Entrevista con Milton Friedman a sus 94 años

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Recientemente me senté con Milton Friedman, pocos días antes de cumplir sus 94 años, a fin de discutir el impacto de dos de sus más importantes contribuciones a la economía y a la libertad: A Monetary History of the United States, 1870-1960 [Historia Monetaria de los Estados Unidos, 1870-1960]de la cual es coautor con Anna Schwartz, y Capitalism and Freedom [Capitalismo y Libertad]. Las ideas en ambos libros han influido tremendamente en el panorama económico e intelectual.

La siguiente transcripción consiste de extractos de esa conversación.

Russ Roberts: Bienvenido a EconTalk, de parte de Library of Economics and Liberty. Soy su anfitrión, Russ Roberts, de la Universidad George Mason. Mi huésped de hoy es Milton Friedman. Milton es investigador asociado sénior del Instituto Hoover de la Universidad Stanford, premio Nobel de 1976 en Economía y un héroe para millones en los Estados Unidos [país en donde se hizo tal entrevista] y alrededor del mundo, por sus ideas y acciones en nombre de la disciplina de la economía y de la libertad.

Russ Roberts: Milton, me gustaría que nuestra conversación se enfocara en las ideas contenidas en dos de sus libros, Historia Monetaria de los Estados Unidos, 1870-1960, un trabajo académico masivo, y Capitalismo y Libertad, una monografía delgada acerca de los principios de una sociedad libre.

Empecemos con la Historia Monetaria de los Estados Unidos, 1870-1960. Escrito junto con Anna Schwartz. Publicado en 1963, es un estudio cuidadoso y extraordinariamente detallado acerca del papel del dinero en la economía. Y, entre muchas ideas interesantes, formuló el caso de que la inflación es, en todo lado y siempre, un fenómeno monetario. Cuando se publicó el libro, ¿cuál fue la reacción de la profesión a su valor académico?

Milton Friedman: En general, el gremio profesional apreció su calidad académica. Recordando lo mejor que puedo, hubo tres diferentes análisis en tres diferentes revistas profesionales, todos los cuales fueron altamente favorables, aun cuando -pienso- que dos de los tres [análisis] fueron escritos por Keynesianos férreos.

Russ Roberts: ¿Y cuál fue el impacto en cuanto a afectar la forma en que la profesión, al menos en el corto plazo, percibió al papel del dinero?

Milton Friedman: Encuentro que es una pregunta difícil de responder. Obviamente, muchas cosas estaban sucediendo en el mundo. Bretton Woods estaba en funcionamiento. La década de los años sesentas fue un período de mucha prosperidad. En todo, durante los cincuentas y sesentas, parecía como si la interpretación Keynesiana era la correcta. Después de todo, durante ese período, teníamos países relativamente prósperos, precios relativamente estables y tasas de interés comparativamente bajas.

Como si así lo fuera, se trataba de una edad de oro, y se dijo que todo el mundo estaba operando bajo líneas Keynesianas. Lo que realmente cambió la percepción pública, y también la percepción profesional, fue la experiencia de los setentas. Durante esa década, usted tenía una combinación que, bajo el análisis Keynesiano, no podía existir. Usted tenía alta inflación y, al mismo tiempo, un desempleo elevado -llamada estanflación- y esa combinación en realidad se había descartado bajo el tipo simple de análisis Keynesiano que estaba en boga. Pero fue esa experiencia la que, más que ninguna otra cosa, condujo a un cambio básico en el público y en las actitudes intelectuales hacia el dinero.

Russ Roberts: De manera que los académicos y el público tenían que tratar de encontrar el significado de por qué esta aparente imposibilidad estaba dándose definitivamente.

Milton Friedman: Sí y no. Debido a nuestro libro, debido al trabajo de Bob Lucas, nosotros habíamos predicho que eso sucedería y, por tanto, era como si se tratara de un experimento. Usted espera a ver qué pasa y los resultados esperados se presentaron.

Russ Roberts: Hubo una lente para mirar a través de ella y explicar lo que estaba sucediendo.

Milton Friedman: Claro, porque esta lente había predicho que usted podía tener, simultáneamente, tanto un desempleo elevado como una inflación alta.

Russ Roberts: Cuando yo era un estudiante universitario de pregrado y como graduado en los años setentas y mis textos en aquel primer nivel de pregrado -no en el nivel de graduado, porque asistí a una pequeña universidad del Medio-oeste [de los Estados Unidos] con la cual yo creo que usted estuvo afiliado con ella, la Universidad de Chicago- sino como estudiante de pregrado, mis libros de texto hablaban acerca de diferentes teorías de la inflación -inflación de costos, la causada por un incremento en los costos de producción, el rol de los sindicatos, el papel de la concentración industrial y, por supuesto, la posibilidad de que Milton Friedman, este economista disidente, estaba en lo correcto, en cuanto a que el dinero tenía algo que ver con ella.

Es mi impresión de que eso ya no sigue siendo verdadero; que el medio intelectual entiende hoy en día que la inflación es causada por un crecimiento rápido de la oferta de dinero.

Milton Friedman: Creo que lo hace. Creo que eso ya está claro y los últimos 30 años, los últimos 20 años, debería decir, ha hecho mucho por restregar eso, porque cada banco central ha llegado a aceptar el punto de vista de que es responsable de la inflación.

Russ Roberts: Hablemos acerca esos bancos centrales. ¿Qué papel piensa usted que tuvo la Historia Monetaria -y, por supuesto, toda la investigación alrededor de ella- para influir a los banqueros centrales a que se enfocaran en la oferta de dinero en su rol de afectar a la inflación?

Milton Friedman: Pienso que tuvo un efecto grande. Pienso que lo más importante fue un capítulo de la Historia Monetaria, que tuvo que ver con la Gran Depresión. La dificultad de tener gente que entienda la teoría monetaria es muy simple –los bancos centrales son muy buenos en sus relaciones con los medios. Los bancos centrales contratan gente y emplean una gran parte de todos los economistas, de manera que hay un sesgo en cuanto a contar el caso –la historia- en una forma muy favorable para los bancos centrales.

Pero la Gran Depresión fue un evento tan grande y tal el desastre, que no hubo manera en que se pudiera pasar el tiempo hablando, aunque trataron de hacerlo así. Si usted lee los reportes de la Junta Directiva de la Reserva Federal [Reserva Federal-Fed] o su testimonio ante el Congreso, encontrará que, tan tardíamente como 1933, en lo más profundo de la recesión, se habla acerca de cuánto más malas se podrían haber puesto las cosas, si no hubiera sido porque el Banco Central se había portado tan bien.

Sin embargo, la evidencia era sumamente clara. Usted tenía una declinación en la cantidad de dinero, en una tercera parte entre 1929 y 1933, y eso coincidía con la caída de la economía, en la mitad o por ahí. Cuando usted tiene un 25 por ciento de la fuerza de trabajo desempleada, usted no puede simplemente pasar el tiempo hablando.

