Jennifer Maffessanti mayo 28, 2018

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A pesar de la insistencia de España de que el referendo es ilegal, aun así debería dejar que los catalanes lo lleven a cabo.

En los últimos tres años, hemos visto dos votos distintos acerca de la independencia de una nación de otro cuerpo político. Primeramente, en el 2014, se dio el voto para la independencia de Escocia de Gran Bretaña, la cual no logró pasar. Luego, en el 2016, vino el Brexit, en donde Gran Bretaña votó por retirarse de la Unión Europea. Esperamos ver un tercer voto de independencia el primero de octubre de este año.
Bueno, tal vez.

¿UNA REPÚBLICA CATALANA LIBRE E INDEPENDIENTE?

Cataluña es una provincia en el noreste de España que, históricamente, ha sido su propio principado y, alternando, conquistada y reclamada tanto por Francia como por España. A pesar de esfuerzos por erradicarlo, tiene su propio lenguaje. Tiene su propia entidad nacional. Tiene sus propios funcionarios gubernamentales. De acuerdo con la constitución española más reciente, tiene cierto grado de autonomía del gobierno español. Y ahora quiere ser libre.

Tal vez “ahora” pueda inducir un poco al error. Cataluña ha tenido roces con el gobierno español durante mucho tiempo y el movimiento de independencia política formalmente empezó en 1922. El movimiento rápidamente ganó mucho terreno e incluso llegó tan lejos como para tener una autonomía política dentro del estado español antes de que estallara la Guerra Civil Española en 1936 y que el dictador General Francisco Franco rápidamente aboliera esa autonomía en 1939.

El movimiento de independencia catalán moderno empezó en el 2006, cuando Cataluña logró una autonomía renovada dentro del estado español. Desde ese entonces, muchos funcionarios catalanes de alto perfil han estado impulsando la estatidad independiente y varios referendos simbólicos se han llevado a cabo en torno al tópico, todos ellos con fuertes resultados por el sí.

Debido a este fuerte apoyo, la provincia de Cataluña ha programado un referendo formal acerca de la independencia para el primero de octubre de este año. Y el gobierno español no está contento con eso.

ESPAÑA RESPONDE

España ha declarado que el referendo es ilegal. El miércoles 20 de setiembre, oficiales de la Guardia Civil de España allanaron una docena de oficinas del gobierno catalán y arrestaron a 14 funcionarios pro independencia. También, el miércoles el ministro del interior de España anunció la cancelación de todos los permisos a los miembros de la Guardia Civil y de la policía nacional, para que se encargaran de prevenir el referendo.

En una entrevista con Bloomberg, el ministro de relaciones exteriores de España, Alfonso Dastis, dijo, “Esta gente actualmente está asumiendo algunas actitudes nazis porque están poniendo carteles con los rostros de los alcaldes que se están resistiendo a su llamado para participar en esta charada.”

Y continuó diciendo, “Un referendo no es lo mismo que una democracia. El General Francisco Franco organizó dos referendos.”

Confieso que tengo algún grado de desconcierto el llamar a gente con la que usted está en desacuerdo como nazis, por no ser estrictamente una táctica estadounidense, pero debo señalar mi descuerdo con el Sr. Dastis. Un referendo es exactamente lo mismo que una democracia. Dejando apartes mis dudas acerca de una gobernabilidad basada en la regla de la mayoría, el pueblo catalán está tratando de decidir, pacíficamente, si quiere o no ser un estado independiente, y España está interfiriendo con esa decisión. Eso es anti-democrático, no el referendo en sí.
DESASTRE EN CIERNES

Entiendo por qué España podría querer conservar a Cataluña. Es altamente industrializada y, a pesar de su tamaño relativamente pequeño, tiene un PIB más alto que cualquiera de las provincias españolas. Puedo entender por qué ellos no querrían dejarla ir, especialmente al considerar lo mucho que está luchando la economía española por su recuperación. Pero, criminalizar la auto-determinación no es la forma de retener a Cataluña.

Un referendo acerca de la independencia catalana ni siquiera es garantía de secesión de España. Las encuestas desde hace dos meses mostraron que un 49.4% de los catalanes estaba en contra de la independencia. Dicho eso, entre más opresivo o tiránico se manifieste el gobierno español contra los catalanes, más posible es que ellos buscarán independizarse de aquellos. Las acciones de España ya han conducido a protestas violentas en Barcelona, la capital de Cataluña. Carles Puigdemont, el presidente de Cataluña, ha llamado a la mano dura, una violación de los derechos humanos. Miembros del gobierno italiano han condenado las acciones de España.

De hecho, toda esta situación parece estar saliéndose enteramente del control del gobierno español. El resultado de todo esto permanece por verse. Estaré observando la situación para ver cómo se resuelve.

Una Cataluña libre e independiente ilustraría el punto: es posible para un territorio adquirir pacíficamente su independencia y permanecer integrado comercialmente con la economía mundial. Esas tácticas de intimidación por parte de España están tan sólo empujando a más y más catalanes hacia la independencia. España debería aprender la lección de Gran Bretaña y dejar que los catalanes tengan su propio referendo. El resultado puede ser sorprendente e, incluso si no lo es, a la gente se les debería permitir escoger cómo han de ser gobernados.


Traducción por Jorge Corrales.

Jennifer Maffessanti

es Asistente Editorial de la Fundación para la Educación Económica (FEE), presidenta del capítulo de Atlanta de America’s Future Foundation, y madre de dos. Cuando no está luchando por la libertad o persiguiendo a los niños, usualmente se le puede hallar cocinando o, tal vez, manejando carros de carrera.

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