarse con el primero que se le aparecía, sin andar diciendo que los hijos son una carga, y sobre todo, sin demeritar a los hombres que tenía a su alrededor. No necesitó drogarse, ni ser alcohólica, ni andar llamando la atención de los hombres para después decirles que la respetaran.

Reivindicando el feminismo

Ese es el verdadero feminismo. El otro “feminismo” no es mas que un trastorno mental. Hace a las mujeres inútiles y prisioneras de un colectivo, que además, no lleva a ninguna parte. Libertad es que una mujer decida si quiere ser ama de casa, empresaria, o ambas. Libertad es amar con locura a un hombre y a sus hijos, o decidir quedarse sola, o tener a otra mujer de pareja.

Libertad no es andar sin ropa por la calle, y además, exigir respeto. Libertad es tener igualdad de oportunidades para aspirar a un cargo, no que haya una contratación justificada por una cuota de género. Eso es violentar la libertad del otro; el empleador.

Libertad es ser uno mismo, no lo que otro le diga, ni andar haciendo espectáculos con un pañuelo verde, ni tomar el aborto como un “deporte extremo”. Libertad es poderme pagar mis cuentas si quiero, dejarme invitar si quiero e invitar a quien yo quiera si me place en ese momento.

A las nuevas “feministas” les da miedo la libertad, porque implica ser responsables de sus propios actos, sin recibir ninguna ventaja, medidas con la misma vara que es medido un hombre. Por eso tratan de destruir toda competencia, sean hombres o mujeres, porque muy en el fondo, tienen consciencia del costo que trae consigo esforzarse por conseguir lo que se ama, que exigir que les den las cosas con el lema de ser “pobrecitas”.

Así que la próxima vez que una nueva “feminista” lo invite a seguirle la corriente, piense que nadie tiene de lo que no tiene. Si usted desea ser exitoso en algún sentido, rodéese de personas con alta autoestima y una buena capacidad de autogestión, y no con quién quiere que usted le sirva de aval para justificar sus errores y defectos.

PD: Gracias a mi madre, la verdadera feminista, por enseñarme a ser libre y competitiva.

 


Este artículo fue escrito por Débora Del Toro:

Psicóloga de la Universidad Antonio Nariño (Campus Medellín Antioquia, Colombia). Gracias a su gusto por la lectura, desde joven ha tenido curiosidad genuina por conocer la dinámica del funcionamiento del mundo. Gran analítica de las diversas manifestaciones del marxismo cultural, ya que considera que los malos planteamientos y soluciones que éstos movimientos le han ofrecido a las llamadas “minorías”; no han permitido una reivindicación de sus orígenes que en un principio gozaban de carácter liberal. Empresaria independiente y miembro de “Libertarios de Antioquia”.

Somos “Libertarios de Antioquia” y “Antioquia Libre y Soberana”, movimientos de inspiración libertaria para conseguir la independencia de Antioquia (Colombia) por medios pacíficos.

Estudiosos de la “Escuela Austríaca de Economía”; donde se encuentran nombres como el de Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Jesús Huerta De Soto, Miguel Anxo Bastos, Juan Ramón Rallo, Peter Schiff, entre otros; de la historia en general, y de la psicología clínica y social promovida por el liberal clásico, Dr. Jordan B. Peterson.

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