Russ Roberts: Pero, al mismo tiempo, la principal lección que la gente derivó de eso fue que el capitalismo estaba quebrado.

Milton Friedman: Absolutamente. Le lección que la gente derivó fue que era culpa de las empresas. Era un fracaso del mercado. No obstante, pienso que la razón por la cual ellos derivaron dicha lección, se debió a la forma en la cual el interés propio de las autoridades monetarias les condujo a promoverlo.

Russ Roberts: Y usted podía incorporar el interés propio de FDR [Franklin Delano Roosevelt, presidente de los Estados Unidos en ese entonces] al presentarse a sí mismo como un salvador, a pesar de la recesión severa de 1938.

Milton Friedman: Pero eso para ello habría sido lo mismo, aún si hubieran reconocido la causa, sólo que ellos se habrían concentrado más en hacer algo –en abolir la Fed o en reformular la Fed. A pesar de ello, la razón por la cual el público y los intelectuales, por lo general, mantuvieron esa percepción, fue porque era lo que las autoridades les estaban diciendo.

Russ Roberts: Y, obviamente, con ello justificaron una enorme intervención gubernamental en la economía de esa época.

Milton Friedman: Oh, ciertamente que lo hizo.

Russ Roberts: Y usted está sugiriendo que la Historia Monetaria era el principio de una revisión hacia una perspectiva diferente.

Milton Friedman: Bueno, eso no lo sé. Desde el lado ideológico, estaban operando otras cosas. El libro de Hayek, Road to Serfdom [Camino de Servidumbre], que se publicó en 1945, formuló el caso ideológico. No sé qué papel jugo la Historia Monetaria en el público como un todo, pero, en términos de las autoridades monetarias, en términos del dinero, no hay duda de que jugó un rol considerable.

Russ Roberts: Y ese capítulo acerca de la Gran Depresión debe haberlos alarmado mucho acerca de su potencial para hacer daño.

Milton Friedman: Exactamente, exactamente.

Russ Roberts: Y en esa época, en los sesentas, existía mucho debate acerca de cuál debería ser el papel del banco central y, debido a que la inflación era relativamente baja, se ponía mucha menos atención a ese rol.

Milton Friedman: Aquí y allá, había cosas como el Banco de Reserva Federal de St. Louis, el cual estaba argumentando en contra de la política de la Reserva Federal y estaba alegando que ellos deberían de poner una atención mayor a la cantidad de dinero, pero esos eran disidentes. Sin embargo, en cuanto a la mayor parte de la población, la mayor parte de la profesión, la mayor parte de la gente contratada por las autoridades monetarias, todos ellos eran Keynesianos.

Russ Roberts: Enfocándonos en el papel del banco central, regresemos a los años setentas, cuando yo estudiaba y, poco después de que apareció su libro, el foco estaba en la oferta de dinero –la cantidad de dinero, contándola, controlándola por medio de las operaciones de mercado abierto.

Algo cambió en los últimos 25 o 30 años. Eso no es de lo que Alan Greenspan o Ben Bernanke hablan. Ellos hablan acerca otras cosas y juegan con esa tasa de interés de corto plazo, no con el así llamado stock de dinero, en el cual usted se enfocó intensamente en el libro.

Milton Friedman: Eso es de lo que hablan, pero eso no lo que hacen.

Russ Roberts: ¿Qué es lo que hacen?

Milton Friedman: Ellos usan la tasa de interés de corto plazo como una manera de controlar la cantidad de dinero. Si usted mira las estadísticas, la tasa de cambio de la cantidad de dinero de mes a mes, de trimestre a trimestre, de año a año, nunca ha sido tan baja como lo fue durante los últimos 20 años.

Yo no creo que haya otro período de 20 años en la historia del país, en el cual usted puede hallar una tasa tan estable de crecimiento en la cantidad de dinero y todo eso no puede ser un accidente. Eso se debe a que usan la tasa de interés de corto plazo. Mírela en la manera más simple posible.

La Fed dice que la tasa de interés de corto plazo debería ser de 4.5 por ciento. ¿Cómo la mantienen allí? Comprando y vendiendo valores en el mercado abierto. Ahora usted es el Sr. Bernanke; usted es el Sr. Greenspan. Usted está observando eso. Y, con la tasa actual de interés de corto plazo, usted encuentra que la cantidad de dinero está empezando a aumentar más rápidamente de lo que usted realmente quiere. Bueno, entonces, usted tenderá a estar en favor de elevarla a una tasa de interés más alta.

A esa tasa de interés más elevada, la demanda de dinero es menor y, bajo ese fenómeno, igualmente la oferta de dinero, en vez de tener que vender bonos del gobierno para mantenerla allí, tienen que comprar bonos del gobierno para mantenerla allí o viceversa. Tal vez lo estoy confundiendo. Pero, en todo caso, la tasa de interés de corto plazo es una herramienta mediante la cual usted puede controlar la cantidad de dinero.

Russ Roberts: Pero ellos no hablan acerca de eso de esa manera.

Milton Friedman: No, ellos no hablan de eso en tal forma.

Russ Roberts: ¿A qué cree usted que se debe eso? ¿Tiene alguna idea?

Milton Friedman: No lo sé. Siempre he estado desconcertado acerca de por qué insisten en usar la tasa de interés, en vez de la cantidad de dinero.

Si usted realmente siguiera la lógica en lo que tiene que ver con la cantidad de dinero, usted priva a la Reserva Federal de hacer cualquier cosa. Suponga que la Reserva Federal dice que va a incrementar la cantidad de dinero en un 4 por ciento por año, año tras año, semana tras semana, mes tras mes. Eso sería un proyecto puramente mecánico. Usted podría programar a un computador para que haga eso.

Russ Roberts: Tal como un fondo mutuo indexado le quita toda la diversión de ser un administrador del fondo.

Milton Friedman: Correcto. Esa es parte de la razón. Sin embargo, pienso que la razón principal es diferente. Es que el banco central se asocia con los bancos. Se vislumbra a sí mismo como una especie de mentor del sistema bancario y, para el banco individual, no cree que eso crea una cantidad de dinero. Para ellos, eso no tiene sentido.

Lo que negocian son las tasas de interés y, por tanto, es natural y muchos de los banqueros centrales como tales provienen de la industria bancaria. Son banqueros. De manera que, para ellos, es natural pensar en términos de las tasas de interés y, en adición, cuando piensan en términos de las tasas de interés, obtienen todo tipo de tasas de interés -tasas de interés de corto plazo, tasas de interés e largo plazo- todo tipo de excusas para ejercer el poder o de pensar que lo están ejerciendo.

Russ Roberts: Llevándose el mérito por ejercitar el poder.

