Entre los jóvenes el socialismo es más popular que el capitalismo

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En una encuesta reciente de YouGov, un 36 por ciento de quienes respondió, expresó una opinión favorable del socialismo y, sólo un 32 por ciento, una opinión desfavorable.

A su vez, el capitalismo fue visto favorablemente por sólo un 33 por ciento y, desfavorablemente, por un 39 por ciento. [1] ¿Cómo puede ser que un sistema que ha sido intentado tantas veces, y que siempre ha terminado en un fracaso, sea todavía tan popular?

Parte de la razón tiene que ver con que los socialistas, por mucho tiempo, han sido muy buenos distanciando a sí mismos de los ejemplos del socialismo del mundo real.

Mencione el fracaso de la Unión Soviética o un ejemplo histórico similar, y los auto-descritos socialistas invariablemente responderán algo como esto: “¡Pero ese no era el socialismo real! Era una visión pervertida. El socialismo real nunca ha sido intentado.”

Esta afirmación tendría mayor credibilidad si hubiera sido aplicada consistentemente a través de los años. Pero, es difícil encontrar algún ejemplo de experimento socialista que no haya sido, en algún momento, alabado por los intelectuales de occidente.

Las revoluciones socialistas a menudo han sido seguidas de un período de luna de miel, durante el cual tenían (o parecían tener) algún éxito inicial. En esa etapa, casi nadie afirmaba que realmente ellos no eran socialistas.

Es tan sólo cuando los fracasos se hacen evidentes, cuando los intelectuales occidentales reniegan del experimento. Afirman que el país en cuestión, en primer lugar, nunca ha sido socialista.

Para estar claros, cuando aquí hablamos de socialismo tenemos en mente sistemas de propiedad y planificación estatal, tales como aquellos usados en Cuba, la Unión Soviética y la Venezuela del siglo XXI –no democracias sociales como Suecia, en donde hay un gran espacio en el que opera la economia liberal, si bien con una redistribución importante del ingreso.

EL APOYO INTELECTUAL DE OCCIDENTE A LA UNIÓN SOVIÉTICA Y A MAO

En los años de 1930, Sidney y Beatrice Webb, cofundadores de la Sociedad Fabiana, viajaron a la Unión Soviética y posteriormente escribieron varios libros y panfletos en que se maravillaban de ella. En su “Is Soviet communism a new civilisation?” [“El comunismo soviético: ¿una nueva civilización?”], [2] describieron al imperio de Stalin como un paraíso terrenal, una sociedad caracterizada por una armonía perfecta:

“[N]o existe más un conflicto de intereses en la producción. Ya sea entre empresas o entre niveles o tipos de trabajadores o productores, […] la ganancia de persona alguna no se basa en la pérdida de alguna otra persona. […] Hay un incentivo universal y constante para cada productor… para mejorar sus condiciones y brindar el máximo servicio […] Cada [empresa] se convierte en una ayuda deseable para cualquier otra empresa.”

Alexander Wicksteed, un escritor inglés que pasó algún tiempo en Moscú, también afirmó que:

“[P]or primera vez en la historia, el hombre común siente que el país le pertenece a él y no a la clase privilegiado que son sus amos. […] [E]l ideal Marxista de una sociedad sin clases […] se ha llevado a cabo en un sentido que es maravillosamente refrescante para cualquier ciudadano inglés que tenga aspiraciones democráticas.” [3]

Testimonios como estos abundan. Fue tan sólo en los años de la década de 1950 cuando los intelectuales occidentales dejaron de amar al socialismo soviético.
Pero, pronto una nueva utopía lo reemplazó: la China de Mao. Maria-Antonietta Macciocchi, una periodista italiana, y luego miembro del parlamento europeo fue hacia allá en una peregrinación, y reportó:

“[U]n pueblo está marchando con un paso rápido y con fervor hacia el futuro. Este pueblo puede ser la encarnación de una nueva civilización en el mundo. China ha dado un salto sin precedentes en la historia.” [4]

Hewlett Johnson, un sacerdote inglés de la Iglesia de Inglaterra, reportó:

“No era difícil […] entender el profundo afecto que los hombres sintieron por este hombre […] Todos los hombres -intelectuales, campesinos, comerciantes- consideran a Mao como el símbolo de su liberación, el hombre que […] les quitó sus cargas. El campesino mira a la tierra que labra: el regalo de Mao. El trabajador de la fábrica piensa en un salario de 100 libras de arroz, en vez de 10: el regalo de Mao.” [5]

ENTRE MÁS CAMBIA, MÁS ES LA MISMA COSA [Plus ça change]

Toda, de nuevo, luego sucedió la misma cosa en Cuba, Albania, Nicaragua, Angola, Mozambique –nombre un experimento socialista y le garantizo que encontrará a prominentes pensadores occidentales, quienes, en algún momento, lo respaldaron entusiastamente.

