Esto explica la atracción fatal hacia el comunismo

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El marxismo tiene su atractivo porque es consistente con nuestras creencias primitivas acerca de la economía.

“Dan oye los gritos, sale corriendo, empuja a Alex a la bañera, y aparentemente la ahoga. Ella emerge súbitamente del agua, blandiendo el cuchillo.” (Resumen de Wikipedia de la película de 1987, Atracción Fatal).

El marxismo es como Alex en la película Atracción Fatal. Pensamos que estaba muerto como ideología, pero sigue volviendo, moviendo su hoz y su martillo.

Bernie Sanders participó como socialista y obtuvo gran parte del voto demócrata. Una Encuesta de Harvard a Jóvenes encontró que el 51 por ciento de los de la generación del milenio rechazaba al capitalismo. Una encuesta del 2016 de parte de YouGov halló que los puntos de vista favorables hacia el capitalismo eran del 47 por ciento entre la generación Z; 42 por ciento entre la generación del milenio y de 45 por ciento entre la generación X. (Nota del traductor: en los Estados Unidos se le llama generación Z a las personas nacidas entre mediados de la década de los noventas y mediados de la del dos mil; la generación del milenio a las personas nacidas entre principios de los ochentas y de la de los noventas y la generación X a las nacidas entre principios de los sesentas y mediados de los ochentas).

Bill de Blasio, el alcalde de Nueva York, el centro del capitalismo estadounidense, recientemente se quejó de que “los derechos de propiedad privada” limitaban su habilidad para planificar a Nueva York. No obstante, ganó un segundo término al cargo.

En el Reino Unido, el Canciller en la sombra del partido laborista, John McDonnell, mencionó una cita de Mao Zedong en el seno de la Casa de los Comunes en el 2015. Dijo él, “Para ayudar al [Canciller conservador] camarada Osborne a tratar con sus nuevos camaradas, le he traído el Pequeño Libro Rojo de Mao.”

INTENTEN. FRACASEN. REPITAN.

Los fracasos del comunismo constituyen una legión y son bien conocidos. En el siglo XX, los regímenes comunistas mataron alrededor de 100 millones de personas: 20 millones en Rusia, 65 millones en China y el resto de países misceláneos, que incluyen a Vietnam, Corea del Norte y otros. Corea del Norte es una nación fallida; Corea del Sur es rica y próspera. Similarmente, Alemania Oriental era pobre y Alemania Occidental económicamente muy exitosa. Cuba es aún pobre. La economía de China ha estado creciendo al ir declinando la influencia marxista.

Pero, los jóvenes no conocen esto o lo ignoran. Después de todo, el Muro de Berlín cayó en 1989, la Unión Soviética fue disuelta en 1991. Para aquellos nacidos después de 1985, todo esto es historia antigua. Corea del Norte permanece siendo un fracaso, pero eso no es nuevo si es que acaso se conoce. La Guerra Fría fue antes de la época de la generación del milenio y la caída del Muro es algo que está en un libro de historia.

Por supuesto, Venezuela es un desastre vigente. La gente está hambrienta e incluso se come a animales del zoológico. Mujeres profesionales y muchachas jóvenes están acudiendo a la prostitución a fin de poder tener dinero para comer. Cientos de miles de personas se están yendo a Colombia u otros países, y la nación se ha convertido en una dictadura.

Pero, quienes apoyan a Bernie Sanders pueden no saber esto, o pueden no conocer que es el resultado predecible del “socialismo” que aquél propone. Y, por supuesto, la prensa, por lo general, no indica que el desastre se debe al comunismo.

ECONOMÍA POPULAR

¿Por qué tantos promueven un sistema que ha fracasado en cualquier lado en que se haya sido intentado? El comunismo se basa en un pensamiento económico primitivo, que ha sido llamado “economía popular.” Es decir, el marxismo apela a aquellos que no están entrenados en economía, porque es consistente con nuestras creencias primitivas acerca de aquella. Esto es irónico, porque Marx llamó a su sistema “socialismo científico,” cuando, de hecho, es consistente con una visión pre-científica de la economía.

Nuestras intuiciones acerca de la economía evolucionaron en el largo período llamado el Ambiente de Adaptabilidad Evolutiva, cuando nuestros ancestros eran básicamente cazadores-recolectores. Durante este período las sociedades eran pequeñas, de aproximadamente 200 personas o menos; prácticamente no había progreso tecnológico alguno o crecimiento económico, y el mundo era una suma-cero. Debido a que las sociedades eran móviles, había muy poca inversión de capital. Este conjunto completo de creencias es exactamente consistente con el marxismo y su hijo, el socialismo.

Uno de los principios de la economía popular es que el mundo, en gran medida, es de suma-cero –los valores económicos no varían en respuesta a cambios en los precios. He llegado a creer que este asunto -el pensamiento de suma-cero- es responsable de la mayoría de las falacias de la política económica, tales como los aranceles y la restricción a la inmigración. Una de las políticas fundamentales del marxismo es “De cada quien según sus capacidades, a cada quien según sus necesidades.” Ambas mitades de esta propuesta se basan en un pensamiento de suma-cero. Ignoran que la producción depende de los incentivos, así como que la habilidad y las necesidades dependen de los precios, además de los deseos.

En un mundo de suma-cero, la única forma de enriquecerse es robándole a otros. No había cambio tecnológico ni inversión, de forma que no había posibilidades de enriquecerse inventando una nueva hacha de piedra, o invirtiendo en una industria creciente. Por tanto, el prejuicio contra el rico es parte de nuestra arquitectura mental evolucionada. Los conflictos de clase (capital versus trabajo o, en la versión de hoy, raza, clase y género) son también producto de un pensamiento de suma-cero –el pastel es visto como fijo y los únicos temas relevantes son las tajadas del pastel. De hecho, por supuesto, el trabajo y el capital cooperan para generar la producción y la cantidad de producción depende de las reglas que determinan el uso de los insumos.

Otro pilar de la economía popular es que el trabajo es la fuente del valor. Eso fue cierto cuando nuestras mentes estaban evolucionando y había relativamente poco capital, pero en la realidad eso ya no es más una verdad. No obstante, la teoría del valor trabajo es parte del comunismo. La economía popular no entiende las teorías de la mano invisible de la organización social, y así el comunismo requiere que haya planificación central.

Mientras que estas visiones primitivas son parte de nuestra estructura mental evolucionada, ciertamente es posible aprender que aquellas son falsas. No obstante, el punto de vista moderno de la economía no es una forma de pensar natural. Piense acerca del pensamiento de que la tierra es plana: nuestra intuición nos dice que la tierra es plana, pero podemos aprender que no es así.

Sin embargo, es particularmente irónico que aquellos que profesan tener un entendimiento “profundo” de la economía, y los promotores de lo que Marx llamó socialismo científico, en la realidad están proponiendo una visión primitiva del mundo. Tal vez la mejor forma de contrarrestar estos puntos de vista es que señalemos que son primitivos. Los intelectuales no quieren estar “en el lado equivocado de la historia” ni tampoco quieren ser negadores de la ciencia.


 

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Paul H. Rubin

Paul H. Rubin es compañero investigador del Independent Institute, profesor Samuel Candler Dobbs de Economía en la Universidad Emory y editor en jefe de Economía de la revista Economía de la Administración y la Decisión.

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