Milton Friedman: Siempre he estado a favor de abolir la Reserva Federal y sustituirlo por un programa de una máquina que mantendría la cantidad de dinero aumentando a una tasa constante.

Russ Roberts: Y en el curso de los últimos veinte años, más o menos, se han aproximado a eso.

Milton Friedman: Se han venido aproximando a eso. Absolutamente.

Russ Roberts: Y yo estaría de acuerdo, y asumo que usted también, con que la estabilidad relativa de la economía de los Estados Unidos durante los últimos 20 años, es un reflejo de ese crecimiento estable en la oferta monetaria.

Milton Friedman: Pienso que no hay duda alguna.

Russ Roberts: La ruta no errática.

Milton Friedman: Es un período dorado. Es un período en donde usted ha tenido una inflación que va declinando, pero a una tasa bastante estable, un nivel estable. Usted ha tenido sólo tres recesiones, breves todas ellas, todas suaves. Yo no creo que usted pueda encontrar otro período de 20 años como este en la historia de los Estados Unidos. Sin embargo, es interesante notar que en lo que tiene que ver con la aceptación internacional del control monetario, eso lo empezó el Banco [Central] de Nueva Zelandia, no el Banco de Reserva Federal.

Fue en algún momento de los ochentas, cuando Nueva Zelanda esencialmente se acercó a privatizar su banco central. Estableció una situación en la cual el gobernador del Banco Central de Nueva Zelandia tenía un contrato con el gobierno, en el cual estaba de acuerdo con mantener el nivel de precios -la inflación- dentro de cierto rango; de 0 a 3 por ciento o de 0 a 2 por ciento. Y si no lo hacía, podía ser despedido.

Russ Roberts: No decapitado, meramente despedido.

Milton Friedman: Simplemente despedido.

Russ Roberts: Pero aun así concentró su mente lo suficiente.

Milton Friedman: Ah, sí. Y Don Brash fue nombrado como el primer gobernador del Banco Central de Nueva Zelandia. Ahora es el líder de la oposición en el Parlamento de Nueva Zelandia. Pero en esa época, el provenía de los negocios. Era un empresario y es un sujeto extraordinariamente capaz y efectivo y tomó el trabajo en un momento en que Nueva Zelandia tenía una tasa de inflación muy alta y tuvo éxito en vivir en concordancia con su contrato.

Y eso en realidad fijó el patrón. Estoy seguro de que fue la experiencia de Nueva Zelandia lo que tuvo más que ver con que otros banqueros centrales alrededor del mundo adoptaran metas de inflación, que lo que fue la experiencia de los Estados Unidos.

Russ Roberts: ¿Debido a que fue tan dramáticamente efectiva en Nueva Zelandia?

Milton Friedman: Fue la primera ocasión en que alguien adoptó explícitamente una meta de inflación. De manera que fue algo que observó todo el mundo. Y, en segundo lugar, fue dramáticamente efectiva.

Russ Roberts: De manera que, ¿está usted optimista acerca del papel que el banco central continuará jugando en esa historia de la inflación y el nivel de precios? Usted había dicho que hemos tenido una edad de oro de 20 o 25 años de precios estables, de crecimiento constante y tan sólo pequeñas -con base en estándares históricos- recesiones menores. ¿Está usted optimista acerca de los próximos 25 años?

Les presento a continuación la segunda parte de mi traducción a la entrevista que le hizo el economista Russell Roberts al profesor Milton Friedman. La primera fue publicada en Facebook el día de ayer y la última espera hacerlo mañana.

UNA ENTREVISTA CON MILTON FRIEDMAN: SEGUNDA PARTE

Entrevistado por Russell Roberts

Editor de artículos,
Library of Economics and Liberty
4 de setiembre del 2006

Milton Friedman: Tengo una gran dificultad como para no ser optimista acerca de ello. Toda la evidencia parecería ser optimista. Pero, por otra parte, no puedo esconder una duda. Los gobiernos quieren gastar más dinero y, más tarde o más temprano, los gobiernos van a querer gastar dinero sin poner impuestos y la única manera de lograrlo es imprimiendo dinero –creando inflación.

La inflación es una forma de impuestos. ¿Qué tanto tiempo los gobiernos serán capaces de resistir la tentación? Y particularmente en cuanto la gente se ajusta a estar en un mundo de inflación estable. Serán incautos mayores, por así decirlo. Con eso será más fácil conseguir mucho de eso. Si todo mundo anticipara la inflación, inflando no llegaría a ningún lado.

Russ Roberts: No obstante, una vez que usted logra que la gente se apacigüe en la expectativa de una ausencia de inflación, hay el potencial de explotarla. Permítame preguntarlo de otra manera. Mucha gente le da crédito a Alan Greenspan con la expansión y el éxito. Igualmente, le dan algún crédito a Paul Volcker al principio del período acerca del cual estamos hablando.

Pero, hacen sonar como si la clave para el éxito en la política monetaria es que usted consiguiera la persona apropiada para el puesto. Cuando entra Ben Bernanke o quien sea que le sigue, existe el absurdo examen microscópico del aura y los vapores alrededor de esa persona. Y usted está sugiriendo que eso realmente nada tiene que ver con eso.

Milton Friedman: Bueno, cómo es posible que Nueva Zelandia lo pueda hacer. Cómo es posible que Australia lo pueda hacer. Cómo es posible que Gran Bretaña lo pueda hacer. Todos estos son países que siguieron a Nueva Zelandia. Nueva Zelandia lo empezó. Pero, luego Australia e Inglaterra también adoptaron metas de inflación.

Russ Roberts: Bueno, pudiera ser que justamente encontraron al tipo apropiado en cada uno de esos lugares.

Milton Friedman: Ah, fueron muy afortunados. Absolutamente. (Risas). Siempre he sentido que políticamente el gran defecto de la Reserva Federal es precisamente que mucho depende de representantes que no son electos. El banco central es tratado como si fuera la Corte Suprema de Justicia. Esa es la razón por la cual, durante la Depresión, no hubo un control efectivo sobre el banco central. Había miembros del Congreso quienes sabían qué hacer y que trataban de que la Fed así lo hiciera, pero no tenían forma de lograrlo.

Russ Roberts: Directamente no había un incentivo. Por supuesto que había un incentivo indirecto, cual era la humillación y el estigma que ha perdurado. En esa época no tenían ni idea de qué tan malas se pondrían las cosas –cómo se verían esas decisiones en retrospectiva. No obstante, usted está sugiriendo que la desventaja del sistema actual es la carencia de rendición de cuentas.

Milton Friedman: Correcto.

Russ Roberts: Pero la alternativa, el sistema elegido, tiene el problema que usted mencionó antes, acerca de la tentación de emplear la habilidad de crear dinero para incrementar los ingresos.