El último ejemplo es Venezuela. Hasta hace unos tres años, cuando el país (que se asienta en las reservas de petróleo más grandes del mundo) se estaba beneficiando con el alza en los precios del petróleo, el Chavismo -o ‘Socialismo del Siglo 21- como le llamarían aquellos iniciados- era la moda. En el 2009, Noam Chomsky dijo:

“[L]o que es tan excitante acerca de la última visita a Venezuela es que puedo ver cómo está siendo creado un mundo mejor […] Las trasformaciones que Venezuela está haciendo hacia la creación de otro modelo socio-económico podría tener un impacto global.” [6]

En el 2012, Owen Jones igualmente fue en una peregrinación a Venezuela, y reportó:

“Venezuela es una inspiración para el mundo, realmente muestra que hay una alternativa. Me encontré con mucha gente que me dijo que sus vidas habían cambiado desde la elección del Presidente Chávez.” [7]

Y el líder del partido laborista, Jeremy Corbyn, comentó cuando murió Chávez: “Agradezcan a Hugo por mostrar que la riqueza puede ser compartida. Él hizo contribuciones masivas a Venezuela y al mundo entero.”

La verdad es que, en tanto que esos éxitos sean ciertos, estaban construidos sobre la arena y, más precisamente, sobre precios del petróleo anormalmente altos.

Dado que los precios del petróleo han regresado a un nivel más normal, la economía venezolana se ha contraído en cerca de una cuarta parte. Las escaseces de productos básicos especialmente alimentos y medicinas, ya eran un problema incluso durante la alza del precio del petróleo, pero se ha convertido en algo mucho más severo desde ese entonces. Cerca del 80 por ciento del país vive en la pobreza.

Tal como sucedió en el caso de los experimentos socialistas previos, los intelectuales occidentales ahora están dando vuelta en U.
Ahora Noam Chomsky dice: “Nunca describí al gobierno de capitalismo de estado de Chávez como ‘socialista’ […] Estaba muy lejos del socialismo. Permaneció el capitalismo privado […] Los capitalistas estaban en libertad de subvertir la economía de todas las formas, como con una exportación masiva de capital.” [8]

Y LOS SOCIALISTAS SE MANTENDRÁN EXPERIMENTANDO CON LA GENTE

De manera que, una vez más, Venezuela no era el socialismo “verdadero,” el socialismo “verdadero: nunca ha sido intentado, y así el cuento.
Pero, lo que realmente sucede es que siempre que se agría un experimento que los auto-descritos socialistas han endosado alguna vez como la cosa verdadera, retroactivamente ellos lo definen como “no verdadero.”

Venezuela es sólo el ejemplo más reciente. No será el último.

Kristian Niemietz encabeza la sección de Salud y Bienestar del Institute of Economic Affairs de Londres. kniemietz@iea.org.uk

[1] YouGov (2016a) Socialism and capitalism. Disponible en https://yougov.co.uk/opi/surveys/res…00127/toplines
[2] Webb & Webb (1936) Is Soviet communism a new civilisation? Pamphlet de Left Review, Londres. Disponible en http://webbs.library.lse.ac.uk/438/
[3] Hollander, P. (1990) Political Pilgrims. Travels of Western Intellectuals to the Soviet Union, China, and Cuba. Lanham: University Press of America, p. 115.
[4] Ibíd., p. 278.
[5] Ibíd., p. 328.
[6] ‘Noam Chomsky Meets with Chavez in Venezuela,” Venezuela Analysis, 27 August 2009. Disponible en https://venezuelanalysis.com/news/4748
[7] Venezuela Solidarity Campaign (2012) Viva Venezuela! Magazine 2(2). Verlo en https://issuu.com/venezuelasolidarit…olume_2_issue_
[8] Stossel, J. ‘Chomsky’s Venezuela lesson’, 31 May 2017. Disponible en https://www.creators.com/read/john-stossel/05/17/ chomskys-venezuela-lesson


Traducción por Jorge Corrales.

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