Milton Friedman: Pero eso es por qué lo que usted quiere -si fuera posible- es un sistema mecánico. Si hubo una virtud del patrón oro, fue esa virtud. Tal vez pudiera crear ahora la misma cosa. Mi propuesta favorita es realmente un poco más sofisticada -o menos sofisticada, si usted lo quiere ver de esa manera- que un aumento directo en la cantidad de dinero. Yo -si tuviera esa posibilidad de elegir- congelaría la cantidad de dinero de alto poder expansivo. No la incrementaría.

Russ Roberts: Siendo el dinero de alto poder expansivo, las monedas y billetes.

Milton Friedman: Dinero de alto poder expansivo es el dinero en efectivo, más los depósitos de los bancos comerciales en los bancos de la Reserva Federal, que son mantenidas en efectivo.

Russ Roberts: Muy bien.

Milton Friedman: Yo congelaría eso y lo mantendría constante y lo tendría como una especie de constante natural, como la gravedad o algo así. Ahora bien, usted pensaría que esa es una mala idea, porque no habría una provisión para su expansión; sin embargo, el dinero de alto poder expansivo es una pequeña porción de la cantidad total de dinero y el cociente del total del dinero, con respecto al dinero de alto poder expansivo, ha estado subiendo durante algún tiempo. De manera que la economía crearía más dinero y, en promedio, usted tendría un crecimiento del dinero bastante estable y un sistema monetario bastante estable.

Russ Roberts: ¿Cuáles piensa usted que son las posibilidades de que eso suceda?

Milton Friedman: Cero.

Russ Roberts: ¿Cero? Bueno, ese es un número pequeño; cero. Desearía que fuera un poco más optimista.

Milton Friedman: No, pienso que no sucederá a menos que haya otra catástrofe como la Gran Depresión. Pero, diferente de eso, creo que no va a darse. Pienso que el peligro de que este [sistema monetario actual] quiebre, es que no hay un peligro de que se desmorone en una Gran Depresión. El verdadero peligro es que estalle en una inflación.

Cuando veo los reportes de la Reserva Federal, de que la inflación que se anticipa para 10, 20 años es del orden del 2 por ciento por año, los encuentro difíciles de creer. Más tarde o más temprano, el gobierno se va a desbocar.

Russ Roberts: Pero esta racha actual es una ilustración adorable de su ideal –una regla mecánica, no discrecional. La gente promedio no la encuentra muy atractiva. La discrecionalidad parece ser siempre mejor que las reglas.

Milton Friedman: Así es.

Russ Roberts: Lo que está diciendo es que con esa discrecionalidad –que no es la ideal en su mundo- que aún con esa discrecionalidad, ellos han seguido la regla.

Milton Friedman: Sí.

Russ Roberts: Hasta el momento. Ellos le han dado la impresión al mundo de que son sabios e ingenieros cuidadosos a la cabeza del sistema monetario y, aun así, han actuado como robots.

Milton Friedman: Está en lo correcto.

Russ Roberts: Qué ejemplo maravilloso de la ausencia de un daño causado por esa discrecionalidad. Hasta el momento. Sin embargo, entiendo su pesimismo.

Russ Roberts: Milton, veamos ahora acerca de Capitalismo y Libertad. En el libro, usted expone los principios de lo que llama liberalismo. Algunas veces lo llama liberalismo; otras, liberalismo del siglo XIX. Algunas veces lo ha llamado liberalismo clásico. Y usted aboga por que haya un papel limitado del gobierno en el sistema legal y monetario y la máxima libertad y responsabilidad del individuo. Y en ese libro, que fue publicado en 1962, aunque pienso que basado en conferencias que dio a finales de la década de 1950…

Milton Friedman: 1956.

Russ Roberts: De manera que, en este año, las ideas en ese libro cumplen 50 años de edad. Y en 1956, y luego en el libro en 1962, usted argumentó en favor de un ejército voluntario, tipos de cambio flexibles, una regla monetaria para tener precios estables, bonos [vouchers] educacionales, la privatización de la Seguridad Social y un impuesto negativo sobre el ingreso. En ese momento, estas ideas no eran nada conservadoras…

Milton Friedman: Eran muy radicales.

Russ Roberts: Alguna gente las podría llamar conservadoras, pero, usted las llamó liberales porque eran acerca de la libertad. Fueron consideradas conservadoras o chifladuras. ¿Cuál fue la reacción cuando salió el libro?

Milton Friedman: No lo sé. Realmente no sé cómo responder esa pregunta porque, cuando salió, para empezar no recibió mucha atención. Ningún periódico importante lo comentó. El New York Times no lo comentó. Las únicas reseñas se dieron en revistas profesionales. Fue objeto de análisis en el American Economic Review, en el Economic Journal y en otras revistas profesionales de importancia, pero tuvo muy poca atención del público.

Russ Roberts: Y estoy sorprendido incluso que allí fue analizado. Hoy en día, un libro como ese es mucho menos posible que sea objeto de comentario en el American Economic Review o en el Economic Journal. Era una especie de polémico. Era un poquito fuerte.

Milton Friedman: Era una polémica.

Russ Roberts: Era un tratado Era un manifiesto.

Milton Friedman: Para esa época, había adquirido una reputación considerable como economista en la economía profesional. Sin embargo, había mucho en este libro que era de importancia en la economía profesional. Lo que usted ha mencionado -tasas de cambio flexibles- y la cosa monetaria. Era polémico, pero no era primariamente polémico.

Russ Roberts: Y no está escrito en un estilo polémico.

Milton Friedman: No, trató de ser una argumentación racional y trató de considerar la evidencia para los puntos que se formulaban. Si bien usted está enfatizando qué tanto se ha logrado con él desde ese entonces.

Russ Roberts: Correcto.

Milton Friedman: Pero siempre he enfatizado lo opuesto. Si mira la lista de los capítulos 1 o 2 –tengo una larga lista de cosas que el gobierno no debería de esta haciendo.

Russ Roberts: Y no es exhaustiva. Usted dice al final de que es apenas el inicio de una lista.

Milton Friedman: Lo único de esa lista que realmente se ha logrado es un ejército voluntario.

Russ Roberts: Así es. Hemos hecho algunos avances potencialmente en los precios de sustentación de productos agrícolas, lo cual es, pienso, la primera cosa que puso en la lista. En realidad, había conversaciones serias acerca de cambiarlos. A pesar de ello, usted está en lo correcto. Podría aseverar que el vaso está medio lleno. Pero, de nuevo, que alguien, quien maduró a la intelectualidad en los años setentas y que simpatizaba con las ideas de un libro, para ponerlo suavemente, que abogaba por esas ideas en esa época, cualquiera de los que hemos hablado en el lado positivo, que realmente sucedió o estaba cerca de suceder, se convertía en fórmula para ser tratado como bufón o tonto o persona sin corazón. Pienso que es un experimento extraordinario, política e intelectualmente durante los últimos 50 años, que tantas de estas cosas hayan llegado a pasar.

Milton Friedman: Y lo que ha sucedido es que la actitud del público ha cambiado tremendamente. En 1945, 1950, a finales de la guerra, la opinión intelectual era casi totalmente colectivista. Todo mundo era socialista. Puede ser que no hayan usado el término, pero es lo que eran. Sin embargo, la práctica no era socialista. La práctica era la libre empresa.

En esa época, el papel del gobierno era mucho más pequeño a lo que ha llegado a ser desde 1945 hasta 1980, en donde lo que se tenía era un socialismo galopante. El gobierno asumió más y más control. El gasto gubernamental pasó de alrededor de un 20 por ciento del ingreso nacional –de los gobiernos federal, estatal y local- a cerca de un 40 por ciento del ingreso nacional, hasta que se apareció Reagan.

No obstante, Reagan pudo hacer lo que hizo porque, en ese período de 20 años, había cambiado la opinión intelectual. Lo que antes había sido una hipótesis, ahora era un hecho. Ahora se podía ver lo que el gobierno hizo y a la gente particularmente no le gustó lo que el gobierno hizo. De manera que las actitudes hacia el gobierno habían cambiado mucho durante ese período y pienso que, tal vez, Capitalismo y Libertad agregó un poquito a eso, pero, pienso que la experiencia fue mucho más responsable de ello.

Russ Roberts: En esa época, el otro lado del argumento intelectual, el lado socialista o comunista, lo estaba haciendo muy mal. Pero, de eso no nos dábamos cuenta. La Unión Soviética lo estaba haciendo mucho, pero mucho, peor de lo que parecía estarlo haciendo.

Milton Friedman: Con seguridad.

Russ Roberts: Así que, si hubiéramos tenido los hechos acerca de la Unión Soviética, el caso empírico en favor del capitalismo y los mercados podría haber sido aún más fuerte. Pero, es realmente notable, dados los apologetas intelectuales de la Unión Soviética de ese día, cuánto ha cambiado la tendencia en la opinión pública, a pesar de la carencia de evidencia directa que teníamos.

Milton Friedman: Teníamos muy poca evidencia directa además de la de los Estados Unidos y pienso que fue la evidencia acerca del gobierno de los Estados Unidos lo que estaba jugando un papel. Sin embargo, realmente nunca he hecho algún trabajo serio acerca para tratar de trazar el curso de la opinión pública en general, excepto tal como funcionó para su política. Reagan nunca habría logrado ser electo, si no hubiera existido un cambio grande en la opinión pública. Él nunca podría haber sido electo en 1950.

Russ Roberts: Y Goldwater no era elegible en 1964, quien en muchas maneras era el candidato más afecto al libre mercado del siglo XX. Aun así, George W. Bush, quien no es mucho de un liberal clásico, al menos habló de privatizar la Seguridad Social, un tópico que Reagan podía haber considerado que sería una buena idea, pero que, pienso, nunca habló públicamente alguna vez acerca de ella, propugnó por ella, o la hizo en alguna ocasión un tema de campaña. Pienso que probablemente por temor, tal vez correctamente.

Recuerdo en mi juventud, de nuevo regresando a los setentas, que hablar acerca de eliminar el Seguro Social era una invitación para ser descrito como una persona que quería ver a los ancianos morir en las calles, “tal como lo hicieron antes de los treintas,” como si la Seguridad Social hubiera prevenido que eso sucediera, lo cual es extraño, dado el nivel de Seguridad Social que había en los treintas.

Milton Friedman: Desde luego.

Russ Roberts: …y todos los mecanismos privados que tenemos para cuidarnos por nosotros mismos. Y así, obviamente, Capitalismo y Libertad jugó un papel. Usted mencionó antes a El Camino de Servidumbre de Hayek, como afectando la opinión pública. Ciertamente que había una base intelectual puesta para que se dieran esos cambios de opinión, que le dio a la gente algo a lo cual adherirse.

Milton Friedman: Bien, sabemos que, por ejemplo -resulta que sabemos- que Reagan leyó Capitalismo y Libertad antes de que le conociera y, claramente, ese es un camino por el cual el libro tiene influencia.

Russ Roberts: Pero, también ejerce influencia a través de afectar al electorado, el que…

Milton Friedman: Ah, con seguridad.

Russ Roberts: Y Free to Choose [Libre para Elegir], un libro que aún no hemos mencionado, que primero fue un documental en la televisión pública y luego el libro siguió al documental, ¿o fue totalmente al contrario?

Milton Friedman: El libro se basó en el documental, pero apareció impreso antes del documental. Lo que sucedió fue que terminamos todo el trabajo del documental en la primavera de 1979 y pasamos el verano del 79 usando las transcripciones del programa, como la base para el libro Libre para Elegir y Harcourt Brace hizo un trabajo destacable para publicarlo. Fuimos adonde los impresores en setiembre y estaba en las librerías en diciembre. Jovanovich -en ese momento, era Harcourt Brace Jovanovich- Bill Jovanovich tenía mucho de compañero de ideas y contribuyó a nuestro programa.

Russ Roberts: ¿De qué manera?

Milton Friedman: Ah, para empezar, el primer paso para crear el programa fue que yo había dado una serie de conferencia por todo el país, en temas que iban a estar en el programa, que brindara material para el productor y directores para fueran tejidos en un filme. Y él nos dio un contrato para publicar las transcripciones de esas conferencias.

Russ Roberts: Así que eso ayudó a financiar el viaje. El libro y la serie de televisión, que le llegaron a millones, obviamente, ayudaron tanto como las ideas de Capitalismo y Libertad, que probablemente no se vendieron igual de bien -mercadeadas por la University of Chicago Press- pero que tenían ideas similares.

Milton Friedman: No, no. La University of Chicago Press hizo un buen trabajo, considerando la ausencia de evaluaciones del libro. Después de todo, Capitalismo y Libertad había vendido algo así como 600.000 copias. Libre para Escoger había vendido más de un millón de copias. Y encontramos sumamente fascinante observar la forma en que se dieron las ventas de Capitalismo y Libertad. Para empezar, fueron relativamente pocas. Y luego, gradualmente, empezaron a incrementarse y era enteramente de persona a persona –de boca en boca.
Russ Roberts: Y es un libro que aún es de bastante actualidad.

Milton Friedman: Los principios básicos en los que creemos van a permanecer siendo los mismos por los siguientes mil años. Ese aspecto de ellos nunca pasará de moda. Lo que pasa de época son las aplicaciones particulares. Aún encontramos que vale la pena leer el libro de Adam Smith, The Wealth of Nations [La Riqueza de las Naciones], aunque fue publicado en 1776.

Russ Roberts: Sí, es sorprendentemente informativo.

Milton Friedman: Ciertamente lo es y está escrito tan bien.

Russ Roberts: Pienso que una parte enorme de su éxito -obviamente no la lógica sino el éxito de las ideas- es su habilidad para comunicarse clara y efectivamente con una audiencia no técnica.

Milton Friedman: Bien, no soy un estilista de la forma como lo fue Smith. El economista moderno quien verdaderamente creo que se acerca bastante a eso es George Stigler.

Russ Roberts: Absolutamente. Tenía una pluma elegante. Y probablemente era una pluma, no un teclado, si tuviera que adivinar.

Milton Friedman: Ah, no hay dudas de que era una pluma.

Russ Roberts: Yo sé que usted puede darnos la evidencia empírica. Déjeme preguntarle acerca de otra idea en Capitalismo y Libertad, que usted luego elaboró en una historia de la revista dominical del New York Times, a principios de los setentas. Usted escribió allí que: “Hay tan sólo una y única responsabilidad social de las empresas, cual es usar sus recursos e involucrarse en actividades diseñadas para aumentar las ganancias, siempre y cuando están dentro de las reglas del juego, lo cual es decir, involucrarse en una competencia libre y abierta, sin que haya engaño o fraude.”

Siento que esa visión de los negocios, la que dice que debería maximizar sus utilidades, está crecientemente bajo ataque y que hay un fuerte activismo en marcha en la tierra para convertir a las empresas y negocios en organizaciones sociales, agencias de bienestar, organizaciones caritativas. Uno, ¿está de acuerdo conmigo? ¿Piensa que eso ese cierto? Y, dos, ¿qué podemos hacer en torno a ello? ¿Algunas ideas?

Milton Friedman: Pienso que es absolutamente cierto. No hay duda de eso –se ha extendido la visión de que hay muchos participantes que tienen un interés y no sólo los accionistas. Y las mismas empresas propagan la idea, porque son buenas relaciones públicas. Ellas gastan su planta enteramente con una visión hacia las utilidades, pero lo llaman gastos de responsabilidad social.

Y pienso que aquella frase sigue siendo justamente tan cierta, como alguna vez lo fue, y nunca he visto una ocasión que haga que cambie mi opinión acerca de ella. Suponga que un negocio quiere practicar la caridad. ¿Qué es lo que le da a ella una habilidad especial para ejercer apropiadamente la caridad? La compañía XYZ, además de producir camiones XYZ, también quiere ser socialmente responsable y así hace lo que piensa es una caridad. ¿Cuál es la capacidad especial que tiene para hacer eso?

Puede saber cómo fabricar camiones pero ¿sabe la manera correcta de gastar el dinero para caridad? ¿Y la plata de quién es la que está gastando? Está gastando plata que es de alguien más. Es una práctica muy mala. Las empresas han tenido un incentivo tan grande como para llamarse a sí mismas socialmente responsables –es primariamente responsable por esa concepción.

.Russ Roberts: Sí, me preocupa ese callejón sin salida, en cuanto presumen acerca de qué tan bien lo han hecho en esas diferentes dimensiones. Me gustaría que también presumieran de qué tan rentables son. Eso significa que ellas han producido algo que la gente disfruta, por el cual está dispuesta a pagar y que han encontrado una manera de producirla a un costo menor.

Concluyo la tercera y última parte de mi traducción a la entrevista que le hizo el economista Russell Roberts al profesor Milton Friedman, que iniciara el pasado 20 de octubre y que he puesto cada parte diariamente. Espero que les haya sido útil.

UNA ENTREVISTA CON MILTON FRIEDMAN: TERCERA PARTE

Entrevistado por Russell Roberts

Editor de artículos,
Library of Economics and Liberty
4 de setiembre del 2006

Milton Friedman: La verdad del asunto es que la única manera como alguien puede hacer dinero, es produciendo algo que la gente quiere comprar, pero puede donar esa plata, sin cumplir con esa restricción.

Russ Roberts: Eso me recuerda una explicación de por qué la gente, pienso, se apoya en los negocios para involucrarse en otras actividades distintas de producir bien los productos. Es la historia de Willie Sutton, de por qué es que usted roba un banco –porque allí es donde está la plata.

Recientemente, el Consejo de la Ciudad de Chicago pasó una norma requiriendo que los grandes vendedores al menudeo –principalmente Wal-Mart y Target- pagaran al menos $10.00 dólares por hora en salarios y $3.00 por hora en beneficios.

Si les pregunta a los proponentes de por qué debería Wal-Mart financiar un estándar de vida más alto para sus trabajadores, de por qué deberían los inversionistas de Wal-Mart, los accionistas, y Target, ser quienes financian eso, pienso que la respuesta sería “Bien, ellos tienen la plata.”

Eso ignora, por supuesto, los efectos de incentivos que resultan de ello. Son las últimas personas que usted querría que tuvieran que financiar esto, porque les desincentiva crear trabajos para gente de pocas habilidades. A pesar de ello, pienso que el efecto de primer orden de un “Bueno, ellos tiene la plata, ellos escriben los cheques, de manera que, por tanto, ellos tienen la responsabilidad”, tiene un atractivo especial para la persona promedio.

Milton Friedman: Pero, siempre ha sido cierto que los negocios no son amigos del libre mercado. De tiempo en tiempo he dado una conferencia bajo el título Impulsos Suicidas de la Comunidad de Negocios, algo así, y es verdad. Va en el interés propio de los negocios lograr que el gobierno esté de su lado. Eso va en el interés propio de un negocio específico. Vea toda esta locura comercial acerca del etanol. ¿Quién se está beneficiando con eso?

Russ Roberts: Los agricultores, Los agricultores del maíz.

Milton Friedman: No, los agricultores no se están beneficiando.

Russ Roberts: Los propietarios de las tierras.

Milton Friedman: ¿Cuál es la compañía que lo produce?

Russ Roberts: Archer Daniels Midland. De manera que, por supuesto, hacen lobby y hablan acerca de los enormes beneficios medioambientales del etanol.

Milton Friedman: Pero, el verdadero dilema -dilema no exactamente la palabra correcta- aquí el verdadero problema es ¿adónde encuentra usted el apoyo para los mercados libres? Si los mercados libres no fueran tan malditamente eficientes, nunca habrían sobrevivido, porque tienen tantos enemigos y tan pocos amigos. La gente piensa del capitalismo o de los mercados libres, como algo que es obviamente apoyado por los negocios. Hay gente que piensa que, si un partido de empresarios es un partido en la política, promoverá el libre mercado. Pero ese es un error. Irá en el interés propio de los negocios individuales promover un arancel aquí y un arancel allá, para promover el uso del etanol…

Russ Roberts: Regulaciones especiales para su competidor que tan sólo se aplican por casualidad a sus competidores, pero no para sí mismo…

Milton Friedman: Es correcto.

Russ Roberts: …o que ya ellos las cumplen, pero sucede que sus competidores no lo hacen.

Milton Friedman: Y, en general, es tan difícil, mucho más difícil, revocar cualquier cosa que el gobierno está haciendo, que lograr que lo haga. Claramente, hay tantas cosas estúpidas que el gobierno está haciendo, que estaría en el interés público como un todo, lograr que las revocaran. ¿Quién –quién realmente, con fundamentos lógicos, puede defender las cuotas a la importación de azúcar? No hay forma en que se puedan defender las cuotas a la importación de azúcar.

Russ Roberts: ¿Usted no piensa que es un gran tema de seguridad nacional? [Risas]

Milton Friedman: Esa es la razón por la cual fueron impuestas. Debido a Cuba. Inicialmente fueron impuestas contra Castro. Pero, una vez que lo fueron, uno no pudo deshacerse de ellas.

Russ Roberts: Es un buen ejemplo, porque los beneficiarios son tan pocos.

Milton Friedman: Son muy pocos.

Russ Roberts: Entendemos que, políticamente, eso les brinda a ellos una cierta razón para ser fuertes cuando se les habla a los representantes legislativos, pero uno pensaría que esa poca cantidad de ellos, eventualmente sería decisiva para la revocatoria, pero no ha sido así.

Milton Friedman: No, no lo es, debido a que eso es una ventaja. Si el 50 por ciento de la gente cultivara el azúcar, posiblemente no habría posibilidad de tener cuotas a la importación de azúcar, porque les costaría mucho a los otros. Pero, si el 1% de la gente es la productora de azúcar, por cada dólar que logran, eso se divide entre el 99% de la gente, de manera que es sólo un centavo por individuo.

Russ Roberts: De manera que su incentivo para gritar en contra es pequeño –lo cual nos regresa a una pregunta acerca de la cual escribe en Capitalismo y Libertad. Tema por tema, es fácil formular un caso en favor de la discrecionalidad.

Cuando usted mira el efecto acumulativo de ir tema por tema, realmente puede plantear el caso con base en principios. Usted da el ejemplo en el libro acerca de la libertad de expresión. Obviamente, muchos estadounidenses están en contra de la libertad de expresión.

Milton Friedman: Oh, con seguridad.

Russ Roberts: Sin embargo, si fuera tema por tema, encontraría muchas expresiones que serían rechazadas por el voto de la mayoría por el voto de la mayoría por el voto de la mayoría y, sin embargo, las mantenemos por medio de suficientes personas que creen que es una cosa buena.

Milton Friedman: Pero, aun en este caso, con las leyes acerca del financiamiento de las campañas electorales, estamos reduciendo drásticamente la libertad de expresión.

Russ Roberts: Eso nos devuelve a su punto acerca de los empresarios buscando que el gobierno los proteja. En este caso, el negocio es la industria del gobierno. A los políticos les gusta la protección que les brindan las leyes de financiamiento de las campañas electorales.

Milton Friedman: Sí.

Russ Roberts: Eso es algo muy difícil, cuando se regulan a sí mismos. Allí tienden a ser un poquito interesados en sí mismos. Es muy triste.

Milton Friedman: Pero, ¿cómo logramos que sean revocadas? Qué político va a venir y hacer una gran lucha porque se revoque la legislación McCain-Feingold [de reforma al financiamiento de las campañas electorales].

Russ Roberts: Aunque ocasionalmente la Corte Suprema alza la voz y sugiere que no es realmente consistente con la Constitución.

Milton Friedman: Bueno, en ciertos casos la Corte Suprema no es un apoyo muy fuerte. Mire lo que hizo con respecto a la propiedad –con el derecho de expropiación. El caso Kelo no es realmente una buena publicidad para una Corte Suprema de libre mercado.

Russ Roberts: Pero, irónicamente, produjo una respuesta negativa en niveles estatales y locales en contra de su utilización.

Milton Friedman: El Instituto de Justicia -el cual es una organización notablemente buena- ha estado promoviendo una reacción negativa hacia ella y ha estado haciendo un buen trabajo. Puede ser que usted termine con un apoyo más fuerte hacia la propiedad privada, que el que tenía originalmente. Pero esa no era la intención de la Corte Suprema.

Russ Roberts: Volvamos a la dificultad de revocar leyes malas. Usted mencionó las cuotas a la importación de azúcar, precios mínimos de garantía para el azúcar, como un ejemplo. ¿Qué papel piensa usted que el analfabetismo económico, una carencia de entendimiento de parte del público de los efectos plenos de la legislación, juega en el mantenimiento de leyes que son descritas como en nombre del interés nacional, pero que realmente están sirviendo a intereses especiales?

Milton Friedman: Muy pequeño. Porque figurárselo no va en el interés propio de los ganadores. ¿Qué ama de casa va a gastar su tiempo para ahorrar dinero extra –tal vez de $5.00 o $10.00 al año, que ella paga de más por el azúcar? Tratar de figurárselo no paga. Usted está tratando con ignorancia racional. La parte racional es lo que quiero enfatizar No es ignorancia lo que es evitable, porque es racional ser ignorante.

Sin embargo, de alguna manera, la gente lo logra entender. Los salarios mínimos han llegado a ser menos populares que lo que solían ser. Por años han estado tratando de pasar un aumento en los salarios mínimos y no ha pasado ni uno. Y, pienso, que eso se debe a que hay un mayor entendimiento de los méritos o deméritos económicos en comparación con los que solía haber –más gente reconoce el efecto que tiene un salario mínimo más elevado, sobre el empleo de los pobres.

Russ Roberts: Del lado positivo, el salario para vivir [definido como el ingreso mínimo que un trabajador pueda tener para adquirir sus necesidades básicas, al cual se llega negociadamente], ese tipo de normas locales o tal como la de Chicago, de la cual hablamos previamente, obtiene la atención y, a menudo, se aprueba.

Más bien al contrario, usted pensaría que allí los efectos van a ser más duros en un área local –los patronos tienen mayores opciones para dejar el área, lo cual no tendrían en el nivel federal. En el caso de los controles de precios de la gasolina, cierto, nadie clama porque haya controles de precios, pero todos nosotros tenemos esos controles implícitos de los precios –amenazas de fiscales generales, para perseguir a los especuladores como resultado del huracán Katrina o, peor, para manufactureros de vacunas, quienes pueden tener las agallas de cobrar un precio que equilibra al mercado.

En vez de ello, tenemos al presidente de los Estados Unidos, hace dos inviernos, rogándole a la gente que no use la vacuna, si no es que están realmente en riesgo, en vez de usar el mecanismo de precios que es mucho más efectivo. ¿Parece ser un esquema paradójico? ¿Tiene pensamientos al respecto?

Milton Friedman: No pienso que en eso haya algo paradójico. En primer lugar, estamos apenas a 20 o 30 años de cuando tuvimos control de precios [de la gasolina]. Y así fue como una gran parte de la población tuvo una experiencia personal con eso. Veinte o 30 años a partir de ahora, después de que ya no haya nadie viviendo, quien hubiera tenido esa experiencia con los controles de precios, no estaría sorprendido que ese control regresara de nuevo.

Tenemos que mantenernos, por nuestra parte, abiertos a los hechos. Los hechos son que el mundo ha llegado a ser mejor y mejor con el paso del tiempo. El siglo XX fue mejor que el siglo XIX. El siglo XXI va a ser mejor que el siglo XX. En una ocasión apareció un artículo en, ah, 1780, o algo así, el cual expuso cuánta gente vivía en países libres y cuántos vivían en el resto –los no libres.

Y con certeza el cociente de personas que vive en países libres con respecto a la población total del mundo, ha ido aumentando durante todo este –en estos dos siglos pasados. Aumentó más dramáticamente, cuando recientemente cayó el Muro de Berlín, cuando la Unión Soviética dejó de existir. De manera que hay razón para ser optimista.

De una forma u otra, estos individuos estúpidos que votan por esas leyes malas, tienen suficiente sentido como para dejar de aprobar leyes malas que provocan un PIB negativo. Así, pienso que al final, tienes que permanecer optimista.

Russ Roberts: Comparto su optimismo y me gusta la perspectiva en el largo plazo. En cualquier día, uno siempre puede deprimirse acerca de lo que está pasando en Washington o en el seno del gobierno local, pero, en el largo plazo, la tendencia es hacia más libertad y un nivel de vida más elevado y, aunque parece ser difícil para la gente reconocerlo, siempre se están quejando; la clase educada está siempre quejándose acerca de que las cosas nunca han sido peores. Estamos al borde del precipicio, porque tenemos un déficit comercial con China o porque están declinando los empleos en la manufactura o por la desigualdad debido a esto o lo otro, o por la inmigración. Siempre hay alguna amenaza que es inminente para nuestra prosperidad y, sin embargo, logramos seguir avanzando.

Milton Friedman: E incluso –otra cosa acerca del vaso estando medio vacío. Mientras todo mundo se queja de los recortes impositivos de Bush, nadie está a favor de mayores impuestos. No hay un sentimiento amplio, un movimiento extendido [para aumentar los impuestos].

Russ Roberts: Quiero preguntarle acerca de George Stigler, a quien usted mencionó antes. Stigler era un observador de la escena política. Era un economista político quien describía por qué las cosas eran lo que eran, pero que sintió que era una pérdida de tiempo ser un proponente, un predicador de una filosofía o ideología en particular, debido a que los políticos encaran esos incentivos y porque usted no va a lograr que cambien las cosas que hacen. Ser un promotor de esta política o de aquella otra o de tratar de incrementar la libertad -como usted lo ha hecho- es una empresa quijotesca. ¿Es una valoración justa de la visión de él?

Milton Friedman: Hay mucho de verdad en ello. George solía decir, “Milton quiere cambiar al mundo. Yo sólo quiero observarlo.” Pero eso no era cierto. Eso es lo que él diría. Pero, después de todo, usted nunca escuchó a George decir cosa buena alguna acerca de un gobierno más grande. Nunca le escuchó, en manera alguna, expresar puntos de vista que difirieran de los suyos y los míos acerca de qué es lo que deberíamos de estar haciendo. De manera que, pienso, aquella fue nada más que una pequeña escena que él simuló.

Russ Roberts: Pero, él no gastó tanto tiempo como usted profesionalmente lo ha hecho.

Milton Friedman: No, no. Él pasó mucho más tiempo observando.

Russ Roberts: Y usted ha pasado mucho tiempo obviamente observando, pero también una cantidad sustancial de tiempo urgiendo o espoleando a políticos y a otros -el resto de nosotros- para que aboguemos en favor de un gobierno más pequeño y una mayor libertad individual.

Milton Friedman: Lo he hecho.

Russ Roberts: Como una persona que pasado mucho tiempo en el –no sólo en el viñedo académico, sino en la viña política, ¿mira eso hacia atrás como un trabajo fructífero?

Milton Friedman: Yo realmente tuve dos vidas. Una fue como científico -como un economista- y una como un intelectual público. Y todo mundo hace, más o menos, su principal trabajo científico a una edad relativamente temprana. Y es algo como natural, pienso, que la gente cambia de un área a la otra. En realidad, no fue sino hasta la década de los setentas, cuando tuve mucho contacto en algún grado con la política.

Tuve algunos, pero no muchos. Pero, entonces, pienso que crecientemente, al ir madurando mi lado científico y porque llegué a conocer mucha más gente en la política, mis intereses y mis actividades cambiaron en cierto sentido. Pienso que lo que realmente me motivó, más que cualquier otra cosa, fue cuando estaba escribiendo columnas para la revista Newsweek.

Russ Roberts: Lo cual supongo que fue divertido.

Milton Friedman: Fue divertido. Estuvo bien. Lo encontré como algo muy desafiante para hacer y me hizo -me forzó- a mantenerme al día con los temas de actualidad que estaban sucediendo y también me puso en contacto con gente que estaba activa en la política.

Russ Roberts: ¿Otros colegas, además de George, brindaron una opinión acerca de usted gastando su tiempo de esa manera? Sé que en ese momento de su vida, usted era increíblemente respetado y exitoso, pero…

Milton Friedman: No. No.

Russ Roberts: Para un joven académico, a menudo no es el mejor uso del tiempo.

Milton Friedman: Siempre les dije a mis estudiantes que si ellos se iban para Washington, que no deberían quedarse allí más de dos años o se arruinarían. Y, en general, he razonado con los jóvenes quienes se me han acercado y han querido ser ideólogos, que querían promover un punto de vista ideológico, que mejor ellos primero se establecieran a sí mismos como economistas o como académicos y que obtuvieran un buen empleo y que, luego, sí podían permitirse hacerlo.

Russ Roberts: ¿Qué consejo les daría usted a aquellos que aman la libertad y que les gustaría ver progresar su causa? Usted habló acerca de algún optimismo, que las tendencias históricas generales son buenas. ¿Hay algo en el corto plazo que usted piensa que sería útil o bueno acerca de lo cual la gente debería estar atenta o tomar ventaja de ello?

Milton Friedman: Pienso que la gente tiene que hacer lo que quiere hacer. Pienso que la mejor cosa que la gente desea hacer para promover el libre mercado, es hablar acerca del libre mercado, pensar acerca de libre mercado, escribir acerca del libre mercado y sumirse en la argumentación.

Russ Roberts: Algo en lo cual usted ha pasado mucho tiempo.

Milton Friedman: En eso he tenido mucha experiencia, mucha.

Russ Roberts: Ese es un buen consejo. Muchas gracias, Milton.


*Lea la biografía de Milton Friedman en la Concise Encyclopedia of Economics.

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